
Si pusieran sus huevos en la marea alta, los huevos serían arrasados por la inundación. Ellos ponen sus huevos cuando la marea está bajando, y se retiran por algún tiempo en los recesos de las olas. Y la marea no llega una segunda vez al lugar en donde ponen sus huevos, pues de ser así se los llevaría.
Los científicos están muy intrigados sobre cómo estos peces saben cuándo habrá marea baja. Si hubiera el mínimo error en la coordinación, los huevos serían arrasados. Pero en cientos de miles de años nunca han cometido una falta. Si se hubieran equivocado habrían desaparecido como especie. Pero nunca se han equivocado. ¿Qué equipo poseen estos peces con el cual pueden saber acerca de las mareas? ¿Qué órgano de los sentidos poseen que les dice cuándo la marea va a menguar? Cien mil peces llegarán desde miles de millas para poner sus huevos en la playa del océano; y todos al mismo tiempo.
Los que han estudiado el fenómeno dicen que no puede haber otra fuente de información más que la luna. La luna es la fuente de intuición de los peces, nada más; los peces saben intuitivamente cuándo la marea está menguando y cuándo está surgiendo. El impacto de la luna es la única forma que tienen de conocer las mareas.
Había otra posibilidad. Se han hecho conjeturas sobre el hecho de que estos peces pudieran, de alguna manera, ser influenciados por las olas del océano. Así que los científicos los pusieron en un sitio en donde no hay olas del océano: en agua, en un cuarto sin luz. Pero los resultados fueron realmente sorprendentes. Los peces estuvieron en la oscuridad, la luna no estaba a la vista y no había nada de luz. Pero cuando la luna alcanzó el punto exacto en el que los peces en el océano irían a poner sus huevos a la playa, exactamente en el mismo momento los peces en el laboratorio pusieron sus huevos. ¿Qué muestra este hecho? Que no es cuestión de las olas del océano.
Alguien podría sugerir que la carrera solamente comienza cuando los peces reciben señales uno del otro, pero esta hipótesis no toma en cuenta al agua. Los científicos han sido testigos de los peces cuando fueron aislados unos de otros. Han tratado de alterar los cerebros de estos peces de todas las formas. Han puesto a los peces en la oscuridad durante veinticuatro horas, para que no sepan cuándo es de día y cuándo es de noche. Han observado a estos peces tras colocarlos bajo una luz brillante durante veinticuatro horas para que no supieran cuándo es de día. Los han observado después de colocar una luna artificial, y diariamente aumentando o disminuyendo su brillantez; pero estos peces no pudieron ser engañados. Cuando llegó la luna real al punto correcto, sólo en ese momento los peces pusieron sus huevos; en dondequiera que estuvieran, pondrían sus huevos en ese momento.
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