¿Tienes adicción al trabajo?


Si eres de las primeras en llegar a laborar, la última en irte y en casa sigues trabajando, presentas un desorden que puede afectar tu salud. ¿Te han dicho que eres la más dedicada, la que siempre responde a todos los retos o un incondicional para la empresa? Puede que seas perfeccionista pero ¿qué tiempo te dedicas a ti, a tu familia o la diversión? Seguro que eres una "workaholic". Este trastorno de la conducta que se conceptualizó en la década de los setentas, define a personalidades obsesivas que son en extremo cuidadosos con su trabajo ya sea en la puntualidad, en dar más y mejores resultados siempre a costa de no comer, de no divertirse o no convivir fuera de su ámbito profesional. Cuando la compulsión por trabajar es muy marcada, el descuido a cuestiones básicas de su persona es evidente…

Vivir bajo presión

Esta situación se ha generado en gran parte, por los niveles de competencia que se producen en las grandes urbes y por la exigencia de las empresas que por medio de presión, crean tensión en sus empleados; el resultado es una sociedad que en su etapa laboral presenta esta afección que va en aumento: un promedio de 24% del total de personas trabajando en el mundo tiene síntomas de esta adicción.

¿Cuáles son los resultados en tu salud de que vivas bajo presión?

La adrenalina con la que vives puede provocarte infarto, inhibes el funcionamiento del sistema inmunológico, presentas desórdenes alimenticios, aceleras tu proceso de envejecimiento y en mediano plazo tu rendimiento mental y físico disminuye alterando tu funcionamiento psico motor ¿Te parece poco? Eso es en breve tiempo y a largo puedes generarte enfermedades degenerativas.

Todo con medida

Si realmente eres una profesional no tienes que descuidar tu vida, la mejor formar de rendir es darle tiempo a cada cosa y poner cada cosa en su tiempo ¿Qué significa? Desarrolla otras aptitudes a través de realizar actividades recreativas o culturales que aporten una mejor visión para ti ante tu trabajo, aliméntate sanamente, diviértete y realiza un training aeróbico. Si puedes empezar una clase de yoga o meditar por unos minutos al día, hazlo para evitar que el trabajo te lleve a una depresión que podrá ser tratada más adelante solamente por fármacos.

Olvídate del estrés y haz lo que hace una sabia amiga: saliendo de su trabajo, apaga su celular o bloquea las llamadas de sus subordinados y ni por equivocación se mete a su mail. ¿Cómo vive? Feliz.

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Ataque de pánico

Un ataque de pánico es una oleada repentina de miedo arrollador, mucho más intensa que la sensación de estar estresado y agobiado, acompañada a menudo de atemorizantes síntomas físicos, no muy distintos a los de un ataque al corazón. Cuando estos ataques se vuelven frecuentes y severos (cuatro o más por semana) hablamos de un trastorno de pánico. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento, sin aviso previo. Algunas personas pueden experimentar un detonante específico, por ejemplo nerviosidad, claustrofobia o estrés, pero otras no reciben ningún tipo de aviso…

Síntomas
Durante un ataque de pánico el corazón se desboca y puedes experimentar dolores de pecho, sudor caliente, temblor en las piernas, falta de aliento y confusión. El mundo parece venirse encima de ti y no puedes registrar nada de lo que sucede alrededor, ya que estás enfocado en tus sensaciones.

Tratamiento
Visita tu médico de cabecera para un chequeo general. El aceleramiento de los latidos del corazón es causado por la adrenalina en tu flujo sanguíneo. El tratamiento incluye por lo general drogas antidepresivas o terapias relajantes, que ayudan a combatir las dificultades para respirar que están relacionadas con el surgimiento del ataque de pánico.

Consigue una cinta de audio relajante en tu tienda de libros favorita, que te ayudará a detener y hacer más lentos tus pensamientos y sentimientos. El estar consciente todo el tiempo de tus pensamientos y de la velocidad de tus latidos puede causarte problemas para dormir, así que todo lo que te ayude a relajarte es bienvenido.

Convirtiendo los problemas en oportunidades

Frecuentemente las cosas no suceden tal como lo habíamos planeado, episodios inesperados pueden obstaculizar el desarrollo de nuestros planes, o los sucesos no transcurren del modo previsto, entonces solemos preguntarnos: “¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué me sucede esto a mi? ¿Por qué las cosas marchan así?”

Preguntas que en general quedan sin respuesta y no hacen otra cosa que hundirnos aún más en el mar de nuestras preocupaciones.

La propuesta que hacemos es que cuando se descubra a usted mismo formulándose estos “por qué” los cambie por “cómo” y se interrogue cómo llegó a ese resultado. Si puede seguir la secuencia de hechos y acciones que lo llevaron a ese desencadenamiento estará en condiciones de aprender del pasado, con lo cual podrá evitar continuar por el mismo camino que no lo llevó hacia su meta.

Otra actitud que tomamos habitualmente, bajo el influjo de circunstancias que consideramos desagradables, es concentrar nuestra atención en el problema, en lugar de evaluar los resultados. En PNL suele decirse que no existen los fracasos, sólo podemos obtener resultados. Llevamos a cabo determinadas acciones y conseguimos resultados, que pueden o no ser los que deseábamos, si no lo son, deberíamos cambiar nuestro accionar.

Por otro lado, si evaluamos la situación que vivimos como mala, tenemos altas posibilidades de sentirnos mal y difícilmente podamos pensar con claridad. En lugar de evaluar los hechos como buenos o malos, la propuesta es buscarles la utilidad: ¿Para qué nos puede servir lo acontecido? ¿Qué aprendizaje podemos obtener?

Cuando a cambio de interrogarnos por qué nos cuestionamos cómo, en vez de centrarnos en los problemas pensamos en resultados, y finalmente, si en lugar de juzgar las circunstancias como buenas o malas buscamos la utilidad, obtenemos una nueva perspectiva que nos permite tener una actitud más positiva.

Al seguir estas sugerencias podemos descubrir que aquello que alguna vez consideramos un problema puede ser una posibilidad para enriquecernos y seguir adelante con nuevos recursos.

PNL: pequeños pasos para aprender grandes cosas

Muchas veces deseamos abocarnos a un nuevo aprendizaje o tarea y repletos de entusiasmo nos encontramos frente a eso desconocido que, repentinamente, se convierte en una inmensa montaña de interrogantes y dificultades.

Esta parece tan grande que solemos hacer a un lado aquello que nos habíamos propuesto pensando cosas tales como: “esto no es para mí” “es demasiado difícil” “ya no estoy para estas cosas” etc.

Sin embargo hay algo que diferencia al ser humano y es su inagotable capacidad de aprendizaje, es por ello que si usted se ve envuelto en una situación así es probable que le sea de utilidad conocer una de las presuposiciones de la PNL.

Quienes adoptamos ese modelo sostenemos que “toda tarea puede ser cumplimentada o aprendida si se la divide en pequeñas porciones.”

Esa enorme montaña se convertirá en una serie de pasos que sólo deberán ser recorridos uno a uno, así, dividiendo ese largo camino en pequeños trayectos verá como realmente se simplifica la tarea y podrá sentir esa satisfactoria sensación de logro cada vez que llegue exitoso al final de un tramo que haya marcado.

Hacer las cosas de esta forma tiene otra gran ventaja, ya que esa sensación funciona como un motor que incrementa la motivación y por lo tanto proporciona fuerzas para seguir adelante.

A veces nos encontramos con que aquello que queremos hacer se nos aparece como un bloque enorme y olvidamos que en realidad la mayoría de las veces que aprendimos algo fue con este método, pequeños pasos y unas cuantas caídas.

¿Recuerda cuando aprendió a caminar? Casi seguramente no, pero sí habrá visto a algún niño pequeño en ese proceso y sabrá que hay que lograr muchas cosas antes de recorrer cierta distancia sin ayuda.

En principio hay que conseguir el equilibrio, poder mantenerse en pie es un logro difícil para los pequeños, luego tendrán que coordinar ambos pies, y al principio sólo avanzarán sosteniéndose de cualquier cosa que encuentren en el camino y sólo más tarde, mucho más tarde podrán finalmente caminar.

Todo esto lleva un enorme tiempo y esfuerzo, y sin embargo cada uno de nosotros lo hemos concluido con éxito. El secreto es sencillo, sólo debemos dar un paso a la vez, y saber que las caídas son parte del proceso.

Queja versus gratitud

¿Eres acaso una de las personas que ven nubarrones en todo lo que sucede a su alrededor?, ¿tiendes a fijarte en la mitad del vaso vacío? Pues si es así, un velo está impidiendo que sintonices con los maravillosos dones que te regala el Universo a cada momento.

¿Has pensado en por lo menos diez cosas por las cuales estar agradecido en el día de hoy?. Te proponemos un ejercicio, verás que es excelente. Daremos algunos ejemplos sobre cómo decírtelo a ti mismo:
- Pude comprar los alimentos que necesitaba a un precio muy bueno.
- Me llamó una antigua amiga.
- Mi hijo aprobó el examen.
- Pude disfrutar de una reconfortante ducha de agua caliente.
Puedes encabezarlos con un "Gracias por...". Te sentirás mucho más pleno luego. El Universo nos brinda con abundancia y generosidad, y le gusta que le den las gracias. Cuando te fijes en todo lo bueno, inmediatamente dejarás de quejarte.

Agradece y bendice cada una de las experiencias vividas que hicieron de tí una persona más madura e íntegra. Desde algún lugar de tu Ser, las has elegido para tu propia evolución y crecimiento.
No des nada por sentado. Cada ser u objeto existente es un regalo maravilloso, que ha sido puesto para tí especialmente: la belleza y la fragancia de una rosa, el movimiento incesante de los planetas, la sonrisa de un niño...¡Hay tantos motivos por las cuales puedes ser feliz ahora mismo!!!
Inténtalo y descubrirás que tendrás mucho por lo cual sentirte satisfecho. Cuando concentres tu atención en todo lo bueno, verás la abundancia que te acompaña.
La energía que rige todo el Universo está dentro tuyo y en todas las personas y los elementos que lo rodean; hazla consciente y disfruta cada instante, recordando que es mágico e irrepetible.

La confianza en sí mismo


La confianza en sí mismo es un elemento crucial en el desempeño de la persona. Puestas dos personas a realizar una misma tarea, si todos los demás factores son iguales, lo hará mejor y más rápido aquella que tenga más confianza en sí misma. Esto se aplica a todo tipo de tarea, desde la más simple a la más compleja. Te darás cuenta de la importancia de esta afirmación cuando te percates de que la tarea más compleja que tenemos que realizar es justamente vivir...

Muchos son los factores que pueden influir en el hecho de que una persona tenga o no confianza en sí misma, pero hay uno que es primordial: la manera en que es criada la persona. Cuando hablamos de persona, pensamos en una persona adulta y a menudo olvidamos que esa persona adulta fue antes una persona niña. Es durante la infancia que se echan las bases de lo que será la persona adulta, y es muy difícil que esta persona adulta pueda cambiar el rumbo que le fue marcado en su infancia.

Esto es así porque la infancia es la época en que la mente es más maleable, cuando más intensamente recibe la influencia de lo que la rodea. De aquí que cuando se habla de la influencia del medio ambiente o del entorno, se está haciendo referencia a la acción de los padres, de los parientes, de los amigos, de los maestros, de los compañeros escolares, durante la época en que la persona es más influenciable: su infancia.

