Me Enamoré del Hombre Equivocado


El enamoramiento y el deseo de vivir un romance, para una mujer, son emociones difíciles de controlar, mucho más aún si es muy joven.

Más que enamorarse de una persona, las jóvenes se enamoran de un ideal, percibiendo al otro como no es, con la ilusión que sea como la imagen que han creado ellas mismas.

Por esta razón muchos se aprovechan de esos sentimientos y suelen actuar según las expectativas, para luego, una vez realizada la conquista, mostrarse como realmente son.

Nadie es perfecto, de modo que todos tienen defectos y cualidades que generalmente conocen y que la mayoría trata de disimular u ocultar.

En el escenario de la vida la gente actúa oculta detrás de una máscara y luego pueden desilusionar con sus actitudes, pero si una relación se basa en la aceptación puede hacer el milagro de revelar lo mejor del otro.

Las emociones sin control pueden ser muy destructivas, pero se pueden evitar si se logra el dominio de uno mismo, para terminar así con la tendencia a cometer siempre los mismos errores.

Las imágenes del otro que conmueven a las mujeres no son reales, porque se basan en sus experiencias del pasado vividas con personas que han sido significativas.

Un hombre puede llegar a emocionar a una mujer por su carácter, su físico, su personalidad, y ella puede no saber que esas características provienen de su infancia, recuerdos de quienes también alguna vez la conmovieron, que la hacen caer en su propia trampa, sin la posibilidad de aplicar cualquier otro nivel de análisis.

Esta conducta no se agota en una sola experiencia, por más destructiva que resulte, y tiende a reiterarse nuevamente en otras oportunidades y convertirse en la forma habitual de relacionarse.

Es muy difícil salir de este condicionamiento; y estas personas se condenan a sufrir sucesivas experiencias de fracaso con la consecuente frustración. Se resisten a renunciar a ese flechazo romántico, un breve juego que aunque dure poco las hace sentir vivas.

La baja autoestima es la condición necesaria de la que se enamora del hombre equivocado; porque posee una vocación arraigada hacia el fracaso y el sentimiento de una merecida necesidad de castigo.

Detrás de este mecanismo se oculta una característica de personalidad depresiva, cuyo mayor peligro es la tendencia a realizar conductas autodestructivas.

Toda mujer puede encontrar una pareja que las haga felices, depende de su comportamiento y de cuánto se valoren; porque en cada relación tenderá a recrear la misma conducta.

El hombre es un universo que hay que llegar a conocer en todos sus aspectos para poder relacionarse y llegar a amarlo en forma genuina, y cada mujer tiene que saber las necesidades que su relación de pareja le debe satisfacer; porque las personas tienen necesidades diferentes, y si éstas no se satisfacen puede deteriorar el vínculo, llevar a cometer infidelidades y provocar la disolución de la pareja.

Para lograr relaciones estables hay que aprender a elegir con la razón y con el corazón y no involucrarse en arrebatos pasionales destinados a extinguirse en poco tiempo.

Los errores en el amor son producto de la falta de reflexión, de la impulsividad sin control que no permite construir un sentimiento profundo, sustentable en el tiempo; cuando se atreven a explorar terrenos inciertos arriesgándose a sufrir, frustrarse y fracasar nuevamente.

Una pareja que se ha formado con demasiada facilidad, fruto de una conquista que no ha encontrado ningún obstáculo ni ha exigido ningún esfuerzo y que avanza sobre terreno llano, sin nada para sostenerse; terminan con la misma facilidad, sin haber desarrollado ninguna raíz profunda, dejando dolor, frustración y desilusión.

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