La seguridad no existe, sin embargo una personalidad firme, capaz de enfrentar los desafíos de la vida, exige seguridad en las propias convicciones.
La inseguridad la transmiten los padres inseguros y miedosos, que tienen la idea de que el mundo es un lugar peligroso y de que la vida es ante todo sufrimiento.
La falta de confianza en sí mismo puede malograr el desarrollo, impedir las relaciones y el logro de los objetivos. Pero lo importante es que se puede cambiar y aprender a sentirse más seguro.
La causa de la inseguridad son los prejuicios, o sea los propios pensamientos que hacen creer que no se cuenta con la suficiente capacidad para hacer lo que se desea; y son estas creencias las que le dan forma al auto concepto, o sea la imagen desvalorizada de sí mismos que no les permite avanzar ni vincularse afectivamente.
Tener confianza en sí mismo significa tomar decisiones basadas en la propia convicción, sin temor a equivocarse; y no necesitar la opinión de otro para hacerlo.
Madres que crían con mucho amor a sus hijos, pero que bajo su sombra, los convierten en personas adultas dependientes e inseguras, con ninguna confianza en sí mismas, se aseguran que sus hijos la necesitarán siempre, que le pedirán su opinión para todo, para elegir su vocación, un trabajo, una amiga, una pareja y hasta para saber qué se ponen.
De esta manera, los hijos aprenden a no confiar en su propio criterio, a no poder elegir nada por sí solos, a no saber qué hacer sin la aprobación de sus madres.
Se crece con la convicción de que los propios pensamientos no sirven para nada, que las ideas acertadas son de otros y que mejor no tomar decisiones sin pedir otra opinión.
El amor desmedido y la sobreprotección pueden ser la causa más importante para la formación de un carácter débil que hace que la persona no esté dispuesta a arriesgarse ni asumir ningún desafío por sí sola.
Los hijos tienen que enfrentar sus propios problemas y aprender a tomar sus propias decisiones, empezando con las más pequeñas, desde que son chicos, hasta las más grandes cuando ya son adultos.
Los niños muy criticados también son muy inseguros y tienen un miedo exagerado a cometer errores. Toda decisión implica llegar a equivocarse, pero el error es una oportunidad de aprendizaje, genera la necesidad de probarse a sí mismo mismo y otorga el coraje de volver a intentarlo y de no abandonar el objetivo.
La responsabilidad no recae totalmente en los padres sobreprotectores, sino también en el hijo, porque todo padre que sobreprotege, necesita un hijo que se deje sobreproteger y que no reaccione cuando le limitan su independencia.
Llega la hora que es necesario que cada uno logre diferenciarse de sus padres, diga sus opiniones, insista en su posición y la defienda con firmeza, sin agresiones ni violencia, pero con seguridad y confianza en sí mismo; porque todos tienen el derecho a equivocarse, de cometer errores, de ser escuchados y comprendidos.
Más grave aún que tener padres sobreprotectores, es tener padres indiferentes o abandónicos, que son aquellos que están ausentes o siempre ocupados y no tienen nunca tiempo para hablar con sus hijos.
El abandono psicológico causa serios problemas de comportamiento y trastornos de personalidad, la persona crece insegura y puede llegar a creer que no merece ser querida, ni escuchada ni cuidada, que sus necesidades no importan y que todo lo que dice no vale nada.
La condición social de marginación social también produce baja autoestima y sentimientos de desvalorización e inseguridad, son personas que tienen dificultades para relacionarse socialmente, no tienen iniciativa, temen hablar y participar en un grupo y se avergüenzan de su forma de ser. De esta manera, vuelven a recrear en el grupo, la relación que tenían en el hogar, convirtiéndose en el blanco de las críticas y las burlas, alimentadas por su condición pasiva que los hace vulnerables a los ataques de sus pares.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com/
Citas Rápidas - Speed Dating
Cada vez hay más hombres y mujeres entre veinte y cincuenta años que se atreven a encontrar pareja a través de agencias que se dedican al servicio de citas rápidas o sepeed dating.
Este sistema de encuentros no es individual sino grupal y suele funcionar en un ambiente público, que tenga un clima informal y relajado, como un bar, que disponga del lugar adecuado.
El hecho de que todos tengan el mismo objetivo y estén en la misma búsqueda, hace que los concurrentes a estas reuniones se sientan mutuamente apoyados.
Es una convocatoria que llega a agrupar más de veinte personas, y que se realiza todas las semanas, en general de lunes a domingo, en una confitería que cuente con las suficientes mesas, por donde irán desfilando los hombres, mientras las mujeres permanecen una en cada mesa, esperándolos.
De esta manera, cada mujer u hombre, que debe permanecer anónimo, tiene la oportunidad de conocer por lo menos a diez posibles parejas y elegir entre ellas la que considere más adecuada; después de una breve conversación que puede durar hasta diez minutos.
Aunque resulte difícil de creer, es posible que alguno de los concurrentes a estas reuniones logre encontrar a alguien que le agrade lo suficiente como para estar dispuesto a volver a verlo en otra cita.
Los expertos en este negocio consideran que lo que influye principalmente en estos encuentros es en primer lugar la atracción física y luego la empatía, o sea la capacidad de comunicarse, comprenderse y conectarse emocionalmente en forma espontánea.
Este tipo de agencias no exige ninguna estructura porque se realizan en lugares públicos, contratados de antemano a cambio de concurrencia y consumo.
Es un sistema que tuvo su origen en Los Ángeles, California, en la década de los años noventa, ideado por el rabino Yaacov Devo, con la intención de fomentar los matrimonios en la comunidad ortodoxa judía, con tanto éxito que pronto comenzó a implementarse en distintas ciudades del mundo, incluso en Argentina, donde funcionan distintas propuestas desde 2008.
Las personas interesadas, se pueden anotar en Internet, en los lugares que ofrecen este tipo de servicio, en forma gratuita o mediante el pago de un importe accesible, que posiblemente no sea el único.
Como todas las cosas, a algunos, este sistema no les servirá, como por ejemplo a aquellos que tienen dificultades para comunicarse, o son muy tímidos o que son muy sensibles al rechazo, ya que un encuentro no garantiza que en todos los casos haya coincidencia y se consiga una segunda cita.
Por otro lado, es un negocio que se presta al engaño, porque no siempre los organizadores consiguen la gente que necesitan y generalmente tienen que recurrir a personas contratadas para llenar los huecos, que pueden estar presentes pero que en realidad están actuando y no son candidatos reales.
Los organizadores de estos eventos generalmente son personas especializadas en relaciones públicas o en ciencias sociales, o bien gente con capacidad suficiente de empatía como para coordinar grupos, brindar información y mantener el interés de los concurrentes, evitando que se sientan incómodos o que pierdan el entusiasmo.
Los resultados obtenidos por las personas que recurrieron a este sistema para conocer una pareja, son dispares. Existen quienes lograron una relación estable y también quienes sólo consiguieron una pareja ocasional que no prosperó en el tiempo; otros que advirtieron que algunos de los presentes, principalmente hombres, eran contratados para hacer número y además están los que prefieren olvidar esa experiencia porque les resultó embarazosa y patética.
Sin embargo, en una ciudad grande, donde lo que impera es el anonimato y donde ingresar en un grupo que no sea familiar, laboral o educacional, es difícil, estas propuestas no deben ser desestimadas, aún cuando se presten al engaño, que se podría considerar parte del decorado, ya que también concurre gente con genuinos deseos de encontrar una pareja estable, que podría llegar a convertirse en el “hombre o la mujer de tu vida”.
Fuente: “LNR”; “Tendencias”; “Flechazo se busca”; Gabriela Cicero.
Este sistema de encuentros no es individual sino grupal y suele funcionar en un ambiente público, que tenga un clima informal y relajado, como un bar, que disponga del lugar adecuado.
El hecho de que todos tengan el mismo objetivo y estén en la misma búsqueda, hace que los concurrentes a estas reuniones se sientan mutuamente apoyados.
Es una convocatoria que llega a agrupar más de veinte personas, y que se realiza todas las semanas, en general de lunes a domingo, en una confitería que cuente con las suficientes mesas, por donde irán desfilando los hombres, mientras las mujeres permanecen una en cada mesa, esperándolos.
De esta manera, cada mujer u hombre, que debe permanecer anónimo, tiene la oportunidad de conocer por lo menos a diez posibles parejas y elegir entre ellas la que considere más adecuada; después de una breve conversación que puede durar hasta diez minutos.
