¿Por qué llegamos a esto? ...Infidelidad en la pareja


¿Por qué llegamos a esto? ...Infidelidad en la pareja

La rutina, el cansancio y el descuido de la relación de pareja pueden llevar tanto al hombre como a la mujer a involucrarse afectivamente con otra persona. Un estudio realizado hace cuatro años entre 272 parejas de Santiago detectó que el 60% de los varones había caído en la infidelidad.




Cuando una pareja de enamorados decide casarse o vivir juntos no se plantea ni remotamente la posibilidad de ser infieles algún día. Es que ello huele a deslealtad, a traición, a desamor y falta de respeto. Nada más alejado a lo que se siente, cuando se está formando una familia.

Pero el peligro siempre está latente y se cierne como una espada de Damocles sobre las parejas. Especialmente cuando éstas llevan varios años de relación y han sido invadidas por la rutina, el cansancio y las obligaciones domésticas.

Es importante remarcar que la infidelidad no es sólo la física, que consiste en el contacto sexual y afectivo con otra persona. Según el sicólogo Giorgio Agostini existe también la infidelidad del tipo emocional y platónica, y no es tan difícil caer en cualquiera de ellas.


Falta de interés

En el caso de las mujeres, cuyos sentimientos por lo general son más profundos e intensos, éstas pueden llegar a ser infieles cuando sienten que su cónyuge o pareja no les presta demasiada atención, notan falta de interés y perciben que la relación ha sido descuidada.

“No es que la mujer busque la infidelidad, pero si se siente no tomada en cuenta y justo ocurre que en su trabajo, donde hay otros hombres, alguien se preocupa por ella, puede llegar a confundir el agradecimiento y terminar enamorándose. En ese momento va a sentir también mucha rabia por su pareja, porque éste la descuidó��?, sostiene.

El sicólogo ha observado que otra forma de ser infieles que adoptan tanto hombres como mujeres es la platónica y el fenómeno puede darse fácilmente a través de Internet.

“Esto ocurre cuando se siente atracción por personas con las que no se tienen posibilidades reales de iniciar un affaire. Empieza, entonces, el contacto a través del ciberespacio. Si bien no hay nada físico, entre ellos se genera cierto compromiso emocional��?.

No sólo la falta de atención o el descuido por la pareja pueden ser factores condicionantes. Según el especialista, puede ocurrir que personas que pololearon muy poco antes de casarse, tras cumplir varios años de matrimonio, sientan cierta incomodidad y desasosiego.

Se dan cuenta que se saltaron una etapa de la vida, y puede que en ese momento experimenten deseos de relacionarse con un otro.

En el caso de los hombres, el cómo abordan ellos la infidelidad es singular. Los varones por lo general no admiten que son infieles cuando mantienen una relación esporádica, que sólo tiene el carácter de una aventura.

“Si se encuentra en esta situación, el hombre no va a sentir que es infiel, porque no está comprometiendo sentimientos. Simplemente se dio el gustito al tener una aventura. Y ello es por su naturaleza de hombre conquistador. El problema se presenta, cuando involucra sus sentimientos y lo que partió como una aventura se transformó en una relación más larga��?, sostiene Agostini.

40% de las mujeres son infieles

Para reflejar el problema de la infidelidad que existe en nuestra sociedad, Giorgio Agostini cita un estudio que realizó hace cuatro años en Santiago. Se encuestaron 272 parejas y se comprobó que el 60% de los hombres había sido infiel, mientras que el 40% de las féminas habían confesado haber caído en el problema.

El sicólogo observó que a los hombres les costaba admitir que se habían involucrado afectivamente con otra persona. “Cuando les preguntaba si habían sido infieles, éstos respondían que no. Les empecé a consultar de otra manera; los interrogué acerca de si se habían acostado con otra mujer y respondían afirmativamente. Decían que ‘está bien comer filete todos los días, pero una cazuelita de vez en cuando no hace mal’��?, recuerda.

Al especialista se le viene a la memoria una respuesta de un varón que grafica en cierta forma la manera de pensar de muchos hombres. “Me comentó que podía ser fiel para toda la vida, pero no todos los días…?.

Claves para el éxito en una entrevista de trabajo


Terminadas las vacaciones, muchas personas deciden cambiar de trabajo o buscar empleo. En ambos casos se requiere sortear una valla ineludible; superar las pruebas de selección de personal y convencer en la evaluación. Una psicóloga laboral entrega útiles consejos y orientación, para abordar de la mejor forma una entrevista laboral y el test psicológico.




