Nunca es Tarde


Nunca es Tarde

Los científicos afirman que el mejor aprendizaje es el que se adquiere en la infancia, pero no niegan que sea imposible aprender algo nuevo a cualquier otra edad. De hecho estamos siempre aprendiendo algo, ya que no podríamos vivir en una sociedad si no lo hiciéramos.

Claro que el aprendizaje adquirido en la infancia se logra con mayor facilidad y no es igual al aprendizaje que logran los adultos mayores, pero éstos tienen una ventaja que los favorece, la mayor motivación para aprender.
Juanita, que vive en El Salvador, tiene 81 años y gracias al plan de alfabetización de la Organización no gubernamental intervenida del municipio salvadoreño de San Pedro de Nonualco; decidió matricularse para aprender a leer y escribir, después de haber vencido todos sus prejuicios y temores.

De niña casi no tuvo la oportunidad de ir a la escuela; solamente dos de sus ocho hermanos pudieron acceder siendo niños a recibir una educación formal, porque su padre era alcohólico y todos debían ayudar para mantener la casa.

Juana estaba convencida que no podría aprender debido a su edad avanzada y además temía que se burlaran de ella; pero lo hizo y ahora, cuando va al banco, está orgullosa de poder firmar como lo hacen los demás y de no tener la necesidad de pedir ayuda para hacer otros trámites.

Recuerda su breve experiencia en la escuela primaria, lo mucho que le costaba memorizar y ahora le parece imposible poder hacerlo.

Lo que le entusiasma a Juana es aprender cosas nuevas, porque eso es lo que la ayuda a tener una ilusión para seguir viviendo.

Actualmente está cursando el tercer nivel de educación para adultos, donde aprende a contar, a hacer cuentas, a elaborar pan y pasteles y a bordar.

Hace tres años que Juanita es feliz con este proyecto y se siente orgullosa de los conocimientos que adquirió durante todo ese tiempo.

Esta persona es un ejemplo viviente de que la edad no es un obstáculo cuando existe una motivación firme.

Pero eso no es todo, porque ni bien comenzó a estudiar, pudo contagiar su entusiasmo a sus dos hijas Ana y Angélica, que tienen 57 y 45 años respectivamente, quienes aceptaron el desafío, ya que debido a la precaria situación económica de la familia, mientras fueron chicos, de los doce hermanos solamente los varones pudieron ir a la escuela.

De esta forma también Ana y Angélica aprendieron a leer y a escribir. Al principio sólo acompañaban a su madre a los grupos de lectura pero luego quisieron tener la misma oportunidad y esperaban con impaciencia la hora de ir a clase.

Estas tres mujeres trabajan como vendedoras y ahora se sienten más seguras cuando realizan sus transacciones, es más difícil que las engañen, pueden calcular sus costos y enterarse de los valores de mercado sin tener que depender de nadie.

Juana tiene algunos problemas en la vista, sin embargo para ella esto no es un motivo para perder el entusiasmo y está planeando comprarse unos lentes nuevos.

Es evidente que las mujeres, si tienen una oportunidad, son capaces de trascender cualquier condición: pobreza extrema, la responsabilidad de tener hijos pequeños con padres ausentes, limitaciones físicas, falta de educación etc.

Cuando muchos piensan que a su edad todo se termina resulta que todavía existen cosas que pueden empezar, no solamente para desenvolverse mejor en la vida, sino para crecer, evolucionar y sentir entusiasmo por la vida, que tiene siempre algo que ofrecer, sin excepción a todos. Sólo se requiere saber mirar y atreverse a enfrentar el desafío sin miedo.

La actitud de Juanita, no solamente la benefició a ella, también influyó en su ambiente cuando dos de sus hijas respondieron al estímulo que significó su ejemplo.

Las personas extraordinarias no son solamente poco comunes por hacer lo que otros no hacen, sino por convertirse en inspiraciones para aquellos que necesitan que alguien los motive para despertar y tomar conciencia de sus posibilidades.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

El secreto de las parejas exitosas


¿Satisfaces las necesidades emocionales de tu pareja?

Se suele decir que los matrimonios se hacen en el cielo, pero eventualmente, cada uno, en tiempo y forma, deberá bajar a tierra. La atmósfera de la luna de miel gradualmente disminuye, en intensidad y pasión, debido a otras prioridades que comienzan a demandar nuestra atención.