Existen maneras de criar a un niño que estimulan la confianza en sí mismo y otras que tienden a destruirla. Deshacer el efecto de una mala crianza o una mala educación, es muy difícil cuando la persona ya es adulta. Sin embargo, el cambio puede darse, ya sea de manera fortuita o de manera deliberada.

Si pensamos que la confianza en sí mismo (o auto-confianza) se refiere a la creencia en la propia capacidad para llevar a cabo una tarea, podemos darnos cuenta de las diversas formas en que puede incrementarse la auto-confianza de una persona. En primer lugar, existen experiencias fortuitas que permiten a la persona darse cuenta de que es capaz de llevar a cabo una tarea para la que pensaba no tener condiciones. Se les suele llamar "experiencias cruciales" porque marcan una encrucijada en el camino vital.

A través de la lectura de libros y revistas, o por medio del cine y la televisión, la persona que pensaba carecer de capacidad o de posibilidades puede ver a otras en su misma situación realizar actividades o alcanzar objetivos que consideraba fuera de su alcance. A esta forma podemos llamarla "por el conocimiento", dado que la persona conoce cosas que antes ignoraba, y eso es lo que provoca el cambio.

Existe también una vía gradual para llegar a tener fe en la capacidad de uno para una tarea. Esta consiste en ir acercándose a la meta deseada por etapas sucesivas. Se comienza por tareas más sencillas y de a poco se va incrementando la dificultad. Este método se ha usado por siglos en la capacitación laboral: la persona se inicia como aprendiz y gradualmente, a lo largo del tiempo, va adquiriendo más responsabilidades y ascendiendo en la escala laboral.

Finalmente, existe un método que algunos pueden tomar como mágico pero que en realidad tiene fundamentos neurológicos. Consiste en practicar representaciones mentales (o visualizaciones) de la tarea que se pretende realizar. Hechas comparaciones entre personas que practicaron este tipo de "ejercicios mentales" y otras que no lo hicieron, se encontró que las primeras eran más eficaces que las segundas.

¿Buscando el compañero ideal? Hazlo con matemáticas

¿Buscas al "definitivo"? Una matemática australiana dice que los solteros se enfrentan mejor a este tipo de situaciones si citan y rechazan a 12 parejas potenciales antes de empezar a buscar el amor. La doctora Clio Cresswell, de la Universidad de Sídney, explicó su estrategia, el resultado de un análisis matemático complejo, y daba a aquellos que buscan el amor un 75 por ciento de oportunidades de hallar una pareja... y quedarse con ella. "Estamos acostumbrados a decir 'es el definitivo', pero tenemos una larga lista de casos horribles, como las tasas de divorcio en tantos lugares del mundo", dijo. "Pero incluso en estos tiempos, en los que conocemos a tanta gente todos los días, 12 es un número válido", agregó…

Según su teoría, los solteros deberían pasar al menos 12 historias románticas, que no tienen por qué incluir una relación física, para aumentar sus posibilidades de encontrar a su pareja perfecta.

"Esto no es cuestión de que sea bueno o malo, es una cuestión de patrones", dijo Cresswell. "El señor y la señora Perfectos no llegan simplemente a nuestras vidas. Tenemos que trabajar por ellos", añadió.

Cresswell, quien escribió un libro llamado "Matemáticas y Sexo" y que busca hacer las matemáticas tan accesibles y fáciles de disfrutar como las artes, dice que con su teoría busca dar algo de racionalidad a un proceso tan irracional como enamorarse y que no debería confundirse con un consejo para mantener una relación.

"Si fuésemos a comprar un coche, nos informaríamos mucho más que lo que hacemos con respecto a enamorarnos", afirmó.

"Es posible que después del segundo te convenzas de que has encontrado a tu pareja perfecta. Así que esta es la manera de darle sentido. No se trata de conocimientos, sino de ser consciente. Esto te hace frenar y pensar sobre lo que quieres vivir", concluyó.

Cuando se hacen varias cosas al mismo tiempo se es menos eficaz


Las personas que hacen varias actividades al mismo tiempo tienen más dificultadas para hacerlas bien que si las hicieran una por una, según un estudio. En plena era internet se puede escuchar música en un iPod, ver un vídeo en línea, intercambiar mensajes instantáneos, consultar mails y actualizar el perfil en Facebook casi al mismo tiempo. El problema es que hay muchas posibilidades de que ninguna de esas tareas se lleve a cabo correctamente, según el estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford y publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Science…

Los investigadores dirigidos por el profesor Eyal Ophir, especialista en comunicación interpersonal y medios interactivos, realizaron pruebas en un grupo de 100 estudiantes que dividieron en dos: unos hacían varias tareas al mismo tiempo y otros sólo una.

Los que hacían varias actividades "no podían evitar pensar en la actividad que tenían pendiente", explicó el doctor Ophir. "No lograban separar las cosas en su mente", añadió.

Las pruebas también demostraron que no eran mejores que los demás a la hora de recordar informaciones. Los investigadores mostraron cartas a los estudiantes para ver si las recordaban. Los que eran capaces de realizar correctamente varias tareas tuvieron peores resultados en la prueba "porque seguían focalizando su atención sobre varias cartas y tenían dificultades para clasificarlas correctamente en su cerebro", explicó Eyal Ophir.

Educando nuestras emociones

La tristeza, el miedo, la furia y el odio son alteraciones pasajeras del ánimo, pero son intensas, van acompañadas de cambios en tu cuerpo y te provocan efectos involuntarios como expresiones faciales, temblor, sonrojo, sudoración, respiración agitada, dilatación de las pupilas y aumento del ritmo cardíaco. Pero si sabes educar estas emociones, pueden convertirse en una de las mejores armas para alejarte del malestar y llevarte a la felicidad, porque todos tenemos la capacidad de trabajar con nuestra inteligencia emocional, sólo necesitamos percibir nuestras emociones, comprenderlas, expresarlas y canalizarlas en nuestro beneficio…

Enriquece tu salud y tu trabajo

Cuando logras dominar tus emociones, mejora tu salud física y mental, dice el profesor de Psicología de la Universidad de Málaga y experto en inteligencia emocional, Pablo Berrocal. Pero, ¿cómo lograrlo? Sigue estos tres pasos:

1. Evalúa tu nivel de inteligencia emocional. Pregúntate si expresas bien tus emociones o las reprimes, si sabes aprovecharlas para potenciar aspectos positivos como tu creatividad y capacidad de decisiones, si comprendes tus emociones confusas como los celos o la vergüenza.

2. Aprende a vivir tus emociones. Siente profundamente la alegría y la felicidad, pero también el estrés, el enojo y el miedo, y demuéstrate que puedes canalizarlas hacia algo positivo como la habilidad para darle fortaleza a los demás en una situación muy difícil, al comunicar malas noticias o al escuchar a los demás cinco minutos más. Esto mejorará tu relación con los demás y aumentará los aspectos positivos de tu trabajo, sobre todo en situaciones de estrés.

3. Intuye cómo se sienten los demás. Para mejorar tus relaciones interpersonales, trabaja en intuir cómo se sienten los demás. Recuerda que con lo que hacemos y dejamos de hacer, todos regulamos las emociones de los demás, todos los días y de forma involuntaria.

Las emociones más profundas

Lo que hace que elijas lo que quieres, tomes decisiones, busques soluciones y te movilices siempre son conflictos relacionados con tus emociones más profundas como el miedo, el amor y la adicción, según la psicóloga Patricia Martínez, experta en Psicoterapia Psicoanalítica.

El miedo. Una de las emociones más nocivas es el miedo al futuro, a la soledad y a la inseguridad económica.
El amor. Es nuestra mayor aventura emocional, y la dependencia hacia nuestra pareja y el miedo a su rechazo o abandono atentan contra nuestra estabilidad.
La adicción. Otra fuerte emoción es la esclavitud ante ciertas ideas o conductas no deseadas que repetimos y de las cuales no podemos liberarnos.

¿De qué depende la atracción?

No todo depende de una cara y un cuerpo bonito para enamorarse, es algo que todos hemos comprobado más de una vez. Eso, sin tomar en cuenta que la idea de bonito está mediada por gustos personales, culturales y sociales. Es precisamente de eso de lo que se ocupó un grupo de investigadores, que acaban de publicar sus conclusiones en la revista “Personal Relationships”. La pregunta básica fue ¿En qué medida el atractivo físico está mediado por la personalidad? El estudio revela que los hombres y las mujeres que presentan rasgos positivos como honradez y amabilidad, son percibidos por los demás como más atractivos. Por el contrario, quienes muestran rasgos negativos como falta de equidad y grosería, parecerían ser menos seductores en el plano estrictamente físico…

Personalidad, más importante que el físico

Los participantes en el estudio vieron fotografías de personas de distinto sexo y atractivo y les dieron un puntaje; después, volvieron a mirar esas fotos y a rankearlas.

Posteriormente, los participantes también evaluaron el grado de deseo que sentían por las personas de las fotos fueran amigos o novios. Y allí los científicos encontraron que la personalidad alteraba significativamente lo que se percibía como conveniente y deseable.

"El hecho de percibir a una persona como poseedora de una personalidad deseable hace que dicha persona sea vista como más adecuada para mantener una relación cercana e íntima", explica Gary Lewandowski, Jr, autor principal de la investigación y profesor en el Departamento de Psicología en la Universidad de Monmouth, Estados Unidos.

Los resultados muestran que una personalidad positiva conduce a un mayor deseo de ser amigo de esa persona, lo que a su vez lleva a un mayor deseo de convertirla en una pareja y, en última instancia, a verla como más atractivas físicamente hablando.

No descuides a tu esposo


Tener hijos es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de la mujer, y las madres suelen volcar todo su tiempo y dedicación en ellos. Pero como el trabajo que conlleva un hijo nunca es suficiente, a veces puedes descuidar tu aspecto personal y olvidar el cariño que le tenías a tu esposo antes de que llegaran los pequeños. El tiempo que inviertes en cuidar, mimar y hasta soportar a tus retoños se lo restas a la atención que antes le dabas a tu pareja.

Al principio, la novedad es el nuevo nacimiento, el temor a hacerlo todo correctamente y cuidar al bebé bien. Las madres primerizas suelen obsesionarse por la salud del niño, incluso pueden llegar a sufrir depresión por el exceso de trabajo, que termina agotándolas física y emocionalmente. Pero el esposo generalmente lo toma con más calma, quizá porque no ha sido él quien ha parido, y esa relación natural que desarrollas como madre con tu hijo te da un estado y una actitud diferente.

No te olvides de ti misma
Los primeros meses de vida de tu nene son terriblemente agotadores, pero el resto no dejará de ser cansado. Las mujeres comienzan a olvidarse de ellas mismas para atender a los pequeños, de forma que su aspecto se resiente por la falta de cuidados. Ya no hay tiempo para mirarse al espejo, ni para ir de compras y elegir tranquilamente lo que más les favorece.

Esta actitud inicial termina por convertirse en costumbre y al cabo de pocos meses y si no haces un gran esfuerzo de voluntad, podrás ver los cambios comparando las fotos del presente con las de antes de que nacieran los niños, ¡y el efecto será sorprendente!

Sé prudente con él
En algunas parejas, el esposo ve cómo su relación se deteriora porque ella ha cambiado mucho a pesar del poco tiempo de tener hijos. Si no te das cuenta y no reaccionas ante estas carencias emocionales que puede sufrir tu esposo por el exceso de trabajo que le concedes a tus hijos, se hará un profundo hueco amoroso entre ustedes como pareja.

