El Obstinado


El Obstinado

El obstinado es el que quiere tener siempre la razón; el que vive en un mundo cerrado de ideas fijas; el que no admite matices; el que está siempre en desacuerdo con cualquier opinión; el que pretende que los demás piensen como él, porque no quiere escuchar a nadie y solo cree en él.

La obstinación es el rasgo de carácter que impide ver otro punto de vista diferente al propio, reduciendo la percepción a esa sola apreciación, que siempre se considera la mejor.

El obstinado es el espíritu de contradicción que entorpece toda comunicación e intención, en el grupo familiar, en el trabajo o en una ocasional encuentro o reunión; y el que se complace en sabotear cualquier decisión.

La gente que rodea a una persona obstinada, se acostumbra a no contradecirlo, porque sabe que cualquier sugerencia desencadenará una serie de cuestionamientos irrefutables que agotarán su paciencia; por eso es común que lo dejen de lado y en el mejor de los casos, decidir sin contar con su aprobación.

Es difícil convivir con una persona obstinada, que se deleita en oponerse a cualquier iniciativa y que se complace en obstruir cualquier proyecto que no sea el propio; porque esta rigidez de pensamiento bloquea cualquier proyecto o cualquier intento de cambio, y principalmente atenta contra el vínculo.

El obstinado jamás reconocerá sus errores aunque los hechos demuestren que estaba equivocado y sólo intentará buscar excusas insostenibles para justificarse. No puede aceptar sus errores porque tiene baja autoestima y su obstinación es la que lo ayuda a autoafirmarse.

Puede llegar a perder oportunidades por no dar su brazo a torcer; perder amigos, puestos de trabajo o parejas; enemistarse con su mujer o sus hijos a quienes es común que subestime para poder sentirse superior.

A una persona obstinada le cuesta mantener un trabajo estable, porque es discutidora, polémica y oposicionista; no puede trabajar en equipo porque es individualista, no se relaciona bien con sus pares y suele enfrentarse con sus superiores; carece de humildad porque es arrogante y prepotente y puede especular con sus atributos físicos pero desilusionar con el trato, porque no puede evitar discutir.

El carácter obstinado es difícil cambiarlo, porque quien lo padece no tiene conciencia de su condición y jamás estará dispuesto a reconocerlo.

Estas personas tienen un sentimiento profundo de fracaso que ocultan detrás de una actitud que se caracteriza por estar siempre a la defensiva para terminar con extenuantes argumentos, ganando por cansancio.

La terapia cognitiva podría ayudarlas a tomar conciencia de esta grave falla de carácter y aprender a considerar otros puntos de vista, a ser más tolerantes con otras opiniones, a aceptar que pueden estar equivocadas, que no son las dueñas de la verdad; y tener de esa forma la oportunidad de poder relacionarse mejor.

También es operativa en estos casos la técnica de rol playing en la dinámica grupal, en la que se tiene la oportunidad de jugar otros roles y sentir en carne propia el desagrado y la frustración que produce ese defecto de la personalidad.

No se trata de ser criticado, sino de darse cuenta del propio comportamiento, cuando el estereotipo de la forma de ser personal se ve reflejada en el otro.

En el caso del sujeto obstinado, tanto él mismo como el grupo, pueden percibir cómo su actitud produce una barrera en la comunicación y bloquea la actividad operativa y los propósitos del conjunto.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

La Felicidad Laboral – Segunda Parte


La Felicidad Laboral – Segunda Parte


La felicidad de los empleados también mejora los problemas negativos que puede estar atravesando la empresa.

La Psicóloga Sigal Barsade, de la Universidad de Pensilvania, que se dedica a este tema, afirma que el contagio de las emociones positivas tiene un efecto dominó y que potencia los buenos resultados en los equipos de trabajo.

En 1985, Gregory J. McHugo de la Universidad Dartmouth, junto con un grupo de colaboradores, observaron que al mostrar imágenes de gente sonriendo, las expresiones faciales, las emociones y la respuesta fisiológica de quienes las miraban, cambiaban.