Aunque resulte difícil de creer, es posible que alguno de los concurrentes a estas reuniones logre encontrar a alguien que le agrade lo suficiente como para estar dispuesto a volver a verlo en otra cita.
Los expertos en este negocio consideran que lo que influye principalmente en estos encuentros es en primer lugar la atracción física y luego la empatía, o sea la capacidad de comunicarse, comprenderse y conectarse emocionalmente en forma espontánea.
Este tipo de agencias no exige ninguna estructura porque se realizan en lugares públicos, contratados de antemano a cambio de concurrencia y consumo.
Es un sistema que tuvo su origen en Los Ángeles, California, en la década de los años noventa, ideado por el rabino Yaacov Devo, con la intención de fomentar los matrimonios en la comunidad ortodoxa judía, con tanto éxito que pronto comenzó a implementarse en distintas ciudades del mundo, incluso en Argentina, donde funcionan distintas propuestas desde 2008.
Las personas interesadas, se pueden anotar en Internet, en los lugares que ofrecen este tipo de servicio, en forma gratuita o mediante el pago de un importe accesible, que posiblemente no sea el único.
Como todas las cosas, a algunos, este sistema no les servirá, como por ejemplo a aquellos que tienen dificultades para comunicarse, o son muy tímidos o que son muy sensibles al rechazo, ya que un encuentro no garantiza que en todos los casos haya coincidencia y se consiga una segunda cita.
Por otro lado, es un negocio que se presta al engaño, porque no siempre los organizadores consiguen la gente que necesitan y generalmente tienen que recurrir a personas contratadas para llenar los huecos, que pueden estar presentes pero que en realidad están actuando y no son candidatos reales.
Los organizadores de estos eventos generalmente son personas especializadas en relaciones públicas o en ciencias sociales, o bien gente con capacidad suficiente de empatía como para coordinar grupos, brindar información y mantener el interés de los concurrentes, evitando que se sientan incómodos o que pierdan el entusiasmo.
Los resultados obtenidos por las personas que recurrieron a este sistema para conocer una pareja, son dispares. Existen quienes lograron una relación estable y también quienes sólo consiguieron una pareja ocasional que no prosperó en el tiempo; otros que advirtieron que algunos de los presentes, principalmente hombres, eran contratados para hacer número y además están los que prefieren olvidar esa experiencia porque les resultó embarazosa y patética.
Sin embargo, en una ciudad grande, donde lo que impera es el anonimato y donde ingresar en un grupo que no sea familiar, laboral o educacional, es difícil, estas propuestas no deben ser desestimadas, aún cuando se presten al engaño, que se podría considerar parte del decorado, ya que también concurre gente con genuinos deseos de encontrar una pareja estable, que podría llegar a convertirse en el “hombre o la mujer de tu vida”.
Fuente: “LNR”; “Tendencias”; “Flechazo se busca”; Gabriela Cicero.
Por que no encuentro pareja ?
En primer lugar es necesario saber que esta no es sólo una dificultad que tienen las mujeres, sino que es un problema que también afecta a los hombres.
Encontrar una pareja ocasional, que dure apenas pocos días y alguna noche, tal vez sea fácil para cualquiera, pero un encuentro con alguien que resulte significativo para quien ya no soporta su soledad, puede ser para muchos una tarea complicada. Sin embargo, el amor, al igual que la verdad, tiene que ser simple y sencillo.
Aunque muchos se empeñen en pensar que ya no hay más hombres ni más mujeres dispuestos a entablar una relación estable, siempre hay alguien que los está esperando, porque es probable que sean ellos mismos los que los ahuyentan con sus miedos, su indecisión o sus dudas.
Hay razones personales conscientes o inconscientes que impide a las personas relacionarse afectivamente, aunque crean que son los otros los que no reparan en ellas o que las rechazan.
Toda relación deja una huella que a veces no es difícil borrar por muchos años, y el temor a volver a vivir una experiencia igual puede llegar a inhibir al intentar acercarse a alguien.
Cuando las relaciones terminan abruptamente apenas se iniciaron, es una señal para comenzar a pensar si la verdad de esa situación se debe a que la están boicoteando.
Es difícil aprender a confiar cuando se han vivido muchas frustraciones, pero es necesario, porque sólo la confianza, principalmente en sí mismo, hace que se pueda iniciar un vínculo a largo plazo.
No es recomendable entregarse por entero a alguien, hasta por lo menos conocerlo un poco. Es mejor darse tiempo, pensando no sólo con el corazón sino también con la razón; teniendo en cuenta que el amor es muy importante, pero también lo es todo lo demás de esa posible pareja, que no es poco.
El amor a una pareja es una parte importante de la vida, tal vez la más importante, pero también es importante el amor que tenemos por nuestro trabajo, por nuestra familia o por nuestras relaciones.
Alienarse en el amor, o sea irse de boca sólo para sentir mariposas en el estómago y tener que abandonarlo todo, brindará solamente el placer de un momento, el resto del tiempo se tendrá que vivir la vida de otro, sufrir la humillación de no ser valorados por lo que son y con la frustración de haber tenido que renunciar a sí mismos.
A veces se puede resignar algo en función del bienestar y la armonía de la pareja, pero hay cosas que le dan sentido a la existencia a las que no se puede ni se debe renunciar nunca.
Muchos desean tener una pareja pero también están cómodos solos, y ese deseo tibio junto a su indecisión no alcanzan para crear las condiciones para lograrlo.
La mayoría le teme al fracaso, otros son tímidos, están quienes no pueden renunciar a su ideal y también los que no son capaces de cambiar algún aspecto de su realidad cotidiana, ya que no es lo mismo estar en pareja que solos.
Todos pretenden tener a alguien a quien amar y ser amados pero hay muchos que inconscientemente evitan el compromiso de involucrarse en una relación y cuando se da la oportunidad buscan excusas y miran para otro lado.
Encontrar una pareja tiene que ser algo espontáneo y relajado, sin especular de antemano, viviendo el momento y observando a la vez a la persona sin que la ansiedad le reste posibilidades.
Hay que tener en cuenta que cuando le están echando la culpa a los otros por estar solos, es posible que exista algún conflicto interno sin resolver que no desean hacer consciente.
Puede que tengan que pasar por varias experiencias que no prosperen hasta encontrar a la persona indicada, pero estos desencuentros previos no tienen por qué generar emociones de frustración, porque se trata de un ejercicio necesario y saludable que va a influir en su futuro y que vale la pena tolerar.
Los fracasos enseñan, pero muchas veces también brindan la oportunidad de liberarse de relaciones enfermas.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
Encontrar una pareja ocasional, que dure apenas pocos días y alguna noche, tal vez sea fácil para cualquiera, pero un encuentro con alguien que resulte significativo para quien ya no soporta su soledad, puede ser para muchos una tarea complicada. Sin embargo, el amor, al igual que la verdad, tiene que ser simple y sencillo.
Aunque muchos se empeñen en pensar que ya no hay más hombres ni más mujeres dispuestos a entablar una relación estable, siempre hay alguien que los está esperando, porque es probable que sean ellos mismos los que los ahuyentan con sus miedos, su indecisión o sus dudas.
Hay razones personales conscientes o inconscientes que impide a las personas relacionarse afectivamente, aunque crean que son los otros los que no reparan en ellas o que las rechazan.
Toda relación deja una huella que a veces no es difícil borrar por muchos años, y el temor a volver a vivir una experiencia igual puede llegar a inhibir al intentar acercarse a alguien.
Cuando las relaciones terminan abruptamente apenas se iniciaron, es una señal para comenzar a pensar si la verdad de esa situación se debe a que la están boicoteando.
Es difícil aprender a confiar cuando se han vivido muchas frustraciones, pero es necesario, porque sólo la confianza, principalmente en sí mismo, hace que se pueda iniciar un vínculo a largo plazo.
No es recomendable entregarse por entero a alguien, hasta por lo menos conocerlo un poco. Es mejor darse tiempo, pensando no sólo con el corazón sino también con la razón; teniendo en cuenta que el amor es muy importante, pero también lo es todo lo demás de esa posible pareja, que no es poco.
El amor a una pareja es una parte importante de la vida, tal vez la más importante, pero también es importante el amor que tenemos por nuestro trabajo, por nuestra familia o por nuestras relaciones.
Alienarse en el amor, o sea irse de boca sólo para sentir mariposas en el estómago y tener que abandonarlo todo, brindará solamente el placer de un momento, el resto del tiempo se tendrá que vivir la vida de otro, sufrir la humillación de no ser valorados por lo que son y con la frustración de haber tenido que renunciar a sí mismos.
