El engranaje detrás de una mente obsesiva

La ansiedad es la razón de fondo detrás de las conductas repetitivas de un obsesivo. Ellos se inquietan ante la posibilidad de enfrentar situaciones imprevistas, riesgos o las simples contingencias de la vida. Esto los lleva a crearse rutinas. De esta manera, las cosas son más predecibles y pueden centrar su atención en lo que sí les importa, sin distraerse en temas irrelevantes. Según el sicólogo británico Simon Baron-Cohen, mientras las personas comunes se inclinan en sus vidas a funcionar en términos sicológicos de empatizar y conectarse con los demás; los obsesivos se vuelcan a desentrañar cómo funcionan las cosas...

Así, mientras los demás buscan formarse conceptos globales para entender el mundo, el obsesivo tiende a disfrutar y enfocarse en los detalles. Esta minuciosidad los lleva a ser maniáticos del orden, cada cosa en su lugar y correctamente colocada.

Esta forma de ver las cosas, cuando se despliega en el trabajo, produce talentos como Charles Darwin, Marie Curie o Mozart. Personajes que, de paso, al no ser muy hábiles en lo social, se refugian en la actividad que desempeñan a tiempo completo.

Lo importante es que esto crea un círculo virtuoso: al focalizarse en la actividad que los apasiona y para la cual tienen talento es muy probable que obtengan buenos resultados. Esto lo motiva a seguir adelante, a buscar que cada minuto del día sea productivo.

SOBRECARGA DE ESTÍMULOS

Otra característica del cerebro del obsesivo es que es muy sensible al ambiente y se siente bombardeado por estímulos. Pueden molestarse con los ruidos o luces muy brillantes.

Esto los lleva a aislarse, a crear sus propios ambientes que les permitan funcionar con comodidad. Rehúyen los lugares muy concurridos y se sienten a sus anchas estando solos o con pocas personas.

En esta tranquilidad, logran tener un máximo de atención y motivación en lo que hacen. Ambas se consideran las funciones cerebrales más avanzadas, que alcanzan su máximo desarrollo sólo en la especie humana.

Al disponer de ellas, el obsesivo trabaja en forma incansable. Así destacan con facilidad en lo que hacen, y su oficio logra ser algo significativo o francamente genial.

NI TRIUNFALISMO NI DEPRESIÓN

Son todos estos rasgos los que permiten a estas personas lograr buenos resultados y trabajar a largo plazo sin agotarse. Difícilmente cometen errores y cuando lo hacen son autocríticos implacables y, si es necesario, cambian de rumbo.

En el caso de Bielsa, siendo jugador de fútbol y pese a integrar la selección de su país, se consideró un fracaso. Por esto se retiró en 1980 e inició la carrera de preparador físico.

No se dejan espacio ni para triunfalismos ni para deprimirse. Lo suyo es trabajar incansablemente para lograr lo que se han propuesto.

EL ROL DE LA SEROTONINA

Estudios recientes en estas personas han demostrado que la ansiedad que sienten -que actúa como motor de su comportamiento- se produce por un cierto déficit de serotonina. Este es un neurotransmisor que logra calmar la ansiedad, lo que no sucede en el obsesivo, porque no dispone de la cantidad suficiente.

Esto se debería a una posible mutación genética, la que aún es investigada. En todo caso, existe certeza de que esta característica de la personalidad se hereda en parte importante -más del 50%-, según estudios realizados en gemelos.

A esto se suma el ambiente: padres exigentes que transmiten a sus hijos la obsesión por el trabajo bien hecho, probablemente generarán un adulto obstinadamente focalizado.

PNL: Programación neuro-lingüística

Últimamente se ha escrito mucho sobre la técnica PNL (programación neuro-lingüística) e incluso vemos documentales en televisión sobre esta ciencia o disciplina, de gente que ha superado fobias y ha cambiado su manera de vivir -para bien- aplicando este conocimiento. Pero, ¿Qué es la PNL? Es una disciplina que nos ayuda a comprendernos y convivir con nosotros mismos, mejorar nuestras relaciones con los demás, influir sobre las personas y ayudarlas a cambiar su conducta de manera responsable. Con la PNL el ser humano evoluciona positivamente y desarrolla al máximo sus recursos personales.



Se trata de una serie de prácticas que, bien aplicadas, constituyen el gran secreto entre el éxito y el fracaso de una persona, ya que, con esta disciplina se aprende a "leer a la gente" e intuir cómo piensa solamente con saberla observar y escuchar.

Por ejemplo, ante un reto difícil: una manera en la que la PNL beneficia al que la practica, consiste en repetir un éxito del pasado emulando el estado mental en que nos encontrábamos en el momento que tuvimos, dicho éxito, es decir, si te enfrentas a un gran reto laboral en la actualidad, como por ejemplo, poner en práctica un proyecto o dar un discurso en tu empresa, la PNL te aconseja que recuerdes algún tiempo pasado en que te sentías segura o feliz, algún momento de satisfacción personal, como cuando ganaste en un deporte, o superaste una prueba difícil, un momento de alegría, incluso de tu infancia. Traer de nuevo ese estado mental de seguidad en tí misma te dará muchas más posibilidades de éxito para el reto al que te enfrentas ahora.



También nos enseña como comunicarnos para influir sobre las personas de una manera más positiva con técnicas profundamente estudiadas sobre la mente y el comportamiento humano.

Una de estas técnicas es hablar de manera positiva a la persona a la que se quiere convencer de algo, por ejemplo, cuando educamos a nuestros hijos:

No es lo mismo decirle: "No puedes pegar a tu hermanito", a decirle : "Cuida bien a tu hermanito"


Según los estudios que se han hecho en PNL el cerebro registra primero los verbos o palabras de acción (pegar) antes que las negaciones, de manera que antes de registrar el "no" de la primera afirmación, registra el mensaje "pegar a tu hermanito" obteniendo de esa manera el resultado contrario a lo que se buscaba. Entonces la segunda afirmación sería la más apropiada porque el cerebro registra una orden de acción positiva
(cuida) y tratará de ejecutarla. Recuerda dar todas las órdenes en positivo.

Otra de las aplicaciones muy útiles de esta disciplina para influir sobre los demás y convencerlos -sobre todo para los que se dedican a la venta- consiste en conocer el tipo de lenguaje preferido por tu interlocutor. Los más importantes son tres:
auditivo (algo me dice que..., me suena bien...) visual (lo veo bien..., me parece que...) y quinético (me da la sensación de..., siento que...)

La gente suele sentirse más cómoda y dispuesta a escucharte cuando le hablas en su tipo de lenguaje preferido, por ejemplo:

Si alguien está interesado en comprar una casa y prefiere el lenguaje visual se expresaría así: "Quiero una casa "bonita" y que se "vea" bien, esta persona tiene un lenguaje visual.

Entonces el comercial le diría, si conoce la PNL: quiero que "observe" una casa que le "deslumbrará" por la buena "decoración" de su interior, además de sus "buenas vistas". El comprador tiene una imágen ya de la casa que le será mostrada y se siente cómodo con lo que le informa el comercial, porque imita su lenguaje preferido.

Un cliente de lenguaje auditivo diría: Quiero una casa "sin ruidos", es "decir", que no se "oiga" mucho jaleo.

El comercial le diría: a propósito, me han "informado" que hay un piso en una zona muy "silenciosa" y tranquila que seguro le "sonará" muy bién. El comprador sin darse cuenta, desde luego, se interesa más en el mensaje de ese vendedor.

Siguiendo con nuestro ejemplo, una persona quinética se expresaría así: Me "gustaría" una casa "tranquila", "agradable", que dé "sensación" de paz.

El comercial diría: Sé de una casa que le va a "encantar", y le "hará sentir" muy a gusto. Seguro que le "apetece" visitarla.Éstos son ejemplos muy simples, pero en los libros de PNL están expuestos con mayores matices que permiten tener una mejor idea de su aplicación.

Otras técnicas de PNL consisten en reprogramar nuestras creencias hasta encauzarlas, para llevarnos a una sana autoestima, mayor éxito laboral, autocomprensión etc. En realidad se pueden aplicar a todas las áreas de la vida.