Llegó marzo, mes que para muchos implica el verdadero comienzo de año y todos los desafíos que implica una nueva etapa.

Es en este período cuando se presenta una mayor movilidad laboral, tanto de personas que cambian de empleo como de aquellas inactivas que buscan un puesto de trabajo en el competitivo mercado profesional.

Frente a este desafío toda empresa y compañías desarrollan el proceso de selección de nuevo personal, tendiente a conseguir las personas con mayores capacidades laborales y humanas para incrementar su capital humano.

Dentro de este proceso selectivo sin duda que el test psicológico y la entrevista personal son las pruebas que más complican a los postulantes, cuyos resultados además son relevantes para elegir a la persona más idónea para el puesto vacante.

La psicóloga laboral Carolina Dibarrart aclara las dudas al respecto y entrega las claves para conseguir el ansiado éxito en las postulaciones de trabajo.

Qué tipo de personas y qué cualidades son las que buscan las empresas para el nuevo personal, la psicóloga Dibarrart responde. “Existen aspectos que tienen que ver más con la personalidad y elementos intrínsecos de las personas, los cuales son menos desarrollables y entrenables que los conocimientos técnicos y las habilidades interpersonales. Y estos aspectos pueden marcar la diferencia entre dos candidatos con similares habilidades técnicas y competencias sociales, por lo que hoy en día son buscados entre los postulantes y pueden variar de empresa en empresa. Estos requisitos tienen que ver, entre otros, con la capacidad de comprometerse con la empresa y los desafíos planteados por ésta; la iniciativa y el espíritu emprendedor para enfrentar los proyectos y responsabilidades; la pasión y entusiasmo con el que se realiza el trabajo, interés de superación permanente y los valores e integridad de las personas��?, sostiene la especialista.

Sabiendo hacia dónde está orientada la búsqueda de personal para trabajo, las personas deben desarrollar sus propias habilidades y sintonizar con lo que las empresas están buscando.

Test sicológico: ser honesta y no prepararse

El primero es una prueba que a muchos complica, por lo insólito e inesperado de algunas preguntas.

“Considerado positivo que los test psicológicos parezcan insólitos en algunas situaciones, significa que la persona no esperaba que le preguntaran algo o que lo pusieran en una situación inesperada, lo que permite, evaluar aspectos tales como: capacidad de organizarse cognitivamente frente a una situación nueva o inesperada; capacidad de expresar claramente las ideas; criterio o sentido común; capacidad de enfrentar cambios o incertidumbres; tolerancia a la frustración o tensión, entre otros. En los test psicológicos existen estos elementos de incertidumbre que permiten evaluar las competencias mencionadas anteriormente��?, explica la profesional.

Según la psicóloga laboral es aconsejable ser honesto ante cada pregunta del test y no ir preparado a éste. “Lo importante al contestar los test es no prepararse sino que ser sumamente honesto. No es bien evaluado que se preparen, ya que uno se da cuenta de ello. Hay ciertas respuestas esperables que es muy raro que se den. En el test no existen respuestas buenas o malas, sólo esperadas y no esperadas. Es frecuente que se presente gente que sí se prepara, dan respuestas estudiadas que los delata y eso es muy mal evaluado��?, advierte la psicóloga Carolina Dibarrart.

Entrevista: ser uno misma y no sobreactuar

Respecto a la entrevista, la especialista entrega las claves que son esenciales para provocar una buena impresión en el entrevistador y, por cierto, mostrar una buena imagen personal.

• Investigar acerca de la empresa a la que se postula: esto da una buena impresión ya que da cuenta de iniciativa, interés, y pro actividad del postulante. Pero cuidado, no significa aprenderse de memoria la visión, misión y valores de la empresa (ya que parece muy sobreactuado), sino que mostrar interés por ésta.

• Preguntar acerca de la empresa o cargo al que se postula: Aclarar las dudas que se tenga. Esto da la impresión de interés. Incluso no está mal preguntar cuál es el sueldo, lo negativo es cuando el postulante transmite un interés exclusivamente económico en el puesto.

• Ser uno mismo: Quienes mienten o tratan de agradar forzadamente, van por mal camino. No sobreactuar es la clave, ya que las empresas buscan contratar personas con talentos, capacidades y no actores.