A veces se puede resignar algo en función del bienestar y la armonía de la pareja, pero hay cosas que le dan sentido a la existencia a las que no se puede ni se debe renunciar nunca.
Muchos desean tener una pareja pero también están cómodos solos, y ese deseo tibio junto a su indecisión no alcanzan para crear las condiciones para lograrlo.
La mayoría le teme al fracaso, otros son tímidos, están quienes no pueden renunciar a su ideal y también los que no son capaces de cambiar algún aspecto de su realidad cotidiana, ya que no es lo mismo estar en pareja que solos.
Todos pretenden tener a alguien a quien amar y ser amados pero hay muchos que inconscientemente evitan el compromiso de involucrarse en una relación y cuando se da la oportunidad buscan excusas y miran para otro lado.
Encontrar una pareja tiene que ser algo espontáneo y relajado, sin especular de antemano, viviendo el momento y observando a la vez a la persona sin que la ansiedad le reste posibilidades.
Hay que tener en cuenta que cuando le están echando la culpa a los otros por estar solos, es posible que exista algún conflicto interno sin resolver que no desean hacer consciente.
Puede que tengan que pasar por varias experiencias que no prosperen hasta encontrar a la persona indicada, pero estos desencuentros previos no tienen por qué generar emociones de frustración, porque se trata de un ejercicio necesario y saludable que va a influir en su futuro y que vale la pena tolerar.
Los fracasos enseñan, pero muchas veces también brindan la oportunidad de liberarse de relaciones enfermas.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
Cuando el divorcio se vuelve cruel
Algunas celebridades se pueden dar el lujo de atravesar por divorcios cruentos, creyendo que en esta vida se puede hacer borrón y cuenta nueva y dejar atrás un tendal de víctimas sin pagar cara esta afrenta, para correr detrás de alguna damita más joven que su ex mujer.
Cuando las hormonas comienzan a decaer, un hombre que necesite psicológicamente responder de la misma forma que antes, requiere compensar esa falta, con un mayor estímulo; por eso no es raro que cuando llega a la madurez, en lugar de darle paso a la sabiduría y abrirse a la oportunidad de un conocimiento más profundo de sí mismo, se abra a una nueva experiencia amorosa con una chica de veinte, destruya su hogar y corra el riesgo de perder también a sus hijos.
Dejar a la mujer no significa divorciarse de los hijos, sin embargo, lo que debería ser un saludable acuerdo mutuo, los hijos se transforman en elementos de negociación en una interminable lucha.
Estas separaciones les sirven a las celebridades como publicidad, porque todo el mundo habla de ellas, principalmente por el dinero que el marido TIENE QUE PAGAR a su ex mujer por el divorcio, ya que lo ganado durante el tiempo que duró el matrimonio es un bien ganancial que por supuesto no le pertenece del todo.
En realidad, tanto el marido como la mujer no TIENE QUE PAGARLE a su cónyuge nada, porque solamente tiene que DARLE LO QUE LES PERTENECE, o sea la mitad de lo que ha ganado mientras el matrimonio duró. Salvo que hayan firmado ambos un contrato pre nupcial antes de casarse, tema difícil de tratar con la pareja que se ama.
Sin embargo, se sigue hablando de estos divorcios, como de situaciones en que la mujer o el marido se convierte en el malo de la película, porque le está quitando al otro lo que cree le pertenece.
Parece que todavía no se entiende bien qué es un bien ganancial y tanto mujeres u hombres, cuando rompen un vínculo de muchos años, o de pocos, no importa cuántos, tienen problemas para aceptar que tendrán que dividir todo lo que ganaron en esos años por la mitad, menos a los hijos.
Aunque la ley es clara como el agua, las argucias legales para quedarse con la mejor parte son muchas, y según el abogado que se contrate el resultado puede ser bien distinto.
Un abogado especializado en divorcios adoctrina a su defendido para comportarse de una manera que lo beneficie y que a la vez perjudique al otro, de esta forma ambos se trenzarán en una lucha que generalmente es desigual para quien no generó ingresos.
Los hijos mientras tanto, que lo observan todo, también desplegarán su conocimiento en divorcios, porque casi todos sus compañeros de colegio suelen ser hijos de padres divorciados, aprovechándose de la situación y exigiéndole a cada uno beneficios.
Las mujeres suelen luchar por la tenencia de los hijos y como la mayoría de las veces no pueden perdonar a sus ex maridos, tampoco quieren encontrarse con ellos ni aceptar la tenencia compartida, llegando a veces la situación a extremos tan peligrosos que hasta tiene que intervenir la policía.
De estas separaciones cruentas y difíciles, tal vez la distribución del dinero quede arreglado, en detrimento de la relación, que seguirá siendo caótica con mucho desgaste emocional y psicológico.
Hay situaciones insostenibles, en que el divorcio puede ser la decisión más saludable y coherente, pero generalmente los divorcios no tienen un fundamento sólido, se trata más bien, en muchos casos de cosas sin fundamento, generalmente no estar dispuestos a madurar ni aceptar la realidad de que los años no pasan en vano y que hay que adaptarse a eso.
La mayoría no puede, se resiste, necesita el cambio con la misma premura que tiene un niño que no puede postergar lo que anhela.
Sin embargo, muchos, después de algunos años, se arrepienten, cuando se dan cuenta que no valía la pena, que por no poder valorar en su momento lo que tenían; por ser incapaces de crecer y madurar y pretender volver atrás en el tiempo, decidieron arriesgarse y perdieron.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
Cuando las hormonas comienzan a decaer, un hombre que necesite psicológicamente responder de la misma forma que antes, requiere compensar esa falta, con un mayor estímulo; por eso no es raro que cuando llega a la madurez, en lugar de darle paso a la sabiduría y abrirse a la oportunidad de un conocimiento más profundo de sí mismo, se abra a una nueva experiencia amorosa con una chica de veinte, destruya su hogar y corra el riesgo de perder también a sus hijos.
Dejar a la mujer no significa divorciarse de los hijos, sin embargo, lo que debería ser un saludable acuerdo mutuo, los hijos se transforman en elementos de negociación en una interminable lucha.
Estas separaciones les sirven a las celebridades como publicidad, porque todo el mundo habla de ellas, principalmente por el dinero que el marido TIENE QUE PAGAR a su ex mujer por el divorcio, ya que lo ganado durante el tiempo que duró el matrimonio es un bien ganancial que por supuesto no le pertenece del todo.
En realidad, tanto el marido como la mujer no TIENE QUE PAGARLE a su cónyuge nada, porque solamente tiene que DARLE LO QUE LES PERTENECE, o sea la mitad de lo que ha ganado mientras el matrimonio duró. Salvo que hayan firmado ambos un contrato pre nupcial antes de casarse, tema difícil de tratar con la pareja que se ama.
Sin embargo, se sigue hablando de estos divorcios, como de situaciones en que la mujer o el marido se convierte en el malo de la película, porque le está quitando al otro lo que cree le pertenece.
Parece que todavía no se entiende bien qué es un bien ganancial y tanto mujeres u hombres, cuando rompen un vínculo de muchos años, o de pocos, no importa cuántos, tienen problemas para aceptar que tendrán que dividir todo lo que ganaron en esos años por la mitad, menos a los hijos.
Aunque la ley es clara como el agua, las argucias legales para quedarse con la mejor parte son muchas, y según el abogado que se contrate el resultado puede ser bien distinto.
Un abogado especializado en divorcios adoctrina a su defendido para comportarse de una manera que lo beneficie y que a la vez perjudique al otro, de esta forma ambos se trenzarán en una lucha que generalmente es desigual para quien no generó ingresos.
Los hijos mientras tanto, que lo observan todo, también desplegarán su conocimiento en divorcios, porque casi todos sus compañeros de colegio suelen ser hijos de padres divorciados, aprovechándose de la situación y exigiéndole a cada uno beneficios.
Las mujeres suelen luchar por la tenencia de los hijos y como la mayoría de las veces no pueden perdonar a sus ex maridos, tampoco quieren encontrarse con ellos ni aceptar la tenencia compartida, llegando a veces la situación a extremos tan peligrosos que hasta tiene que intervenir la policía.
De estas separaciones cruentas y difíciles, tal vez la distribución del dinero quede arreglado, en detrimento de la relación, que seguirá siendo caótica con mucho desgaste emocional y psicológico.