Personas Introvertidas

Las personas introvertidas, son vistas como tímidas, un poco raras y que cuesta adivinar lo que están pensando. Aquellas que en nuestra cultura extravertida, asertiva y buena para socializar -rasgos cruciales para tener éxito- produce incomodidad; y en algunos, incluso, inquietud, ya que el introvertido es un misterio, alguien difícil de conocer. Justamente, el estereotipo que los estudios recientes desmienten, ya que este rasgo de personalidad no corresponde a gente que no sabe relacionarse o tomar resoluciones. Por el contrario, procesan internamente muy bien sus emociones, pensamientos y observaciones, es decir, piensan bien antes de actuar. Esto les da muchas ventajas, ya que son personas que se conocen mejor a sí mismas, saben bien lo que necesitan y esto les permite cosechar más logros en su vida. Algo muy necesario en un mundo en que, según los test de personalidad, están en desventaja de uno a tres…

Primeros años

Sin conocer de investigaciones y estudios, los padres distinguen desde las primeras semanas de vida el temperamento de sus hijos. En el caso de los introvertidos, de pequeños son más tranquilos, pueden entretenerse solos por horas, pero que son sensibles a los ambientes y personas desconocidas, a las que evitan. Están lejos del estereotipo infantil que los muestra como buscadores de novedad y aventuras.

Investigaciones del sistema nervioso revelan que este rasgo está ligado a áreas cerebrales como la amígdala -que reacciona a lo desconocido-, el hipotálamo -fundamental para recordar- y la corteza frontal, que se activa en condiciones de ansiedad.

Por lo anterior es que son buenos para estar más en la casa que en los espacios públicos. Prefieren actividades como leer, armar legos o coleccionar objetos. Es raro que usted los vea en grupos numerosos, ya que son de pocos amigos, aunque cultivan amistades profundas y duraderas.

Según un estudio del sicólogo Hans Eysenck, experto en teoría de la personalidad, en lo académico las personas introvertidas son estudiosas, cumplidores, planificadas y obtienen buenas calificaciones. El mismo ambiente que para un extravertido puede ser en extremo aburrido.

Esto mismo les lleva a ser talentosos y terminan desempeñándose en profesiones u oficios que requieren largos períodos de actividad a solas, lo que permite un mayor control en el resultado del propio esfuerzo. Buenos ejemplos son: historiadores, escritores, poetas, programadores en computación y científicos.

Son buenos para escuchar a los demás, aunque también son conversadores, pero con una o dos personas. En reuniones con muchos asistentes, tienden a buscar grupos muy pequeños de personas cercanas, para entretenerse o hablar de temas más trascendentes. Las personas introvertidas son enemigas de ser el foco de atención de nada, nunca se prestarán para hacer alguna payasada delante de los invitados. Pero cuando se colman, ¡afírmese!, pueden sufrir un arrebato que deja helado a los más sociables.

Después de participar en eventos sociales quedan agotadas, aunque lo hayan pasado bien. En ese momento necesitan estar solas, para recargar sus pilas, ya que de su mundo interior es de donde sacan energías.

De pocas palabras

Si usted se quiere comunicar con una persona introvertida, prefiera la comunicación escrita -a través de email- a la verbal. Porque son pésimas para devolver las llamadas telefónicas y cuando atienden una son telegráficos para hablar. A veces creen que le dijeron algo a alguien sin ser así, porque andan planificando en su cabeza lo que dirán. Siempre piensan bien antes de responder y necesitan tiempo para editar y pulir su respuesta.

En general, la persona introvertida, al apoyarse en su mundo interior, se conoce bien y por eso tiende a tener hábitos de vida más saludables que las extravertidas. De hecho, una revisión de 22 estudios sobre adicción al tabaco que realizaron los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., se demostró que los introvertidos fuman menos y, cuando lo hacen, dejan de fumar con facilidad.

Otras investigaciones demuestran que también es habitual que sean más delgados y que no caigan en adicciones, como consumo de drogas o beber en exceso, que al ser conductas más sociales y de imitación se ven más en los extravertidos.

Según la revista Psychological Studies, también hay diferencias en el vestuario: si las personas más sociables se inclinan por una vestimenta más decorativa y llamativa, las introvertidas privilegia la ropa práctica y cómoda.

Tampoco se equivoque pensando que su salud mental es más frágil. Por el contrario, estas personas conocen muy bien sus necesidades sicológicas, lo que les permite mantener su equilibrio. Por su parte, la gente extravertida al apoyarse más en el mundo externo, a veces no se da cuenta de cuáles son sus necesidades en este aspecto.

Quizás el prisma negativo con que se ve a las personas introvertidas tenga mucho que ver con la cultura occidental, donde se estimula más la sociabilidad y la búsqueda de novedad y aventura. En Oriente, por el contrario, la introversión es altamente valorada y estimulada.

Celos masculinos y femeninos: ¿son iguales?


Dejando la infidelidad de lado, que es lo obvio, y no tiene sexo fijo, en la cotidianeidad, los hombres no queremos que a ellas las toque nadie, y cuando digo nadie, es Nadie, salvo nosotros.

Las mujeres se quejan de otro sentido, del de la vista: las atormenta la mirada masculina (no la que posan los otros tipos sobre ellas y parece que las van a dejar embarazadas) si no la que sus novios, maridos, amantes, enfocan en otras.

Y al decir otras digo a Todas las Otras, incluyendo a las virtuales, las de las tapas de revistas, carteles y las de Bailando Por Un Sueño.

Democracia y destape, martirio femenino

Debe ser difícil ser una muchacha celosa hoy, cuando en los mega afiches se exhibe Araceli en paños menores y las chicas de Tinelli (¿y de Sofovich?) muestran sus partes pudendas a todo color en pantalla gigante.

Argentina ha vivido muchos años bajo dictaduras temporarias que siempre dejaron pesadas secuelas.

En los recreos de democracia, los medios de comunicación apostaron a exceder los límites en las imágenes y en el lenguaje, siempre con fines ultra comerciales.

Del 84 en adelante algo que comenzó a inundar lentamente los quioscos de diarios fueron las publicaciones con tapas “triple equis”. Primero aparecían en revistas bizarras cubiertas por bolsitas negras.

Después se cayeron las bolsitas y hasta en la portada de un magazine sobre ajedrez te metían la mina en bolas delante. Y de las sugerencias abiertas, triviales y a veces atrevidas de la fotografía de la década del setenta y principios de los 80, se pasaron a las poses y semidesnudos que funcionaban como símbolo detonador, como espuela que evocara sensaciones y deseos inhibidos en los consumidores de una sociedad sufrida.

Claro que esas tapas de revistas y esas bailarinas de tv que brillaban alrededor de Roberto Galán eran “monjas de clausura” relacionadas con las que vimos en los últimos años.

Me refiero a que las poses sexuales de las chicas de algunos shows hiper mediáticos y de las portadas en las que están ofreciendo el trasero desnudo en primer plano a la humanidad, ya resultan una pedrada en el ojo.

Si es cierto que existen el Yo, el Súper Yo y el Ello, como aseguraba don Sigmund, como componentes del aparato psíquico, los editores de esas revistas y los productores de esos programas apuntan directo al Ello. Sin miramientos.

Obvio que conmueven, porque en su descreimiento del erotismo natural humano, bordean el exhibicionismo perverso, (similar al del personaje callejero que se abre el impermeable y está sin ropas), haciendo abstracción total de la presencia de los niños pequeños que las ven en la calle o en la tele, en una edad en la que deberían estar más preocupados por la tabla del dos el teorema de Tales, que por el gran culo moviéndose sinuosamente alrededor de un caño, que los interrumpe en su período de latencia.

Y las mujeres, que viven en eterna competencia preguntándose quién es la más bella, sufren horrores. Pero como decía el sabio, si no puedes alfombrar el mundo, compra un buen par de zapatillas.

De todos modos a Julieta le sobran derechos para reclamar a su partenaire, respeto mientras están tomando café en el shopping, en una sociedad donde sí existen códigos.

Si estás conmigo, no mires insistentemente a las otras, porque me hace mal, es una frase que reclama respeto y consideración, y no está de más si el salame es un fisgón y un baboso desubicado.

¿Y de los machos qué podemos decir?

Celos, envidia, voracidad, cóctel de emociones negativas, son afectos constitutivos de nuestra psiquis, o sea que no tenemos que esperar a casarnos con Angelina Jolie para sentirlos.

En realidad, se nos hicieron evidentes apenas la partera nos palmeó el trasero. ¿Por qué?

Primero porque, según dicen los que saben, el julepe que nos pegamos cuando nos sacan de la confortable panza de mamá es tan grande, que se nos marcan dos huellas eternas en el bocho: “miedo a la pérdida (de lo amado, de la seguridad obtenida, etc.) y miedo al ataque del otro (real o imaginario)”

Pero lo más denso viene después, ya que al nacer creemos que esa señora (la que nos sostiene vivos gracias a su amor y leche tibia), y nosotros, somos Uno solo, que ambos formamos parte de la “nave madre”.

Vana ilusión, que dura hasta que el infortunado galancito sale de excursión gateando por el living una noche y descubre que hay un intruso, llamado hermano, que está mamando de la misma teta, y que, para peor, aparece un señor grandote con cara de papá y le pregunta sonriente a su única (la del niño) proveedora de vida: “negra, ¿vamos pa’ la pieza?”.