Esas miradas apasionadas, gradualmente son reemplazadas por ceños fruncidos. Las estrellas en sus ojos dejan de brillar con tanta fuerza, y los intentos de conversaciones íntimas son interrumpidos por los llantos del pequeño intruso.

Tú descubres, como casi toda pareja de casados ha descubierto en algún momento, que ese sentimiento conocido como “amor romántico” debe ser alimentado por un continuo proceso que consiste en encontrar las necesidades emocionales de cada integrante.

¿Qué es una necesidad emocional?

Una necesidad emocional es un deseo que cuando es satisfecho proporciona sentimientos de felicidad y plenitud extremos. Si este deseo no es satisfecho, puede generar infelicidad y frustración.

Se puede decir, en consecuencia, que cuando una pareja encuentra las necesidades más importantes de cada integrante, entonces éstos estarán tan felices y contenidos el uno por el otro, que lograrán experimentar el amor apasionado. La duración del amor o del enamoramiento, asimismo, está directamente relacionada a la satisfacción de estas necesidades emocionales.

Pero, lamentablemente, todos tenemos distintos tipos de necesidades emocionales, y aunque ambos integrantes tuvieran las mismas necesidades emocionales, las prioridades de cada uno pueden ser distintas.

Por ejemplo, el amor y el romance para la mayoría de los hombres son sexo y recreación; para la mayoría de las mujeres, en cambio, son afecto y conversaciones íntimas. Ahora, si un marido y su mujer se disponen a pasar juntos una noche de recreación, entonces la demostración intensa de afecto, acompañada de profunda conversación, conducirá naturalmente a la satisfacción sexual.

¿El resultado? Amor apasionado, dado que las necesidades emocionales más importantes de ambos están completamente saciadas.

Prolongar el enamoramiento

Cuando dos personas se enamoran, de verdad, ocurre que ambas encuentran en la otra una forma de satisfacer sus necesidades emocionales, y la única forma de permanecer enamorados, mucho después de la luna de miel, es seguir mimando esas necesidades emocionales.

El primer paso para toda pareja es identificar cuáles son las necesidades emocionales más importantes de ambos; aquellas que pueden hacer de ustedes las personas más felices y contenidas del mundo.

La mejor forma de hacerlo es sentarse, tomar una hoja de papel, y anotar lo que te gustaría que tu pareja haga y no haga, y aquello que crees te llevaría a la felicidad extrema. Una lista, de al menos cinco de tus necesidades emocionales más importante, ordenadas según orden de prioridad, será adecuado para comenzar. Cuando ambos hayan terminado, intercambien las hojas de papel.

Ahora que ambos saben lo que pueden hacer por el otro, en vistas de ser la pareja casada más feliz y contenida, sólo queda aprender a reconocer de modo eficiente las necesidades del otro.

El grado de pericia que ambos adquieran para encontrar las necesidades más importantes del otro podrá ser medida por la intensidad de la llama del amor y la pasión en tu matrimonio.

Cómo ubicarnos en el amor


Al plantearnos una nueva relación, cada persona lo hace en función de sus experiencias, de la trayectoria vital recorrida a lo largo del tiempo. Para algunas será la primera vez, quizás otras tengan un historial de relaciones que no han madurado, o tal vez, tras una larga relación, echamos de menos volver a tener complicidad, cariño y caricias de alguien cercano. Cualquiera que sea el caso, antes de implicarnos de nuevo en una relación íntima, e involucrar también a otra persona, es importante saber bien de dónde se viene, dónde se está y adónde se quiere llegar...

Analizaremos de dónde se viene, revisando todo aquello que aprendimos de cada experiencia amorosa. De todo en la vida se aprende, tanto de las buenas como de las malas vivencias. Probablemente se haya sacado en claro lo que no se quiere volver a experimentar de ninguna manera, y también los buenos momentos por los que merece la pena estar en pareja.

