La fe atrae lo bueno, los miedos lo detienen. Los miedos tienen su origen en que no estamos de acuerdo con lo que tenemos y lo que somos.
El miedo es una inconformidad. No nos gusta lo que vemos.
Lo que recibimos es gracias a nuestras energías,
si son negativas (miedos), recibimos cosas que no deseamos,
si nuestras energías son positivas, o sea, si nos concentramos en la gratitud, en lo bueno que tenemos, recibimos más de lo que nos gusta.
Los miedos y la fe tienen poder de atracción
Cuando manifestamos el deseo, visualizamos, afirmamos, el universo intenta envíarmos nuestro pedido, para que disfrutemos de ello, y si nos podemos nerviosos y nos concentramos en la falta, se detiene el proceso.
¿Qué tenemos que hacer?
Muy importante: Desapegarnos de los resultados, tener fe y cuando llegan los nervios porque aún no me llega, visualizamos el resultado deseado y damos gracias a Dios, nos sentimos felices y disfrutamos de los logros que aún no vemos con los cinco sentidos. Recordemos que las energías negativas tienen mucho poder, hagamos que trabajen para nosotros.
Gracias Padre por todas tus bendiciones.
Cada día recibo más.
Los miedos y la fe tienen poder de atracción
Observemos nuestras emociones cuando nos centramos en lo que está mal en nuestras vidas.
Tristeza, dolor, nostalgia son emociones negativas que sabotean el logro de nuestras metas. Y si esas emociones negativas las proyectamos, solo recibiremos lo que estamos enviando, esa es la fuerza de repulsión.
Los miedos y la fe tienen poder de atracción
Todas nuestras emociones son fuerzas, pueden ser de repulsión o de atracción.
Repelen lo bueno o atraen lo mejor.
Las emociones que nos hacen sentir bien, relajados, felices, maravillosos: traen lo bueno a nuestras vidas.
Las emociones negativas nos dan tristeza, y atraen problemas y escasez. Si aprovechamos y recordamos lo agradable, cambiamos a positivo y se disparan nuestras mejores energías, las que atraen lo mejor en nuestras vidas, éxito, salud, amor, prosperidad
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