El sentido del humor es lo que más se contagia porque influye directamente en la comunicación, favoreciendo la cohesión del grupo de trabajo y aumentando la satisfacción, la productividad y la creatividad.

Con humor se logran suavizar las situaciones de estrés y amortiguar el acoso psicológico.

Para incentivar el contagio de las emociones positivas y utilizarlo como estrategia en el ámbito laboral, es importante el papel de los líderes, principalmente de los carismáticos.

Los empleados se sienten felices en su trabajo cuando existen elementos motivadores que incrementen su satisfacción y no mediante la eliminación de factores que les desagradan.

Esto pone en duda la creencia de que la remuneración es lo más importante para sentirse bien en el trabajo, porque ganar mucho no implica también ser feliz, aunque sea cierto que un salario insuficiente sí puede ser motivo de infelicidad.

Aunque la felicidad laboral sea un objetivo de la empresa, también depende de la decisión de cada uno en función de sus particulares condiciones psicológicas.

Para mejorar el bienestar laboral, actualmente se utilizan como estrategias, el rediseño del puesto de trabajo y oportunidades para recuperarse del estrés.

Un empleado es más feliz haciendo tareas variadas que estén claramente definidas. Necesita además ser autónomo en la organización de su trabajo, participar de las decisiones, tener oportunidad de desarrollo, retroalimentación de sus superiores sobre su desempeño y gozar de flexibilidad horaria.

La flexibilidad laboral permite una mejor conciliación entre el trabajo y la familia. La persona puede ajustar su horario de trabajo a sus necesidades personales y elegir el horario de entrada y de salida.

El trabajador se siente más satisfecho y comprometido con su tarea cuando puede modificarla según su criterio para darle un mayor significado sin desvirtuar los objetivos de la organización.

La nueva orientación de las empresas se basa en diseñar organizaciones saludables que logren el bienestar de sus empleados.

El exceso de trabajo deteriora la salud de los empleados produciendo ausentismo, en tanto que el cuidado de los recursos humanos les genera motivación.

El avance tecnológico permite que el trabajador realice parte de las tareas en su casa y disminuya los viajes por trabajo, reemplazándolos por video conferencias.

Otra fuente de satisfacción laboral la constituye la oportunidad de hacer actividad física, de aprender algo nuevo o de organizar actividades sociales con los compañeros de trabajo.

Un empleado no solamente rinde más y trabaja mejor cuando es feliz y está contento en su trabajo sino que también se siente feliz cuando logra un buen rendimiento.

Fuente: “Mente y Cerebro”; No.50/2011; “La felicidad en el trabajo”; Alfredo Rodriguez Muñoz, doctor en psicología, máster en Seguridad y Salud en el trabajo y profesor de psicología social; y Ana Isabel Sanz Vergel; doctora en psicología, máster en psicología clínica y de la salud y profesora de psicología.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

La Felicidad Laboral


La Felicidad Laboral


El trabajo tiene que ser fuente de felicidad porque es el lugar donde la gente pasa gran parte de su vida.

Un grupo de psicólogos norteamericanos está realizando investigaciones para intentar descubrir cuáles son los factores que inciden para alcanzar la felicidad en el trabajo.

Se ha detectado que las emociones positivas se contagian y que los equipos que experimentan más emociones positivas cooperan más entre sí y tienen un mejor rendimiento.

Por otro lado, el sentido del humor ha demostrado ser un factor que mejora la comunicación y la cohesión de los empleados, aumenta la satisfacción personal, la productividad y la creatividad; y que todos los mecanismos que producen insatisfacción laboral hay que evitarlos porque se oponen al bienestar de los empleados y atentan contra el buen desenvolvimiento de la empresa y que felicidad y trabajo no tienen que ser conceptos opuestos sino complementarios.

Los estudios que lleva a cabo la reciente orientación en la ciencia de la conducta denominada Psicología Positiva, realizados por los psicólogos Martín E.P.Seligman, de la Universidad de Pensilvania y Mihály Czikszentmihalyi de la Universidad de Claremont, suponen observar al ser humano no solamente desde la enfermedad sino también desde la felicidad y el optimismo.

