
Pero no es tan fácil de investigar el cuerpo humano, porque no se le puede simplemente cortar en dos partes como a un árbol. El cortar en dos partes a un ser humano es un asunto muy delicado y peligroso. Y, debido a que el hombre tiene una mente, no es el cuerpo el que registra estos acontecimientos de esta manera, sino la mente. El árbol no tiene esa cierta mente, y por eso es el cuerpo el que tiene que registrar los acontecimientos.
Otro punto también merece la pena de ser tomado en cuenta. Lo mismo que cada undécimo año hay tormentas radioactivas en el Sol, de similar manera existe otro período rítmico de noventa años en él. Esto hace poco que ha salido a la luz, pero es un hecho científico, y es igual de sorprendente que el período rítmico que ocurre cada once años. Los astrólogos no mencionan nada sobre este hecho, pero yo te lo cuento para que te sea más fácil entender la astrología de un modo científico. Hay un ciclo de noventa años que ha sido experimentado, y su historia es simplemente asombrosa.
Hace cuatro mil años, un faraón egipcio pidió a sus científicos registrar la frecuencia con que las aguas del río Nilo aumentaban o disminuían, y en qué cantidad. El río Nilo es el único río en el mundo con una “biografia” de cuatro mil años de edad. Se registraba hasta si el agua del río aumentaba o disminuía en una pulgada. Esta acta se llevó desde el tiempo de los faraones, hace cuatro mil años, hasta el día de hoy.
“Faraón” es el nombre que se le daba al emperador egipcio, y en el idioma egipcio significa Sol. Había una creencia en Egipto, según la cual existe un diálogo continuo entre el Sol y el río Nilo. Los faraones, que eran discípulos del Sol, declararon que se tenía que hacer un completo registro del Nilo. Ellos dijeron: “Por el momento no sabemos nada del Sol, pero algún día lo sabremos, y entonces este registro nos será útil”.
Así que durante cuatro mil años todo acerca del río Nilo se registró: El aumento en el nivel del agua, cuándo hubo inundaciones y cuándo no... Y un erudito egipcio, Tasman, compiló su historia. Muchas cosas que no se sabían en los tiempos de los faraones se saben ahora, y cada cosa que ha sucedido en el Nilo se ha comparado con acontecimientos en el Sol. Se ha indicado claramente que hay acontecimientos relacionados con el Sol que se producen cada noventa años. Estos acontecimientos son muy similares a lo que nosotros llamamos nacimiento y muerte.
Se puede entender de esta manera: El Sol está lleno de juventud durante cuarenta y cinco años y entonces empieza a descender, de edad, por cuarenta y cinco años. Durante cuarenta y cinco años, el fluído de energía dentro del Sol crece hacia una cumbre de juventud. Después de cuarenta y cinco años la energía del Sol va disminuyendo, como dentro de un ser humano. Después de noventa años el Sol se hace muy viejo. Durante los últimos nombrados cuarenta y cinco años, la Tierra es atacada con terremotos. Los terremotos se relacionan con este ciclo de noventa años. Al final del nonagésimo año, el Sol empieza otra vez a volverse joven
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