Si tú ya no eres la misma mujer dulce y alegre, él se volverá huraño y retraído, y así comenzará un desentendimiento que los puede llevar al fracaso como pareja. Si los pequeños acaparan tu atención y ya no ves con los mismos ojos a tu esposo, él se sentirá solo y llegará a un momento en que la soledad es dura y la depresión que ocasiona pueden hacerlo intentar cambiar su vida de forma drástica.

No discutan frente a los hijos
Si se dividen las opiniones entre tú y tu esposo, discutirán la forma de actuar en la educación, la salud, el trato y el mantenimiento de los hijos, y cualquier cosa puede ocasionar más discusiones y convertirse en grandes dramas.

Siempre hablen entre ustedes las cuestiones de la vida cotidiana de sus hijos y no le den preferencia a ninguno de ellos, porque puede suceder que apoyando a uno de sus hijos, terminen viéndose enfrentados ustedes. Las decisiones sobre los hijos deben de ser tomadas por ustedes en privado y sin alterarse, no es aconsejable que los hijos sean testigos de sus discusiones. Estas escenas pueden hacerlos tratar de apoyar al padre o a la madre, lo que empeorará la situación entre ustedes como pareja.

Mantengan un constante diálogo como la pareja que son, de esta forma no se perderán la confianza. De lo contrario puede crearse distanciamiento, incomprensión y definitivamente falta de amor.

Parejas que asfixian

¿Suele hacer escenas de celos a su marido en público o en privado? ¿Le envía mensajes constantemente con el único fin de hacerse presente? ¿Se le aparece en la oficina sin motivo aparente? o incluso, ¿se ha descubierto a sí misma revisando su cartera, su agenda telefónica o sus camisas?

¡Cuidado! Estas actitudes pueden alejar al ser amado en lugar de atraerlo. Además son claro síntoma de una persona posesiva que considera que mientras más unida esté a su pareja, habrá más amor.

:: Posibles causas
De acuerdo con el sicólogo Abel Sánchez, especialista en terapia familiar, este tipo de relaciones se vuelven asfixiantes y limitan la libertad y el espacio del otro.

"Una actitud posesiva está relacionada con inseguridades, patrones de crianza en la familia, y personalidades dependientes", explica Silva.

"Estas personas miran a su pareja como un objeto de su propiedad, tienen un temor grande de perderla y la convierten en el ingrediente imprescindible para satisfacer sus necesidades básicas afectivas, igual que el oxígeno para poder respirar o la comida para alimentarse", explica.

Otras de sus características son: "Miden el amor con base en lo que el otro hace o deja de hacer por ellos, exigen cercanía, muestras de afecto y atenciones constantes, sólo se sienten seguras cuando su pareja responde a estas demandas constantes de amor; de lo contrario, les invade un estado de pánico reforzado con miedo al abandono", dice.

:: Cuestión de dos
Sánchez explica que, no obstante, la responsabilidad es de ambas partes. "La pareja de la persona posesiva adquiere un enorme compromiso en la relación, él se ve como responsable de la felicidad y de la seguridad emocional del otro, como si estuviera en sus manos solucionarle sus problemas".

Por este motivo es frecuente encontrar parejas que lejos de poner fin a la relación refuerzan el enganche disfuncional y, en ocasiones, se involucran hasta que resulta imposible "zafarse".

"Este comportamiento trae consecuencias fatales. La vida matrimonial se convierte en guerra, una batalla constante donde se lucha con rivales reales o imaginarios; hay estrés, paranoia y divorcios", asegura el especialista.

Además, muchas de éstas mujeres se preocupan por mejorar, pero sólo en el aspecto físico y olvidan la parte emocional, afectiva y espiritual que nada tiene que ver con el cuerpo, el maquillaje o el perfume.

:: Origen de la inseguridad
Para el sicólogo, el origen de esta actitud se encuentra en la educación y afecto que cada individuo recibe en el hogar.

"Las personas funcionan con base en compensaciones afectivas. Si no recibieron el amor, la atención o el cuidado necesario en los primeros años de la vida en su propio hogar, después buscan compensar ese afecto. Muchas veces estos individuos están buscando a un padre o una madre sustituto que no les dio lo que habrían necesitado", asegura el experto.

Aunque también se trata de una cuestión cultural, pues los países latinoamericanos, incluido México, "somos seres posesivos, territoriales y queremos que nuestras parejas sean exclusivas", concluye Sánchez.

:: Una alternativa
El deseo de posesión se deriva principalmente de una autoestima débil, por ello, el especialista recomienda que si usted se identifica con las situaciones antes descritas acuda con un profesional que le ayude a controlar estos impulsos y emociones y a mejorar su autoestima. De lo contrario nunca logrará una vida plena.

:: Algunos consejos
Encontrar la felicidad en sí mismo. Ningún ser humano necesita depender de otro para ser feliz, el sentimiento de "estar bien" debe venir de uno mismo.

Etapas psicológicas de hombres con disfunción eréctil: ¿Cómo afecta su vida?

Etapas

Negación. Cuando sucede las primeras veces, el hombre piensa que es algo temporal, debido al estrés, al exceso de trabajo, a que no tiene buena condición física o a la edad, pero no acepta que puede tratarse de un problema de salud y que la causa puede estar en si mismo.

Dolor o enojo. Los hombres cuestionan su funcionamiento sexual de una manera obsesiva, incluso, hay quienes piensan en ser infieles. Evidentemente al tener nuevas experiencias, el deseo sexual y la excitación aumentan, pero sólo es de manera aparente y transitoria.

Aislamiento. Otros hombres, por el contrario, no buscan nuevas parejas sexuales, lo que hacen es aislarse, temen fallar nuevamente en la erección y poco a poco van perdiendo el deseo sexual, de hecho, también evitan cualquier situación afectiva.

Angustia. Puede sufrir de una sensación de fracaso; es tanta su preocupación que no logra concentrarse ni disfrutar el momento, no alcanza una erección adecuada y la relación sexual no se consigue satisfactoriamente.

Aceptación y adaptación. Hay quienes aceptan que tienen un problema y aunque no siempre buscan ayuda profesional, intentan adaptarse y se vuelven más cariñosos con su pareja, buscan besar y acariciar más tratando de compensar la falla eréctil.

Es mejor hablar…

Idealmente, los hombres mayores de 40 años deben acudir con su médico de confianza de manera regular y no hasta que empiezan a sentir molestias. Puede ser un urólogo, o bien, un médico sexólogo para realizar una evaluación integral física y orgánica, de laboratorio y psicológica.

Factores de riesgo

*Hábitos y estilos de vida. Sedentarismo; aumento de grasas como colesterol y triglicéridos en sangre, fumar, tomar alcohol o consumir drogas, sobrepeso u obesidad.

*Psicológicas. Interacción de pareja o conflictos, desempleo.

*Orgánicas, biológicas o enfermedades. Diabetes; enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, infartos, embolias, aterosclerosis, alteración de los niveles de grasas en sangre, depresión, alteraciones de próstata.

Mitad genios, mitad incapaces

La identificación temprana de trastornos como el síndrome de Asperger es clave - Las nuevas patologías traen nuevos desafíos a la sociedad. Ángel, de 20 años, habla con fluidez español, inglés, alemán, francés, griego moderno, italiano, portugués y sueco, pero es incapaz de captar un doble sentido. De un lado, el talento. Del otro, la discapacidad social. Junto a los protagonistas de Rainman o Forrest Gump, o el de El curioso incidente del perro a medianoche, el libro de Marc Haddon, todos tienen en común dos cosas: gozan de un talento fuera de serie para actividades muy concretas, pero son incapaces de relacionarse normalmente con los demás. Es el síndrome de Asperger. A Albert Einstein, Charles Darwin, Andy Warhol o Steven Spielberg también se les ha atribuido este trastorno, que algunos llaman síndrome del sabio....

Los padres de Ángel (el nombre es ficticio) empezaron a notar que algo no iba bien cuando tenía tres años. Mostraba una fluidez verbal asombrosa, usaba palabras impropias para su edad y tenía fijaciones con temas muy concretos. Aunque era inteligente, su comportamiento social era "raro". "Él estaba a gusto solo, no nos manifestaba sus emociones y tenía rabietas un poco extrañas; su aprendizaje era desequilibrado", relata su padre 17 años después. "En aquel momento se sabía muy poco de este trastorno, visitamos a varios psicólogos y neurólogos que no supieron decirnos nada; al final, un psicólogo que había estado en EE UU conocía un poco el síndrome. Pero no tuvimos un diagnóstico concluyente hasta que cumplió 12 años", explica su padre.

Los chicos con Asperger actúan como si no tuviesen pelos en la lengua. Si el profesor alarga demasiado el discurso pueden soltar: ¡Qué rollo, yo me aburro! Si están en un ascensor y alguien huele a sudor, no tendrán reparos en comentar ¡qué peste echa este hombre! Pero nada que ver con mala educación o niños consentidos, sino con el desconocimiento total de las convenciones sociales. "Cosas que todo el mundo aprende instintivamente y que, sin embargo, para ellos son desconocidas", explica Juan Francisco Martínez, presidente de la Federación Asperger. En una ocasión, Ángel llamó a su profesor "dientes de conejo", recuerda su padre. Se lo dijo con su voz algo cantarina y resabia, propia de niños con Asperger. Al pequeño le sorprendió la mala reacción del maestro, que consideró inapropiada para algo obvio. La educación primaria fue un calvario para Ángel y su familia. Él no entendía a los profesores y compañeros y ellos tampoco le entendían a él. "Cuando pasó a secundaria vimos imprescindible que tuviese un informe explicativo de su situación, lo conseguimos y a partir de ahí todo fue mucho mejor", cuenta su padre.

"Ceguera social". Así define el presidente de la Federación Asperger, lo que le ocurre a quienes padecen este síndrome. "Para los padres es todo un reto, pero también nos da grandes satisfacciones. Se consigue una sociabilidad algo ortopédica, pero se consigue", dice Martínez, padre de un chico con Asperger. "Mi hijo es consciente de su situación y se lo toma bien porque está acostumbrado. Va desarrollando recursos según sus necesidades; ellos se consideran neurodivergentes y a los demás nos llaman neurotípicos", explica.

El talento es peligroso para quienes padecen este trastorno, porque puede convertirse en un arma de doble filo si no se encauza. "Aunque pueda resultar llamativo, el único objetivo de ese talento es que pueda servirles para integrarse socialmente y en el mundo laboral", explica el presidente de la Federación Asperger. Ángel ha enfocado su talento para los idiomas, que empezó aprendiendo de forma autodidacta. Estudia Traducción e Interpretación y en el futuro le gustaría trabajar como intérprete en la UE. "No pueden hacer trabajos en equipo", dice su padre, "pero sí los que requieran mucha concentración, y además los harán muy bien".

Ángel siente que es diferente desde que tuvo "uso de razón". Por email, cuenta que ante cualquier imprevisto se siente "confuso y con dificultad para reaccionar". Por eso es fácil que se concentren en algo y se dediquen a ello de forma extraordinaria. Lo de Ángel es traducir: "Me relaja, me ayuda a comprender mi entorno para luego aplicarlo a la vida diaria".