La mejor forma de cerrar una historia pasada es asumir, en la medida de lo posible, la responsabilidad de lo ocurrido: si fue por algo provocado por nosotros, para no repetirlo y cambiar los comportamientos necesarios; y si fue algo que tuvimos que aguantar, para asumir la responsabilidad de no haber cortado a tiempo, de no haber dicho lo que queríamos, de habernos olvidado de nosotros mismos, o de no habernos cuidado suficientemente, permitiendo así que ocurrieran ciertas cosas más veces de las justificables. De esta manera podremos recuperar el control de lo que sucede en nuestra vida afectiva sin quedar a disposición de la voluntad de otros. Cuando en una relación no podemos ser nosotros mismos, es mejor pasar página cuanto antes. Hay mucha gente maravillosa a la que merece la pena conocer, y es también responsabilidad propia convertirse en esa persona con la que los demás quieran estar.

Conocer dónde estamos suele resultar más sencillo, probablemente nos identifiquemos con alguna de las siguientes situaciones:

Buscando a la persona amada
Disfrutando de la persona amada
Sufriendo a alguien
Dejando a alguien
Recuperándonos de una relación
En compañía de uno mismo
Al estar ubicados sabremos hacia adonde queremos llegar en una nueva relación.

Crisis de pánico...Siento que se me acaba el aire.


La crisis de pánico se define como la aparición de episodios espontáneos de intenso miedo o malestar, que son acompañadas de múltiples síntomas; entre ellos, temor a morir, infartarse, desmayarse o volverse loco, sudoración, palpitaciones, náuseas, temblor y sensación de ahogo. Este mal afecta al 2 a 3 % de la población adulta.




“Iba caminando por la calle, y de pronto sentí que se me acababa el aire, ¡me empecé a ahogar!... El corazón me palpitaba a mil, ¡sentía que me iba a morir!��?…
Esta es una de las situaciones o testimonios más frecuentes de quienes han vivido o experimentado alguna vez una crisis de pánico, mal que en la actualidad afecta aproximadamente al 2 a 3% de la población adulta.

Según explica el médico siquiatra, Dr. Roberto Amon, la crisis de pánico se define como la aparición de episodios espontáneos de intenso miedo o malestar, que son acompañadas de múltiples síntomas; entre ellos, temor a morir, infartarse, desmayarse o volverse loco, sudoración, palpitaciones, náuseas, temblor y sensación de ahogo. “Es importante mencionar que las crisis deben ser espontáneas para diferenciarlas, por ejemplo, de las fobias, que también son crisis pero de angustia asociadas a la exposición de una situación temida, como por ejemplo una fobia a un animal o a volar��?, aclara el especialista.

Cualquiera puede sufrir de pánico
El siquiatra precisa que cualquier persona puede experimentar alguna vez en la vida una crisis de pánico, pero para que se transforme en un verdadero trastorno, se requiere que estas crisis se presenten de manera repetida en el tiempo, y la persona experimente temor a presentar nuevas crisis y preocupación acerca del significado de las mismas. También van asociadas a cambios conductuales como, por ejemplo, evitar realizar algunas actividades. “Por ejemplo si la crisis se presentó mientras la persona practicaba deporte, muy pronto comienza a evitar realizarlo para no verse expuesta a repetir la experiencia��?, explica.
Sobre el origen o causas de esta crisis sicológica, el profesional indica que no se conoce la causa última de este trastorno, pero se sabe que afecta 2 a 3 veces más a mujeres que a hombres, principalmente, a separados o divorciados. La edad de inicio habitualmente es entre los 25 a 30 años, y es más frecuente si uno es familiar de primer grado de una persona con pánico, y si sufre algunas enfermedades físicas como epilepsia y enfermedades tiroideas. “Es muy importante mencionar que antes de hacer el diagnóstico de un trastorno de pánico se debe descartar la presencia de alguna enfermedad o condición médica que la explique como, por ejemplo, algún trastorno cardiovascular o el uso de alguna droga o sustancia��?, señala.
Tratamiento
Según el Dr. Amon, el tratamiento especializado para quienes padecen de crisis de pánico, involucra en muchos casos el uso de medicación específica, especialmente antidepresivos con efecto antipánico y psicoterapia de orientación cognitiva conductual, que permite identificar y modificar aquellos factores que gatillan o perpetúan la presencia de los síntomas, como la mala interpretación de sensaciones corporales normales o ciertas creencias disfuncionales.