La Psicología positiva aplicada al ámbito laboral, trata de analizar qué es lo que los trabajadores y las empresas pueden hacer para lograr un mayor bienestar en el trabajo.

El término felicidad no se refiere únicamente a un estado anímico placentero sino también a la sensación de bienestar que genera desarrollar el propio potencial y tener la oportunidad de ser creativo y de cumplir un propósito personal que al mismo tiempo sea beneficioso para la organización.

Sentimientos de prosperidad y pasión armoniosa son los conceptos que se están utilizando actualmente en este ámbito de investigación, además de la necesidad de que los empleados mantengan una visión positiva hacia su trabajo y se sientan bien haciéndolo.

Las personas tienden a contagiarse del estado anímico predominante en un grupo. Este es un proceso rápido e inconsciente y se puede explicar gracias al avance de la neurociencia.

La transmisión de las emociones de una persona a otra se relaciona con las neuronas espejo que son un grupo de células que se activan cuando se realiza una acción repetida o cuando se observa a otros haciéndola.

La satisfacción laboral es el estado emocional positivo que se logra a partir de la evaluación que una persona hace sobre sus experiencias laborales, que incluye la identificación con los objetivos y valores de la empresa y el deseo de formar parte de ella.

El trabajo pasa a ser parte central de la identidad del individuo y un motivo importante de autoestima; lo que lo hace sentirse impulsado a dedicar su energía y buena disposición a la organización donde se desempeña y tomar su tarea con entusiasmo y como un desafío, teniendo la sensación de que la jornada laboral se le hace breve.

De esta manera el empleado se puede concentrar en la tarea y sentirse entretenido haciéndola; y darse cuenta de que es una oportunidad para aprender y desarrollarse.

Se llega a logra de esta forma sentir afecto por la organización porque genera placer y permite realizar una actividad que agrada y que se desea; sentirse vital y útil y creer que esa actividad permite el crecimiento personal y que a la vez hace posible mantener la armonía en otras áreas de la vida.

El trabajo comienza a afectar a un individuo principalmente cuando es excesivo y superior a sus fuerzas y le genera estrés.

Otros factores que suelen producir malestar laboral son: la falta de comunicación con los superiores, un salario inapropiado, condiciones de trabajo inadecuadas, falta de reconocimiento e incentivos y ausencia de liderazgo eficaz.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

El Valor del Silencio


El Valor del Silencio

Las personas pueden ser más apreciadas por sus silencios que por sus palabras, porque saben escuchar.

El silencio puede ser más elocuente que cualquier palabra. Por ejemplo, en una situación límite el silencio es el que confirma el desenlace.

La gente no sabe disfrutar del silencio, que es algo que no tiene precio, sin embargo están dispuestos a gastar para escuchar ruidos molestos.

Muchos tienen dificultades para relacionarse porque tienen miedo de no saber qué decir, no se dan cuenta que para agradar es mejor no decir nada y conservar el misterio.

La naturaleza tiene silencios que son sagrados, cuando parece que hasta los pájaros dejan de cantar y la brisa deja de soplar para no quebrarlo.

Vivimos rodeados de ruidos que nos obligan a mantenernos alejados de nosotros mismos y nos mantienen pegados a las cosas; intentando tapar con música los ruidos de la calle o con conversaciones triviales hablando por teléfono y arriesgando la vida por estar desatentos.

Las cosas superficiales son ruidosas para destacarse porque están vacías de contenido; en cambio, lo que es esencial y verdadero permanece en el silencio.

Los grandes momentos exigen silencio para poder estar atentos, no distraerse y concentrarse en los significados.

Los cultos religiosos son silenciosos porque solamente en silencio está lo sagrado; el espacio entre los pensamientos; nuestra interioridad; la eternidad y el ser verdadero.

El silencio expresa mejor los sentimientos que las palabras, porque el que mucho dice poco siente.

Las palabras hieren pero el silencio es piadoso y misericordioso.

La música se expresa en función del silencio que la precede y en los momentos de mayor dramatismo es más elocuente el silencio que la música.