Debe tratar de comprender un entorno que, en general, comete el mismo fallo que él: la incomprensión; porque, aunque se ha mejorado en los últimos años, sigue siendo un síndrome poco conocido y, por tanto, extraño para la sociedad; pertenece a los TGD (trastornos generalizados del desarrollo) en el que también se encuadran el autismo, el síndrome de Rett, el trastorno desintegrativo infantil y los no especificados. Según el catálogo oficial de enfermedades mentales DSM-IV (de la Asociación Psiquiátrica Americana) estos trastornos se caracterizan por una dificultad profunda y generalizada en varias áreas del desarrollo: las habilidades de interacción social, las habilidades de comunicación y la presencia de comportamiento, intereses y actividades estereotipadas. Cada enfermedad afecta en mayor o menor grado a estas capacidades y el síndrome de Asperger es en la que mayor funcionalidad se puede conseguir.

La de Asperger es, como el resto de TGD, una patología nueva. Por ello, se piensa que aún son muchos los que la padecen (sobre todo adultos) pero lo ocultan por temor a las reacciones de una sociedad que desconoce en qué consiste esta discapacidad. También se cree que hay muchos no diagnosticados, que "van desarrollando de modo natural estrategias que les permiten incorporarse a la vida laboral", afirma Juan Francisco Martínez.

El autismo fue descrito por primera vez en 1973 por Leo Kanner como un trastorno conductual caracterizado por problemas en la comunicación (lenguaje), en la imaginación, muchas veces con comportamientos repetitivos, y dificultades en la interacción social, explica el doctor Manuel Posadas, del Instituto de Salud Carlos III. Se sabe que tiene una base neurobiológica aunque todavía se desconoce dónde se encuentra exactamente el problema biológico. Posadas afirma que terminarán por responder a múltiples etiologías: genética, metabólica, exposiciones ambientales (en sentido amplio, no sólo tóxico sino como contrapuesto a genético).

Desgraciadamente para el mito, puede que el talento no sea tal. Manuel Posadas desmonta la teoría: "En realidad son personas con una inteligencia equiparable a la media, aunque en algunos casos sea superior, como para el resto de la población, pero que por sus dificultades de entender y empatizar con el otro están centrados en su mundo interno y en sus intereses de una forma casi obsesiva, lo cual puede conllevar esta idea de la genialidad", explica.

La psiquiatra Rafaela Caballero apunta en la misma dirección. "No es memoria sino que, como es su área temática, la estudian hasta límites increíbles y es recomendable convertir esta área en parte de su trabajo o de su vida profesional para que tengan mejor calidad de vida y funcionalidad social".

Posadas advierte de la posibilidad de que, mal planteada, la "genialidad" se convierta en un problema: "En muchas ocasiones esta capacidad especial no les ayuda a desarrollarse académica ni profesionalmente; parecen vivir para su tema de interés y deslumbran con los conocimientos que pueden llegar a tener sobre un aspecto muy específico, pero les cuesta motivarse y concentrase en otros campos del conocimiento que no sea el suyo".

"Desgraciadamente no se conoce mucho el síndrome", cree Ángel. "Es un problema, aunque cada vez menos, porque piensan que los niños son así porque sus padres son muy laxos. A lo mejor el niño ve a una señora gruesa y le dice gorda, y creen que lo que le pasa al niño es que está mimado; por eso es necesario que la gente conozca el problema", explica el presidente de la Federación Asperger.

Probablemente a todos cuantos padecen este síndrome les gustaría ser comprendidos en su aislamiento social. La incapacidad para adaptarse a los imprevistos, algo cotidiano, les causa nerviosismo, a veces incluso ataques de ansiedad: "Si quedamos a comer con unos amigos a las dos, cuando vamos de camino le explico que es posible que se retrasen, porque si una vez allí, no llegan, puede ponerse muy nervioso", explica Martínez.

Igual que en todos los TGD, es vital la detección precoz. "Hay padres que se dan cuenta de que al niño le pasa algo pero no saben lo que es y, a veces, los médicos tampoco lo identifican", afirma Martínez.

Ricardo Canal Bedía, doctor en Psicología con 25 años de experiencia en investigación en el campo de los trastornos del espectro autista (TEA), ha implantado desde 2006 un proyecto de detección temprana, vinculado a las consultas de pediatría de Salamanca y Zamora. El programa se basa en un cuestionario elaborado por la Universidad de Connecticut, que se pasa a los padres cuando sus hijos tienen 18 meses. Consta de 23 preguntas, tales como: ¿suele traerle objetos para enseñárselos? ¿Suele mirarle a los ojos durante unos segundos? "Recibimos cerca de 500 cuestionarios al mes", asegura Canal, "y si vemos uno sospechoso y confirmamos la predicción se deriva al hospital el caso".

El equipo de investigación ha visto unos 8.000 niños desde 2006 y ha constatado una prevalencia de 1,3 por 1.000. "Perfeccionar la herramienta para bajar la edad de detección es ahora nuestro objetivo principal", declara el doctor. Lo importante es que la prueba se asuma entre los médicos como algo rutinario en sus prácticas cotidianas. Actualmente, la edad de detección media del autismo está en torno a los tres años, y la de Asperger a los cuatro o cinco.

La prevalencia de estos trastornos se estima en un caso por cada 160 niños en los EE UU. En Europa, las cifras estimadas en estudios en el Reino Unido son algo inferiores; en España no hay estudios generales que constaten la prevalencia. Respecto al Asperger, Posadas indica que ocuparían el 30% del total de casos.

¿Quieren los niños con Asperger? Su afectividad es, en cualquier caso, especial. Sienten, pero de otra forma. Carecen de empatía, pero sólo porque no son conscientes de las emociones ajenas. "Lo manejan de un modo extraño", explica Martínez, "pueden mirarte y no saber si estás sorprendido o asustado, o verte triste pero no saber hasta qué punto". "A veces expresan sus sentimientos, pero de manera inapropiada, porque se fijan en cosas que resultan extrañas a los ojos de los demás. Por ejemplo, de una chica se fijarán en su pelo y para hablar con ella le dirán: me gusta tu pelo, ¿eres teñida o es natural?". Ellos, evidentemente, no percibirán nada negativo en el comentario, a menos que se les explique cuáles son las razones, de forma "muy sencilla y muy concisa", explica Martínez.

El futuro de las personas con Asperger, aunque su trastorno no tiene cura, es esperanzador. "Si tienen el tratamiento adecuado pueden estudiar, conseguir una titulación universitaria, desempeñar un trabajo con cierto éxito e incluso tener una pareja sentimental, aunque nunca dejarán de tener los problemas básicos de relación social", explica Manuel Posadas.

Un blanco perfecto para la marginación
Los niños con estos problemas de sociabilidad, que no conectan con su entorno porque ni lo comprenden ni son comprendidos, suelen ser blanco de la marginación y el acoso escolar (bullying). En EE UU se habla de cifras cercanas al 100% entre los chicos con trastornos relacionados con el autismo que son acosados. Por ello, los padres de los niños con Asperger y patologías similares inciden en esta preocupación; �El recreo es el peor momento, porque está todo más desestructurado y eso al niño le causa ansiedad�, explica Martínez. Desde las asociaciones, piden que se utilice el momento del recreo para reforzar en el niño las habilidades sociales, y que de paso así queden protegidos de ese entorno muchas veces hostil.

La Universidad Autónoma de Madrid realizó en 2005 un estudio sobre La victimización escolar de los alumnos con Síndrome de Asperger y sus efectos en la integración escolar, para darles a los profesores herramientas para manejar la situación. En el informe, se llama a los docentes a atender un reto triple: ayudar al afectado (mirar por su seguridad y estabilidad emocional), trabajar con los agresores (que reconozcan su mal comportamiento) y con todo el grupo (hacerles tomar conciencia de que actúan en conjunto como no lo harían individualmente). El estudio también centra la importancia en el tiempo de recreo, con especial vigilancia al chico Asperger, para promover actividades y darle al escolar afectado otras opciones, como la biblioteca o la conserjería, por si no quiere salir al patio

¿Demasiado preocupada? Podría ser ansiedad generalizada

Preocupación excesiva en asuntos como qué preparar para cenar, qué regalo comprar, qué me voy a poner mañana, entre muchas otras inquietudes, podrían ser un síntoma de Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), sobre todo cuando estas preocupaciones se convierten en pensamientos recurrentes. La ansiedad generalizada es un trastorno de ansiedad crónico y debilitante, que afecta de 2 a 6 % de la población entre los 20 y 40 años y se caracteriza por una preocupación persistente, excesiva e incontrolable de las cosas de la vida diaria…

La ansiedad está directamente relacionada a preocupaciones excesivas, y puede manifestarse en actitudes como miedo a que un familiar cercano o la misma persona que sufre este trastorno puedan tener un accidente, enfermarse o morir.

Los pacientes con TAG experimentan frecuentemente síntomas físicos como tensión muscular, fatiga, alteraciones del sueño, entre otros, lo que repercute directamente en la calidad de vida de quienes lo padecen.

La condición es compleja y a menudo es difícil de tratar. Entre el 40 a 60 por ciento de los pacientes no logran la remisión después de seis meses de tratamiento con inhibidores de la recaptura de de serotonina (ISRS) o inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN)-dos clases comunes de tratamientos para este trastorno, aprobados por la FDA.

De acuerdo con un estudio presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Psiquiatría en San Francisco, la inclusión de Pregabalina a otros tratamientos para el trastorno de ansiedad generalizada mejoró significativamente los síntomas de la enfermedad en pacientes que respondieron sólo de manera parcial a los tratamientos previos. En este estudio, los pacientes tratados con Pregabalina mostraron mejoría significativa tanto en los síntomas psicológicos como físicos de la ansiedad.

"Estos datos son muy alentadores por el alto porcentaje de pacientes con Trastorno de Ansiedad Generalizada que todavía batallan con los síntomas debilitantes a pesar del tratamiento", dijo el Dr. Rakesh Jain, uno de los investigadores del estudio y añadió que "es claro que necesitamos opciones adicionales efectivas, bien toleradas, para enfrentar esta condición de difícil tratamiento".

Rabietas, lloros, quejas y pataletas. ¿Cómo actuar?

Tener emociones y sentimientos, sean cuales sean, es parte de la condición humana. Sentir es vivir. Es evidente que los niños no se inhiben y expresan los sentimientos fácil y naturalmente, de forma sutil o extremadamente intensa y esto afecta a las emociones positivas ("Mami, ¡Cuánto te quiero'') y a las negativas (" Te odio"). Pero los niños deben aprender a manejar y regular sus emociones y encauzar la poderosa energía que llena sus sentimientos. Para ello, dependen de la información y reacciones que aportan sus padres, y comprender las emociones y ayudar a nuestros hijos a expresarlas positivamente, no es tarea fácil. Cada sentimiento tiene un papel y nos permite cuidar de nosotros mismos; forman parte de nuestro instinto de auto-conservación (descargar la energía de una frustración acumulada, deseo de afecto de los demás, conseguir el aplauso y atención, seducir)...

Lo malo es que a veces aparecen sin control en forma de rabietas, lloros, quejas, pataletas, e incluso un niño enfadado puede pegar a alguien (padres incluidos). También aparece oposición a la norma y cambios bruscos de ánimo.

¿Cuál es la explicación a todas estas conductas "deliciosas" que pueden sacar lo peor de nosotros como padres?

Normalmente coinciden en periodos evolutivos en el que los niños están aprendiendo a esperar, no aceptan un NO por respuesta, tratan de lograr su autonomía y reafirmarse frente a padres y hermanos (celos, competitividad...), aparecen los primeros sentimientos de miedo de pérdida o de inferioridad y por ello, pondrán a prueba nuestro vínculo, aceptación y consistencia en la disciplina. En fin, que los niños piensan : "ésta es mi mamá, éste es mi papá y voy a comprobar qué límites están dispuestos a ponerme y cuánto me quieren". Por supuesto, el chantaje emocional brillará con su máximo esplendor con un " Ya no me quieres".