Hay situaciones insostenibles, en que el divorcio puede ser la decisión más saludable y coherente, pero generalmente los divorcios no tienen un fundamento sólido, se trata más bien, en muchos casos de cosas sin fundamento, generalmente no estar dispuestos a madurar ni aceptar la realidad de que los años no pasan en vano y que hay que adaptarse a eso.
La mayoría no puede, se resiste, necesita el cambio con la misma premura que tiene un niño que no puede postergar lo que anhela.
Sin embargo, muchos, después de algunos años, se arrepienten, cuando se dan cuenta que no valía la pena, que por no poder valorar en su momento lo que tenían; por ser incapaces de crecer y madurar y pretender volver atrás en el tiempo, decidieron arriesgarse y perdieron.
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El Ego nos aleja de amantes y amigos
El ego puede ser nuestro peor enemigo, alejar a nuestro amante y atentar contra la posibilidad de tener amigos.
Joan Elías, en su libro “Tu y yo somos cuatro”, se refiere al ego como un “alien” interno que nos dirige y manipula.
Hay alguien oculto en la mente de cada uno, una especie de “alter ego” que controla nuestra mente y orienta nuestras intenciones y acciones, que puede darnos un disgusto.
El ego oculto inconsciente que está en la mente, trata de confirmar todo lo que cree y no deja entrar nada nuevo que se oponga a eso.
De esa manera defiende celosamente su postura y siempre quiere tener razón.
El ego es el controlador invisible que se aferra a lo negativo conocido y nos paraliza. Es necesario desconectarlo y comenzar a usarlo en positivo.
Para poder liberarnos de la esclavitud del ego hay que comportarse en forma consciente, evaluando la realidad de aquí y ahora sin prejuicios; solamente de esa manera podemos ser dueños de nuestros pensamientos.
Las miradas que impulsan a competir y que separan son del ego mal educado que llevamos dentro. Existe otro tipo de mirada, que es de unión y de encuentro, positiva y humilde que da como resultado una comunicación más feliz.
Hay personas que dicen que no pueden comunicarse, sin embargo todos nos comunicamos de alguna forma, la diferencia es qué es lo que nos reporta nuestra comunicación.
Hay quienes tienen la habilidad de decir las peores cosas de buen modo y hacerlas sonar como positivas en tanto que están los que hasta los halagos le salen ofensivos.
Existen quienes cuando se enojan cortan la comunicación y se hacen más daño a sí mismas que a los demás; a veces por cuestiones relacionadas con su ego infantil oculto.
Es difícil estar con alguien que de pronto se queda mudo aparentemente sin ninguna razón que conozcamos, sin embargo, se puede manejar esta situación si tenemos paciencia, respeto y preguntándole, con la esperanza que nos conteste.
El ego oculto a veces nos traiciona y hace que nuestras palabras contradigan lo que decimos con los gestos.
Para Joan Elías, licenciado en periodismo, máster en Marketing y Dirección de Personal, profesor y conferenciante internacional, que ha escrito varios libros de comunicación, comunicar significa encontrar las palabras más adecuadas para favorecer la convivencia.
El ego “alien”, que es egoísta y egocéntrico es haragán y no quiere molestarse, por eso comunicarse no se trata de una habilidad sino de la responsabilidad que tenemos con los demás.
El “alien” interno es indómito y tiránico y puede controlar la comunicación y la vida de una persona.
Cuando en lugar de dos somos cuatro virtuales en una discusión, el problema puede estar en que cada uno se encuentra disociado, por un lado tiene que servir al ego y por otro al sí mismo.
Si una persona tiene una sola manera de pensar y puede controlar a su ego oculto, la comunicación se mantendrá en buenos términos, aún cuando haya alguna discordancia.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com/
Joan Elías, en su libro “Tu y yo somos cuatro”, se refiere al ego como un “alien” interno que nos dirige y manipula.
Hay alguien oculto en la mente de cada uno, una especie de “alter ego” que controla nuestra mente y orienta nuestras intenciones y acciones, que puede darnos un disgusto.
El ego oculto inconsciente que está en la mente, trata de confirmar todo lo que cree y no deja entrar nada nuevo que se oponga a eso.
De esa manera defiende celosamente su postura y siempre quiere tener razón.
El ego es el controlador invisible que se aferra a lo negativo conocido y nos paraliza. Es necesario desconectarlo y comenzar a usarlo en positivo.
Para poder liberarnos de la esclavitud del ego hay que comportarse en forma consciente, evaluando la realidad de aquí y ahora sin prejuicios; solamente de esa manera podemos ser dueños de nuestros pensamientos.
Las miradas que impulsan a competir y que separan son del ego mal educado que llevamos dentro. Existe otro tipo de mirada, que es de unión y de encuentro, positiva y humilde que da como resultado una comunicación más feliz.
Hay personas que dicen que no pueden comunicarse, sin embargo todos nos comunicamos de alguna forma, la diferencia es qué es lo que nos reporta nuestra comunicación.
Hay quienes tienen la habilidad de decir las peores cosas de buen modo y hacerlas sonar como positivas en tanto que están los que hasta los halagos le salen ofensivos.
Existen quienes cuando se enojan cortan la comunicación y se hacen más daño a sí mismas que a los demás; a veces por cuestiones relacionadas con su ego infantil oculto.
Es difícil estar con alguien que de pronto se queda mudo aparentemente sin ninguna razón que conozcamos, sin embargo, se puede manejar esta situación si tenemos paciencia, respeto y preguntándole, con la esperanza que nos conteste.
El ego oculto a veces nos traiciona y hace que nuestras palabras contradigan lo que decimos con los gestos.
Para Joan Elías, licenciado en periodismo, máster en Marketing y Dirección de Personal, profesor y conferenciante internacional, que ha escrito varios libros de comunicación, comunicar significa encontrar las palabras más adecuadas para favorecer la convivencia.
El ego “alien”, que es egoísta y egocéntrico es haragán y no quiere molestarse, por eso comunicarse no se trata de una habilidad sino de la responsabilidad que tenemos con los demás.
El “alien” interno es indómito y tiránico y puede controlar la comunicación y la vida de una persona.
Cuando en lugar de dos somos cuatro virtuales en una discusión, el problema puede estar en que cada uno se encuentra disociado, por un lado tiene que servir al ego y por otro al sí mismo.
Si una persona tiene una sola manera de pensar y puede controlar a su ego oculto, la comunicación se mantendrá en buenos términos, aún cuando haya alguna discordancia.
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Que es la Feminidad ?
En 1933 Sigmund Freud aborda este tema, que como se ve, es tardío en su Obra. No es casual. Digo, él mismo ha definido a la mujer como un “continente oscuro”…así que no extraña que se haya tomado su tiempo para plasmar en ese texto, que fue una conferencia, su trabajo sobre esta temática…
Esta conferencia, dice Freud, la presenta como una verificación clínica, al “detalle”, con hechos observables. Casi sin especulaciones teóricas.
Si en todas las épocas hubo meditaciones, cavilaciones y especulaciones sobre el tema de la feminidad, Freud no podría quedar en la excepción.
Ubica en esta conferencia, en principio a la mujer como un enigma. Y abre las aguas: la ciencia considera que anatómicamente alguien es hombre o mujer en tanto sus órganos tengan funciones específicas: así tenemos los productos masculinos, los espermatozoides; y por otro lado, los productos femeninos, los óvulos.
Luego, la ciencia misma nos ha pretendido demostrar que existe una bisexualidad, y hay una preeminencia de unos caracteres sobre otros, que determinan así la sexualidad.
Freud concluye que la anatomía desconoce, a fin de cuentas, qué es lo que hace a alguien hombre o mujer…. y se pregunta si podrá la psicología calzarse ese sayo…
Lo cierto es que también lo femenino y lo masculino se ha aplicado al campo de lo anímico, en términos de maneras de comportarse ante determinadas situaciones. Así, lo masculino y lo femenino se asocian a lo activo y lo pasivo respectivamente. Así, queda reducido, en el terreno de la psicología, el carácter masculino como lo agresivo, lo activo. Una teoría que cae instantáneamente cuando nos remitimos a los ejemplos que nos da la etología por ejemplo con las arañas, especie en la que las hembras son más agresivas que los machos.
Asimismo, Freud nos conduce al campo de lo humano para desterrar esa teoría, remarcando el carácter activo de las mujeres, y el carácter pasivo de muchos hombres…
Bien, tampoco la psicología puede resolver “el enigma de la feminidad”. Y propone aquí Freud que esto tendrá que ser resuelto por otro lado.