De cómo empecemos a elaborar estas primeras y terribles pérdidas (no de afectos, si de fantasías) resultarán nuestros vínculos futuros.

Y siempre, en el mejor de los casos, que se nos presente esta parejita castradora que nos limita el goce y que nos dice, asomados a nuestra cunita, con amor: “nene dejáte de joder y dormite que tenemos que hacer lo nuestro”.

No me toquen a la nena

En las reuniones de amigos, cuando se trata el tema de los celos, pareciera que las únicas celosas son las mujeres, permanentes Blancanieves angustiadas, inspectoras de bolsillos, agendas y teléfonos celulares, atravesadas por la desesperada obsesión de controlarlo todo en la vida de sus “bombones” a los que ven como animalitos salvajes.

Muchas afirman que empezaron a ser así después de sufrir un engaño inesperado (de esta u otra pareja anterior) o desde que el papá abandonó a su mamá por otra mujer y no llamó nunca más.

Los tipos, en cambio, se sienten incómodos por los cambios conductuales de la mujer moderna, la que trabaja, estudia, practica deportes, asegura tener amigos varones, baila y viaja sola, sin su macho fijo. El Otro humano con pitito y bolas, generalizado, ya sea un Brad Pitt o el jorobado de Notre Damme (que por algún peso que lleva se jorobó) son enemigos potenciales.

De pronto algunos fulanos se angustian porque ella quiere hacer un curso de actuación teatral como si el presunto ladrón de su novia sólo pudiera hallarse en ciertos lados y otros no.

¿Por qué su movedizo profesor de salsa tiene que ser sí o sí el que nos hará “cornudos”, y no, en cambio, el puntual sodero, o un simple francés con libros con el que se choque en la calle, como ocurre en las películas?

¿Cómo evitar su convivencia diaria con otros empleados, estudiantes, jefes, cuñados, etc.?

Garantías no existen y además, hombres hay millones, la única que decide es ella.

Pero la realidad es que la infidelidad es el síntoma, no la enfermedad, ya que nunca nos dejan por otro, siempre es por nosotros mismos. Ella no es una valija que nos pueden robar en la Terminal de Ómnibus porque nos descuidamos un instante.

¿Y que hacemos con la angustia?

La angustia, primero que nada hay que reconocerla, algo que a los Romeos no les gusta porque los hace mostrar débiles. Ellos pasan a la estación de trenes siguiente, que es la agresividad.

Pero el motor de la demanda, de la queja de amor, fue la angustia. ¿Cómo reducirla?

Un varón debería preguntarse todos los días al contemplar a la mujer que quiere: “¿puedo vivir sin ella?”, “¿soy capaz de continuar mi existencia si me deja?”.

Mientras la respuesta sincera sea sí, la convivencia será una comedia, y no una tragedia, y él le dará a ella libertad para que se inserte en la sociedad de manera creativa y evolutiva, y también él tendrá fuerza interior para decirle “adiós, querida”, en cuanto ella tenga una actitud confusa, equivoca o histérica con otro tipo, especialmente delante de él, sea por lo que fuere.

Porque en definitiva esa es la única seguridad que podemos construir en la vida, la de que, pase lo que pase, vamos a sobrevivir sin el otro, que es simplemente otro, y nada más que otro, una criaturita de Dios, que hace pis y caca como todos, y que es semejante a nosotros.

Mujeres que aman demasiado (y hombres también)

Cuando se ama demasiado…

Muchas veces por desconocimiento e ignorancia no se las considera como tales. Y se obvia un tratamiento o una forma ordenada de resolver los problemas que ésta puede generar produciéndose así una cadena de daños que lastima a la gente que la padece y a su entorno.

La adicción, palabra que alude a aquello No dicho, porque por algún condicionamiento social o algún juicio personal, se tiene el convencimiento que hay que callarlo, representa una condición no sana para las personas que las sufren.

La adicción a personas pasa inadvertida y solapada entre la gente. Alguno que otro muestra señales de asombro cuando se la denomina de tal manera, porque supone que se tratan de comportamientos un poco exagerados pero que nunca alcanzarían el rango de algo patológico y/o disfuncional, por lo menos.

Sin embargo, es común notar, y más aún en gente de más edad, que hay individuos que viven y se desviven por los demás. Son hombres y mujeres que dejan correr su vida detrás de otros.

Y cuando se quieren acordar se les fue la juventud detrás de los que nunca supieron darle lo que ellos buscaban.

Sin comprender, quizás, que aquello tan ansiado no estaba afuera como creían, sino que por el contrario, estaba dentro de sí mismos, el último lugar donde hubieran buscado.

La autoestima de las mujeres (y hombres) que aman demasiado

Querían “ser” a través de los otros. Se tornaban imprescindibles para estos, y aquellos. Siempre, en primer lugar, los otros. Por el terror que les inspira conectarse con su ser íntimo.

Pero hay veces que la individualidad, la personalidad, todo aquello de distinto que diferencia una persona de otra, puja de tal manera para parirse a sí mismo y acentuar esa individualidad que lo caracteriza, que intenta poner en orden las cosas.

Empieza a querer saber si existe la posibilidad de ver las cosas de otras maneras, no a través de otros ojos y otros cristales que no son los suyos propios.

Hasta los mandamientos, se sea o no religioso, hablan del amor por uno mismo, antes que otros amores. Las mujeres son más proclives a estas cuestiones.


Siglos de cultura le han inculcado y las han “simbiotizado” con funciones exclusivas de la maternidad, la de atención y cuidado de los mayores, de los hijos, de los débiles de mascotas.

Hijas únicas. Hijas mayores. Que han crecido mamando como las generaciones anteriores a ellas, han cuidado, asistido en forma denodada a otros.

Haciéndose merecedoras así de un tácito cartel que las distinguía obligatoriamente como buenas almas. Como si el verbo cuidar fuera una posta legada de unas a otras.

O un signo que caracteriza a una buena mujer. La necesidad de ser aceptada socialmente, en principio por la familia y después por todo el ámbito que la rodee, hace que el vivir con excesivo celo del bienestar hacia los otros sea una prioridad en su vida.

Y eso se transforme en una manera de ser. Se olvidan de sus metas. Postergándolas. Siempre hay un quehacer más urgente, más imperativo.
Hasta que algún hecho, algún acontecimiento, alguna enfermedad algo que las arranca de la rutina obliga a meditar. Sacude de tal manera las estructuras que obliga a replantear y reconsiderar las cosas o al menos el estricto orden o desorden en que se mantenían hasta la actualidad.

O las crisis que conlleva el ir creciendo, el llegar a los diferentes estadios, juventud, adultez, madurez, ancianidad, deposite una mirada distinta en los balances de los hechos que hacen a la vida.

Ayuda para las mujeres que aman demasiado

Y así los grupos de ayuda mutua, con esta temática, empiezan a llenar sus sillas de gentes, de prójimo que intenta ver maneras diferentes de ser.

Empiezan a revisar que impulso las mueve a hacer las cosas. Si es algo que parte de ellos o viene de la herencia de algún mandato obsoleto y que simplemente se mantenga ahí por la fuerza de años y de costumbre y no porque sea algo por ellos elegido.

Y si fuera por caso de ser algo libremente elegido por ellos, la posibilidad y oportunidad de replantearse el seguir en el camino u optar por otro completamente distinto.

Empiezan a reconocerse el derechos de que son libres de elegir y que eso no les impiden contactarse con otros. Simplemente les cambia la manera de hacerlo por una actitud más sana de relación.

La invitación de estos grupos gratuitos, abiertos a la comunidad, está en pie. Si UD. descubre en su cotidianeidad la preponderancia y las urgencias de las situaciones y problemas de los otros antes que la suya, es un signo de alerta.

Si después de facilitarle las cosas a los otros UD. Consciente o inconscientemente pasa factura de lo hecho y espera o controla las actitudes de los otros puede estar en un problema.


Está en UD. querer darse la oportunidad de saberlo. Si es así, de un paso adelante con una actitud positiva, lo estarán esperando seres que ya dieron el paso adelante y pueden tender la mano con un camino hecho de experiencias en el tema.

¿Quién entiende a las mujeres... y a los hombres?

Ellos dicen: ¿quién entiende a las mujeres?

Somos distintos. Hay diferencias en la biología, en la anatomía, en lo energético, en la emocionalidad, en actitudes relacionadas con lo cultural, diferencias de pensamiento, de cuerpo, de aproximación a la vida.

Además, desde pequeños, la sociedad nos enseña a actuar de manera distinta. En principio, lo femenino anatómicamente es receptivo (tiene un espacio donde recibir). Lo masculino ofrece, tiene algo “hacia fuera”. Esto hace una gran diferencia.

