Somos lo que compramos y lo que no compramos también


Durante la década del 60` se dio un fuerte movimiento anti consumismo , que amenazaba con revelarse frente a las grandes corporaciones comerciales. Sin embargo el capitalismo consiguió una solución: empaquetar el concepto de disconformidad y anticonsumo y venderlo a los rebeldes.
¿Porqué fue esto posible? Porque cuando compramos algo no sólo compramos un objeto, sino un contenido simbólico, un conjuntos de significados que queremos transmitir a los demás. Rob Walker, autor del libro “Comprando: El dialogo secreto entre lo que compramos y lo que somos” sostiene que hay objetos cuya posesión o uso claramente tienen un significado y apuntan a dar un mensaje sobre lo que somos. El caso más claro es el de un anillo de bodas. Llevar un anillo de bodas significa dar al mundo el mensaje de “estoy casado/a, ya no soy disponible”.
En casos como un anillo, la remera de mi equipo de fútbol favorito o de mi estrella de rock preferida es claro que portamos el objeto para portar un mensaje. Pero hay otros objetos de la vida cotidiana que adquirimos que, lo queramos o no, también son sostén de un mensaje y de un mundo de significados sociales. No es el mismo mensaje que damos cuando usamos una marca u otra, cuando calzamos unas juveniles Converse o una atléticas Nikes. Así cuando compramos, estamos eligiendo conciente o inconcientemente los mensajes que queremos dar a los demás sobre lo que somos. Esto es algo que la publicidad conoce y aprovecha muy bien y de lo que nos es imposible escapar. Por mucho que busquemos no podremos vestirnos con nada que no de un mensaje a los demás, como mucho podemos señalar que no nos importa lo que piensen los demás, usando ropas raídas o sucias o que somos antimoda usando lo que fue moda un siglo atrás.
Lo interesante del asunto es que un nuevo estudio sugiere que no sólo somos lo que compramos y usamos sino también lo que no compramos y no usamos. Katherine White y Darren W. Dahl, autoras del estudio sostienen que los consumidores no sólo eligen comprar cosas que los representen, sino que evitan comprar objetos que estén asociados a grupos que rechazan.
Sin embrago, los significados no son estáticos ni preexistentes, sino que se forman en la interacción del hombre con el mundo, así lo que lo que hoy significa una cosa mañana puede significar lo contrario pero lo cierto es que como afirma Watzlawick lo imposible es no comunicarse

Vía| MindHacks

No hay comentarios :