¿Qué hacemos entonces?

Si nos agobiamos, asustamos o cedemos por culpabilidad o por pena, estaremos perdidos y estas conductas en los niños no pararán de repetirse.

La clave será ser fuertes para contener y sostener las emociones y demostrarles que nuestra salud mental, nuestro amor y nuestra disciplina es de hierro y consistente.

Algo tan difícil se soluciona con las siguientes actitudes:

- No consentir lloros, rabietas, gritos y agresiones. Simplemente ignórelas o contenga físicamente al niño según sea la situación mostrando una actitud enérgica y firme.

- Muestre enfado y transitoriamente "castíguele" de algún modo basado en la retirada de la atención (mandarle a su habitación durante un tiempo). Lo importante es que ellos sientan que esa actitud les trae problemas y no merece la pena repetir la función.

- Una vez que haya desaparecido la rabieta y el enfado, hágale saber a su hijo que si está triste o enfadado por alguna razón, no ha buscado un buen modo de resolverlo. Dígale que entiende lo que siente, que haga lo que haga será aceptado y querido, pero que así no se resuelven los problemas.

- Dígale que le gustaría que pidiese disculpas, y por supuesto, discúlpese usted en caso contrario.

- Después de esta "reconciliación", habrá tiempo para besos y abrazos, para escuchar y comprender.

- El sentido del humor es un arma magnífica en la vida y con los hijos para solucionar los problemas y diferenciar lo esencial de lo no importante. Busque ratos de juego para reírse junto a ellos.

Recuerden, que todo conflicto es una oportunidad para crecer y no un callejón sin salida, y que todo niño tiene su proceso y sus propias capacidades para crecer autónomamente.

¿Cuál es el color que más atrae a los hombres?

Siempre se supo que el rojo estimula los sentidos. Una investigación norteamericana confirma ahora que las mujeres que se visten de rojo o están rodeadas de este color encienden la pasión masculina.

El estudio contó con la participación de más de cien hombres de la Universidad de Rochester, Nueva York. Se les pidió que evaluaran la belleza de unas fotografías de mujeres.

Los estudiantes vieron las mismas imágenes, pero con bordes de distinto tono. Aquellas que tenían los bordes rojos fueron clasificadas como más atractivas.

Luego, los científicos les mostraron otras fotografías de mujeres que tenían alguna vestimenta en rojo y otras no. Finalmente, los varones se inclinaron por aquellas que poseían esta tonalidad.

“El rojo es un color intenso, está asociado a la pasión y a la fertilidad. Es normal que sea un color llamativo y cautivante” explica la diseñadora de modas española Sofía Valdez Pérez.

Ventajas del color rojo:

- Resalta las facciones y la piel muy blanca o apagada

- Destaca una determinada zona del cuerpo que se quiera lucir especialmente.

- Es ideal para los accesorios: zapatos, carteras o bolsos y collares y pendientes.

- Combina muy bien con toda clase de colores, oscuros y claros.

Consejos para vestirse de rojo

- Los vestidos en color rojo son adecuados para figuras esbeltas.

- Las blusas, camisetas o jerseys de este color se adaptan a toda clase de cuerpo. No hay que olvidar que por más sencilla que sea la prenda, nunca pasará inadvertida ya que el color resalta por naturaleza.

- Los pantalones o faldas se reservan para los cuerpos delgados y esbeltos ya que destacarán las zonas e incluso, dependiendo de la tela tenderán a marcar demasiado la figura y hacer que ésta parezca más rellena.

- Los complementos en rojo son llamativos y destacan por sí solos. Un gorro, zapatos, bolso o abrigo de este color son ideales para atraer las miradas.

- Una buena barra de labios de rojo intenso no debe faltarle nunca a la mujer que quiera seducir y mantenerse sexy.

Cómo descubrir a un hombre mentiroso

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de California, ha demostrado que los mentirosos tienen más sustancia blanca que gris en el lóbulo frontal.

“Esta clase de hombres mienten por diversos motivos. La inseguridad es uno de ellos y el más recurrente”, asegura la socióloga argentina Esperanza Ruiz. Los mentirosos se pueden clasificar en:


Mentirosos compulsivos:

- Son aquellos hombres que encuentran excusa para todo y mienten sobre todo hasta el punto de perder la noción ellos mismos de la cantidad de mentiras que inventan.

- Nunca reconoce que miente porque él mismo se cree sus embustes.

Mentirosos piadosos:

- Son aquellos que mientes esporádicamente para salir de alguna situación incómoda. Alguna excusa para no querer salir, el que se hace negar cuando se lo llama o el que retrasa alguna respuesta.

Mentirosos para aparentar:

- Suele comentar sobre su coche último modelo, sobre sus viajes, acerca de su éxito con las mujeres o en los negocios cuando en realidad nada de esto es cierto. Su baja autoestima lo obliga a demostrar algo que no es.

Más allá de las claves para conocer un poco más qué clase de mentiroso se tiene al lado, hay que tener en cuenta sus gestos ya que éstos, a no ser que sea el mayor de los actores, lo delatan.

“La mirada suele decir lo que ellos no quieren que se sepa. Las mujeres debemos estar atentas hacia dónde dirigen la mirada cuando nos están hablando.

La experiencia indica que si se mira al suelo, se pestañea más de lo normal y si son diestros y miran hacia la derecha cuando hablan, es muy probable que no estén diciendo la verdad”, comenta la especialista.

“El mentiroso suele esconder sus manos en sus bolsillos, cruzar los brazos o esconderlos en su espalda y sus labios tienden a estar inmóviles, gesto inconsciente para evitar que salga la verdad al descubierto”, sigue diciendo Ruiz.

Las actitudes diferentes en su personalidad también son un signo de alerta. Si está más cariñoso de lo normal, hace regalos sin que sea ningún día especial y ésta es una conducta no habitual en él, o quiere impedir cualquier momento para hablar es porque algo está pasando.


Según otro estudio del neurólogo norteamericano Paul Ekman asegura que una mirada vaga, la pupila dilatada, entrecejo fruncido o una apertura excesiva de los ojos, demuestran la mentira.

Cuando se miente, la mitad superior del rostro, (ojos, párpados y frente) encubre menos los sentimientos, en cambio la parte compuesta por mejillas, nariz y boca sabe disimular las intenciones.

Investigaciones al respecto son las que sobran. Un reciente estudio, tras examinar a 130 voluntarios mientras hacían comentarios honestos y deshonestos, concluyó que los mentirosos suelen tocarse la nariz y jugar con el cabello veinte por ciento menos veces que aquellos que dicen la verdad.

Los mentirosos usan mucho los gestos metafóricos, especialmente cuando la mentira se encuentra bajo sospechas.

Suelen mover mucho las manos en gestos exagerados o tocarse el corazón para manifestar amor. Usan las señas un veinticinco por ciento más que los que dicen la verdad.

La investigación también ha demostrado que utilizan gestos rítmicos, como reiterar alguna frase para enfatizar su comentario.

El verdadero valor del anillo

Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe, bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro sin mirarlo le dijo:

-Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... – y haciendo una larga pausa agregó- si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E...encantado, maestro –titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien – asintió el maestro. Se quitó el anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó – toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.

Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y solo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que pasaba por el mercado – más de cien personas – y abatido por su fracaso, montó su caballo y regreso.

Cuanto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

- Maestro – dijo – lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- Qué importante lo que dijiste, joven amigo – contestó sonriente el maestro – debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego dijo:

- Dile al maestro muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más de 58 monedas de oro por su anillo.

- ¡¿¿58 monedas??! – exclamó el joven.

-sí – replicó el joyero – yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

- Siéntate – dijo el maestro después de escucharlo - . Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única. Y como tal, solo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

La intuición femenina


Se atribuye a la mujer una mayor capacidad de intuir que al hombre.
Esta creencia proviene de la idea que el hombre se regiría en todos sus actos por el razonamiento, mientras que la mujer, más proclive a sentir, estaría dotada de un modelo de razonamiento "inferior", menos certero, llamado intuición.


En realidad la intuición no es un atributo especifico de las mujeres, así como la capacidad de razonar no es patrimonio exclusivo de los hombres.

Estos modelos provienen de una necesidad diferente en relación a los agrupamientos primitivos y el reparto del trabajo, en el cual, el hombre, cazador, debía estar separado de sus hijos -y por lo tanto ser menos afectivo-, debía tener la capacidad de hacer grandes caminatas, gran sentido de la orientación, desarrollo de la visión lineal y a gran distancia, astucia y falta de emotividad para matar las piezas cazadas, así como fuerza para acarrearlas al hogar.


La mujer, en cambio, debía desarrollar la visión periférica de modo de estar en todo al mismo tiempo en relación al cuidado de los hijos, preparar los alimentos con modelos experimentados para su conservación, y cuidar a su hombre, para no perder la protección de los pequeños en caso de no estar en condiciones sexuales de complacerlo (parto, puerperio).


Y aquí viene lo que quizás llamemos intuición: saber cuándo nuestro bienestar, que depende de un hombre protector, está en peligro.


El nuestro y el de nuestros hijos.


No se ha demostrado ninguna vinculación genética que ligue sexo y grado de inteligencia.

Hay, en cambio, diferencias en la orientación de la inteligencia en cada uno de ellos. Vale decir, modelos diferentes para la inteligencia femenina y masculina.

En los últimos tiempos se ha visto un interés especial, canalizado a través de los medios de comunicación, en poder determinar las diferencias entre lo femenino y lo masculino, desde el punto de vista de las actitudes, las reacciones ante los hechos cotidianos (la vida de todos los días) , la forma de sentir y de actuar de un hombre y una mujer, dirigiendo este intento de desmenuzar las diferencias hacia una receta por la cual la mujer, lectora más asidua para este tipo de literatura "orientadora", logre:

· Liberarse de los mandatos que la oprimen, y obligan a actuar en forma sumisa.
· Prestar atención a sí misma, descubrir sus potencialidades.
· Reforzar de este modo la autoestima.
· Descubrir y demostrar realmente quién se es, y de qué se es capaz.

Cada uno de estos puntos merece un desarrollo individual, y podemos mencionar muchos puntos más.
Es como el tango:
"La quise cuando la perdí", chan, chan.

Lo bueno seria descubrir cómo ser queridas como lo deseamos, con afecto, no con "la dejé muerta, y por eso la tengo hecha una reina". A veces la reina es más una actriz que una reina.

Autoayuda, grupos de análisis, chusmear con amigas, todo vale si entendemos que es cierto, el hombre piensa diferente.
Ni mejor, ni peor.
Diferente.

Calla cuando queremos que nos mime escuchando y contestando.
Se duerme cuando no tenemos sueño.
Llega a casa para descansar y poder emprender el próximo día.
El fin de semana se distiende a través de nuestro aburrimiento.


Pero no es más o menos menos inteligente que nosotras.
Quizás podría usar un mínimo de intuición, aunque sea prestada por alguna publicación de moda, para enterarse de lo que nos pasa.


Pero, ¿qué saldría ganando? A su juicio, por supuesto.


¡Si supieran, quién sabe, si supieran que dentro de nuestra alma, queremos un mimo para mimarlos más…..!

El Jefe y el Síndrome Pre-Menstrual de las Mujeres (SPM)

Tal vez parezca que nuestra mirada es demasiado simplista. Pero se debe a que trataremos de verlo sólo desde el ángulo laboral, lo cual es una forma parcial de analizarlo, ya que también contiene implicaciones personales que involucran todos los ámbitos donde se desarrolla la vida de la mujer.