Cuando uno va a comprar un juguete, a la niña le compran algo que la pone en contacto con el rol ama de casa o con la coquetería. A los varones les compran juegos que tienen cierto grado de violencia, o cierta medida de acción.

Hay ciertos roles que tradicionalmente se asignan a lo femenino y a lo masculino. Aunque esto, además de lo cultural, tiene también sus raíces en arquetipos colectivos profundamente arraigados.

¿Qué se asigna a lo femenino? Lo pasivo, lo receptivo, lo cuidadoso (como la idea del útero, que protege).

A lo masculino se le asigna el tomar la iniciativa, el empuje, tomar las riendas de una situación; a la mujer se le atribuye el rol de cuidar la estética, al hombre no tanto.

Ellas dicen:¿quién entiende a los hombres?

Sin embargo, aunque estos roles están bastante instaurados y bien diferenciados, en la actualidad se está produciendo un intercambio, porque hay mujeres que están aprendiendo roles masculinos; y hay varones que también se están poniendo en contacto con su lado femenino.

En realidad, tanto hombres y mujeres tenemos internamente ambas energías. Las mujeres tenemos tanto energía femenina como masculina aunque en general la que más se nota es la femenina; en los hombres pasa lo contrario. Lo interesante es poder hacer uso de cada una de estas energías en función de las necesidades del momento.

Por otro lado, hablamos lenguajes diferentes. Los varones suelen hablar de cuestiones relacionadas con la acción, con el hacer, con resolver, con alcanzar objetivos.

Las mujeres, en general, tendemos más a conversar de los sentimientos, de lo que nos pasa, tendemos a la comunicación y la reflexión. Es muy difícil entonces encontrar un lenguaje común porque es como si estuviéramos hablando idiomas distintos. La clave, nuevamente, parece estar en la empatía.

Las mujeres necesitamos hablar las cosas… si a una mujer le pasa algo, le dirá a su pareja: “necesito que lo conversemos”. El varón, en cambio, necesita entrar retirarse, tener un espacio para reflexionar qué le está pasando y volver a su eje.

Cuando hombres y mujeres nos encontramos y la mujer quiere conversar y el hombre dice “déjame tranquilo” ella especula.. “le pasa algo conmigo”, y él piensa “¿por qué no me deja en paz?”.

Cuando tenemos un problema, las mujeres necesitamos conversarlo. Los hombres suelen dar recetas y soluciones para resolverlo.

Ellas y ellos dicen: ¿por qué nos cuesta tanto entendernos?

Qué significa la palabra entender

Necesitamos alguna clave para descubrir dónde pueden estar los posibles obstáculos en la comunicación.

Uno de los posibles significados de la palabra entender es reconocer los signos. Por ejemplo, entiendo una frase en un idioma extranjero, o los símbolos de la escritura, los números, puedo leer algo que está escrito porque reconozco esos signos.

En principio, entonces, tiene que haber un lenguaje común, algún signo que los dos conozcamos, una convención.

Hay otro significado de entender que tiene que ver con la percepción. Se puede comprender una frase pronunciada de manera clara y precisa. Tienen que estar muy claros y abiertos todos los canales de percepción.

Si hay algo que está impidiendo la clara percepción de esa señal que el otro está dando (por ejemplo, dos personas discuten y una está molesta, esa molestia es un ruido) va a impedir percibir claramente lo que el otro dice.

Entender también puede implicar la satisfacción de una necesidad. Por ejemplo, la mamá del bebé entiende lo que el bebé está tratando de decir con cada uno de sus llantos.

Cuando las personas decimos “no me entiendes” o “no nos entendemos”, lo que se suele estar queriendo decir es: nuestras necesidades no están siendo satisfechas, el otro no satisface mis necesidades ni viceversa.

Pero claro, cuando decimos por el contrario “nos entendemos” quiere decir que esta satisfacción recíproca de necesidades se da de modo natural, a veces sin necesitar palabras, simplemente con una mirada.

En la relación entre las personas por lo general, se suele asignar la responsabilidad al otro.

Justamente ahí está la clave de lo que estoy queriendo decir: cuando es posible darse cuenta de qué cosas estoy haciendo, que puedo mejorar o que puedo hacer distinta para que cambie el vínculo, se trata de la posibilidad de hacerse cargo.

Cuando uno se hace cargo de las cosas que le pasan puede cambiar algo y mejorarlo. Solemos asignarle la culpa al otro y el problema es que nadie puede cambiar a otra persona.

El último significado de entender se relaciona con la proximidad, es decir, mientras más cerca estemos, nos entenderemos sin necesidad de largas explicaciones, mientras más intimidad haya en una pareja, mientras más código compartido, lenguaje y vivencias comunes, es más fácil tener saber qué está queriendo decir el otro, sin necesidad de explicarlo.

Hay dos ideas que configuran nuestros roles, las mujeres en general necesitamos que nos abracen y nos contengan, el aspecto emocional y sentimental es muy importante para nosotras. Al hombre en general, le disgusta que lo critiquen o que le den consejos.

Entonces, ¿cómo se puede hacer para que la persona con la que estoy pueda satisfacer mejor mis necesidades si está haciendo algo que a mí no me gusta en lugar de decirle “lo que haces está mal”?: puedo pedirle lo que necesito, y al hacerlo, el otro quizá podrá escuchar mi necesidad y satisfacerla a partir de la forma en que puede hacerlo.

Para cambiar los resultados, tenemos que cambiar los pensamientos y las acciones.

Las expresiones faciales emocionales

Existe el problema de descifrar las expresiones faciales emocionales. Representa un paso adelante muy considerado en el estudio de las expresiones faciales emocionales. Este estudio, y otros más, vinieron a demostrar que pueden obtenerse juicios de emoción correctos a partir de la expresión facial, es decir, que la expresión facial es un buen indicador del estado emocional. Estos autores han desarrollado un código para cada una de lo que ellos consideran como las seis emociones básicas: sorpresa, miedo, cólera, disgusto, felicidad y tristeza que exponemos a continuación:


DE SORPRESA:

Cejas levantadas, colocándose curvas y elevadas.
Piel estirada debajo de las cejas.
Arrugas horizontales en la frente.
Párpados abiertos, párpado superior levantado, y párpado inferior bajado ; el blanco del ojo suele verse por encima del iris.
La mandíbula cae abierta, de modo que los labios y los dientes quedan separados, pero no hay tensión ni estiramiento de la boca.


DE MIEDO:

Cejas levantadas y contraídas al mismo tiempo.
Las arrugas de la frente se sitúan en el centro y no extendidas por toda la frente.
Párpado superior levantado, mostrando la esclerótica, con el párpado inferior en tensión y alzado.
Boca abierta y labios o bien tensos y ligeramente contraídos hacia atrás, o bien estrechados y contraídos hacia atrás.


DE DISGUSTO:

Labio superior levantado.
Labio inferior también levantado, y empujando hacia arriba el labio superior, o bien tirado hacia abajo y ligeramente hacia adelante.
Nariz arrugada.
Mejillas levantadas.
Aparecen líneas debajo del párpado inferior.
Cejas bajas, empujando hacia abajo al párpado superior.


DE CÓLERA:

Cejas bajas y contraídas al mismo tiempo.
Líneas verticales entre las cejas.
Párpado inferior tenso ; puede estar levantado o no.
Párpado superior tenso, puede estar bajo o no por la acción de las cejas.
Mirada dura en los ojos, que pueden parecer prominentes.
Labios en una de estas dos posiciones : continuamente apretados, con las comisuras rectas o bajas, o abiertos, tensos y en forma cuadrangular, como si gritaran.
Las pupilas pueden estar dilatadas.


DE FELICIDAD:

Comisuras de los labios hacia atrás y arriba.
La boca puede estar abierta o no, con o sin exposición de los dientes.
El pliegue naso-labial, baja desde la nariz hasta el borde exterior por fuera de la comisura de los labios.
Mejillas levantadas.
Aparecen arrugas debajo del párpado inferior.
Las arrugas denominadas 'patas de gallo' van hacia afuera, desde el ángulo externo del ojo.


DE TRISTEZA:

Los ángulos interiores de los ojos hacia arriba.
La piel de las cejas forma un triángulo.
El ángulo interior del párpado superior aparece levantado.
Las comisuras de los labios se inclinan hacia abajo, o los labios tiemblan.
Con estos datos se constituye un sistema de interpretación psicológica de los 'mensajes' del rostro según un código determinado, código que se divide en tres zonas de la cara: zonas cejas-frente, zona ojos-párpado-caballete de la nariz y zona mejillas-boca-mandíbula.