De este modo introduce al psicoanálisis, cuya particularidad depende de no querer definir qué es una mujer, sino que de esta disciplina dependerá la investigación que pueda hacerse sobre cómo puede surgir “la mujer” a partir de esa disposición bisexual infantil.´
Dirá entonces que si se quiere abordar cómo evoluciona la sexualidad femenina, se remitirá a una dificultad extra en relación a lo que sucede en el varoncito. Y esto porque lo que transforma a la niña en mujer “normal”, dice Freud, abarca dos tareas más.
Resumiendo, las fases más primitivas de la evolución sexual es común a ambos, niña y niño. Pero en lo que llamamos “etapa fálica”, como ya hemos anunciado en otro post con la relectura lacaniana, se trata de que hay un solo órgano: el masculino.´
Así, la mujerecita termina siendo un varoncito:lo que hace el niño con su pene, lo termina haciendo ella con su clítoris. Por eso decimos que no hay representación de la vagina en el inconsciente.
Decimos entonces que en esta etapa en la niña el clítoris es su zona erógena fundamental.
Lo que dice Freud es que en la evolución sexual debe haber una cesión de esta satisfacción en detrimento de otra. Esta sería la primer tarea en este camino hacia la feminidad.. Cambiar de zona erógena.
La segunda tarea, dice Freud, será la de cambiar de objeto de amor. Ya no será la madre (como ocurre en el niño y la niña) sino al padre.
Y “lo normal”, la salida normal del Edipo para Freud en la mujer, será que en ese curso evolutivo que plantea, ese objeto de amor sea reemplazado por otro, el de otro hombre.
Ahora bien, hay ejemplos de sobra para decir que hay muchas mujeres que quedan “pegadas” a ese amor paterno, que las termina dejando solteras…
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
Esta conferencia, dice Freud, la presenta como una verificación clínica, al “detalle”, con hechos observables. Casi sin especulaciones teóricas.
Si en todas las épocas hubo meditaciones, cavilaciones y especulaciones sobre el tema de la feminidad, Freud no podría quedar en la excepción.
Ubica en esta conferencia, en principio a la mujer como un enigma. Y abre las aguas: la ciencia considera que anatómicamente alguien es hombre o mujer en tanto sus órganos tengan funciones específicas: así tenemos los productos masculinos, los espermatozoides; y por otro lado, los productos femeninos, los óvulos.
Luego, la ciencia misma nos ha pretendido demostrar que existe una bisexualidad, y hay una preeminencia de unos caracteres sobre otros, que determinan así la sexualidad.
Freud concluye que la anatomía desconoce, a fin de cuentas, qué es lo que hace a alguien hombre o mujer…. y se pregunta si podrá la psicología calzarse ese sayo…
Lo cierto es que también lo femenino y lo masculino se ha aplicado al campo de lo anímico, en términos de maneras de comportarse ante determinadas situaciones. Así, lo masculino y lo femenino se asocian a lo activo y lo pasivo respectivamente. Así, queda reducido, en el terreno de la psicología, el carácter masculino como lo agresivo, lo activo. Una teoría que cae instantáneamente cuando nos remitimos a los ejemplos que nos da la etología por ejemplo con las arañas, especie en la que las hembras son más agresivas que los machos.
Asimismo, Freud nos conduce al campo de lo humano para desterrar esa teoría, remarcando el carácter activo de las mujeres, y el carácter pasivo de muchos hombres…
Bien, tampoco la psicología puede resolver “el enigma de la feminidad”. Y propone aquí Freud que esto tendrá que ser resuelto por otro lado.
De este modo introduce al psicoanálisis, cuya particularidad depende de no querer definir qué es una mujer, sino que de esta disciplina dependerá la investigación que pueda hacerse sobre cómo puede surgir “la mujer” a partir de esa disposición bisexual infantil.´
Dirá entonces que si se quiere abordar cómo evoluciona la sexualidad femenina, se remitirá a una dificultad extra en relación a lo que sucede en el varoncito. Y esto porque lo que transforma a la niña en mujer “normal”, dice Freud, abarca dos tareas más.
Resumiendo, las fases más primitivas de la evolución sexual es común a ambos, niña y niño. Pero en lo que llamamos “etapa fálica”, como ya hemos anunciado en otro post con la relectura lacaniana, se trata de que hay un solo órgano: el masculino.´
Así, la mujerecita termina siendo un varoncito:lo que hace el niño con su pene, lo termina haciendo ella con su clítoris. Por eso decimos que no hay representación de la vagina en el inconsciente.
Decimos entonces que en esta etapa en la niña el clítoris es su zona erógena fundamental.
Lo que dice Freud es que en la evolución sexual debe haber una cesión de esta satisfacción en detrimento de otra. Esta sería la primer tarea en este camino hacia la feminidad.. Cambiar de zona erógena.
La segunda tarea, dice Freud, será la de cambiar de objeto de amor. Ya no será la madre (como ocurre en el niño y la niña) sino al padre.
Y “lo normal”, la salida normal del Edipo para Freud en la mujer, será que en ese curso evolutivo que plantea, ese objeto de amor sea reemplazado por otro, el de otro hombre.
Ahora bien, hay ejemplos de sobra para decir que hay muchas mujeres que quedan “pegadas” a ese amor paterno, que las termina dejando solteras…
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
Ansiedad, fobia y pánico: Trastornos cada vez más habituales
Fobia y pánico son algunos de los trastornos que afectan a un número cada vez mayor de personas (muchas de las cuales desconocen que lo padecen). La fobia es un miedo irracional, desmedido y desproporcionado a un objeto u situación, en cambio el pánico es una crisis de ansiedad "espontánea", (al menos la primera) sin relación aparente con algún objeto u situación. La base y el sustento emocional de ambas son el miedo, pero se trata de un miedo irracional.
Miedo es una emoción normal, que nos permite preparar todo nuestro sistema de defensa para dos mecanismos instintivos: la lucha y la huida. Ambas nos mantienen vivos, ya que nos preparan permanentemente frente al peligro.
Según informa Gustavo Bustamante, dr. en Psicología y Director Gral. de la Fundación Fobia Club, las causas para desarrollar un Trastorno de ansiedad son una sumatoria de factores. Predisposición Biológica + Factores de Desarrollo + Grupo Familiar + Integración en Grupos (colegio, etc.) + Medio Ambiente. Al igual que todos los trastornos mentales, estos son policausales.
Entre los síntomas encontramos palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca; sudoración; temblores o sacudidas; sensación de ahogo o falta de aliento; sensación de atragantarse; opresión o malestar torácico; náuseas o molestias abdominales; inestabilidad, mareo o desmayo; desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo); miedo a perder el control o volverse loco; miedo a morir; parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo); y escalofríos o sofocaciones.
Miedo es una emoción normal, que nos permite preparar todo nuestro sistema de defensa para dos mecanismos instintivos: la lucha y la huida. Ambas nos mantienen vivos, ya que nos preparan permanentemente frente al peligro.
Según informa Gustavo Bustamante, dr. en Psicología y Director Gral. de la Fundación Fobia Club, las causas para desarrollar un Trastorno de ansiedad son una sumatoria de factores. Predisposición Biológica + Factores de Desarrollo + Grupo Familiar + Integración en Grupos (colegio, etc.) + Medio Ambiente. Al igual que todos los trastornos mentales, estos son policausales.
Entre los síntomas encontramos palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca; sudoración; temblores o sacudidas; sensación de ahogo o falta de aliento; sensación de atragantarse; opresión o malestar torácico; náuseas o molestias abdominales; inestabilidad, mareo o desmayo; desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo); miedo a perder el control o volverse loco; miedo a morir; parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo); y escalofríos o sofocaciones.
Mujeres engañadas..Cómo superar la infidelidad y recuperar la confianza
Saberse traicionada es una experiencia difícil de afrontar y superar. Pero este trance tiene salida y es posible volver a confiar en la pareja. Un arrepentimiento sincero de él, la capacidad de perdonar de ella y una relación estable basada en el amor son esenciales para seguir juntos, incluso mejor que antes. Si aún así no puedes con el engaño, la terapia de pareja es una alternativa confiable.
Quienes han sido víctimas de una infidelidad, en el contexto del matrimonio o de una relación estable, bien saben la magnitud del dolor y la desilusión. Pareciera que el mundo se viene abajo, que el amor que se construyó nunca será el mismo y que incluso no tiene sentido seguir adelante.