• Ser prudente y discreto: No importa todo lo comprensivo que pueda parecer el entrevistador: no hay que contar todos los problemas personales, fracasos anteriores, o los problemas en otros empleos. Pero también se debe responder si le preguntan directamente sobre si tuvo dificultades en el trabajo anterior.

• Como regla de oro: nunca hablar mal del empleador anterior, aunque no le guste su actual trabajo.

• Ser realista frente al sueldo solicitado: Nunca preguntar cuál es el sueldo o los beneficios adicionales apenas comienza la entrevista; sí al final de ésta si es que la persona que lo entrevistó no le dijo cuanto le van a pagar. Si le preguntan las expectativas de renta debe valorizarse dentro de las cifras del mercado.

Parametros para escoger pareja


Las mujeres tienden a ser pragmáticas y los hombres a ser eróticos. Ellas escogen a su pareja buscando seguridad y estabilidad económica. Por su parte, los hombres tienden a ser sensuales y siempre tienen una idea de las características físicas que desean de su compañera. En ambos casos, al conocer a la persona que se ajuste a su imagen mental, buscarán involucrarse rápidamente.

De esta manera se puede observar que las mujeres seleccionan a su pareja de acuerdo a la estabilidad que pueda ofrecerle, tanto a ella como a sus hijos. Los hombres prefieren atributos carnales y fisonómicos.

La hembra humana mantiene relaciones sexuales cuando no está "en celo". Las hembras de la mayoría de las especies animales, solamente tienen relaciones sexuales para procrear. La mujer en tiempos remotos necesitaba que el hombre le acompañara a ella y a sus "cachorros" para sobrevivir, El les proporcionaba protección, seguridad y alimentos. Entonces se las ideó para conservar al hombre a su lado. Así, sostuvo las relaciones sexuales más allá del celo y del mandato de procreación y conservación de las especies. El hombre, con su carga genética ordenándole sembrar la especie, pero teniendo que pelear y arriesgar su vida por cada mujer en celo, prefirió mantenerse al lado de quien le proporcionaba amor y cuidado, amén del sexo, sin tener que fajarse cada vez.

En tiempos modernos, la mujer sigue buscando en primer lugar un buen proveedor, seguridad y alimentos para sus "cachorros", y el hombre procurará buenos genes para su prole que seguramente estarán presentes en las mujeres con juventud, fortaleza y simetría que muestren genes fuertes.

Para el hombre buscar proporción en los senos, las nalgas o los cachetes femeninos no será mayor problema, sin embargo para la mujer, ¿Cómo podría responder quién es más el fuerte: un millonario o un fortachón musculoso? La seguridad, la protección y los alimentos, en la vida presente, no los dan los músculos como en la prehistoria, ni las habilidades para cazar o pescar, sino los recursos que disponga.

Es bueno destacar que surgen otras concepciones que indican que la mujer comenzó a tener sexo con los hombres, aunque no fuera para concebir, simplemente porque le gustó y, dado que el ser humano piensa y crea, a diferencia de los animales, pues decidió hacerlo.

Lo cierto es que entre las alteraciones bioquímicas que provoca el enamoramiento, la selección y escogencia siguiendo patrones genéticos y los métodos de clasificación y preferencia, el amor, sin lugar a dudas, es algo más que asuntos del corazón

El ABC de los celos


Uno de los impulsos o emociones más intensos en el ser humano, y en las mujeres puede llevar desde inseguridad y obsesión hasta patologías de insospechadas consecuencias. Advertir su magnitud, saber reconocerlos y superarlos es más que oportuno. Celos normales o patológicos, en cualquier caso la gran mayoría de las mujeres ha sentido de manera esporádica o frecuente la inseguridad de sentir la pérdida de su pareja por distintas circunstancias. En el marco de una relación sentimental, el celo es la sospecha o inquietud de que alguien amado pueda mudar su cariño hacia otra persona. Desde la perspectiva clínica, los celos son un estado de suspicacia desde el cual una persona percibe, siente y cree, en el marco de una relación sentimental, que será desplazada por un rival, demandando exclusividad en una relación...

¿Por qué algunas mujeres son más celosas que otras? “Para comprender los celos en una persona debemos remitirnos a la propia historia del individuo y las vinculaciones del sujeto con las personas. Entendiendo sus circunstancias personales y su contexto, podríamos comprender las diferencias que hay entre personas normalmente celosas y aquellas patológicamente celosas”, afirma el psicólogo Rodrigo Torres.