El ruido caótico define a una civilización como desordenada, salvaje y subversiva, que es cuando los individuos no tienen ninguna consideración hacia el otro.

El ruido es la barrera que se interpone en la comunicación social, produciendo interferencias, malos entendidos, errores, falsas interpretaciones, desavenencias, litigios, discusiones y hasta violencia física; y el silencio suele expresar con claridad los sentimientos.

El miedo a relacionarse impide hacer silencio y obliga a aturdir al otro con palabras vacías de contenido que sólo consiguen alejarlo.

Más allá de nuestros pensamientos está el silencio que puede experimentarse en la meditación como algo profundo y anhelado.

El silencio predispone a la calma y a la reflexión, es el lugar de las mejores ideas, la fuente de la creatividad.

El silencio es más real que las cosas porque es el canal que permite el surgimiento de lo verdadero.

El que ante una ofensa se queda en silencio desarma a su agresor, lo descoloca y lo inhibe y además se adueña de la situación.

El silencio es el perdón y la posibilidad de ser perdonado y es el único modo de guardar secretos.

La paradoja del silencio es que se destaca por la ausencia de ruidos, deja huellas aunque sea una incógnita, tranquiliza y produce sosiego aunque nadie lo note y sin ruido deja más lugar para la imaginación.

Sólo vale la pena romper el silencio para agradecer, porque las palabras nunca pueden expresar fielmente lo que estamos pensando.

El silencio es la mejor plegaria, el mejor camino hacia el autoconocimiento, la vía recta a la divinidad.

La muerte debe ser por fin el silencio tan deseado, que nos permita crear un mundo nuevo.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

La Conciencia del Yo


La Conciencia del Yo

Todo ser humano tiene una imagen de sí mismo que tiende a mantenerse estable a lo largo del tiempo a pesar de los cambios.

El yo hace posible diferenciarse de los demás, permite tomar decisiones autónomas, dirigir las acciones, elaborar proyectos personales, tener ideas propias, controlar los impulsos y construir una vida única.

Los trastornos psíquicos producen la alteración de la percepción del sí mismo.

Aunque es difícil que una persona se llegue a conocer completamente y sepa realmente quién es, generalmente puede identificar rasgos de carácter, temperamento, formas de pensar, de actuar y datos de su esquema corporal bastante precisos, siempre que no tenga alterada la percepción de sí misma.

La neurociencia trata de localizar en qué zona del cerebro se encuentra el sí mismo para entender mejor los trastornos psíquicos y para saber para qué existe la conciencia del yo.

Uno de los rasgos más sobresalientes de la experiencia subjetiva es la clara división entre la interioridad y el mundo externo. Todo lo relacionado con la mismidad, como los pensamientos, los sentimientos, los deseos, los recuerdos, pertenece a la subjetividad y lo que experimenta el otro permanece separado, fuera de nosotros mismos.

Otra de las características del yo es su estabilidad, ya que se mantiene constante a pesar de los cambios biológicos y vitales de la persona.

No obstante, la educación, la experiencia y todos los avatares de la existencia van moldeando al yo y agregando conexiones sinápticas y neuronas al cerebro, lo que demuestra que la constancia del yo también es un proceso activo del encéfalo.

A los ocho meses de edad el niño puede diferenciarse del pecho materno; al año y medio se puede reconocer en el espejo, a partir de los dos años comienza a distinguirse como un yo y a los tres años puede diferenciarse del otro.

A medida que un niño crece se va acentuando esta diferenciación y comienza a compararse con los demás, creando al mismo tiempo un sentimiento de autovaloración; y en la adolescencia se inicia el proceso de la búsqueda de la identidad y del sí mismo.

Las conexiones neuronales se van estableciendo durante el desarrollo, ya que al nacer sólo existen pocas conexiones sinápticas entre alrededor de 100.000 millones de neuronas.

La red sináptica se multiplica en forma dramática hasta los seis años y luego se torna más estable.

Durante este período, también desaparecen las conexiones que no se utilizan y se consolidan las que se relacionan con las experiencias repetidas y significativas.