Incluso para algunos es una suerte de duelo, pues aunque nadie ha muerto se perdió la confianza y para muchos esa pérdida es irreparable. En ese contexto, según la psicología del Duelo, es legítimo y necesario vivir el dolor, afrontar la pérdida y recién entonces reinventar la relación quebrada, si aún hay amor y capacidad de perdón en ambas partes.
Según el destacado psicólogo doctor Giorgio Agostini, la infidelidad es uno de los motivos más frecuente de parejas que piden ayuda en su consulta. Mujeres desilusionadas y hombres arrepentidos de su traición llegan a una terapia psicológica dispuestos a sortear ese trance y reconstruir la relación.
“Este quiebre en las parejas producto de la infidelidad es un motivo de consulta muy frecuente. Incluso es un problema en alza, debido entre otras cosas a la erotización creciente que se manifiesta a través de los medios de comunicación y la publicidad. También influye la mayor incorporación de la mujer al trabajo, lo que le abre instancias a ellas de conocer más gente y a ellos de tener más tentaciones en su ambiente laboral como para ser infieles��?, afirma el doctor Agostini, especialista clínico en terapias de pareja.
El destacado psicólogo y sociólogo asegura que en su gran mayoría las infidelidades son superables y que incluso son una crisis ante la cual la pareja puede salir fortalecida. Pero para que lo anterior ocurra, según el psicólogo, es indispensable que anterior al acto de infidelidad la pareja o matrimonio haya mantenido un vínculo estable y profundo, capaz de enfrentar un problema de esta magnitud. “Si hay una relación vincular basada en el compromiso y en un amor profundo las infidelidades son superables, en más de un noventa por ciento de los casos, con o sin apoyo de terapia de pareja��?, afirma el destacado especialista.
Responsabilidades compartidas
Otro aspecto importante para restablecer la relación y la confianza es que la mujer asuma que ella también tiene su cuota de responsabilidad. “La mujer engañada debe ser capaz de preguntarse ‘Que hice mal o que no hice para que me él me haya sido infiel, cuál es mi grado de responsabilidad en esta infidelidad’. Es un paso necesario para salvar la relación, porque si bien el infiel tiene un grado de responsabilidad muy importante la engañada también tiene parte en este asunto��?, sostiene el psicólogo Giorgio Agostini.
Tener una relación estable y asumir un reconocimiento mutuo de sus responsabilidades ante el quiebre son esenciales para iniciar una terapia de pareja, tendiente a superar la infidelidad.
Dentro del apoyo psicológico recibido y de la propia comunicación de la pareja debe haber un espacio para que ambos emitan sus descargos, en especial para quien ha sido víctima de la infidelidad. El dolor deber exteriorizarse, sacar afuera toda la desilusión y no guardarse la angustia. En el caso del infiel éste debe asumir su responsabilidad, mostrar en hechos y palabras un arrepentimiento verdadero.
El psicólogo Giorgio Agostini advierte lo dañino de posibles malos consejos dados a la mujer, provenientes por lo general de amigas separadas que fueron víctimas de la infidelidad y no tuvieron la capacidad de superarla. “Hay mujeres malas consejeras, que transmiten su incapacidad de perdonar diciéndoles a la amiga que sufre una infidelidad ‘No, ni se te ocurra perdonarlo’. Es una desorientación que no aporta nada y que deben desatenderse��?, aconseja el doctor Agostini.
El destacado especialista sugiere primero conversar el tema con otra parejas amigas de confianza, que sean maduras y con un vínculo estable, además de la propia comunicación para superar el quiebre. “Si luego de ambas instancias no son capaces de salir airosos y recomponer la relación, entonces pueden encontrar una buena alternativa en la consulta de un psicólogo especialista en terapia de pareja��?, comenta el psicólogo y sociólogo.
Recuperar la confianza
Para que la víctima de la infidelidad recupere la confianza perdida es imperioso un cambio de actitud de su pareja. “El cambio de actitud de él le devolverá la seguridad a su mujer. Este cambio tiene que ver con que el hombre vaya con la verdad por delante, que asuma su responsabilidad y que le de señales claras a su mujer que quiere enmendar el rumbo y no ser más infiel��?, dice Agostini.
“Para este fin son necesarias y oportunas señales de transparencia y honestidad, tales como una llamada para decirle a ella: ‘estoy en tal parte, me atrasé pero voy camino a casa’. Incluso el hombre debe tener la confianza de reconocer y decirle a su mujer si la ex amante lo ha vuelto a llamar o sugerir un regreso, esas son señales que la mujer valora y que le ayudan a volver a confiar.
Quienes han sido víctimas de una infidelidad, en el contexto del matrimonio o de una relación estable, bien saben la magnitud del dolor y la desilusión. Pareciera que el mundo se viene abajo, que el amor que se construyó nunca será el mismo y que incluso no tiene sentido seguir adelante.
Incluso para algunos es una suerte de duelo, pues aunque nadie ha muerto se perdió la confianza y para muchos esa pérdida es irreparable. En ese contexto, según la psicología del Duelo, es legítimo y necesario vivir el dolor, afrontar la pérdida y recién entonces reinventar la relación quebrada, si aún hay amor y capacidad de perdón en ambas partes.
Según el destacado psicólogo doctor Giorgio Agostini, la infidelidad es uno de los motivos más frecuente de parejas que piden ayuda en su consulta. Mujeres desilusionadas y hombres arrepentidos de su traición llegan a una terapia psicológica dispuestos a sortear ese trance y reconstruir la relación.
“Este quiebre en las parejas producto de la infidelidad es un motivo de consulta muy frecuente. Incluso es un problema en alza, debido entre otras cosas a la erotización creciente que se manifiesta a través de los medios de comunicación y la publicidad. También influye la mayor incorporación de la mujer al trabajo, lo que le abre instancias a ellas de conocer más gente y a ellos de tener más tentaciones en su ambiente laboral como para ser infieles��?, afirma el doctor Agostini, especialista clínico en terapias de pareja.
El destacado psicólogo y sociólogo asegura que en su gran mayoría las infidelidades son superables y que incluso son una crisis ante la cual la pareja puede salir fortalecida. Pero para que lo anterior ocurra, según el psicólogo, es indispensable que anterior al acto de infidelidad la pareja o matrimonio haya mantenido un vínculo estable y profundo, capaz de enfrentar un problema de esta magnitud. “Si hay una relación vincular basada en el compromiso y en un amor profundo las infidelidades son superables, en más de un noventa por ciento de los casos, con o sin apoyo de terapia de pareja��?, afirma el destacado especialista.
Responsabilidades compartidas
Otro aspecto importante para restablecer la relación y la confianza es que la mujer asuma que ella también tiene su cuota de responsabilidad. “La mujer engañada debe ser capaz de preguntarse ‘Que hice mal o que no hice para que me él me haya sido infiel, cuál es mi grado de responsabilidad en esta infidelidad’. Es un paso necesario para salvar la relación, porque si bien el infiel tiene un grado de responsabilidad muy importante la engañada también tiene parte en este asunto��?, sostiene el psicólogo Giorgio Agostini.
Tener una relación estable y asumir un reconocimiento mutuo de sus responsabilidades ante el quiebre son esenciales para iniciar una terapia de pareja, tendiente a superar la infidelidad.
Dentro del apoyo psicológico recibido y de la propia comunicación de la pareja debe haber un espacio para que ambos emitan sus descargos, en especial para quien ha sido víctima de la infidelidad. El dolor deber exteriorizarse, sacar afuera toda la desilusión y no guardarse la angustia. En el caso del infiel éste debe asumir su responsabilidad, mostrar en hechos y palabras un arrepentimiento verdadero.
El psicólogo Giorgio Agostini advierte lo dañino de posibles malos consejos dados a la mujer, provenientes por lo general de amigas separadas que fueron víctimas de la infidelidad y no tuvieron la capacidad de superarla. “Hay mujeres malas consejeras, que transmiten su incapacidad de perdonar diciéndoles a la amiga que sufre una infidelidad ‘No, ni se te ocurra perdonarlo’. Es una desorientación que no aporta nada y que deben desatenderse��?, aconseja el doctor Agostini.
El destacado especialista sugiere primero conversar el tema con otra parejas amigas de confianza, que sean maduras y con un vínculo estable, además de la propia comunicación para superar el quiebre. “Si luego de ambas instancias no son capaces de salir airosos y recomponer la relación, entonces pueden encontrar una buena alternativa en la consulta de un psicólogo especialista en terapia de pareja��?, comenta el psicólogo y sociólogo.