“La duración completa de la terapia es de al menos 1 año, pero muchos pacientes quedan asintomáticos en pocas semanas. Los resultados a largo plazo con la terapia apropiada son muy alentadores, lográndose la remisión completa de los síntomas en más del 90% de los pacientes��?, asegura.

Agrega que si este cuadro no se trata adecuadamente, puede limitar severamente la calidad de vida de los pacientes, ya que tienden a reducir progresivamente sus actividades por el temor a sufrir nuevas crisis. “En este sentido hemos visto a pacientes que están confinados en su habitación sin poder salir solos de su casa?

El síndrome de Münchhausen


El síndrome de Münchhausen consiste en una simulación repetida de enfermedades físicas, usualmente agudas, aparatosas y convincentes, por una persona que vaga de un hospital a otro en busca de tratamiento.

CARACTERÍSTICAS

Estos pacientes son capaces de simular muchas enfermedades físicas tales como infarto de miocardio o fiebre de origen desconocido. A veces acaban convirtiéndose en una inacabable responsabilidad para los servicios médicos o quirúrgicos, pero, no obstante, el problema fundamental es el psiquiátrico, mucho más complejo que una simple simulación engañosa de síntomas, y vinculada a graves trastornos emocionales. Los pacientes pueden tener rasgos de personalidad histriónicos, a la vez que son inteligentes y con recursos. Saben como simular una enfermedad con sofisticada habilidad. S e diferencian de los simuladores en que sus mentiras y simulaciones son conscientes, pero las motivaciones para fingir la enfermedad son en gran medida inconscientes. Son evidentes los sentimientos de culpa.

CAUSAS

Habitualmente, existe una historia precoz de abuso emocional y físico. Los pacientes parecen tener problemas de identidad, sentimientos intensos, control inadecuado de los impulsos, sentido de la realidad deficiente, episodios psicóticos breves y relaciones interpersonales inestables. La necesidad de que se les preste atención es pareja a la incapacidad de confiar en figuras de autoridad, a las que manipulan.

TRATAMIENTO

En los pacientes de síndrome de Munchausen el tratamiento rara vez es fructífero. Acceder a las manipulaciones del paciente alivia su tensión, pero provoca una escalada, sobrepasando en última estancia lo que los médicos pueden o están dispuestos a hacer. Enfrentarse al paciente o negarse a sus demandas de tratamiento da lugar a reacciones de enfado que le llevan a cambiar de hospital. El paciente acostumbra a rechazar el tratamiento psiquiátrico. Sin embargo el tratamiento suele reducirse al reconocimiento de la enfermedad y a evitar los procedimientos que impliquen riesgo como la medicación excesiva.

Se recomienda confrontar a estos pacientes sin culpabilizaciones ni reproches. El médico debe mantener la condición de enfermedad real, indicando simultáneamente al paciente que si coopera, pueden resolver el problema subyacente. A menudo habrá que implicar a algún miembro de la familia, con quien abordar el problema como una enfermedad, no como un engaño; es decir, no se explica a la familia cuál es el mecanismo preciso de

Síndrome postvacacional


Tal vez, si elegiste el mes de julio para disfrutar de tus vacaciones, lo más probable es que ese descanso estival sólo te venga a la cabeza cuando revisas el álbum de fotos, y lo único que te interesa saber es cuándo llegará el próximo puente. Sin embargo, si hace relativamente poco tiempo que te has incorporado o estás a punto de incorporarte a la dura rutina diaria es posible que aún sientas los efectos del llamado síndrome postvacacional. Tanto si lo has sufrido, como si piensas que lo estás padeciendo, te ofrecemos unas cuantas recomendaciones para que no te vuelva a suceder…

Y es que el regreso al trabajo puede convertirse en el momento más duro del año: el despertador vuelve a sonar, la siesta se convierte tan sólo en un débil recuerdo de un tiempo pasado, el computador nos espera y el escritorio está fuera de control. No es extraño que a muchos les entren ganas de quedarse en la cama y no salir de ella. Lo que sucede es que se experimenta una situación anímica conocida por los especialistas como síndrome postvacacional. No se trata de un problema preocupante, ni de una forma de depresión grave. Más bien al contrario, puede considerarse como un comportamiento lógico, pues volver a la vida cotidiana después de haber perdido el hábito genera un conflicto interno. Durante las vacaciones el ritmo vital sufre un cambio muy evidente, y la vuelta al frenético ritmo del día a día puede suponer un cambio demasiado brusco.