Todas las personas tienen una conciencia para procesar sus pensamientos, sentimientos o recuerdos que pueden percibir como propios, salvo en casos de alteraciones psíquicas.

Gran parte del cerebro que se relaciona con la conciencia del yo se encuentra en la línea media cortical de ambos hemisferios, el área más evolucionada desde el punto de vista filogenético.

Desde esta perspectiva se podría tener la esperanza de creer que el ser humano podría estar evolucionando hacia una conciencia superior.

El sí mismo es un tema que ha inquietado desde la antigüedad a muchos filósofos. Para Platón, por ejemplo, el mundo que percibimos es ilusorio y lo real son las ideas.

Descartes afirma que sólo estamos seguros de que estamos pensando y todo lo demás lo pone en duda. Por su parte, Kant, propone que es la razón humana la que estructura la realidad; mientras para William James, científico de la naturaleza, las emociones y el sí mismo son funciones del cerebro.

Para Sigmund Freud, el yo es la instancia del aparato psíquico que se debate entre las exigencias del instinto y del Superyo o conciencia moral y el conflicto del yo, cuando no puede decidir entre estas dos instancias es la causa de la neurosis.

La conciencia del yo y su fortaleza para vencer el egoísmo, es lo que nos hace cada vez más humanos.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.50/2011; “Una mirada al interior”; Uwe Herwig.

Los hijos de tu pareja


Los hijos de tu pareja
¿Cómo desempeñar un rol equilibrado y saludable? ¿Qué dice y qué hace el padre de los niños para consolidar un lugar sólido para su nueva pareja? Si comienzas a convivir con un hombre y sus hijos, es el momento de hacerte algunas preguntas. ¿Estás dispuesta a ser fiel a ti misma? ¿O tal vez tu primer impulso es agradar a los demás para conquistarlos desde el comienzo? Cuidado. Estos primeros tiempos son muy importantes, y lo que siembres ahora es lo que cosecharás después. Los niños son capaces de percibir la honestidad y el verdadero cariño, aun desde el principio. Es mejor ser sincera, dar lo que salga de tu corazón, y no prometer lo que no puedas cumplir. No importa si su mamá biológica era o es de esta o aquella forma...

Es importante que todos entiendan, incluida tú, que no has venido a reemplazarla. Que tú eres tú, y mereces una oportunidad de que te conozcan tal cual eres.

El poder de la vida
Si tú también tienes niños de una anterior relación, quizá sea más sencillo. El vínculo biológico estará allí para recordar siempre cuál es la real situación. Pero esto no quiere decir que debas hacer diferencias en tus cuidados y tu preocupación por su bienestar. En absoluto, sólo reserva algunos detalles y ciertos temas para que sean resueltos por la mamá biológica de tus "nuevos amiguitos". Nunca interfieras en esa relación, ya que irías en contra del inmenso poder de la vida. Es muy importante que hables de esto con tu pareja, ya que ambos tienen que establecer algunos puntos de acuerdo. Él debe mostrarles también cuál es el lugar que te da y que tú tomas.

Aprende de ellos
Si crees que estás ante una empresa en la que no tendrás maestros, estás equivocada. Mira cómo los niños son capaces de querer, más allá de cuál sea el título que le pongas al vínculo. Ellos son sinceros y no suelen hacer cálculos. Sólo pretenden ser amados y están dispuestos a brindarse por enteros cuando presienten que el otro es honesto. Por supuesto que no será fácil, y que muchos problemas surgirán a diario. Pero aprende de ellos, que están dispuestos a olvidar pronto el enojo para volver a sonreír. ¡Juégate por entero! Si todos ponen su mejor capital, esta nueva empresa no puede fracasar.