Este tema se convierte en un TEMA (que rima insistentemente con PROBLEMA) especialmente cuando se trata de jefes varones y empleadas mujeres. No es problema, en general, cuando el jefe es LA JEFA y las empleadas son mujeres.

Pero sí podría serlo en el caso de LA JEFA (que no por Jefa está exenta de su respectivo SPM) con empleados varones.

El principal problema de este PROBLEMA es que las manifestaciones de este síndrome (o sea conjunto de síntomas), son distintos de mujer a mujer. Y aun para la misma mujer puede variar notablemente de mes a mes, o de año a año. Parecería que esto está relacionado con los "ciclos de la vida" de cada mujer.

Existe sobre esto tan diversa gama de opiniones que ni en la comunidad médica se registra una opinión uniforme o generalizada. ¿Es el SPM una circunstancia mensual o es una discapacidad? ¿Debería el jefe reconocerlo como inevitable y organizar los tiempos y el flujo del trabajo de acuerdo con él? ¿Es algo sumamente privado y el jefe ni tiene que darse por aludido?

Se conocen muchas y variadas opiniones. Pero ninguna ha producido una estrategia útil para resolver esta cuestión en el sitio de trabajo.

Las formas más comunes en que suele presentarse son tres: ausentismo, reducción de la productividad y trastornos. Si un jefe habla con un consultor laboral acerca de ausentismo, poca productividad y trastornos en sus empleadas, y el consultor le pregunta: "¿con qué frecuencia ocurre esto?", el jefe seguramente mirará las estadísticas, hará cálculos, se rascará la cabeza y dirá algo perplejo: "Una vez por mes". ¿Aún así seguirá creyendo que el SPM no existe?

Cuando el jefe es recalcitrante al respecto, o nadie se lo ha hecho notar, la empleada que ha presentado alguna (o todas) estas alteraciones puede llegar a ser "fichada" como haragana o "buscadora de líos", y esto no es de ningún modo leal.

En muchas empresas existe actualmente el “día femenino", como permiso mensual para faltar al trabajo. Pero en la mayoría de los sitios, la empleada que lo usa suele ser mal vista.

Y la principal causa de estos problemas es que la mayoría de los jefes hombres rehúyen hablar y considerar el tema. Pero un recurso eficaz para solucionar cuestiones específicas con jefes que no quieren hablar del tema (por vergüenza, las más de las veces) es recurrir a alguna otra empleada o alguna jefa mujer, dentro de la empresa, con las necesarias precauciones acerca de la privacidad, respeto y consideraciones éticas. Esto suele dar muy buenos resultados en la práctica.

En una etapa de mayor concientización por parte del jefe, se pueden alcanzar óptimos resultados si éste permite una redistribución de las tareas (menos carga) para cada empleada en su momento, o reducir la carga horaria, o alguna llegada tarde, o un retiro temprano. Tales consideraciones suelen ser reconocidas, agradecidas y retribuidas en forma de mejor cumplimiento.

En el caso del trabajo en equipo, también es importante que esto sea tenido en cuenta. Pero para ello es necesario hablar del tema.

Porque si es cierto que la empresa desea ser más humana, no debe olvidar que este no es, simplemente, un "problema de mujeres". Es parte del ciclo de la vida humana. Y es MUY IMPORTANTE que los jefes reconozcan que las mujeres que trabajan merecen toda la consideración.

Claves para mejorar la relación de pareja


En general, cuando recién conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos ponemos en juego todo nuestro abanico de técnicas de seducción, orientando nuestro comportamiento a conquistar el corazón de la persona elegida.

Si lo logramos, comienza entonces una relación de pareja en la cual, durante el primer tiempo, cuidamos cada detalle y revivimos mentalmente una y otra vez los momentos agradables vividos junto a esa persona. Esto potencia la relación, la nutre y aumenta nuestros deseos de compartir nuestro tiempo con la persona en cuestión.

Al principio, cuando algo nos molesta, solemos dejarlo pasar y preferimos concentrarnos en los recuerdos gratos, pero llega un momento en que la suma de pequeños problemas y desencuentros trae consigo consecuencias que en ocasiones pueden resultar nefastas.

Suele ocurrir entonces que lentamente pasamos de revivir los momentos agradables a rememorar las dificultades.

Es muy útil en estos casos revisar nuestros recuerdos para rescatar intencionalmente aquellos instantes placenteros en que nuestro corazón se aceleró marcadamente sólo con un beso, o algún gesto de amor nos estremeció al punto de dejarnos atónitos.

Esa es la estrategia que usan quienes viven enamorados, se concentran casi exclusivamente en los buenos momentos vividos junto a la persona amada.

Esta forma de proceder, si bien puede ser muy efectiva, entraña un riesgo, y es que igualmente aparecerán las dificultades -ya que forman parte de la vida misma-, y habrá que resolverlas de modo que no afecten a la pareja o lo hagan en el menor grado posible. Para esto, puede ser de gran utilidad reflexionar sobre algunos puntos.

La mayoría de los problemas de pareja pueden ser entendidos como problemas de comunicación, pues es frecuente creer que el otro debería saber lo que necesitamos aún sin que se lo digamos.

Mientras esta creencia persista estaremos condenados a la decepción, esperando algo que probablemente nunca llegará, pero no por falta de comprensión de nuestra pareja, sino porque nunca hicimos el pedido adecuadamente.

Hay ciertas áreas que suelen ser puntos de conflicto, y por ello es conveniente asegurarse de que se haya llegado a un acuerdo satisfactorio para ambos en las mismas.

Estas áreas son: las relaciones con la familia extendida, los intereses individuales, el manejo del dinero y la sexualidad.

Si cada uno puede expresar sus deseos y preocupaciones abierta y honestamente, muchos inconvenientes podrán ser resueltos.

Para ello es condición necesaria que ambas partes se escuchen y sean lo suficientemente flexibles como para aceptar el punto de vista del otro, que no tiene por qué coincidir con el propio

¿Hacia dónde vamos?...

Habitualmente se asocia el término calidad de vida a cuestiones eminentemente ambientales, tales como el saneamiento, la potabilización del agua, los niveles mínimos de contaminación del aire y el agua, la higiene de los alimentos, la recolección de residuos, etc.-

Considerando que el concepto de calidad de vida es un concepto comunitario, su logro o consecución será a partir de una planificación coherente de medidas y actividades preventivas que abarquen todos los aspectos de la vida de una población y, esta planificación debe construirse desde la observación y atenta escucha de las necesidades de los grupos sociales, contando, para su formulación como política pública, con el asesoramiento de profesionales y técnicos especializados y experimentados en la temática.-

Vemos, sin embargo, que se pasan por alto como factores fundamentales, en relación a ese concepto, las características mínimas de higiene y salud que deben regir en las relaciones sociales, ya sean familiares, escolares, laborales, vecinales, etc.-

Actualmente, el desarrollo de las relaciones sociales en general, dentro de un marco de salud actual que tienda a la preservación y mantenimiento de las condiciones de salud a futuro, está severamente lesionado por condiciones de vida que impone la economía de mercado posponiendo prioridades relativas a la implementación de adecuadas políticas sociales en educación, salud, vivienda, seguridad social, empleo, etc.-

Tal imposición ataca la vida familiar, desde el extremo de la sobreocupación para algunos jefes/as de familia al extremo contrario, el de la desocupación.-

Habíamos dicho en el artículo anterior, que esta imposición pesaba negativamente en los grupos sociales vulnerables (niños, adolescentes, ancianos) determinada por la ausencia concreta y durante muchas horas del día, de los adultos ocupados. Se generaba así una atmósfera de abandono materializada en la falta de una columna vertebral hogareña para la enseñanza de las normas y límites a niños y adolescentes y para el cuidado de los ancianos.-

La falta de aportes afectivos desarrolla cuadros de estrés emocional en todos ellos pero, ¿qué pasa con los adultos?

Cómo conseguir que nos entiendan

Dado que estamos constantemente en contacto con la gente y que es cada vez más frecuente el trabajo en equipo es sumamente importante que nuestro mensaje sea entendido por quien lo recibe, especialmente considerando que podemos vernos en la situación de tener que dialogar con personas de diversas edades, pudiendo producirse en esos casos una sensación de que existe una brecha generacional que dificulta la comprensión mutua.

Para asegurarnos que esto no suceda debemos prestar atención constantemente a los signos tanto verbales como no verbales que emite nuestro interlocutor.

¿A quién no le ha pasado alguna vez decir algo que consideraba agradable y recibir cierto enfado como respuesta? Si nuestro objetivo había sido que quien nos escuchaba se sintiera elogiado, entonces hemos errado en la forma de conseguirlo.

En principio es necesario conocer exactamente cuál es nuestro objetivo. Dado que toda comunicación supone influir en el otro, es fundamental saber qué respuesta queremos suscitar.

Si estamos atentos a las respuestas que obtenemos, sabremos si vamos por buen camino o debemos cambiar de rumbo. Estos son principios básicos de un buen comunicador, quien sabe dónde quiere llegar y evalúa permanentemente si está siguiendo el camino correcto, y si descubre que se ha desviado retoma su rumbo.

Para esto se debe ser flexible, si no se obtiene la respuesta que se busca lo más indicado es cambiar, hacer cualquier otra cosa, ya que si se continúa haciendo lo mismo se obtendrán las mismas respuestas.

No todos los seres humanos somos iguales, por lo tanto no respondemos de igual manera a los mismos estímulos, y eso implica que no podemos tratar a todas las personas del mismo modo.

Sólo si estamos atentos a las respuestas que generamos y somos lo suficientemente flexibles para modificar nuestro comportamiento cada vez que nos alejamos de la meta podremos aumentar las posibilidades de alcanzarla.

Para ello suele ser de gran utilidad creer que uno es el responsable de la respuesta generada en el otro. Si bien esto es cuestionable, al adoptar esta creencia es más sencillo producir los cambios necesarios en nuestra propia conducta, que inevitablemente influirán en la del otro, y sin duda es más fácil y dinámico variar nuestro modo de comunicación de acuerdo a quien nos dirijamos, que pretender que todos los que nos escuchan se amolden a nosotros.

La violencia en la familia

El Diccionario de la Real Academia Española explica que “violentar” es “la aplicación de medios sobre personas o cosas para vencer su resistencia”.

Así, se ha definido a la violencia como “el uso de una fuerza, abierta u oculta, con el fin de obtener de un individuo o de un grupo lo que no quieren consentir libremente”, y según el Consejo de Europa la violencia familiar es definida como “Toda acción u omisión cometida en el seno de la familia por uno de sus miembros, que menoscaba la vida o la integridad física o psicológica, o incluso la libertad de uno de sus integrantes, que causa un serio daño al desarrollo de su personalidad”.

Así entendida , la violencia siempre es una forma de ejercicio del poder mediante el empleo de la fuerza (ya sea física, psicológica, económica, etc.) e implica la existencia de un “arriba y un abajo”, reales o simbólicos.

Para que la conducta violenta sea posible tiene que darse un cierto desequilibrio de poder, que puede estar definido culturalmente o por el contexto, o producido por maniobras interpersonales de control de la relación.

Podemos afirmar que si bien a lo largo de la historia la familia ha sido concebida como lugar de ”refugio, remanso y bienestar para los sujetos que la componen; célula básica afectiva que moldea a los individuos, les otorga sentido de pertenencia y ayuda a formar la subjetividad y donde se aprende la reciprocidad social”, también es portadora de núcleos generadores de violencia y autoritarismo que atentan contra el individuo.