Recuperar la confianza
Para que la víctima de la infidelidad recupere la confianza perdida es imperioso un cambio de actitud de su pareja. “El cambio de actitud de él le devolverá la seguridad a su mujer. Este cambio tiene que ver con que el hombre vaya con la verdad por delante, que asuma su responsabilidad y que le de señales claras a su mujer que quiere enmendar el rumbo y no ser más infiel��?, dice Agostini.
“Para este fin son necesarias y oportunas señales de transparencia y honestidad, tales como una llamada para decirle a ella: ‘estoy en tal parte, me atrasé pero voy camino a casa’. Incluso el hombre debe tener la confianza de reconocer y decirle a su mujer si la ex amante lo ha vuelto a llamar o sugerir un regreso, esas son señales que la mujer valora y que le ayudan a volver a confiar.
El psicoanálisis, creencia y transferencia
Jacques Lacan nació en París, en 1901. Es sorprendente que en Francia, su tierra natal, Lacan no haya tenido el reconocimiento que sí tuvieron otros intelectuales; es más, siempre ha sido un personaje controvertido. No forma parte de la Academia Francesa a diferencia de Lévi-Strauss; no gustaba presentarse en la radio o en la televisión, y solamente tuvo un cargo en la universidad, el de un modesto encargado de curso en la Escuela Práctica de Altos Estudios, a mediados de los años ’60. Más precisamente cuando fundó su propia Institución, la Escuela Freudiana de París (EFP) en 1964.
Para la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) Lacan es anatema, un término que ilustra bien la condición de Lacan respecto de esa institución: un maldito, un hereje, un condenado, separado, desterrado, exiliado, por no respetar los cánones que esa institución consideraba que había que respetar a rajatabla, como era por ejemplo el tiempo de las sesiones…
Avisos Google
Podemos decir entonces que Lacan fue la prenda esencial de los grandes quiebres que sufrió la comunidad psicoanalítica en Francia, en 1953 y 1963.
Más allá de las muchas biografías -con mejores o peores intenciones que se han escrito sobre Lacan- me gusta decir , siguiendo a Miller, que Lacan fue un psicoanalista que se obligó a sí mismo a dar razón, cada semana, en público, de su práctica. Su discurso prácticamente recurre a la fe ciega, al principio de autoridad y al entusiasmo.
¿Qué quiero decir con esta “fe ciega”? Una creencia. Fundamentalmente una creencia en el inconsciente. Creencia que lleva a Lacan a retornar a los conceptos freudianos por excelencia, aquellos cimientos que dan cuenta de la existencia del determinismo inconsciente, de la causalidad propia del psicoanálisis, y que han permitido construir todo su edificio. Una causalidad retroactiva y sexual.
Así, hay en Lacan un retorno a Freud. La interpretación de los sueños, la psicopatología de la vida cotidiana, las agudezas de las que Freud mismo testimonia sobre sí mismo, sus equivocaciones y fallidos. Todo esto permite pensar que en el 1900 la teoría freudiana de los sueños abre completamente otra visión de lo que se pretende científico en ese momento. Por eso es que Freud fue un personaje revolucionario. A nadie en esa época se le podía pasar por la cabeza que existiera un “mensaje” por así decirlo, un mensaje que no sea del orden del oscurantismo, en los sueños por ejemplo. Que hablando de su infancia, bajo el método de la hipnosis, o de la imposición de manos o de la catarsis, alguien pudiera curarse de sus síntomas. Síntomas que en esa época, como en todas, tienen sus particularidades, síntomas que tomaban sus formas en una cultura y una época particular. ¿Quién podía pensaba que había un factor sexual en esos síntomas? Era perverso para la religión e irracional para los científicos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, aceptar o simplemente permitirse pensar científicamente esas teorías.
Pero ¿por qué voy a esto? Porque hablaba de creencia, Freud creía en que en esos síntomas se encerraba un sentido que escapaba a la ciencia de entonces; a la conciencia. Además de que les creía a las pacientes histéricas, creía en su sufrimiento. Y las hacía hablar, creyendo que en el discurso mismo de las pacientes, había un saber inconsciente.
En este sentido, podemos decir que el psicoanalista viene a veces a ocupar el lugar que antaño ocuparon los sacerdotes, los oráculos, los médicos. El lugar de Otro, ese que escribimos con mayúsculas. Ese Otro que es dueño de las misteriosas claves del saber que ha sido inevitablemente asociado a la magia, a la religión y a la ciencia, y que da una particular autoridad a quien lo confiere.
Pero el analista no se piensa científico, ni mago ni religioso, ni siquiera cree en la consistencia de las distintas figuras de ese Otro. Pero esto encierra una paradoja, ya que aunque no cree en el lugar que ocupa (no se la cree), el analista se sirve de la creencia para hacer presente en el dispositivo analítico mismo ese punto ficcional, ese motor de la experiencia psicoanalítica, que no es otra cosa que la transferencia.
Es decir, siempre advertido de que el saber que se produce en la experiencia analítica, en un tratamiento analítico, no surge del analista, de quien lleva adelante el tratamiento, sino que ese saber surge, en última instancia, del analizante, como un residuo, como un resto de su propio discurso.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com/
Para la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) Lacan es anatema, un término que ilustra bien la condición de Lacan respecto de esa institución: un maldito, un hereje, un condenado, separado, desterrado, exiliado, por no respetar los cánones que esa institución consideraba que había que respetar a rajatabla, como era por ejemplo el tiempo de las sesiones…
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Podemos decir entonces que Lacan fue la prenda esencial de los grandes quiebres que sufrió la comunidad psicoanalítica en Francia, en 1953 y 1963.
Más allá de las muchas biografías -con mejores o peores intenciones que se han escrito sobre Lacan- me gusta decir , siguiendo a Miller, que Lacan fue un psicoanalista que se obligó a sí mismo a dar razón, cada semana, en público, de su práctica. Su discurso prácticamente recurre a la fe ciega, al principio de autoridad y al entusiasmo.
¿Qué quiero decir con esta “fe ciega”? Una creencia. Fundamentalmente una creencia en el inconsciente. Creencia que lleva a Lacan a retornar a los conceptos freudianos por excelencia, aquellos cimientos que dan cuenta de la existencia del determinismo inconsciente, de la causalidad propia del psicoanálisis, y que han permitido construir todo su edificio. Una causalidad retroactiva y sexual.
Así, hay en Lacan un retorno a Freud. La interpretación de los sueños, la psicopatología de la vida cotidiana, las agudezas de las que Freud mismo testimonia sobre sí mismo, sus equivocaciones y fallidos. Todo esto permite pensar que en el 1900 la teoría freudiana de los sueños abre completamente otra visión de lo que se pretende científico en ese momento. Por eso es que Freud fue un personaje revolucionario. A nadie en esa época se le podía pasar por la cabeza que existiera un “mensaje” por así decirlo, un mensaje que no sea del orden del oscurantismo, en los sueños por ejemplo. Que hablando de su infancia, bajo el método de la hipnosis, o de la imposición de manos o de la catarsis, alguien pudiera curarse de sus síntomas. Síntomas que en esa época, como en todas, tienen sus particularidades, síntomas que tomaban sus formas en una cultura y una época particular. ¿Quién podía pensaba que había un factor sexual en esos síntomas? Era perverso para la religión e irracional para los científicos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, aceptar o simplemente permitirse pensar científicamente esas teorías.
Pero ¿por qué voy a esto? Porque hablaba de creencia, Freud creía en que en esos síntomas se encerraba un sentido que escapaba a la ciencia de entonces; a la conciencia. Además de que les creía a las pacientes histéricas, creía en su sufrimiento. Y las hacía hablar, creyendo que en el discurso mismo de las pacientes, había un saber inconsciente.
En este sentido, podemos decir que el psicoanalista viene a veces a ocupar el lugar que antaño ocuparon los sacerdotes, los oráculos, los médicos. El lugar de Otro, ese que escribimos con mayúsculas. Ese Otro que es dueño de las misteriosas claves del saber que ha sido inevitablemente asociado a la magia, a la religión y a la ciencia, y que da una particular autoridad a quien lo confiere.