Normales y patológicos

Torres discrimina cómo diferenciar los celos normales de aquellos llamados “enfermizos”, o patológicos por lo anormal del comportamiento. “Los celos son normales cuando existe un sano temor a perder la pareja, pero que sirve como impulsor de una relación más cuidada, protegida y placentera, resguardando y respetando la individualidad y autonomía de cada miembro. El temor exacerbado, la sensación recurrente de vulnerabilidad y la pérdida de límites entre el yo y el no-yo, configura un cuadro desde el cual la preocupación por el otro se va transformando en control”, señala el especialista, quien subraya sobre la relevancia del control como síntoma distintivo de una celopatía. “Cuando emerge el control, podemos pensar que nos encontramos en una situación anormal”, afirma el profesional.

Si en tu afán de controlar a tu pareja realizas algunos de las siguientes acciones pon atención, podrías estar presa de celos patológicos. En ocasiones el control puede ser sutil, como llamadas telefónicas sin aparente motivación; otras veces más explícito, como llamadas a intervalos regulares, preguntando dónde ha ido, recoger a la pareja en el trabajo; hasta llegar a una situación de evidente restricción, con control de movimientos, amistades, horarios, hasta una casi completa pérdida de autonomía por parte de la persona objeto de los celos.

Extremos

Seguridad total o inseguridad absoluta, el primer caso puede reflejarse en ausencia de celos y el otro en un avanzado nivel de ellos. “La celopatía más compleja o riesgosa es generalmente aquella que tiene un origen delirante. Ello, porque el delirio celotípico emerge como una realidad incontrastable para la persona que lo padece. Los delirios celotípicos se pueden observar en cuadros psicóticos, personalidades paranoides o narcisistas y requieren un abordaje especializado desde la salud mental. Sin pretender una taxonomía de los no celosos, hay por una parte quienes simplemente son indiferentes o no tienen un fuerte nivel de compromiso con la pareja, como para llegar a sentir disgusto frente a la posibilidad de la pérdida. Otras personas pueden comprometerse real y fielmente con los demás, valorando por sobre todo la autonomía y el libre albedrío”, concluye el experto.

El psicólogo también aborda otro aspecto de los celos, su distinto origen en el hombre y la mujer. “Los celos femeninos se manifiestan mayoritariamente cuando existe una percepción de que la pareja se vincula emocionalmente con un tercero; mientras, los celos masculinos se expresan en mayor medida ante la posibilidad de ver perdido el privilegio y exclusividad de tipo sexual”, advierte.

Pero cómo afectan los celos la vida cotidiana de la mujer y su pareja, “De muchas maneras. Basta pensar que los celos, en cualquier medida, reflejan cierto grado de restricción personal y del otro. La persona celosa se va enclaustrando cada vez más presa de sus ideas y sentimientos de vulnerabilidad; va perdiendo su autonomía y, dependiendo de la gravedad, sus acciones desplegadas con el fin de evitar el abandono real o imaginado de la pareja, van demandando cada vez más su propio tiempo y recursos. Evidentemente la persona cegada por los celos no necesariamente se da cuenta de ello, hasta que sus preocupaciones por el otro se convierten en obsesión, a la vez que hostilidad frente al mundo que sólo termina alejando cada vez más al ser amado”, sostiene Torres.

Pero los celos pueden ser superados con apoyo psicológico. “Cuando no existe una raíz psicótica de base, es posible que la educación en tolerancia, respeto y reconocimiento del otro funcionen bien. Para ello es especialmente recomendable una psicoterapia de enfoque sistémica, con algún complemento farmacológico que contenga la ansiedad. En trastornos psicóticos o de personalidad complejos, lo usual es la administración exclusiva de fármacos orientados a mitigar las elaboraciones delirantes que sostienen la celopatía”

Las mujeres tienen menos tiempo libre que los hombres


El tiempo libre es un factor que nos puede ayudar a analizar las diferencias en los roles sociales. Destacamos que el deporte es un marco de la vida cultural en la cual las diferencias de género son fomentadas.

El ocio en general y el deporte en particular están disponibles para los que quieran dedicar su tiempo a ello. Pero el hombre tiene un número mayor de posibilidades.