¿Cuáles son los síntomas y qué podemos hacer?

Los afectados se sienten con menos energía y pueden acabar padeciendo una debilidad generalizada, pérdida de concentración, astenia, fatiga, tensión muscular, irritabilidad, insomnio, sensación de tristeza y de desidia, tener náuseas o problemas estomacales o, incluso, perder el apetito.

La mayor parte de los psicólogos coinciden en ofrecer una serie de recomendaciones para que el regreso no sea tan traumático como, por ejemplo, coger las vacaciones partidas, pues más difícil será la adaptación cuanto más largo el periodo de descanso y, además, tiene un efecto positivo, pues al volver, aún tenemos la alegría de que nos quedan días para descansar. Además, recomiendan que no se comience a trabajar al día siguiente de regresar de vacaciones, pues el reencuentro con la actividad y la rutina habitual debe ser progresivo.

Sugieren también que se beba mucha agua y que se eviten las bebidas excitantes. No está de más apuntarse a actividades paralelas, que ocupen nuestro tiempo, y una buena opción son las técnicas de relajación como el yoga. Es conveniente también organizar la agenda, reanudar los compromisos sociales, evitar el aislamiento y comenzar las actividades cotidianas de forma gradual (pasarse los tres primeros días tras la vuelta llenando la nevera, poniendo lavadoras, limpiando la casa... y no salir a la calle puede hacer que todo se complique aún más). Sólo si el cuadro depresivo aumenta, acudir al médico se convierte en algo fundamental.

Los especialistas coinciden en que si el regreso al trabajo conlleva un trastorno mayor en algunos casos, no se debe a la vuelta en sí misma, sino más bien a que cuando se regresa, reaparecen problemas que ya estaban ahí antes de las vacaciones. En este caso, el problema tiene mucha relación con otro famoso síndrome del trabajador, el del quemado. Pero lo normal es que, tras un periodo de 15 días, las aguas vuelvan a su cauce, el escritorio vuelve a encontrar su orden lógico y los compromisos de la agenda empiecen a tacharse. De una u otra manera, llénate de optimismo.

No hay más remedio, y, no es por animarte, pero las vacaciones de Navidad... ¡están a la vuelta de la esquina!

Pesadillas: cómo dejarlas atrás


Las pesadillas pueden aparecer a cualquier edad. Según una reciente investigación irlandesa, los sueños malos y terrores nocturnos están afectando en los últimos años a más mujeres que hombres. Aunque no existe una explicación científica, las mujeres interrogadas alegan que descansan mal debido a la cantidad de tareas que desarrollan durante el día, la poca ayuda que tienen por parte de la pareja o familia, las presiones sociales por tener que rendir y estar siempre al ciento por ciento y las discusiones que surgen en su entorno.

Para evitar la pesadillas hay que saber qué puede provocarlas

- situaciones de estrés laboral o familiar

- alguna situación límite como muerte de un ser querido o un accidente

- problemas de salud como la depresión

- estrés postraumático originado tras una catástrofe o situación de desgracia

- cansancio y fatiga

Las pesadillas no suelen ser eternas. “Son recurrentes durante cierta etapa compleja que se esté atravesando. Es importante no desesperarse e intentar llevar una vida normal sin pensar demasiado en ellas ya que el inconsciente muchas veces juega una mala pasada”, comenta la psicóloga argentina Milena Zárate.

Consejos que ayudan a no tener pesadillas

- Mantener un orden en el sueño es importante.

- Acostarse a la misma hora.

- Revisar que el lugar donde se duerme sea un sitio tranquilo sin ruidos incómodos

- Evitar discusiones antes de irse a dormir

- Se aconseja que la cena sea ligera

- Utilizar la cama para dormir, no para comer, leer o ver televisión

- Evitar las películas de acción o terror antes de irse a acostar.

La manera más efectiva de terminar con las pesadillas es resolver los problemas que surgen en el día a día. “Las pesadillas son el reflejo de lo que nos pasa.