Diestros y zurdos no ven el mismo lado bueno a las cosas


Diestros y zurdos no ven el mismo lado bueno a las cosas
A pesar de la asociación casi universal de la derecha con la vida, lo correcto, positivo, y bueno, y de la izquierda con la muerte, lo inadecuado, negativo y malo, descubrimientos recientes demuestran que las personas zurdas mantienen la asociación contraria. Los zurdos se convierten así en un caso crítico en el que las asociaciones conceptuales, fruto de la experiencia sensoriomotora, y las que se apoyan en usos lingüísticos y culturales, se contradicen. Y es que la experiencia sensoriomotora por sí sola es capaz de generar asociaciones conceptuales abstractas. Así lo demuestran diversos estudios recopilados por el profesor Julio Santiago de Torres, del departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento de la Universidad de Granada, quien ha realizado una revisión bibliográfica sobre el tema, publicada en "Ciencia Cognitiva: Revista Electrónica de Divulgación", informa la Universidad de Granada…

Uno de los últimos trabajos realizados sobre este asunto ha corrido a cargo del investigador Daniel Casasanto (Universidad de Stanford), quien ha descubierto que los zurdos tienden a asociar la izquierda con lo bueno y agradable, y la derecha con lo malo y desagradable, en contra del enorme poder del contexto cultural en que habitan y el lenguaje que utilizan.

LO BUENO Y LO MALO

En uno de sus experimentos, Casasanto presentó a sus participantes un diagrama que representa a un personaje que va a hacer una visita al zoo, y al que le encantan las cebras y cree que son buenas, pero le disgustan los pandas y piensa que son malos. El participante debía dibujar una cebra en el recuadro que representara las cosas buenas y un panda en el que representara las cosas malas.

Los diestros, mayoritariamente, localizaron las cosas buenas en el recuadro de la derecha, mientras que los zurdos las situaron a la izquierda. Curiosamente, sólo el 14% de los participantes pensó que su elección tenía que ver con cuál era su mano dominante.

Seguidamente, para ver si la localización izquierda o derecha era capaz de afectar valoraciones en dimensiones de personalidad abstractas, pidió a otro grupo de participantes que valoraran pares de objetos representados en otro dibujo, indicando cuál de los dos parece más inteligente, más honesto, más atractivo y más feliz. Y en un experimento final, se les pidió valorar qué candidato elegirían para un trabajo, o qué producto comprarían en una tienda.

En todas las tareas, los diestros tendieron a valorar mejor al objeto de la derecha, mientras los zurdos favorecieron al de la izquierda. Por lo tanto, apunta el profesor de la UGR, "estos resultados demuestran que las experiencias sensoriomotoras, en este caso la mayor facilidad y fluidez de interacción con uno u otro lado del espacio, son suficientes para generar asociaciones estables entre dimensiones concretas como el espacio y conceptos de un alto grado de abstracción, como la bondad, inteligencia u honestidad".

Estos datos aportan una de las primeras demostraciones claras de que la experiencia sensorio-motora puede ejercer una poderosa influencia sobre la conceptualización de incluso nuestras ideas más abstractas.

UN MUNDO EQUIVOCADO

Como explica el profesor Santiago, "toda persona zurda tiene a menudo la sensación de haber nacido en un mundo equivocado. Desde el diseño de las tijeras hasta el de los teclados de ordenador, todo está pensado para los diestros. El que los zurdos sean capaces de adaptarse bastante bien a estos usos manuales contrarios a su naturaleza indica un primer dato interesante que a menudo se pasa por alto: la diferencia en habilidad motórica entre la mano dominante y la no dominante existe, sin duda, pero está lejos de ser grande".

De hecho, apunta el investigador, "las diferencias de velocidad y precisión entre mano derecha e izquierda que se suelen encontrar no van más allá de un 10%. Además, la mano izquierda puede entrenarse hasta altos niveles de ejecución, como sucede en el caso de los músicos o mecanógrafos. Esto contrasta con el uso intensivo de la mano derecha en más del 90% de las tareas que caracteriza a una persona diestra promedio".

Julio Santiago recuerda en su artículo que la vinculación de la derecha y la izquierda con los sistemas simbólicos de las culturas del mundo "es profunda, y alcanza a casi todos los aspectos de la vida. Así, derecha e izquierda se asocian respectivamente con lo aristocrático y el pueblo llano, lo masculino y lo femenino, lo sagrado y lo profano, lo bueno y lo malo. Estas asociaciones, finalmente, controlan aspectos de la vida tan variados como las posiciones en que se entierran a los muertos, la distribución del espacio en casas e iglesias, las posiciones en que se sientan hombres y mujeres en la mesa o en el templo, la mano elegida para saludar, para jurar, para comer o para asearse.

