Ser madre y padre a la vez ...El dilema de la mamá solitaria

Asumir la maternidad sin el padre es una compleja tarea para la progenitora e implica una carencia significativa en el desarrollo psicológico del hijo. Aunque muchas mujeres cumplen esta difícil misión, la figura paterna es irremplazable. Conoce los costos de esta experiencia y cómo no herir a los hijos ni a una misma.




La mujer abnegada, emprendedora, liberal y poli funcional tal vez tenga su máxima expresión en aquéllas que, por distintas razones, asumen la maternidad sin la presencia del padre.

En la medida de lo posible siempre los niños debieran venir al mundo en el contexto de una familia, con un padre y una madre comprometidos en sus roles y responsabilidades con el hijo. Pero a veces la realidad dista bastante de lo ideal.

La mujer y su hijo abandonados a su suerte por un papá ausente son tan antiguos como el mundo, pero sólo en los últimos años se ha visto a mujeres que eligen vivir su maternidad sin el progenitor. “Esta opción, de aquellas mujeres que eligen no tener presente al papá, me parece una elección egoísta que a la larga en la vida siempre termina por pasar la cuenta. Los niños siempre necesitan a ambos padres��?, sostiene la destacada psicóloga Pilar Sordo.

Pero en ambos casos el dilema es el mismo: cómo ser mamá y papá a la vez, sin dañar al hijo ni a una misma en una tarea tan extenuante.

Para la especialista en psicología clínica esta misión dual implica un desgaste emocional para la madre, además de requerir de ésta una entrega afectiva que supla, de alguna forma, las carencias paternas. “La madre debe empezar a ser padre-madre con muchos costos emocionales en el proceso. Ella debe aprender a colocar límites y dar afecto, además de darse tiempo para ella con el fin de recuperar fuerzas en tal difícil tarea��?, advierte Sordo.

Ser padre: un rol irremplazable

Si bien una mujer puede esforzarse y cumplir con total entrega la función de padre-madre, Pilar Sordo afirma que la figura paterna es irremplazable.

“Se puede ser papá y mamá a la vez pero no se pueden reemplazar los roles. Ella va a tener que integrar lo femenino y lo masculino dentro de sí misma y de esa manera sí podrá ejecutar ambos roles, pero no reemplazará la persona ausente. Siempre hace falta un padre y siempre hace falta una madre. Si el papá está ausente ojalá haya otros adultos significativos varones que "reemplacen" la ausencia, puede ser un abuelo, tíos u otros adultos varones que muestren sus variables masculinos��?, subraya la especialista y autora del libro “Viva la diferencia��?.

Otro aspecto relevante en esta experiencia madre-hijo, ocurre cuando el niño crece y pregunta por qué no tiene papá cuando sus amigos sí lo tienen. Pilar Sordo recomienda siempre ir con la verdad por delante, evitar dar una visión negativa del papá ausente y jamás transmitir al hijo las frustraciones ni rencores.

“El niño a lo largo de su vida irá asimilando la imagen real de su padre. Pero ojalá que esa imagen que el propio hijo se formó de su padre no esté deformada ni contaminada por los rencores y los problemas de los adultos, que nada tienen que ver con el desarrollo emocional de los niños��?, indica la psicóloga.


Mama feliz, niño feliz

Los daños o heridas que un niño pueda sufrir ante esta realidad dependen de cómo haya vivido la madre la resolución de su propio conflicto y de cuánto "endosó" esa madre su historia personal a su niño. Una madre que dio vuelta la página y sanó sus propias heridas sin transmitir rencores a su hijo permitirá un desarrollo más positivo del niño. Por el contrario -explica Sordo- una madre amargada que no ha resuelto su conflicto y que no ha perdonado a esa parte de la historia, influirá negativamente en su hijo y le será muy difícil ejercer bien el rol de madre y de padre.

Por último la especialista subraya que las mujeres que viven la maternidad sin el padre son claves en el desarrollo psicológico de su hijo. “Su madre será el gran pilar de su desarrollo, sobre todo cuando el hijo ve a su madre feliz y realizada con su vida, sus sueños y su hijo