
En la mayoría de las ocasiones, el origen suele ser de caracter psicológico, por lo cual, es el psicólogo el especialista adecuado para ayudarnos a superarlos.
1.Son movimientos bruscos e involuntarios, producidos por una contracción muscular.
2.Su origen es psicológico y, aunque el tiempo de duración varía dependiendo de la persona, pueden llegar a terminar por convertirse en un problema de caracter crónico.
3.La edad de aparición suele ser entre los seis y los ocho años, pero a su vez pueden presentarse en la pubertad.
4.Se tiene constancia que los niños varones son mucho más propensos a padecerlos.
5.Cuando aparecen, tendemos a creer que son pasajeros, pero es necesario e importante saber que, si no son corregidos a tiempo, pueden convertirse en un rasgo que llegará incluso a afectar a otros aspectos del desarrollo personal.
6.Pueden aparecer en personas tremendamente ansiosas o con problemas de comunicación.
7.Su origen suele relacionarse en sí con alguna situación emocionalmente traumática o conflictiva.
8.No siempre se ven reflejados en la cara.
9.Se dividen en clónicos y tónicos (los movimientos son rápidos y de corta duración, y en el segundo serán prolongados).
10.Corregir constantemente a aquella persona que padezca un tics es un grave error.
11.Los padres son el eje tanto principal como fundamental para ayudar a superar al niño que padezca un tic.
12.No hay que sentirse culpable por tenerlo, ni hacer sentir culpable a la persona que lo tenga.
13.Practicar deporte es una solución muy eficaz.
14.Averiguar si en cierto sentido hay algo que inquieta a esa persona es una herramienta imprescindible para descubrir el origen.
15.De vez en cuando, aparecen cuando nos enfrentamos a alguna situación nueva o desconocida para nosotros mismos.
16.Fundamental: la autoconfianza para que el problema no se repita.
17.Se debe acudir lo antes posible a un psicólogo para evitar que el problema en sí afecte a otras áreas de la personalidad.
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