Además, apunta Santiago, "incluso el vocabulario de los lenguajes está también repleto de manifestaciones similares como, por ejemplo, la palabra "siniestro" que deriva de "sinister", "izquierda" en latín.

Psicoterapia de pareja


Toda pareja sella su relación por medio de acuerdos y pactos inconscientes, que pueden llevar a un desarrollo de la pareja o, por lo contrario, pueden producir absolutas repeticiones de modelos primitivos.

Algunas parejas repiten ciegamente, sin dejar lugar a la creatividad, necesaria en todo vínculo saludable. La repetición exagerada se produce por duelos no elaborados, secretos familiares u otras situaciones del pasado que se instalan en el vínculo presente y causan sufrimiento.


La psicoterapia de pareja puede brindar el espacio para que "el niño herido" se exprese y se calme, y para que de ahí en más pueda volver al presente a reencontrarse y crecer en conjunto.


Uno de los objetivos de la psicoterapia de pareja, es que se produzca el encuentro entre las dos personas en conflicto. Para eso, cada uno debe conectarse con lo que siente y no quedar "enganchado" con hablar del otro. Lo más común es actuar como jueces y pretender que sea el otro el que cambie.

La causalidad suele así ser circular: cada uno adjudica al otro las claves de su sufrimiento. Con la ayuda de un profesional, es posible que se genere una apertura, donde cada uno muestre sus necesidades y, sobre todo, tome conciencia de su parte en el conflicto, saliendo del rol de víctima “pobrecito yo”.


El noviazgo y el matrimonio son un terreno propicio para la emergencia de viejas heridas que llevamos dentro y que generalmente, no aparecen antes de estar en pareja. Dolores no expresados en la infancia (el niño herido), salen a la luz en nuestras reacciones cotidianas frente a la pareja actual e impiden una verdadera relación íntima con el otro.

En muchas ocasiones, los dos integrantes de la pareja están reclamando a su padre o madre desde su propia escena infantil.


Salir de los estereotipos que se repiten inconscientemente y dejar de acusar al cónyuge de todo lo malo, implica abrirse al conocimiento de sí mismo y del otro con sus diferencias (ya no está el otro idealizado de la etapa del enamoramiento).

Posibilitar el encuentro inédito entre los dos y animarse a transitar un nuevo terreno de desarrollo potencial. Ese es el desafío para muchas parejas en crisis, que aprovechan las mismas como lo que realmente son: una posibilidad de cambio y crecimiento.

¿Son importantes las caricias?


Las caricias son indispensables para la subsistencia y el bienestar psicológico, son algo así como el alimento que nutre nuestra vida emocional y afectiva.


Cuando faltan en grados extremos al comienzo de la vida, aparece un fenómeno fatal denominado marasmo, que lleva a la muerte del sujeto provocada por la carencia afectiva.

La necesidad de reconocimiento persiste durante toda la vida, si bien hay un punto que marca una diferencia fundamental entre niños y adultos. Los niños sólo pueden recibirlo de su medio, en principio el familiar y luego el escolar y el grupo de pares. Los adultos por su parte pueden auto-suministrarse caricias cuando no las obtienen del entorno, pueden -por ejemplo- decirse a sí mismos que son buenas personas. Lo óptimo, más allá de la edad, es poder dar y recibir caricias adecuadas en un intercambio equilibrado con el ambiente.

Hay varios tipos de caricias, que se clasifican según cuatro criterios:

1. Por su influencia en el bienestar: adecuadas o inadecuadas

2. Por la emoción que invitan a sentir: positivas o negativas

3. Por los requerimientos para darlas o recibirlas: condicionales o incondicionales

4. Por el medio de transmisión: físicas, verbales, gestuales o escritas

Estas a su vez pueden combinarse entre sí.

