
Los factores que favorecen el aprendizaje son:
-Cognitivos (pensamiento / razonamiento, concentración / atención y memoria)
-Afectivo-sociales (actitud, motivación, voluntad y habilidades sociales)
-Ambientales (lugar, estado mental, tiempo)
Nos encontramos ante un problema de aprendizaje cuando existe una dificultad en una o varia de las áreas siguientes: audición, habla, lectura, escritura, cálculo, razonamiento, atención, a la vez que se comprueba que en las que no aparece dificultad el rendimiento es normal e incluso superior. Con esto se pretende rechazar casos de deficiencia mental.
Es importante descartar que el niño no presente ningún problema neurológico, auditivo o visual.
Aunque, generalmente se habla de dificultades de aprendizaje cuando existen problemas en el cálculo, lectura, razonamiento / comprensión y escritura, pueden existir problemas espaciales, procesos lingüísticos erróneos atención o memoria que provoquen o acompañen a las dificultades de aprendizaje.
Los problemas de aprendizaje pueden provocar que surjan otros síntomas asociados que nos indicarían que algo sucede: desmotivación, baja autoestima, déficit en habilidades sociales e incluso abandono escolar.
A veces no son los padres quienes detectan estas dificultades sino los profesores que observan un retraso en el aprendizaje del niño con respecto a los demás y les aconsejan que acudan a un profesional con el fin de solucionarlos cuanto antes. Pero ¿cuándo acudir?
Es importante acudir al psicopedagogo o al logopeda si existe un problema de lenguaje a partir de los 4-5 años. Su aparecen problemas en la adquisición de la lectoescritura acudir con 6-7 años y si aparecen problemas de comprensión lectora, atención, cálculo a partir de los 8 años. Aunque nunca es tarde sí es cierto que cuánto más se tarde en iniciar el tratamiento mayor será el tiempo que se precise para mejorar sus capacidades.
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