Pero el analista no se piensa científico, ni mago ni religioso, ni siquiera cree en la consistencia de las distintas figuras de ese Otro. Pero esto encierra una paradoja, ya que aunque no cree en el lugar que ocupa (no se la cree), el analista se sirve de la creencia para hacer presente en el dispositivo analítico mismo ese punto ficcional, ese motor de la experiencia psicoanalítica, que no es otra cosa que la transferencia.
Es decir, siempre advertido de que el saber que se produce en la experiencia analítica, en un tratamiento analítico, no surge del analista, de quien lleva adelante el tratamiento, sino que ese saber surge, en última instancia, del analizante, como un residuo, como un resto de su propio discurso.
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com/
Actualidad y porvenir de la Terapia Psicoanalítica
Lacan desde el principio se apoyó en Freud para transmitir lo que luego conocemos como su enseñanza. Una enseñanza que nos advierte de que el psicoanálisis -si bien tiene, y debe tener efectos terapéuticos- no se reduce a una psicoterapia, sino que implica algo más.
En 1953 (en lo que conocemos como “Discurso de Roma”) Lacan presenta un proyecto de estatuto en la Internacional Psicoanalítica (IPA) que se apoyaba en el programa diseñado por Freud en el Congreso de Budapest, en 1918.
Me interesa transmitir esto aquí porque es notable la actualidad que tiene este programa. Y nos da un claro panorama de la fundamentación ética y política del estatuto que proponía Lacan en aquel entonces (frente a la propuesta que en aquel entonces proponía Sacha Nacht). Es ahí donde comienza la enseñanza de Lacan propiamente dicha; donde expuso los principales elementos de su sistema de pensamiento, derivado de la lingüística estructural y de diversas influencias filosóficas y científicas, llegando a su elaboración de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.
Avisos Google
Pero volvamos a Freud para revisar el contexto particular que tuvo la convocatoria del V Congreso Internacional de Psicoanálisis de 1918, en Budapest, siendo que aún no terminaba la Primer Guerra Mundial cuando se dio lugar tal acontecimiento. Ese trabajo es casi el continuador de otro que Freud mismo había presentado en Nuremberg en 1910.
Ese trabajo es un programa que trata de una política de consolidación y expansión a lo que atañe al desarrollo de la terapia analítica. Esta estrategia adoptada por Freud en un contexto tan singular de la historia, se basaba en la coacción de tres factores: el progreso interno; el aumento de autoridad; y el efecto general de la labor psicoanalítica tal como se venía desarrollando en aquel tiempo.
Dos aspectos se discernían dentro de lo que Freud llamó este primer factor de “progreso interno”: el progreso epistemológico, lo relativo a la teoría psicoanalítica; y por otro lado, el progreso de la técnica, el desarrollo de la técnica psicoanalítica.
Respecto a este último punto, es lo que me interesa retomar aquí por la cuestión clínica y por lo tanto ética que encierra: el progreso de la técnica psicoanalítica.
En el programa presentado por Freud, este era un aspecto que se centraba básicamente en la atención sobre la investigación, en el reconocer y clasificar las resistencias. Y el reconocer la contra-transferencia y la necesidad de que el anlaista tenga su propio análisis.
Otro aspecto del programa se refería a las modificaciones técnicas que debía hacer el analista teniendo en cuenta la patología particular de que se trate.
Es de tener en cuenta que en ese Congreso estaban presentes autoridades del Gobierno, militares y público en general. Algo no muy usual, por cierto. Ese Congreso fue congregado alrededor de un tema que causaba: las llamadas Neurosis de Guerra, y fue cerrado por una conferencia de Freud, muy preparada, al punto de que la lee detenidamente ante el público –algo que Freud nunca hacía, nunca leía sus trabajos.
Esta ponencia de Freud es un excelente y combativo texto (plasmado en “Los caminos de la terapia psicoanalítica”) en el que diagrama de alguna manera la situación de la técnica psicoanalítica en aquel entonces, y desarrolla a la vez una clara estrategia para que sea factible crear una “nueva terapia” que pueda estar a la altura de otras patologías psíquicas además de las clásicas histerias, obsesiones y fobias (patologías a las que se aplicaba la técnica analítica hasta entonces) Una nueva terapéutica que abarque las clases populares, ya que hasta entonces solo las clases altas podían afrontar económicamente tal tratamiento. Que se inscriba en los sistemas de salud públicos que contemplen la salud y la asistencia social.
Una práctica que imprima el psicoanálisis en la sociedad, como otra respuesta al malestar en la cultura.
Podemos decir: toda una política social. La implantación social del psicoanálisis.
En la actualidad, el psicoanálisis, la clínica psicoanalítica enfrenta nuevos desafíos; pero está más que claro que para no desviarse tratándose de adaptarse a la vertiginosidad de los tiempos que corren, hay que mantener los fundamentos éticos que rigen esta práctica
Fuente: http://psicologia.laguia2000.com
En 1953 (en lo que conocemos como “Discurso de Roma”) Lacan presenta un proyecto de estatuto en la Internacional Psicoanalítica (IPA) que se apoyaba en el programa diseñado por Freud en el Congreso de Budapest, en 1918.
Me interesa transmitir esto aquí porque es notable la actualidad que tiene este programa. Y nos da un claro panorama de la fundamentación ética y política del estatuto que proponía Lacan en aquel entonces (frente a la propuesta que en aquel entonces proponía Sacha Nacht). Es ahí donde comienza la enseñanza de Lacan propiamente dicha; donde expuso los principales elementos de su sistema de pensamiento, derivado de la lingüística estructural y de diversas influencias filosóficas y científicas, llegando a su elaboración de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.
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Pero volvamos a Freud para revisar el contexto particular que tuvo la convocatoria del V Congreso Internacional de Psicoanálisis de 1918, en Budapest, siendo que aún no terminaba la Primer Guerra Mundial cuando se dio lugar tal acontecimiento. Ese trabajo es casi el continuador de otro que Freud mismo había presentado en Nuremberg en 1910.
Ese trabajo es un programa que trata de una política de consolidación y expansión a lo que atañe al desarrollo de la terapia analítica. Esta estrategia adoptada por Freud en un contexto tan singular de la historia, se basaba en la coacción de tres factores: el progreso interno; el aumento de autoridad; y el efecto general de la labor psicoanalítica tal como se venía desarrollando en aquel tiempo.
Dos aspectos se discernían dentro de lo que Freud llamó este primer factor de “progreso interno”: el progreso epistemológico, lo relativo a la teoría psicoanalítica; y por otro lado, el progreso de la técnica, el desarrollo de la técnica psicoanalítica.
Respecto a este último punto, es lo que me interesa retomar aquí por la cuestión clínica y por lo tanto ética que encierra: el progreso de la técnica psicoanalítica.
En el programa presentado por Freud, este era un aspecto que se centraba básicamente en la atención sobre la investigación, en el reconocer y clasificar las resistencias. Y el reconocer la contra-transferencia y la necesidad de que el anlaista tenga su propio análisis.
Otro aspecto del programa se refería a las modificaciones técnicas que debía hacer el analista teniendo en cuenta la patología particular de que se trate.
Es de tener en cuenta que en ese Congreso estaban presentes autoridades del Gobierno, militares y público en general. Algo no muy usual, por cierto. Ese Congreso fue congregado alrededor de un tema que causaba: las llamadas Neurosis de Guerra, y fue cerrado por una conferencia de Freud, muy preparada, al punto de que la lee detenidamente ante el público –algo que Freud nunca hacía, nunca leía sus trabajos.
Esta ponencia de Freud es un excelente y combativo texto (plasmado en “Los caminos de la terapia psicoanalítica”) en el que diagrama de alguna manera la situación de la técnica psicoanalítica en aquel entonces, y desarrolla a la vez una clara estrategia para que sea factible crear una “nueva terapia” que pueda estar a la altura de otras patologías psíquicas además de las clásicas histerias, obsesiones y fobias (patologías a las que se aplicaba la técnica analítica hasta entonces) Una nueva terapéutica que abarque las clases populares, ya que hasta entonces solo las clases altas podían afrontar económicamente tal tratamiento. Que se inscriba en los sistemas de salud públicos que contemplen la salud y la asistencia social.
Una práctica que imprima el psicoanálisis en la sociedad, como otra respuesta al malestar en la cultura.
Podemos decir: toda una política social. La implantación social del psicoanálisis.
En la actualidad, el psicoanálisis, la clínica psicoanalítica enfrenta nuevos desafíos; pero está más que claro que para no desviarse tratándose de adaptarse a la vertiginosidad de los tiempos que corren, hay que mantener los fundamentos éticos que rigen esta práctica
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