Si un problema lleva sin control durante mucho tiempo, esta situación se manifestará en nuestros sueños. Por tal motivo es indispensable que la persona repase qué inconvenientes está teniendo para poder intentar resolverlos.

La ayuda psicológica es importante para desvelar ciertas cosas que uno mismo no puede lograr y no hay que avergonzarse si se necesita recurrir a ayuda terapéutica”, sostiene la especialista.


Prioridades:

- Analizar los inconvenientes que surgen de manera cotidiana o que se vienen arrastrando durante varios años para poder darles una resolución.

- Intentar llevar un orden del sueño. Acostarse siempre a la misma hora y no variar las costumbres que se tengan.

- El autoconocimiento es imprescindible si es problema que se tiene es de origen emocional.

¿Por qué llegamos a esto? ...Infidelidad en la pareja


¿Por qué llegamos a esto? ...Infidelidad en la pareja

La rutina, el cansancio y el descuido de la relación de pareja pueden llevar tanto al hombre como a la mujer a involucrarse afectivamente con otra persona. Un estudio realizado hace cuatro años entre 272 parejas de Santiago detectó que el 60% de los varones había caído en la infidelidad.




Cuando una pareja de enamorados decide casarse o vivir juntos no se plantea ni remotamente la posibilidad de ser infieles algún día. Es que ello huele a deslealtad, a traición, a desamor y falta de respeto. Nada más alejado a lo que se siente, cuando se está formando una familia.

Pero el peligro siempre está latente y se cierne como una espada de Damocles sobre las parejas. Especialmente cuando éstas llevan varios años de relación y han sido invadidas por la rutina, el cansancio y las obligaciones domésticas.

Es importante remarcar que la infidelidad no es sólo la física, que consiste en el contacto sexual y afectivo con otra persona. Según el sicólogo Giorgio Agostini existe también la infidelidad del tipo emocional y platónica, y no es tan difícil caer en cualquiera de ellas.


Falta de interés

En el caso de las mujeres, cuyos sentimientos por lo general son más profundos e intensos, éstas pueden llegar a ser infieles cuando sienten que su cónyuge o pareja no les presta demasiada atención, notan falta de interés y perciben que la relación ha sido descuidada.

“No es que la mujer busque la infidelidad, pero si se siente no tomada en cuenta y justo ocurre que en su trabajo, donde hay otros hombres, alguien se preocupa por ella, puede llegar a confundir el agradecimiento y terminar enamorándose. En ese momento va a sentir también mucha rabia por su pareja, porque éste la descuidó��?, sostiene.

El sicólogo ha observado que otra forma de ser infieles que adoptan tanto hombres como mujeres es la platónica y el fenómeno puede darse fácilmente a través de Internet.

“Esto ocurre cuando se siente atracción por personas con las que no se tienen posibilidades reales de iniciar un affaire. Empieza, entonces, el contacto a través del ciberespacio. Si bien no hay nada físico, entre ellos se genera cierto compromiso emocional��?.

No sólo la falta de atención o el descuido por la pareja pueden ser factores condicionantes. Según el especialista, puede ocurrir que personas que pololearon muy poco antes de casarse, tras cumplir varios años de matrimonio, sientan cierta incomodidad y desasosiego.

Se dan cuenta que se saltaron una etapa de la vida, y puede que en ese momento experimenten deseos de relacionarse con un otro.

En el caso de los hombres, el cómo abordan ellos la infidelidad es singular. Los varones por lo general no admiten que son infieles cuando mantienen una relación esporádica, que sólo tiene el carácter de una aventura.

“Si se encuentra en esta situación, el hombre no va a sentir que es infiel, porque no está comprometiendo sentimientos. Simplemente se dio el gustito al tener una aventura. Y ello es por su naturaleza de hombre conquistador. El problema se presenta, cuando involucra sus sentimientos y lo que partió como una aventura se transformó en una relación más larga��?, sostiene Agostini.

40% de las mujeres son infieles

Para reflejar el problema de la infidelidad que existe en nuestra sociedad, Giorgio Agostini cita un estudio que realizó hace cuatro años en Santiago. Se encuestaron 272 parejas y se comprobó que el 60% de los hombres había sido infiel, mientras que el 40% de las féminas habían confesado haber caído en el problema.