Como conclusiones de estas observaciones, obtenemos lo siguiente:

Que no parece que exista una zona del rostro que revele mejor las emociones que otra.
Para cada emoción particular hay una zona concreta que produce mayor información acerca de dicha emoción. La zona nariz-mejilla-boca es esencial para expresar disgusto, los ojos-párpados para el miedo, cejas-frente y ojos-párpado para la tristeza, mejillas-boca y cejas-frente para felicidad. La sorpresa se manifiesta en todas las zonas del rostro.
Se realizó un experimento entrenando a sujetos para que aprendieran a reconocer los diversos componentes de cada emoción a partir de fotografías y descripciones verbales; estos sujetos, posteriormente, fueron capaces de identificar emociones con un gran nivel de exactitud. Eran 28 las personas que proporcionaban las expresiones a estudiar; con edades diferentes, de distinto sexo y con iluminaciones variadas.

Creer en Dios baja el estrés


Las creencias religiosas ayudan a minimizar el estrés ante nuestros propios errores y ante lo desconocido, señalan los resultados de dos estudios realizados en la Universidad de Toronto. La amígdala cingulada anterior del cerebro de los individuos que creen en Dios se activa mucho menos cuando éstos cometen errores que en el caso de los individuos no-creyentes. Esta calma, sin embargo, puede ser contraproducente en algunos casos, advierten los científicos, porque la ansiedad ante nuestros fallos es lo que nos impulsa a cambiar o a mejorar nuestro comportamiento. "Creer en Dios puede bloquear la ansiedad y minimizar el estrés", señalan los resultados de dos investigaciones realizadas en Canadá, publica hoy el portal Tendencias de las religiones...

Mientras los voluntarios realizaban la prueba, una serie de electrodos colocados en sus cráneos midieron la actividad de sus cerebros.

Así se reveló que, comparados con los no-creyentes, los participantes religiosos mostraron una actividad significativamente menor durante la prueba en la corteza cingulada anterior del cerebro, un área que nos ayuda a modificar el comportamiento señalando cuándo son necesarios el control y la atención, normalmente como resultado de algún hecho que nos produce ansiedad, como el cometer un error.

Cuanto más fuerte fuera el fervor religioso de los participantes, y cuanto más creían éstos en Dios, menor actividad se detectaba en su corteza cingulada anterior como respuesta a sus propios errores en la prueba, y menos cantidad de errores se cometían.

Inzlicht explica en el comunicado de la Universidad de Toronto: "Lo que hemos descubierto es que la gente religiosa, e incluso las personas que simplemente creen en las existencia de Dios, muestran menos actividad en el cerebro en relación con sus propios errores. Estos individuos sienten mucha menos ansiedad y se sienten menos estresados cuando cometen un error".

Esta constatación demuestra que la fe tiene un efecto calmante en los creyentes, porque los hace sentir menos ansiosos frente a lo desconocido y ante sus propios errores.

En la primera investigación, en la que se medía la relación entre el fervor religioso y la ansiedad, participaron 18 mujeres y 10 hombres, de diversas creencias religiosas: el 39% de los participantes era cristianos; el 21%, musulmán; el 14%, hinduista; el 11%, budista, y un 15% era de otras religiones o no-religiosos.

¡Siento la Soledad!

Aunque nacemos solos. vivimos acompañados. El instinto y la necesidad de gregarismo y de supervivencia nos impulsan a buscar compañía. Sin pareja, familia, amigos y otras formas de agrupamiento nos sentimos desconcertados y aislados.La soledad es una moneda con dos caras. Una la negativa, producto de la sensación de vacío profundo cuando es por falta de amor o afecto en cualquiera de sus expresiones. Este tipo de aislamiento nos perturba mentalmente y no podemos ser fecundos con las ideas o pensamientos. El miedo a quedarse solitario paraliza, aparece la desesperanza, se borran las ilusiones, se añoran los seres queridos que ya no están e irrumpe la incertidumbre...

Esta cara de la soledad esta relacionada con todos los estados de la mente que tienen que ver con problemas de comunicación efectiva con el medio que nos rodea, la tristeza y la depresión.

La otra cara de la soledad, la positiva, es todo lo contrario. Es la del estado de plenitud espiritual. Es producto de hablarnos e intimar con nosotros mismos, pensar, recapacitar, visualizar, crear y meditar. Permite momentos de reflexión, fantasía, imaginación, ilusión y ensueño, los cual ayuda al desarrollo del ser humano y a su tranquilidad interior.

Recientes investigaciones indican que la soledad negativa puede afectarnos fisiológicamente y producir afecciones del corazón entre otras enfermedades. Se ha demostrado que las personas solitarias tienen niveles más altos de una sustancia denominada iterleukina-6 relacionada con enfermedades cardiovasculares que podrían provocar ataques del corazón o al cerebro. También, nos puede afectar psicológicamente y desencadenar depresión o llevarnos a la auto agresión y suicidio.

Los que padecen de soledad no tienen edad, ni sexo, todos la pueden sufrir en un momento dado, dependiendo de distintas circunstancias.

Algunos intentan salir de ella erróneamente a través del alcohol o las drogas, no la superan y caen en una peligrosa depresión.

Para salir de esta cara oscura de la soledad, debemos voltear la moneda, encontrarnos a nosotros mismos y procurar desarrollar todas nuestras potencialidades como seres humanos. Podemos definir lo que queremos, y tomar la firme determinación de alcanzarlo, sin ponernos auto limitaciones o barreras que lo impidan. Comunicándonos con los que nos rodean y permitiendo que formen parte de nuestro mundo. Brindemos a los demás amor, a más lo proporcionemos más se llenara nuestra vida.

A nuestros hijos, enseñémosles desde pequeños como comunicarse y expresar sus sentimientos. Sembremos armonía y cosecharemos felicidad.

¿Empresa + Pareja = Una familia feliz?

Hijos, casa, dinero, clientes, todo se junta cuando una pareja administra su propia empresa. Muchas empresas son familiares, y de ellas, sólo el veinte por ciento logran subsistir y desarrollarse. Porque ese emprendimiento que nació de una buena idea y comenzó a generar ganancias, crece, la estructura empieza a ser más compleja y exige nuevos desafíos. Para una pareja es fundamental, en la evolución de su compañía, reconocer las fortalezas y debilidades de los miembros, determinar los roles de cada uno y aprender a respetarlos. Es muy importante que detecten si están excedidos de trabajo porque es un síntoma de que están necesitando ayuda. El empresario está para hacer tareas que no puede delegar: buscar clientes, abrir mercados, desarrollar productos o servicios, según el caso…

El amor no alcanza

En muchos casos se aconseja incorporar un empleado que sea un colaborador entre el matrimonio y el personal y que le reporte a ellos ya que los libera de obligaciones que les resta tiempo para pensar. Si el matrimonio se encuentra desbordado es porque en la organización falta alguien en quien delegar tareas y terminan manejando a los hijos por teléfono celular. Una buena medida es contratar personal idóneo y, en el caso de incorporar otros familiares como empleados, es fundamental establecer reglas claras y hacer respetar la ley para todos por igual.

Claves para una sociedad exitosa

* Separar la empresa de la familia. Resguardar la pareja y los hijos tratando de no llevar las cuestiones personales al ámbito laboral y viceversa.

* Como empresarios, hacer foco en el objetivo principal: trabajar para generar un negocio exitoso en el mercado.

* Profesionalizarse y capacitarse constantemente.

* Prestar mucha atención a la falta de comunicación, de reconocimiento y de motivación entre las personas. Estos son tres males relacionados y comunes en todas las empresas.

* No improvisar. Asumir y enfrentar los problemas es el primer paso para corregir rumbos y tomar decisiones acertadas.

* Pedir ayuda profesional. Buscar un asesor puede ser muy beneficioso siempre y cuando no se piense que pagando un consultor se solucionan los problemas. Enfrentar la realidad y tomar decisiones exige modificar criterios y conductas.

Cómo profundizar mis conexiones emocionales


Intercambie afecto

Prepare actividades individuales y grupales que lo hagan sentir bien. Ofrézcase para ayudar a otros durante la semana. Sea un amigo confiable y comprensiva. Recuerde que para tener amigos, usted debe serlo primero. Observe como los favores que usted hace, hacen sentir bien a otros, y como ellos reaccionarán a eso. Su vitalidad estará mejor que nunca, especialmente cuando comparte actividades estimulantes.

Cultive Amor y Gratitud

Sentir gratitud, brinda alegría, paz, creatividad, amor, y sonrisas sanas. Las cosas simples y la alegría ajena, dan salud y reemplazan sentimientos oscuros como la ira y la bronca.

Cocine para sus amigos

Para la próxima ocasión, cocine algo de su especialidad y dé la sorpresa a sus amigos. Una buena cena casera puede levantarle el animo a un amigo en tiempos de tristeza y convertirse en costumbre intima, regularmente.