En los últimos tiempos tanto la mujer como el hombre disponen de más horas de ocio que a lo largo de toda la historia, justificada por los cambios sociales -gracias a la revolución industrial entre otros motivos-. Es visto como tiempo de descanso, de rélax, de hacer algo diferente de lo que normalmente se ocupa en el tiempo de trabajo.

Pero la mujer ha estado subordinada económicamente al hombre, lo que afecta su actitud y acceso al ocio.

En las sociedades capitalistas, el dinero determina el valor, por tanto, el trabajo realizado en casa se valora menos. La mayoría de las mujeres que trabajan fuera de su casa, vuelven a ella para continuar con las tareas domésticas y su tiempo de ocio está en el lugar último de sus posibilidades.

Además la mujer argumenta -para no practicar deporte- la falta de tiempo, lo que es una limitación obvia. Y la mujer casada ve aumentadas sus obligaciones por lo que no es de sorprender que la práctica de deportes sea minoritaria entre ellas.

Otra cuestión es que el ocio necesita de un presupuesto mínimo. Si hablamos de la clase trabajadora, hay dificultades económicas. Lo que primero se resiente es el dinero para el ocio. Además, si consideramos que los ingresos pertenecen a la persona que trabaja y mantiene el hogar, es entendible que disponga del "poder" para decidir darle al dinero un uso personal. La mayoría de las limitaciones para el ocio femenino, por consiguiente, afectan más a las mujeres de clase trabajadora que a la clase alta.

Una de las causas ideológicas de la subordinación femenina es la creencia implícita en que las diferencias entre hombre y mujeres están determinadas biológicamente y son, por lo tanto, inmutables. Muchas mujeres creen estar mejor dotadas que el hombre para la crianza de los hijos, pero esto sólo refuerza su propia subordinación.


Si existiera una división del trabajo doméstico más compartida, se pondrían al descubierto relaciones no explotadas que permitirían que hombre y mujer puedan disfrutar en igual medida del tiempo de ocio .

Debido a la atribución de roles por parte de la sociedad, las niñas también disponen de menor tiempo de ocio que los niños, ya que a ellas se las responsabiliza de las tareas domésticas.


Esta distinción de roles se aplica desde la niñez, ya que a ellos se les regalan balones, coches, etcétera. Y a ellas muñecas, de forma que el juego la identifique con su futuro papel de madre.

El tiempo libre en la sociedad actual va cobrando una mayor importancia, la jornada laboral se va reduciendo, aparecen enfermedades relacionadas con el estrés provocado por el ajetreo que se vive en las grandes ciudades, y el hombre se vuelve más sedentario.

Los motivos que llevan a una persona a la práctica deportiva también son diferentes en hombres y mujeres. La gran mayoría de las mujeres que comienzan la práctica deportiva lo hacen persiguiendo el bienestar físico y psicológico.

Los modelos de un deporte masculino agresivo y violento no está bien visto que sean realizados por las mujeres, y esto determina los deportes "aceptables" para las mujeres.

La feminidad se mide por el grado de delicadeza que se tenga, por lo que lo más adecuado para ellas es la gimnasia de mantenimiento (para ser más atractiva y ser admirada por el varón), como bailes, aeróbic, etc.

Pero se puede ir cambiando este modelo en la medida que la práctica de ejercicio sea vista como un estilo de vida para el bienestar psico-físico.

Analizando un poco, se puede llegar a la conclusión de que no hay modelo de opresión masculino en el deporte; sino que algunos hombres y mujeres apoyan los modelos tradicionales y otros se oponen a ellos.

En lugar de separar la practica femenina y masculina ¿por qué no practicar el deporte de forma mixta y familiar?