Existen diversos prejuicios negativos en torno a este tema, siendo común encontrar gente que no considera adecuado dar, aceptar y pedir caricias positivas y rechazar las negativas. En realidad estos prejuicios no tienen fundamento que los sustente, siendo lo óptimo para el bienestar psicológico dar, aceptar, pedir y darse caricias positivas y rechazar las negativas.

Las caricias son tan importantes para los seres humanos que cuando no tenemos caricias positivas podemos buscar negativas, ya que esto es preferible a la ausencia de las mismas, lo que sería homologable a la falta de reconocimiento.

Es un ejercicio aconsejable detectar nuestras principales fuentes de caricias. Para esto deberá pensar en las personas más allegadas que suelen suministrarle reconocimiento y afecto.

1. Ubique por orden de importancia a las tres personas que actualmente son su principal fuente de caricias.

2. Piense si la relación es recíproca, es decir, si recibe en una medida similar a la que da

3. Imagine que pierde la primer fuente de caricias (la persona que ocupa el primer lugar en su lista) ¿Cómo la reemplazaría? ¿Y si faltaran también las otras?


Es importante tener varias fuentes de caricias positivas y darlas es el camino más directo y seguro para conseguirlas. Si usted realizó el ejercicio, entonces tiene un motivo para darse una caricia positiva, y felicítese por haber invertido su tiempo en su propio bienestar y crecimiento personal.

Ruptura de pareja: ¿aferrado a tu ex?


Superar una ruptura emocional no es tarea sencilla, pero hay algunas claves que se pueden tener en cuenta para poder hacer más llevadera la situación y lograr no obsesionarse con una relación que se ha quebrado.

Consejos en caso de ruptura de pareja

- Si se ha tomado la decisión de terminar la relación, es normal que por un tiempo se piense en la persona que ha estado presente tal vez durante varios años, pero hay que ser fuerte y seguir sosteniendo la situación por más que la tristeza sea el sentimiento que más describa el estado de ánimo. Más adelante, esta constancia dará sus ventajas.

- Hay que ser racional y pensar que algo mejor deparará el destino. Pensar en alguien que no vale la pena es perder el tiempo.

- Realizar algún deporte o tener alguna actividad que distraiga el pensamiento es la mejor ayuda para no pensar en la ex pareja.

- No es buen momento para estar solo. Hacer planes con amigos o familiares es una muy buena alternativa para no aferrarse a un recuerdo que ya no está.

- Recuperar la autoestima es la clave para comenzar de nuevo de manera sana. Si no se puede superar sola este momento, buscar ayuda profesional o asistir a grupos de autoayuda en donde gente con un problema similar pueda dar su testimonio ayuda a sentirse comprendida y acompañada.

- Hay que aceptar los sentimientos, pero sin dejarse dominar por ellos. Tener la mente clara a pesar del dolor y frustración que provocan una ruptura es vital para estar centrada para lograr una recuperación.

- Sentir culpa sobre lo que no funcionó hará que no se deje el recuerdo del ex en el pasado.

- Intentar replantearse las prioridades que se tengan. Si no se está conforme con el trabajo, con ciertas actitudes de la personalidad o del físico, es buen momento para intentar un cambio e innovar. Todo esto será positivo y ayudará a recuperar la autoestima perdida.

Muchas relaciones de pareja son complejas. “Hay veces en que el vínculo afectivo es muy grande, pero los dos miembros de la pareja saben que la relación ya no funciona.

Deciden alejarse, pero al tiempo intentan de nuevo estar juntos y tampoco funciona.

Esta reincidencia a veces da resultados porque hay amor y ambos ponen de su parte para que todo vaya mejor, pero no es lo que lamentablemente ocurre en la mayoría de los casos. No siempre las segundas oportunidades son benéficas y volver a fracasar erosiona mucho más la autoestima de ambos.

Hay que ser muy cuidadoso y analizar por qué han decidido separarse y seguir manteniendo la idea aunque sea dolorosa y difícil por el bien del futuro de ambos”, sostiene la psicóloga uruguaya Mayte Formoso.