Ayude a otros y a usted mismo

Llevar a un amigo al doctor, cuidarlo en su casa, cuidar su mascota y estar disponible en todo momento cuando lo necesitan, es una buena actitud para la profundización de una amistad. La base de una vida plena y duradera.

Esté en contacto

Mándele postales o comuníquese por e-mail si vive lejos, y mantenga las líneas de comunicación abiertas.

Establezca rituales de amistad

Algunos grupos de amigos prefieren reunirse a tomar un café, una vez a la semana en algún bar, otros caminan juntos por las mañanas o van a la iglesia el domingo. Cualquier cosa que haga tendrá el mismo significado, si el motivo es estar con ellos y disfrutar de la compañía, en un ambiente cordial y ... amigable.

Las ideas que construyen nuestro mundo

Vivimos en un mundo moldeado por nuestras ideas y creencias. Son éstas las que dan forma a nuestro entorno, creando aquello a lo que erroneamente denominamos “mundo externo”. Mediante el mecanismo de “proyección” trasladamos hacia ese espacio “exterior” las imágenes que configuran nuestros deseos, temores y creencias. Lo que vemos no es mas que un reflejo de nuestro psiquismo, una pura ilusión sostenida en la creencia en la separación entre un mundo interno y otro externo. Cuando comprendemos que en verdad no existe tal separación y que aquello que repudiamos en el exterior es en realidad una parte no reconocida de nosotros mismos, podemos comenzar a entender que es preciso responsabilizarnos de nuestra propia existencia y que es posible entrenar la mente de modo de modificar nuestra percepción del mundo hacia una visión mas amorosa y consciente de la unidad.


A lo largo de su existencia, nuestra especie ha quedado atrapada en la creencia de que la verdad se halla en el mundo material que observamos por medio de nuestros sentidos y que es allí donde debe centrarse la búsqueda de la realización y la felicidad. Esta creencia nos ha conducido al estado actual de nuestra vida sobre el planeta, caracterizada por una profunda crisis global que amenaza la continuidad de nuestra supervivencia. Debemos urgentemente ampliar nuestra visión dando lugar a aquellos aspectos no materiales que hemos descuidado en nuestra evolución. Este cambio debe ser generado desde cada uno de nosotros en el nivel de nuestras vidas cotidianas.


Es necesario revisar nuestro sistema de creencias y nuestras percepciones del mundo de manera de imprimir cambios en nuestras vidas, incorporando valores espirituales como el compromiso, la integridad, la paz interior, la responsabilidad hacia el todo mayor del que somos parte, la compasión, el amor universal y la alegría. En la medida en que comenzamos a focalizar nuestra percepción hacia estos aspectos, comenzamos a sentir el efecto multiplicador de esta nueva visión. Sintonizando con las virtudes de que dispone el mundo, ellas se pondrán en contacto con nosotros, el amor comenzará a fluir libremente en nuestra vida y los seres que nos rodean comenzarán a compartir con nosotros esta visión. De esta manera, nuestro eje interno estará cada vez mas alineado con el Universo y el resultado será un profundo sentimiento de protección y bienestar.

Convirtiendo los problemas en oportunidades

Frecuentemente las cosas no suceden tal como lo habíamos planeado, episodios inesperados pueden obstaculizar el desarrollo de nuestros planes, o los sucesos no transcurren del modo previsto, entonces solemos preguntarnos: “¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué me sucede esto a mi? ¿Por qué las cosas marchan así?”

Preguntas que en general quedan sin respuesta y no hacen otra cosa que hundirnos aún más en el mar de nuestras preocupaciones.

La propuesta que hacemos es que cuando se descubra a usted mismo formulándose estos “por qué” los cambie por “cómo” y se interrogue cómo llegó a ese resultado. Si puede seguir la secuencia de hechos y acciones que lo llevaron a ese desencadenamiento estará en condiciones de aprender del pasado, con lo cual podrá evitar continuar por el mismo camino que no lo llevó hacia su meta.

Otra actitud que tomamos habitualmente, bajo el influjo de circunstancias que consideramos desagradables, es concentrar nuestra atención en el problema, en lugar de evaluar los resultados. En PNL suele decirse que no existen los fracasos, sólo podemos obtener resultados. Llevamos a cabo determinadas acciones y conseguimos resultados, que pueden o no ser los que deseábamos, si no lo son, deberíamos cambiar nuestro accionar.

Por otro lado, si evaluamos la situación que vivimos como mala, tenemos altas posibilidades de sentirnos mal y difícilmente podamos pensar con claridad. En lugar de evaluar los hechos como buenos o malos, la propuesta es buscarles la utilidad: ¿Para qué nos puede servir lo acontecido? ¿Qué aprendizaje podemos obtener?

Cuando a cambio de interrogarnos por qué nos cuestionamos cómo, en vez de centrarnos en los problemas pensamos en resultados, y finalmente, si en lugar de juzgar las circunstancias como buenas o malas buscamos la utilidad, obtenemos una nueva perspectiva que nos permite tener una actitud más positiva.

Al seguir estas sugerencias podemos descubrir que aquello que alguna vez consideramos un problema puede ser una posibilidad para enriquecernos y seguir adelante con nuevos recursos.

Para transmitir emociones, el tocar es tan efectivo como hablar

Investigadores han hallado evidencia experimental de que tocar puede valer más que mil palabras, y de que un efímero contacto físico puede expresar emociones específicas, en forma silenciosa, sutil e inconfundible.

Científicos liderados por Matthew J. Hertenstein, un profesor asociado de psicología de la Universidad DePauw, reclutó a 248 estudiantes, para que sean tocados o toquen a un compañero previamente desconocido, para tratar de comunicar una emoción específica: enojo, temor, felicidad, tristeza, disgusto, amor, gratitud o simpatía.

La persona que era tocaba no podía ver y desconocía el sexo de quien lo tocaba, a quien se le indicaba que tratar de transmitir alguna de las ocho emociones mencionadas; ambos permanecían en silencia durante el experimento. Cuarenta y cuatro mujeres y 31 varones fueron tocados por una compañera, mientras que 25 varones y 24 mujeres fueron tocados por un compañero varón.

Finalmente, a cada persona tocada se le dio una lista de ocho emociones y se le pidió que eligiera aquella que había sido transmitida. También hubo una novena opción -"ninguno de estos términos es correcto"-, para eliminar la posibilidad de que al forzar la elección de la emoción cuando la persona no la había sentido realmente.

A quienes tocaban se les indicó que tocaran cualquier parte apropiada del cuerpo, y eligieron en forma variable la cabeza, la cara, los brazos las manos, los hombros, el tronco y la espalda.

La transmisión precisa de la emoción fue de entre el 50 y el 78%, mucho más elevada que el 11% que es lo esperable que ocurra por azar, y siendo tasas comparables a las que se observan en estudios sobre emociones verbales y faciales.

Los investigadores también registraron un complejo "vocabulario" de tactos: una sacaudida, un masaje, una palmada o un apretón; pequeños cambios en la presión aplicada; variaciones en la velocidad del toque; cambios en velocidad de los dedos al moverse sobre la piel; diferentes lugares y duraciones del contacto físico.

Tiffany Field, director del Instituto de Investigación en Tacto de la Universidad de Miami, comentó el estudio: "Esta información es muy interesante, y se suma a la ciencia de la emoción y de la comunicación".

En forma consistente, los participantes del experimento eligieron ciertas formas de tocar para transmitir emociones específicas. Para expresar temor, por ejemplo, generalmente agarraban y apretaban sin movimiento, mientras que para transmitir simpatía agarraban, daban palmadas y masajeaban.

Varones y mujeres eran igualmente capaces de interpretar el tacto, pero empleaban diferentes acciones para comunicar las emociones. Los varones raramente tocaban la cara, y sólo lo hacían cuando debían expresar enojo o disgusto hacía una mujer, o simpatía ante otro varón. Las mujeres, por su parte, tocaban las caras con bastante frecuencia para expresar enojo, tristeza y disgusto ante ambos sexos, y para expresar miedo y felicidad a un varón.

"La mayoría de los contactos duraban sólo cinco segundos, pero en esos momentos, somos capaces de comunicar distintas emociones. Es un sistema de señalización sofisticado que no conocíamos", dijo el doctor Hertenstein

Psicólogos rechazan la terapia de reparación

Los profesionales en la salud mental no deben decir a sus pacientes homosexuales que pueden volverse heterosexuales mediante terapias o tratamientos, advirtió la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés).

En una resolución adoptada por el consejo directivo de la APA, y en un informe adjunto, la organización expresó su repudio más claro a la llamada "terapia de reparación", un concepto acuñado por un grupo pequeño pero persistente de terapeutas, quienes sostienen que los homosexuales pueden cambiar su orientación sexual.