La violencia dentro del núcleo familiar (violencia hacia la mujer, maltrato de los padres hacia sus hijos, maltrato de los hijos adultos a sus padres ancianos), no constituye un problema ni moderno ni reciente, y por el contrario ha sido una característica de la vida familiar desde tiempos remotos.

Es sólo recientemente que comienza a concientizarse como fenómeno muy grave y que daña la salud de la población y el tejido social.

El reconocimiento del fenómeno se debe a múltiples factores.
En primer término, la familia ha dejado de ser un reducto privado infranqueable, sujeto a las decisiones internas y a la autoridad de quien la gobierna. Las políticas estatales mundiales tienden a la protección integral de la familia y de los miembros que la componen, la autoridad del "Padre de familia” ha declinado, se ha modificado la posición de la mujer en la sociedad y el niño es considerado sujeto de derechos.

La neutralidad del poder público desaparece ante circunstancias que ponen en peligro la integridad de las personas en el seno familiar.
El resguardo de la intimidad doméstica no excluye el apoyo o auxilio de la comunidad. Para eso deben conocerse los conflictos y problemas que afectan la dinámica familiar.

Se ha debido luchar muy duramente para correr la imagen idílica que portaba el concepto de familia, y que oscurecía el reconocimiento de hechos aberrantes cometidos en el seno de la misma.

La observación clínica, la investigación empírica, las noticias periodísticas, y los boletines informativos, nos describen dolorosos actos de violencia entre esposos, de adultos hacia los niños a su cuidado, y hacia los ancianos dependientes en el núcleo familiar.

Todos estos hechos han acrecentado la conciencia pública y nos han obligado a reconocer que la violencia en el interior de la familia es un fenómeno común de nuestra sociedad moderna y que atraviesa todos los niveles socioeconómicos y culturales.

Algunos datos extraídos de realidades de varios países nos ponen a tono con la magnitud del problema.

Noticias de Gran Bretaña basadas en archivos policiales y de la Corte indican que el 42% de los asesinatos incluyen “disputas domésticas” y un tercio de las víctimas de la violencia doméstica son niños. La Sociedad Nacional para la prevención de la Crueldad hacia los Niños (Reino Unido) informa que de tres a cuatro niños mueren por semana víctimas de malos tratos por parte de sus padres.

En los EE.UU., aproximadamente el 40% de los homicidios son el resultado de la violencia en el interior de la familia.

El índice de homicidios producidos por violencia intrafamiliar es similar para el Reino Unido (42%) y Australia (44%).

Cifras similares aunque no oficiales se manejan en los países latinoamericanos.

Esta compleja realidad encuentra a nuestro sistema social inadecuadamente preparado para aliviar el sufrimiento de las víctimas y sus familias.

Las disciplinas involucradas en la detección, intervención, y tratamiento (medicina, educación, servicios sociales, servicio de justicia, salud mental) no cuentan con el entrenamiento adecuado y específico.

Las políticas sociales no responden a las realidades emergentes. Los servicios sociales y de salud, el sistema de justicia criminal y civil lidian con el problema sin adecuadas medidas de seguimiento y con incompetencia técnica del personal asignado.

La comunidad en general experimenta alienación, confusión y falta de información básica acerca de cómo trabajan los distintos servicios de la red y su interdependencia.

¿Por qué la Violencia en la Familia?

La familia, como una organización social, se ordena jerárquicamente de acuerdo con principios que varían históricamente.
Sin embargo, hay uno que se ha mantenido estable a través de los siglos: el de la estructuración jerárquica en función de la edad y del sistema de “género”.

Esto es, las creencias y valores sostenidos culturalmente acerca del comportamiento de hombres y mujeres, de las relaciones entre ellos y de las características de los sexos.

Las consideraciones valorativas acerca de lo que es predominantemente masculino y femenino, determinan los modelos sociales acerca del lugar del hombre y de la mujer, de las relaciones en el seno de la familia, del lugar de los hijos.

Así se forman supuestos implícitos que subyacen a la organización familiar, y que regulan la distribución del poder entre sus miembros. Algunos de estos supuestos implícitos culturalmente son:

1) La familia está organizada en jerarquías de poder desiguales entre hombres y mujeres.

2) La desigualdad proviene de un ordenamiento biológico entre los sexos que otorga superioridad al hombre.

3) Las mujeres están destinadas a ejercer funciones maternales, más allá de su capacidad reproductiva.

4) Es esta condición natural la que les otorga características de debilidad, pasividad y sensibilidad.

5) Los hombres dominan la naturaleza por medio de la intrusión, la acción y la fuerza.

Hay otro conjunto de supuestos implícitos que gobiernan las relaciones con los hijos, que "legitiman” socioculturalmente las acciones violentas hacia ellos:

a) Los hijos son propiedad privada de los padres.

b) La aceptación del uso de castigos físicos como método educativo.

c) Todo lo que pasa entre las cuatro paredes del hogar es de incumbencia exclusiva del ámbito privado.

Según algunos autores, el grado de potencialidad de violencia en una familia está dado por:

I) El grado de verticalidad de la estructura familiar

II) Grado de rigidez de las jerarquías

III) Creencias en torno a la obediencia y el respeto

IV) Creencias en torno al valor de la disciplina y el castigo

V) Grado de adhesión a los estereotipos de género

VI) Grado de autonomía de los miembros

Todos estos supuestos, implícitos y consensuados socialmente, corresponden a un modelo autoritario de familia, donde el respeto no es entendido como reciprocidad entre los miembros, sino que es definido a partir de una estructura de poder vertical.

La dependencia de los más débiles frente a los más fuertes se refuerza, y la autonomía se vuelve un derecho no reconocido igualitariamente para todos los miembros del sistema familiar.

Fertilización asistida: ¿Sufrir..., a cambio de qué?

De hecho, al público que se pone bajo estos tratamientos, no le resulta fácil hacerse una idea cabal de su verdadero alcance, pues es un tema complejo y la información a veces es escasa, tanto la leída en libros, diarios, etcétera, como la que baja desde el discurso médico.

Muchas veces se presenta la posibilidad de obtener bebés preciosos a través de alguna de estas técnicas. Si nos guiáramos por nuestra sensibilidad y por los datos que se publican en relación a lo exitoso que quieren parecer éstos métodos, muchos lectores inocuos pueden llegar a creer que estas técnicas son infalibles.

Creo que no se tienen en cuenta las consecuencias físicas y psíquicas que le acarrea a la pareja y sobre todo a la mujer, después de cada intento frustrado en la utilización de cualquiera de estas técnicas.

¿Qué impulsa a la mujer a desear ese hijo a toda costa?. ¿Es el hijo realmente lo que quieren?.

En este trabajo, que se compone de varias entregas, quiero presentar algunos datos históricos con respecto a lo que se refiere algunas técnicas reproductivas (sus aciertos y desaciertos).

Me interesa trabajar algunos mitos que giran alrededor de este tema. Y fundamentalmente, desde lo psicológico, ¿cuánto se paga por sufrir y tener un hijo?

Lunes, 7 de noviembre de 1994:


"En una radio FM de Buenos Aires, anuncian la muerte de los septillizos cordobeses, que habían nacido el día 3 de ese mismo mes, ayudados por un método de fertilización asistida, llamado Inducción de Ovulación Controlada, que consiste en mejorar o aumentar la ovulación, para que la mujer quede embarazada. Pero el defecto de esta técnica es que no puede controlarse la cantidad de óvulos fecundados por espermatozoides.

El conductor del programa comenta que en Alemania se permite la aspiración de alguno de los óvulos fecundados dejando sólo uno o dos, pero en el caso de la Argentina , eso no está permitido ya que se tomaría como una forma de aborto".

Esta noticia produjo que el comienzo de este trabajo fueran algunos datos históricos con respecto a los métodos de fertilización artificial; clínicas que lo permitan y pensamiento médico que interviene muchas veces en la toma de decisiones para entregarse a cualquier precio a un método como puede ser el FIV, sin medir consecuencias.

Lo Histórico:

Aunque algunas personas conozcan estos datos que presentaré a continuación, ya veremos que el final no es tan feliz como se quiere mostrar a la sociedad.

La idea de fertilizar extracorpóreamente el óvulo con esperma, fue sugerida en 1937 en la revista "The New England Journal of medicine". Los primeros éxitos se vieron en experiencias con mamíferos.

Hasta que tras 15 años de experiencia, el 25 de julio de 1978, tuvo lugar en la clínica Oldham de Londres el nacimiento de la primera niña concebida artificialmente.

Pero ¿cómo se obtienen estos resultados? ¿Cuál es el costo?

Estos interrogantes y otros más que se han planteado en el desarrollo del trabajo, tendrán su respuesta en una próxima nota.

Psicoterapia de pareja

Toda pareja sella su relación por medio de acuerdos y pactos inconscientes, que pueden llevar a un desarrollo de la pareja o, por lo contrario, pueden producir absolutas repeticiones de modelos primitivos.

Algunas parejas repiten ciegamente, sin dejar lugar a la creatividad, necesaria en todo vínculo saludable. La repetición exagerada se produce por duelos no elaborados, secretos familiares u otras situaciones del pasado que se instalan en el vínculo presente y causan sufrimiento.


La psicoterapia de pareja puede brindar el espacio para que "el niño herido" se exprese y se calme, y para que de ahí en más pueda volver al presente a reencontrarse y crecer en conjunto.


Uno de los objetivos de la psicoterapia de pareja, es que se produzca el encuentro entre las dos personas en conflicto. Para eso, cada uno debe conectarse con lo que siente y no quedar "enganchado" con hablar del otro. Lo más común es actuar como jueces y pretender que sea el otro el que cambie.

La causalidad suele así ser circular: cada uno adjudica al otro las claves de su sufrimiento. Con la ayuda de un profesional, es posible que se genere una apertura, donde cada uno muestre sus necesidades y, sobre todo, tome conciencia de su parte en el conflicto, saliendo del rol de víctima “pobrecito yo”.


El noviazgo y el matrimonio son un terreno propicio para la emergencia de viejas heridas que llevamos dentro y que generalmente, no aparecen antes de estar en pareja. Dolores no expresados en la infancia (el niño herido), salen a la luz en nuestras reacciones cotidianas frente a la pareja actual e impiden una verdadera relación íntima con el otro.

En muchas ocasiones, los dos integrantes de la pareja están reclamando a su padre o madre desde su propia escena infantil.


Salir de los estereotipos que se repiten inconscientemente y dejar de acusar al cónyuge de todo lo malo, implica abrirse al conocimiento de sí mismo y del otro con sus diferencias (ya no está el otro idealizado de la etapa del enamoramiento).

Posibilitar el encuentro inédito entre los dos y animarse a transitar un nuevo terreno de desarrollo potencial. Ese es el desafío para muchas parejas en crisis, que aprovechan las mismas como lo que realmente son: una posibilidad de cambio y crecimiento.

¿Son importantes las caricias?


Las caricias son indispensables para la subsistencia y el bienestar psicológico, son algo así como el alimento que nutre nuestra vida emocional y afectiva.


Cuando faltan en grados extremos al comienzo de la vida, aparece un fenómeno fatal denominado marasmo, que lleva a la muerte del sujeto provocada por la carencia afectiva.