Los Insoportables


Nadie es perfecto, todos tenemos defectos que salen a relucir, principalmente cuando compartimos la diaria convivencia, sin embargo hay personas fáciles de llevar y otras que nos resultan verdaderamente incómodas, “insoportables”. Nos molestan, irritan o exasperan, son capaces de despertar nuestros peores instintos son relaciones tóxicas. Algunas veces no resulta sencillo identificarlos, porque nadie es insoportable todo el tiempo. A veces son camaleónicos y cambian su actuación en función del ambiente o de las personas con las que se encuentran. Alguien que es insoportable para cualquiera de nosotros, puede no serlo para otras personas. La mayoría de la gente que catalogamos como personas “insoportables” suelen tener serios complejos, y buscan a través de actitudes erradas llamar la atención de los demás, logrando sin querer el efecto contrario. Los insoportables intentan compensar tratando de destacarse del resto en forma patológica. Son fáciles de detectar, pues generan malestar a su alrededor. Ellos piensan que está muy bien ser como son y se justifican constantemente ante las críticas de terceros. Su frase predilecta es “yo soy así”, dando a entender que están conformes y no piensan cambiar. Su autocrítica se encuentra por el suelo, por lo cual rechazan toda tentativa de ayuda, no entienden por qué los demás no los comprenden. A veces disfrutan el malestar que ocasionan en su entorno, no poseen capacidad de empatía y por lo general su inteligencia emocional es baja.
Los hay de varios tipos: Autoritarios, Aduladores, Narcisistas, Pedantes, Controladores, Payasos, Criticones, Chismosos, los que pasan por Víctimas los “sabelotodo”, los “malhumorados”, los “envidiosos”, los “pesimistas”, los “mitómanos”, los “exagerados”, los “gritones”, los “seductores”, los “compulsivos”, los “bebedores”, los “fumadores”, los “comedores”, los “compradores”, en fin de todos los gustos y sabores.
Para cada una de estas personas existe un antídoto. Tenemos que crear una barrera psicológica que nos proteja de su contaminación emocional, descargar nuestra tensión y respirar profundo antes de responderles mal. Es importante revisar cuando alguien nos resulta “insoportable” y pasado este examen, debemos ponernos en su lugar, comprender lo que hay detrás de su conducta, desenmascararlos sanamente, mostrarles con afecto lo “insoportables” que pueden llegar a ser y las consecuencias que les puede traer.
Si no escuchan ni cambian, entonces la mejor táctica es distanciarse o reducir la relación a lo mínimo posible.

Cómo enfrentar una separación...Cuando quedamos solas…


Lo más importante en un proceso de separación de una pareja es, dentro de lo posible, tratar de hacerlo bien, ya que no se saca nada con actuar de mala fe, de manera vengativa y tratando de perjudicar al otro, especialmente si existen hijos. Para tener una separación lo más civilizada y sana posible, el psiquiatra Roberto Amon entrega algunas recomendaciones generales de cómo actuar en estas circunstancias.




La pérdida, ruptura o disolución de un vínculo afectivo significativo, como la separación o la pérdida de un ser querido, es para cualquiera de nosotras motivo de sufrimiento y el inicio de un proceso de duelo, en donde la persona experimenta una serie de cambios psíquicos, físicos, emocionales e incluso espirituales.

La intensidad y duración de estos cambios dependerá de múltiples factores, como por ejemplo el tipo de separación, ya sea esperada, repentina, apacible, violenta; la intensidad de la unión; si hubo terceros involucrados; características de la relación; edad de cada uno; factores de personalidad; apoyo social percibido; etapa ciclo vital familiar, ya sea con hijos pequeños o adolescentes; etapa de partida de los hijos; retiro de la vida activa, etc. Por tanto, así como cada vínculo afectivo es un único e irrepetible, también lo es su disolución.

El médico Psiquiatra de la Universidad Chile, Dr. Roberto Amon Jadue explica que las etapas por las que atraviesa una persona que experimenta una ruptura amorosa, son las mismas que en un duelo y son básicamente las siguientes, aunque no necesariamente de manera secuencial:

Etapa de Schock: Impacto inicial en el momento de la separación que puede cursar con alteración de conciencia (confusión y conducta desorganizada).

Activación: Intensa actividad destinada a comprobar, reaccionar, salvar, vengarse, etc.

Emociones Intensas: Llanto, desesperanza, rabia, miedo, tristeza, angustia. Alternadas con Negación de la separación.

Alteraciones del Sueño: insomnio, sueños recurrentes, pesadillas, etc.

Etapa Depresiva y de Desesperanza

Fase de Reparación o Recuperación

El psiquiatra explica que lo más importante en un proceso de separación de una pareja es, dentro de lo posible, tratar de separarse bien, ya que no se saca nada con actuar de mala fe, de manera vengativa y tratando de perjudicar al otro.
“Y esto es especialmente importante si existen hijos. Además debemos tener presente que todo fracaso de una relación, independiente de cómo se haya producido, traduce una disfunción en ambas partes de la pareja��?, aclara el profesional.