No existen evidencias contundentes de que ese cambio sea posible, señala la resolución, adoptada por 125 votos a favor y cuatro en contra. La APA señaló que algunas investigaciones sugieren que los esfuerzos para realizar ese supuesto cambio de orientación sexual pueden ser nocivos, e inducir a la depresión y a tendencias suicidas.

En vez de buscar ese cambio, la APA instó a los terapeutas a contemplar múltiples opciones -desde la abstinencia sexual hasta el cambio de iglesia- para ayudar a que sus pacientes vivan experiencias espiritualmente armoniosas en los casos en que su orientación sexual entra en conflicto con su fe.

La APA había criticado ya la terapia de reparación, pero un panel de seis miembros asignado especialmente al caso endureció la postura al analizar 83 estudios sobre cambios en la orientación sexual realizados desde 1960. Su reporte fue avalado por el consejo directivo de la APA, en Toronto, donde se realizó la reunión anual de la asociación.

El informe abre una nueva vía sobre su evaluación detallada y gradual de la forma en que los terapeutas deben tratar con los homosexuales que buscan seguir fieles a una fe religiosa que condena la homosexualidad.

Judith Glassgold, psicóloga de Highland Park, Nueva Jersey, presidió el panel especial, y confió en que el documento ayude a apaciguar el acalorado debate entre los conservadores religiosos que creen en la posibilidad de cambiar la orientación sexual y los diversos profesionales en la salud mental que rechazan esa opción.

"Cada parte debe informarse mejor -dijo Glassgold-. Los psicoterapeutas religiosos tienen que abrir los ojos a los aspectos potencialmente positivos de ser gay o lesbiana. Los terapeutas laicos tienen que reconocer que algunas personas preferirán su fe por encima de su sexualidad."

Déficit Atencional


El déficit atencional es la incapacidad para mantener la atención, concentrarse o mantenerse tranquilo, esto es producido por un desorden neurobiológico, producido por una alteración en la producción de neurotransmisores inhibidores. Se cree que hay un componente hereditario, ya que la mayoría de los pacientes con déficit tiene un pariente que lo padece. Los niños no ponen atención dificultándoles terriblemente el proceso de aprendizaje, no pueden atender más de un estímulo a la vez. Los niños que presentan déficit atencional se agrupan con chicos que también presenten el mismo trastorno; con ellos se sienten cómodos y aceptados, porque generalmente no es así, ya que no cumplen con el perfil de conducta tradicional.

Los niños que presentan déficit atencional no se desenvuelven igual en todas las tareas que se les asignan, en algunas se desarrollan con facilidad y responsabilidad, mientras que en otras no parecen tener el más mínimo interés de realizarlas. Esto puede considerarse normal en todos los niños, sólo que a los que lo padecen se les va a notar la indisposición siempre. La mayoría de las veces son niños que pueden resultar fastidiosos, molestos o incómodos a las personas que los rodean; es por esto, que el lugar perfecto para detectar si un niño sufre déficit atencional es en su centro de estudio.

Los individuos que padecen déficit atencional generalmente presentan las siguientes señales, aunque no necesariamente deben tenerlas todas:
Dificultad para organizar la información
Les gusta tomar riesgos que otros niños de su edad son conscientes que no deben hacerlos.
Son hiperactivos e impulsivos
Les cuesta muchos seguir instrucciones.
No prestan atención cuando se les habla.
Tienen la autoestima o muy baja o demasiado alta
Interrumpen constantemente cuando se les habla.


Los padres de los niños que presentan este trastorno tienen que apoyarlos, no sentirse culpables o inútiles si el niño no responde de la manera esperada. Estos niños necesitan tener una rutina y un horario, tienen que sentirse disciplinados pero no presionados; se les debe felicitar cuando logren algo positivo, y aunque sea normal, no verlo así, sino como un logro. No hay que sobornarlos, pero si es bueno que cuando hagan algo bien recompensarlos. Hay que procurar ofrecerles un ambiente cálido, tranquilo y donde se sientan queridos y comprendidos

Trastornos de Aprendizaje

Para un mejor entendimiento de los trastornos de aprendizaje es importante señalar que existe una diferencia real entre dos términos muy similares.

El primer término es el de problemas de aprendizaje y el segundo el de trastornos de aprendizaje, que a simple vista podrían significar lo mismo, sin embargo, su origen deviene de distintas circunstancias.

Los problemas de aprendizaje y los trastornos de aprendizaje se refieren a distintos desórdenes en uno o más procesos psicológicos que se involucran en la comprensión o uso del lenguaje hablado o escrito. Esta definición concuerda con la propuesta por la legislación norteamericana (ley pública 94-142) y la más aceptada en todos los estados de dicho país.

Este desorden se puede manifestar en una habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer cálculos matemáticos. El término de trastornos de aprendizaje incluye condiciones de causa, daño cerebral, disfunción cerebral mínima y afasia progresiva. El término de problemas de aprendizaje se refiere a que los desórdenes puedan tener causa en problemas emocionales, o bien carencias culturales, económicas y ambientales. Ninguno de los dos términos incluye a niños que presentan problemas de aprendizaje que fuesen el resultado de déficits auditivos y visuales, discapacidad motora o retardo mental.

Ambos términos presentan tres aspectos en común que son: dificultad en trabajos académicos y de aprendizaje, se presenta una disfunción neurológica y se presenta un patrón de crecimiento desbalanceado.

Con respecto a su clasificación podemos encontrar de varios tipos. Según el DSM IV, es decir el Manual de Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales IV; se presentan los siguientes:

1. Desorden de la lectura (conocido como Dislexia).
2. Desorden en el cálculo.
3. Desorden de la expresión escrita.
4. Desorden de aprendizaje sin especificación.

1. Desorden en la lectura:
En este ámbito se pueden presentar tres subtipos de desorden:
a. Desorden de la lectura o dislexia del desarrollo.
b. Desorden de la lectura no especificado.
c. Desorden generalizado de la lectura.

2. Desorden la expresión escrita:
En este ámbito el estudiante puede presentar problemas en áreas como:
a. Escritura (letra legible).
b. Habilidades básicas (ortografía, puntuación, etc).
c. Expresión escrita (fluidez escrita).

3. Desorden del cálculo:
En este ámbito las dificultades que se pueden presentar son:
a. Utilización de conceptos básicos como la numeración y símbolos.
b. Desarrollo de operaciones matemáticas.
c. Aplicación para planear y ejecutar problemas prácticos.

Los Derechos de los Niños

A través de los años, paralelamente a la existencia del ser humano, también ha existido el irrespeto a los derechos fundamentales de los seres humanos. Derechos fundamentales como lo son la vida, la manera de pensar, un hogar o un nombre y una nacionalidad.

De este modo es como vemos que en algunos países se permitía la esclavitud, por ejemplo, privando a las personas de condiciones fundamentales y necesidades básicas de sobrevivencia. Actualmente, los niños de todo el mundo sufren también de irrespeto a sus derechos y necesidades básicas y nos encontramos con situaciones en donde son abandonados por sus propios padres.


De igual forma, nos encontramos en la actualidad con situaciones en donde el niño es abusado psicológicamente, física y emocionalmente por personas que tienen más poder que ellos y quedando ellos en desventaja. Resulta importante entonces realizar una revisión de la declaración de los derechos del niño para evitar estas penosas situaciones.

El 20 de noviembre de 1959 fue firmada por la Organización de las Naciones Unidas la Declaración de los Derechos del Niño.

Esta Convención fue adoptada posteriormente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 1989. Sus artículos proponen nuevos aportes a los contenidos en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959. Y fundamentalmente avanza en el aspecto jurídico, al hacer a los Estados firmantes "jurídicamente" responsables de su cumplimiento.

Convenir significa estar de acuerdo acerca de algo y tomar una responsabilidad ante lo que se "conviene".
La Convención de los Derechos del Niño es un conjunto de normas acordadas que deben respetar todos los países que la firmaron y ratificaron.

El Arte en el Proceso de la Psicoterapia

Cuando las personas acuden a una consulta con un profesional en psicología usualmente “dicen” que es lo que sienten o que es lo que está sucediendo. Con regularidad el motivo de consulta es verbalizado ante el profesional para que a partir de esto se pueda realizar una evaluación integral y posteriormente una intervención psicológica.

La escogencia del tema de este artículo surge a partir de la necesidad de compartir con nuestros lectores el hecho de que que existen muy variadas maneras de expresar lo que se siente o lo que está sucediendo alrededor. Es decir, que no solamente se puede expresar los sentimientos por medio de la palabra hablada. Podemos pensar en las personas que han perdido el don de la palabra o en niños que aún no han adquirido esta función. ¿De qué manera se expresan las personas que no hablan?