El sicólogo observó que a los hombres les costaba admitir que se habían involucrado afectivamente con otra persona. “Cuando les preguntaba si habían sido infieles, éstos respondían que no. Les empecé a consultar de otra manera; los interrogué acerca de si se habían acostado con otra mujer y respondían afirmativamente. Decían que ‘está bien comer filete todos los días, pero una cazuelita de vez en cuando no hace mal’��?, recuerda.

Al especialista se le viene a la memoria una respuesta de un varón que grafica en cierta forma la manera de pensar de muchos hombres. “Me comentó que podía ser fiel para toda la vida, pero no todos los días…?.

Claves para el éxito en una entrevista de trabajo


Terminadas las vacaciones, muchas personas deciden cambiar de trabajo o buscar empleo. En ambos casos se requiere sortear una valla ineludible; superar las pruebas de selección de personal y convencer en la evaluación. Una psicóloga laboral entrega útiles consejos y orientación, para abordar de la mejor forma una entrevista laboral y el test psicológico.




Llegó marzo, mes que para muchos implica el verdadero comienzo de año y todos los desafíos que implica una nueva etapa.

Es en este período cuando se presenta una mayor movilidad laboral, tanto de personas que cambian de empleo como de aquellas inactivas que buscan un puesto de trabajo en el competitivo mercado profesional.

Frente a este desafío toda empresa y compañías desarrollan el proceso de selección de nuevo personal, tendiente a conseguir las personas con mayores capacidades laborales y humanas para incrementar su capital humano.

Dentro de este proceso selectivo sin duda que el test psicológico y la entrevista personal son las pruebas que más complican a los postulantes, cuyos resultados además son relevantes para elegir a la persona más idónea para el puesto vacante.

La psicóloga laboral Carolina Dibarrart aclara las dudas al respecto y entrega las claves para conseguir el ansiado éxito en las postulaciones de trabajo.

Qué tipo de personas y qué cualidades son las que buscan las empresas para el nuevo personal, la psicóloga Dibarrart responde. “Existen aspectos que tienen que ver más con la personalidad y elementos intrínsecos de las personas, los cuales son menos desarrollables y entrenables que los conocimientos técnicos y las habilidades interpersonales. Y estos aspectos pueden marcar la diferencia entre dos candidatos con similares habilidades técnicas y competencias sociales, por lo que hoy en día son buscados entre los postulantes y pueden variar de empresa en empresa. Estos requisitos tienen que ver, entre otros, con la capacidad de comprometerse con la empresa y los desafíos planteados por ésta; la iniciativa y el espíritu emprendedor para enfrentar los proyectos y responsabilidades; la pasión y entusiasmo con el que se realiza el trabajo, interés de superación permanente y los valores e integridad de las personas��?, sostiene la especialista.

Sabiendo hacia dónde está orientada la búsqueda de personal para trabajo, las personas deben desarrollar sus propias habilidades y sintonizar con lo que las empresas están buscando.

Test sicológico: ser honesta y no prepararse

El primero es una prueba que a muchos complica, por lo insólito e inesperado de algunas preguntas.

“Considerado positivo que los test psicológicos parezcan insólitos en algunas situaciones, significa que la persona no esperaba que le preguntaran algo o que lo pusieran en una situación inesperada, lo que permite, evaluar aspectos tales como: capacidad de organizarse cognitivamente frente a una situación nueva o inesperada; capacidad de expresar claramente las ideas; criterio o sentido común; capacidad de enfrentar cambios o incertidumbres; tolerancia a la frustración o tensión, entre otros. En los test psicológicos existen estos elementos de incertidumbre que permiten evaluar las competencias mencionadas anteriormente��?, explica la profesional.

Según la psicóloga laboral es aconsejable ser honesto ante cada pregunta del test y no ir preparado a éste. “Lo importante al contestar los test es no prepararse sino que ser sumamente honesto. No es bien evaluado que se preparen, ya que uno se da cuenta de ello. Hay ciertas respuestas esperables que es muy raro que se den. En el test no existen respuestas buenas o malas, sólo esperadas y no esperadas. Es frecuente que se presente gente que sí se prepara, dan respuestas estudiadas que los delata y eso es muy mal evaluado��?, advierte la psicóloga Carolina Dibarrart.

