
De lo que estoy hablando hoy debe de alguna manera haber existido en mi semilla como posibilidad, de otra manera ¿Cómo podría yo estar hablando de todo esto? Si algún día llega a ser posible observar una semilla humana, entonces después de observar mi semilla se podría dar forma a un bosquejo indicando lo que yo diré en esta vida, en lo que me convertiré, en lo que no me convertiré, lo que haré conmigo, lo que no haré conmigo, y lo que sucederá. Todo esto se podría pronosticar. No será sorprendente cuando, tal vez mañana si no hoy, tengamos la capacidad de echar un vistazo dentro de la semilla humana. De alguna manera ya se han dado los primeros pasos en esta dirección.
Las cartas natales y los horóscopos son sólo una prueba de todos estos asuntos. Durante miles de años, cuando nace un niño, hemos intentado descubrir en qué se convertirá. Si pudiéramos tener alguna idea, entonces tal vez podríamos hacer algunos ajustes, y quizás podríamos aumentar las oportunidades del niño. Entonces, lo que fuera a suceder, podríamos llegar a aceptarlo.
Hacia el final de su vida, Mulla Nasruddin declaró que siempre había sido desdichado, pero que de repente un día se había vuelto feliz. Toda la gente del pueblo estaba extrañada de que un hombre que siempre había estado deprimido, que siempre había visto el lado oscuro de las cosas, de pronto se hubiera puesto alegre. El era un hombre que siempre había sido pesimista, que siempre había buscado las espinas.
Una vez hubo una excelente cosecha en el jardín de Nasruddin. Había tantas manzanas que los árboles estaban sobrecargados. Un hombre en el vecindario se preguntó si Nasruddin podría tener ahora alguna queja. El dijo: “Esta vez la cosecha es tal que lloverá oro. ¿Tú qué piensas, Nassrudin?”.
Con gran lamento Nasruddin dijo, “Todo está bien, pero ¿dónde conseguiré manzanas podridas para alimentar a los animales?”.
Un hombre así, siempre sigue siendo miserable: "¿Dónde conseguiré manzanas podridas para alimentar a los animales?". Todas las manzanas estaban buenas, ninguna estaba podrida; ésta era su dificultad. De repente un día este hombre se puso feliz, y entonces la gente del pueblo tenía curiosidad. Ellos le preguntaban, “¿Estás feliz, Nasruddin? ¿Cuál es el secreto?”.
Nasruddin dijo, “He aprendido a cooperar con lo inevitable. Después de muchos años de lucha, he llegado a darme cuenta de algo. Ahora he decidido que lo que debe ser, debe ser. Ahora coopero con lo inevitable, así que ahora no hay razón para ser desdichado. Ahora soy feliz”.
La astrología investiga muchas cosas. Brinda apoyo a cualquier cosa que es inevitable. No lucha innecesariamente contra lo que va a pasar. No demanda ni busca lo que no va a pasar.
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