La necesidad de reconocimiento persiste durante toda la vida, si bien hay un punto que marca una diferencia fundamental entre niños y adultos. Los niños sólo pueden recibirlo de su medio, en principio el familiar y luego el escolar y el grupo de pares. Los adultos por su parte pueden auto-suministrarse caricias cuando no las obtienen del entorno, pueden -por ejemplo- decirse a sí mismos que son buenas personas. Lo óptimo, más allá de la edad, es poder dar y recibir caricias adecuadas en un intercambio equilibrado con el ambiente.

Hay varios tipos de caricias, que se clasifican según cuatro criterios:

1. Por su influencia en el bienestar: adecuadas o inadecuadas

2. Por la emoción que invitan a sentir: positivas o negativas

3. Por los requerimientos para darlas o recibirlas: condicionales o incondicionales

4. Por el medio de transmisión: físicas, verbales, gestuales o escritas

Estas a su vez pueden combinarse entre sí.

Existen diversos prejuicios negativos en torno a este tema, siendo común encontrar gente que no considera adecuado dar, aceptar y pedir caricias positivas y rechazar las negativas. En realidad estos prejuicios no tienen fundamento que los sustente, siendo lo óptimo para el bienestar psicológico dar, aceptar, pedir y darse caricias positivas y rechazar las negativas.

Las caricias son tan importantes para los seres humanos que cuando no tenemos caricias positivas podemos buscar negativas, ya que esto es preferible a la ausencia de las mismas, lo que sería homologable a la falta de reconocimiento.

Es un ejercicio aconsejable detectar nuestras principales fuentes de caricias. Para esto deberá pensar en las personas más allegadas que suelen suministrarle reconocimiento y afecto.

1. Ubique por orden de importancia a las tres personas que actualmente son su principal fuente de caricias.

2. Piense si la relación es recíproca, es decir, si recibe en una medida similar a la que da

3. Imagine que pierde la primer fuente de caricias (la persona que ocupa el primer lugar en su lista) ¿Cómo la reemplazaría? ¿Y si faltaran también las otras?


Es importante tener varias fuentes de caricias positivas y darlas es el camino más directo y seguro para conseguirlas. Si usted realizó el ejercicio, entonces tiene un motivo para darse una caricia positiva, y felicítese por haber invertido su tiempo en su propio bienestar y crecimiento personal.

Cómo ser buenos padres sin afectar la pasión en la pareja

Es fácil para los padres actuales ser absorbidos por las vidas de sus hijos.

Desde el primer minuto que llegan a casa, desde que les ponemos sus primeros pañales, y desde que les damos su primera mamadera, comenzamos a dar lo mejor de nosotros para satisfacer las necesidades y demandas de nuestros hijos.


Si bien es nuestra obligación ser padres atentos y comprometidos, es cierto que muchas veces nos olvidamos de nuestra relación de pareja, y si esto ocurre, no habrá amor o devoción por los niños capaz de salvarla.


Desde luego, no es fácil mantener un equilibrio saludable entre pensar en nosotros como pareja y como padres.

¿Cómo hacer para conseguir ese balance adecuado y sentir que estamos haciendo un buen trabajo como padres sin perder de vista a esa persona con quien alguna vez decidiste formar una familia?


Hazte tiempo


Más allá de la cantidad de chicos, de las demandas, y de la satisfacción que obtengamos de ellos, siempre debemos hacer tiempo para nuestra pareja.

No siempre es fácil, pero es bueno no perder tiempo pensando si merecemos o no darnos ese tiempo como pareja. Lo merecemos. Lo necesitamos. Y punto.


Supongamos el siguiente escenario. Una noche de viernes, en verano, y has estado con los chicos toda la semana. Estás cansada y tus reservas de energías están vacías.

Los chicos tienen una competencia de natación y te encuentras con tu pareja en el club para ver la carrera. Cuando él llega de la oficina, intercambian miradas y se dicen con los ojos que necesitan un tiempo para ambos.

Al final de la competencia, llevan a los chicos a comer algo a un restaurante de comidas rápidas —algo que no hacen todos los días— y luego van para casa.


Una vez que los chicos se han bañado, se han puesto los pijamas y han ido a la cama, se encaminan hacia la puerta y parten, dejando a los chicos mayores como niñeros.


No hay necesidad de deliberar acerca del estado de los chicos —están seguros y bien cuidados por sus hermanos mayores—.


Ambos saben de la importancia de esta noche, de la relevancia de tener un tiempo para ustedes.

Esa noche, tuvieron una cena a la luz de las velas en un restaurante de categoría y después de fueron a caminar de la mano por la zona del nuevo puerto.


El mejor regalo que puedes darles a tus hijos es tener una hermosa relación amorosa con tu esposo.

Cuando los chicos ven a sus padres guardar tiempo para sí mismos, entienden el compromiso existente entre ambos y aprecian la buena relación que tienen.

Asimismo, con sólo observar, comprenden que sus padres se aman. En torno a este amor de los padres, los niños se sienten seguros, lo que les permite crecer sin preocupaciones y, en consecuencia, más sanos.


Por otra parte, cuando los chicos siempre son puestos en primer lugar o cuando experimentan rencor, agresiones constantes, violencia verbal, o falta de confianza entre sus padres, entonces verán cuestionadas las bases mismas de sus cimientos.

Tal falta de seguridad desencadenará caos e inseguridad interiores —dos obstáculos para crecer saludables en autoestima y confianza—.


Muestra tu amor


Por el bien de ustedes y de sus chicos, es importante poner energía, primariamente, en la relación amorosa. Muestra tu amor por él delante de tus hijos. Asimismo, tómate tu tiempo para estar a solas con tu pareja.

Tus chicos no podrían tener un regalo más bonito que saber que sus padres se aman y respetan, y disfrutan enormemente de la compañía mutua.


Esto también significa que debes guardar algo de atención para tu marido al final del día.

Cuando él llega a casa por las noches, ten la cena en la mesa con un lindo mantel, y ofrécele un vaso grande de agua con limón y, de tanto en tanto, un delicioso aperitivo.


Algo bueno que puedes hacer es salir a la puerta a esperarlo, y mirarlo impaciente mientras desciende del auto. Dale un buen beso y un abrazo cuando llegue a ti.

Cuando él arribe a casa, y no te vea esperándolo en la puerta, se verá invadido por un estado de ansiedad positiva.


Tómate un tiempo para reconectarte


Incluso cuando te sientas desfallecer al final del día, podrás recobrar energías al reconectarte con tu marido.

Mirarse a los ojos por un instante y regalarse una sonrisa podrá ser suficiente para que ambos se sientan mejor.


Considera estas formas de reconectarte con tu pareja:


· Planifica una noche para dos. Esto implica dejar para ambos un día del calendario, contratar una babysitter, y hacer una reservación si es necesario.

· Envía a los chicos a lo de sus abuelos, a lo de unos amigos, o a lo de sus primos. Así, podrán tener una noche de dos en casa.

· Habla con tus chicos acerca de la importancia de que sus padres pasen tiempo a solas. Explícales que esto no quiere decir que ellos sean menos importantes, sino que para que la familia esté bien, es necesario que los padres tengan una relación buena y sólida.

· Contrata una babysitter para llevar a los chicos a dar una vuelta o a ver una película al cine, y quédate en casa con tu marido —¡qué lindo es estar solos!—. Cenen sin interrupciones. Tu pareja es un oasis y una fuente de fuerza, así que procura darle la importancia que se merece.

¿Qué será de mí si mi relación de pareja se termina?

Además del dolor causado por una separación o divorcio, para muchos es el temor a ser juzgado por la sociedad lo que mas los angustia, ya que desde una perspectiva totalmente ajena les asigna una cuota de culpabilidad por haber dado fin a la relación.

En muchos casos, los sentimientos de fracaso y culpa son asimismo experimentados por aquellas personas cuyas relaciones han terminado debido al deceso de su cónyuge. De todos modos, junto a los sentimientos de fracaso, es muy común que la persona también experimente un marcado sentido de perdida luego de la disolución de la relación.

El sentido de “conexión” y “pertenencia” son deseos muy reales y básicos propios de la condición humana. Para la mujer, la relación de pareja puede incluso llegar a representar su propia identidad y en ciertas comunidades su posición dentro de ellas esta totalmente definida por su relación.

Lo cierto es que una ruptura afectiva es dura de sobrellevar, y para la mujer esta puede llegar a jugar un rol muy importante en lo referente a la disminución de su autovaloración y autoestima. Esto se debe a que para la mujer su sentido de “ser” esta directamente ligado a la calidad de sus relaciones con otros.

¿Entonces, qué se puede esperar cuando la relación se termina?

Si la relación terminó de común acuerdo y la decisión fue aceptada por ambas partes de una manera amigable, las partes sin duda experimentaran dolor, pero los sentimientos de fracaso y culpa serán menores. El sentido de perdida será mucho mayor si la relación se termino por fallecimiento o como resultado de incompatibilidad, infidelidad, ira, hostilidad, abuso emocional o físico, etc.

Lo cierto es que los sentimientos asociados con la disolución de la relación puede llevar al individuo a revivir ciertos aspectos de una anterior etapa en su vida, probablemente la adolescencia, cuando la persona recién comenzaba a interesarse y a relacionarse con el otro sexo, ya que durante esa etapa es cuando el ser humano tiene sus primeras experiencias reales de ansiedad e inseguridad acerca del interés que pueda o no despertar en otros.

Pero en si, la ruptura de la relación de pareja se torna muy difícil para la mujer en especial cuando esta ya ha entrado en la “época de plenitud”, es decir pasados los 35 años. Esto se debe a que desde una perspectiva cultural, la mujer ha crecido convencida de que para sentirse “completa”, necesita la presencia de un hombre en su vida. Por lo tanto, una termina creyendo que si no tiene a alguien con quien compartir su vida, es mejor conseguir a alguien antes de que sea demasiado tarde.

Muchas de las mujeres que se encuentran sin pareja ya sea por un periodo corto o prolongado, ciertamente no planearon que sus vidas se tornaran de ese modo; pero lo que es importante recordar es que la manera en que una mujer decide dirigir su vida durante esos periodos puede determinar su propio auto-crecimiento o su regresión.

A lo largo de la historia, las mujeres siempre demostraron gran fuerza emocional y entereza durante los momentos difíciles, pero cuando la mujer entra en una relación de pareja, quizás por razones meramente culturales, ella comienza a depender de y a relegar su fuerza al hombre. De ese modo, cuando la relación se termina, ya sea por separación, divorcio o fallecimiento, ella comienza a sentir que emocionalmente su capacidad para enfrentar tal situación se ve disminuida y de esa manera no logra darse una oportunidad para seguir creciendo como individuo.

Dada esta realidad, ¿que puede entonces hacer la mujer? Pues podríamos decir que hay dos caminos posibles:

1) Puede salir a buscar una nueva pareja inmediatamente, algo que de hecho no es lo mas recomendable ya que al no estar emocionalmente preparada, casi siempre se corre el riesgo de aceptar en la vida a alguien que quizás termine causándonos mas dolor que alivio; 2) Ella puede darse tiempo para enfrentar la situación al mismo tiempo que planea su propio camino a seguir a través de su crecimiento personal, dándose así la posibilidad de convertirse nuevamente en un individuo independiente y seguro de si mismo.

Una vez que ha llegado a este punto a través de la adquisición de ciertas destrezas importantes que también le serán de gran utilidad cuando llegue el momento en que ella decida reiniciar una nueva relación, podrá sentirse lo suficientemente segura para, si así lo desea, encontrar a la persona indicada para que esta sea parte de su vida y tener una relación que realmente la satisfaga y la haga sentir plena.