Existen muy variadas maneras de expresar lo que sentimos. Por ejemplo los sentimientos y emociones se pueden expresar a través de la música, del dibujo, de la manipulación de objetos, o bien, de la dramatización, entre otras.

La palabra expresión se deriva del latín 'expresus', que significa declarado. 'Expresus' es el participio de 'exprimere', que significa hacer salir. El proceso de la expresión, ya sea ésta hablada o no, permite un acceso hacia el otro, pero también hacia la propia persona que se expresa. Es decir que la persona que expresa aquello que siente, puede estar en contacto
con un otro, pero también existe un contacto consigo mismo.

Al expresar lo que se siente o lo que se piensa, se tiene la posibilidad de ver, escuchar o sentir lo propio; la expresión es el camino del autoconocimiento. El autoconocimiento que permite el acceso a lo real, a aquello que se siente, pero ya expresado y por ello con más posibilidad de ser más consciente.

Es importante señalar que una de las metas primordiales en procesos psicoterapéuticos es que la persona, por medio de diferentes técnicas, pueda tener acceso a la conciencia de qué es lo que sucede en su interior. Mientras haya más consciencia de lo que siente y de cuál pueda ser su origen hay más posibilidades de cambio. El arteterapia es una manera de accesar aquello que sentimos y acercarnos, al ver la creación propia, al camino de la toma de conciencia.

En el desarrollo del arteterapia, se pone énfasis en el lenguaje artístico como medio de expresión, mediante la manipulación de varios elementos como pueden ser los plásticos, los sonoros, los espaciales, o bien, los elementos dramáticos. El arteterpia se puede llevar a cabo de una manera individual o grupal, según las condiciones de la situación.

Educar en Positivo


Cuando un hijo o hija estudiante fracasa en alguna materia y saca mala nota en ella, muchos padres regañan y castigan. Lo normal es que el muchacho haya aprobado 6 o 7 materias y reprobara una o quizás dos. Sin embargo, será reprendido por ello. Si se quisiera ser justo, en realidad se debería premiarle 6 o 7 veces por los éxitos. Así, el niño o adolescente, aprendería más si recibe premios estimulantes por cada materia aprobada que por las sanciones al fallo o revés...

Esto es lo que demuestran los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en los EEUU. Un grupo de investigadores encabezados por Earl K. Miller determinaron neurológicamente que cuando una neurona o célula cerebral participa en algún proceso donde un ser tiene éxito, las demás neuronas siguen el “comportamiento” de las células “exitosas”. Mientras que cuando se falla, no ocurre esto. Trabajando con animales en una tarea de aprendizaje, si el animal tiene una respuesta correcta y recibe su refuerzo positivo, las neuronas de su cerebro se hacen más efectivas y precisas para próximas respuestas ante otras situaciones. Por el contrario, cuando se produce un error, no pasa nada, y no se provocan aprendizajes que mejoren la respuesta. Solamente después del éxito es que el animal avanza en su enseñanza.
Desde el siglo pasado la psicología ha propuesto el refuerzo positivo o premio para lograr el aprendizaje. Si se hace lo adecuado o lo que se espera, se recompensa al individuo. También, se uso el reforzador negativo o la penalidad para extinguir las respuestas incorrectas. La ciencia contemporánea está demostrando que quienes hemos defendido la educación en positivo teníamos razón. La psicología social durante décadas ha manifestado que la represión y la violencia solamente engendran conductas negativas. Los niños maltratados con castigos son más infelices y tienden más al fracaso que los niños criados sin abusos en hogares afectuosos. Por ello, los padres deben hacer un esfuerzo. Es más fácil para papá o mamá reprimir, escarmentar, imponer sanciones para que el pequeño deje de hacer algo que no es conveniente. Así se logra que no lo haga, pero no ejercitará el aprendizaje, no se estimulará su inteligencia, sus capacidades ni sus habilidades. Tampoco aprenderá un comportamiento positivo ni a mantener una actitud abierta y optimista hacia la vida. Si nos ocupamos más bien en gratificar sus conductas apropiadas aunque sea con una distinción, un comentario de que lo hizo muy bien o una pequeña gratificación, estaremos contribuyendo a su pleno desarrollo bio-psico-social.

Una terapia que motiva

La terapia motivacional se ocupa de mejorar la percepción que las personas tienen de sus propias capacidades para superar obstáculos y dificultades. Se trata de comprender las emociones mezcladas que sienten las personas que deben enfrentar cambios. El rol del terapeuta motivacional es ayudar a los pacientes a reconocer y discutir sus sentimientos encontrados en una forma que contribuya a inclinar la balanza para el lado del cambio. El cambiar una conducta problemática, por ejemplo: una adicción, un desorden alimenticio o una forma de ansiedad social puede resultar difícil y causar ansiedad, ya que por lo general involucra salir del "área confortable" a la cual el paciente está habituado…

¿Cómo funciona la terapia motivacional?

La terapia motivacional tiene por objetivo mejorar la percepción que las personas tienen de sus propias capacidades, aumentando la confianza en la propia habilidad para recurrir a sus recursos y fortalezas para superar obstáculos y dificultades. Con cada sesión los pacientes se van acostumbrando a las sugerencias motivacionales hechas por el terapeuta, y comienzan a confiar en ellas. Una de las técnicas consiste en enseñar al paciente a visualizar algo que lo haga sentir poderoso y mediante lo cual pueda hacer realidad sus propias expectativas.

¿Cuándo se recomienda usar la terapia motivacional?

La terapia motivacional puede ser usada, además de para tratar hábitos adictivos y desórdenes alimenticios, para:

Superar fobias y miedos.
Reducir el estrés.
Construir una actitud mental positiva.
Desarrollar la conciencia de las propias capacidades físicas y mentales.
Desarrollar el autocontrol.
Mejorar la habilidad de hablar en público.
Establecer y lograr objetivos personales y profesionales realizables.
Mejorar la apariencia, autoestima y salud en general.
La terapia motivacional es también muy popular entre los deportistas de alto nivel, que utilizan sus técnicas energizantes y fortalecedoras para cambiar la mentalidad y maximizar sus prestaciones.

La sonrisa al teléfono se siente

Cuando hablamos por teléfono aunque no se nos vea físicamente trasmitimos una serie de emociones al interlocutor. Quizás sea más difícil o más lento de detectar que emoción estoy sintiendo que si nos estuvieran viendo físicamente, pero en una conversación telefónica se trasmiten muchas emociones por el tono de voz y la forma de hablar.Todas las personas a lo largo del día sentimos diferentes emociones, tanto positivas como negativas y además tenemos derecho a sentirlas. Evidentemente, cuando estamos tratando con las personas hay emociones personales que no queremos trasmitir porque quizás esas personas ni siquiera tengan nada que ver...

Podemos pensar por ejemplo en el caso de que en casa cuando te has levantado has tenido un problema con tu pareja y puedes estar enojado. Lo lógico es que luego en el trabajo no pagues tu enojo con un cliente si fuera el caso. Intentaremos esbozar nuestra mejor sonrisa aunque la emoción la sigamos sintiendo. Esto parece que en el trato directamente físico, cara a cara es lógico. Pero quizás pueda parecer que para las personas que trabajamos en la atención telefónica, no sea necesario que esbocemos una sonrisa aunque tenga un mal día, porque no nos pueden ver la cara. Os voy a contar mi experiencia.
La primera vez que comencé a trabajar en una oficina atendiendo el teléfono mi jefe me dijo unas sabias palabras: “cuando cojas el teléfono, aunque te sientas triste o enojada, intenta siempre sonreír mientras hablas“. En ese momento con los nervios y las ganas de complacer al jefe, lo comencé a hacer de manera automática, pero pensaba que simplemente sería suficiente con ser una persona correcta y atender lo mejor posible a las llamadas.

Pero llego un día en que tuve que cambiar el mensaje del contestador automático y se me ocurrió hacer la prueba. Primero grabé el mensaje hablando de una manera correcta, sin sonreír. Lo escuche y efectivamente era correcto, estaba bien. Luego lo grabé forzándome a sonreír, no es que estuviera alegre, simplemente sonreía mientras hablaba. Me sorprendió gratamente cuando lo escuche. A parte de ser correcto, la sensación era mucho más agradable y trasmitía mucha más confianza.

Desde ese día intento siempre sonreír cuando cojo el teléfono, pero ahora lo hago porque creo de verdad que es una de las mejores cosas que podemos ofrecer las personas que estamos continuamente atendiendo a los clientes de las organizaciones, tanto internos como externos, sin que nos puedan ver la cara.

Cuando vais a llamar a una persona con la que ya habéis hablado varias veces y sabéis que es una persona muy seria y seca ¿no os da pereza?

Y al contrario, cuando sabéis que con quien habláis es una persona alegre ¿no os agrada llamarla?