
Según un estudio reciente los malos recuerdos son más fáciles de recordar y más detallados que los buenos recuerdos por razones evolutivas.
Es más natural recordar una tragedia que un aniversario, dicen la investigadora Elizabeth Kensinger del Boston College, publicado en Association for Psychological Science.
Los investigadores dicen que las emociones negativas como el miedo o la tristeza incrementan la actividad en la parte del cerebro vinculada con los recuerdos. Por eso sería que los recuerdos cargados de este tipo de emociones se preservan con mayor detalle que los felices, si bien se suelen recordar distorsionados. Por ejemplo, un testigo de un tiroteo puede recordar haber visto el arma de forma vívida, pero no suelen recordar detalles precisos de lo que lo rodeaba.
“Este beneficio tiene sentido en un marco evolutivo”, dice Kensinger. “Es lógico que la atención se viera centrada en la información potencialmente amenazadora”.
Los estudios de resonancia magnética muestran que los eventos negativos estimulan actividad en la región cerebral dedicada al procesamiento de emociones.
Cuantos más centros de estos centros se encuentran activos durante un evento, es más probable que un individuo recuerde detalles específicos vinculados a los aspectos emocionales de ese evento, como por ejemplo la aparición de un arma, y no recordará detalles mundanos como la dirección de la calle.
Los investigadores creen que preservar tan bien los malos recuerdos puede haber evolucionado como una táctica evolutiva para protegernos contra futuras amenazas o contra eventos negativos.
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