Entrevista: ser uno misma y no sobreactuar

Respecto a la entrevista, la especialista entrega las claves que son esenciales para provocar una buena impresión en el entrevistador y, por cierto, mostrar una buena imagen personal.

• Investigar acerca de la empresa a la que se postula: esto da una buena impresión ya que da cuenta de iniciativa, interés, y pro actividad del postulante. Pero cuidado, no significa aprenderse de memoria la visión, misión y valores de la empresa (ya que parece muy sobreactuado), sino que mostrar interés por ésta.

• Preguntar acerca de la empresa o cargo al que se postula: Aclarar las dudas que se tenga. Esto da la impresión de interés. Incluso no está mal preguntar cuál es el sueldo, lo negativo es cuando el postulante transmite un interés exclusivamente económico en el puesto.

• Ser uno mismo: Quienes mienten o tratan de agradar forzadamente, van por mal camino. No sobreactuar es la clave, ya que las empresas buscan contratar personas con talentos, capacidades y no actores.

• Ser prudente y discreto: No importa todo lo comprensivo que pueda parecer el entrevistador: no hay que contar todos los problemas personales, fracasos anteriores, o los problemas en otros empleos. Pero también se debe responder si le preguntan directamente sobre si tuvo dificultades en el trabajo anterior.

• Como regla de oro: nunca hablar mal del empleador anterior, aunque no le guste su actual trabajo.

• Ser realista frente al sueldo solicitado: Nunca preguntar cuál es el sueldo o los beneficios adicionales apenas comienza la entrevista; sí al final de ésta si es que la persona que lo entrevistó no le dijo cuanto le van a pagar. Si le preguntan las expectativas de renta debe valorizarse dentro de las cifras del mercado.

Parametros para escoger pareja


Las mujeres tienden a ser pragmáticas y los hombres a ser eróticos. Ellas escogen a su pareja buscando seguridad y estabilidad económica. Por su parte, los hombres tienden a ser sensuales y siempre tienen una idea de las características físicas que desean de su compañera. En ambos casos, al conocer a la persona que se ajuste a su imagen mental, buscarán involucrarse rápidamente.

De esta manera se puede observar que las mujeres seleccionan a su pareja de acuerdo a la estabilidad que pueda ofrecerle, tanto a ella como a sus hijos. Los hombres prefieren atributos carnales y fisonómicos.

La hembra humana mantiene relaciones sexuales cuando no está "en celo". Las hembras de la mayoría de las especies animales, solamente tienen relaciones sexuales para procrear. La mujer en tiempos remotos necesitaba que el hombre le acompañara a ella y a sus "cachorros" para sobrevivir, El les proporcionaba protección, seguridad y alimentos. Entonces se las ideó para conservar al hombre a su lado. Así, sostuvo las relaciones sexuales más allá del celo y del mandato de procreación y conservación de las especies. El hombre, con su carga genética ordenándole sembrar la especie, pero teniendo que pelear y arriesgar su vida por cada mujer en celo, prefirió mantenerse al lado de quien le proporcionaba amor y cuidado, amén del sexo, sin tener que fajarse cada vez.

En tiempos modernos, la mujer sigue buscando en primer lugar un buen proveedor, seguridad y alimentos para sus "cachorros", y el hombre procurará buenos genes para su prole que seguramente estarán presentes en las mujeres con juventud, fortaleza y simetría que muestren genes fuertes.

Para el hombre buscar proporción en los senos, las nalgas o los cachetes femeninos no será mayor problema, sin embargo para la mujer, ¿Cómo podría responder quién es más el fuerte: un millonario o un fortachón musculoso? La seguridad, la protección y los alimentos, en la vida presente, no los dan los músculos como en la prehistoria, ni las habilidades para cazar o pescar, sino los recursos que disponga.

Es bueno destacar que surgen otras concepciones que indican que la mujer comenzó a tener sexo con los hombres, aunque no fuera para concebir, simplemente porque le gustó y, dado que el ser humano piensa y crea, a diferencia de los animales, pues decidió hacerlo.

Lo cierto es que entre las alteraciones bioquímicas que provoca el enamoramiento, la selección y escogencia siguiendo patrones genéticos y los métodos de clasificación y preferencia, el amor, sin lugar a dudas, es algo más que asuntos del corazón