Para tener una buena separación o lo más civilizada y sana posible, el especialista entrega algunas recomendaciones generales de cómo actuar en estas circunstancias:
- Ser valiente y honesto consigo mismo y con el otro
- No desaparecer del domicilio sin dar explicaciones
- Evitar dañar al otro para no destruir los lazos familiares y de amistad
- Evitar enfrentamientos hostiles delante de los hijos
- No monopolizar a los hijos ni crear alianzas contra el otro progenitor
- Mantener cubiertas las necesidades básicas para que los niños no se inseguricen
- Informar los motivos de la separación de la manera más objetiva posible, y en forma conjunta por parte de la pareja
- Dejar claro a los niños que la ruptura es con la pareja y no con ellos
- Solicitar ayuda profesional en caso necesario


Errores que no se deben cometer

A juicio del Dr. Amon, lo peor que puede ocurrir en estos casos de separación es ocultar la situación o no hacerle frente, dejarse llevar por la rabia, odios y rencores, y embarcarse inmediatamente en una nueva relación.
“Todo esto hará el proceso de separación más difícil y prolongado, y creará espejismos que se traducirán en nuevos dolores y complicaciones��?, aclara.

En cuanto al tiempo que debería esperar ambas partes antes de iniciar una nueva relación, el psiquiatra señala que lo ideal es no iniciar una nueva relación hasta que la pareja haya integrado de manera satisfactoria esta pérdida en su biografía y recobrado su estabilidad emocional.
“Eso será fundamental para entregarnos de manera plena en una nueva relación. Lo anterior toma un tiempo muy variable, en algunas personas pueden ser 6 meses y en otras varios años��?, manifiesta.

El profesional agrega que a pesar de que las separaciones de pareja son una realidad, uno no puede iniciar una relación con la expectativa de que se va a producir un quiebre.

“Te imaginas que Carl Lewis, el mejor corredor de todos los tiempos, hubiera pensado antes de cada carrera, que pasaría si cuando estoy por llegar a la meta me caigo, o que tal vez si se esfuerza demasiado podría desgarrarse, simplemente en este momento no lo estaríamos recordando. Lo mismo pasa en las relaciones de pareja, uno no puede iniciar una relación con la expectativa de que se va a producir un quiebre. Si así fuera, a esa unión le va a faltar intimidad, profundidad y entrega. Uno debe embarcarse de manera natural en ellas y dejar que las cosas sucedan, es imposible evitar algún dolorcillo en esta vida, pero a mi juicio más vale participar de la experiencia de ser pareja y construir familia que quedarse como mero espectador��?, sostiene.

Y para ejemplificar sus palabras, el psiquiatra cita a un gran terapeuta de parejas alemán, Jürg Willi, quien señala “…seguramente todo matrimonio, y en especial toda familia, están llenos de problemas, obligaciones y crisis, que uno puede ahorrárselos no aventurándose en ese terreno. Quien se casa o funda una familia será sacudido violentamente por la vida, se expone a dificultades que siempre le exigirán hasta el límite de su resistencia, y no tendrá más remedio que esforzarse al máximo y en parte se sentirá fracasado; tendrá que ver más tarde que ha cometido ciertos errores que han producido consecuencias irreparables para él y su familia…pero precisamente por esa tragedia su vida puede ganar en dimensión humana

Preguntas de un hombre sobre los hijos y la separación


¿Por qué en el momento de un divorcio, (propuesto mayoritariamente por las esposas), deben ser los varones los que se tienen que ir del domicilio?»


Esta pregunta refleja una cruda realidad latente: ¿Por qué se beneficia a la madre, permitiéndole continuar viviendo en su hogar, disponiendo del mismo y de sus hijos a su entera voluntad? Utilizándolos como si fueran de su “exclusiva propiedad privada” ¿Por qué se aleja al padre del hogar, al que se lo castiga insumiéndolo en un estado psíquico angustiante, obligándolo a vivir en cualquier refugio que encuentre, imponiéndosele regímenes de visitas para ver a sus hijos? ¿Se piensa en el daño psíquico que sufrirán el padre y sus hijos? ¿ Se juzga a la madre con la misma vara?¿Qué medidas arbitra la justicia para conocer si es acertada su determinación? ¿Y si no lo fuera? ¿Que ocurre con las falsas denuncias? ¿Se investigan? ¡No! ¿Quién se hace responsable? De por sí, el hecho que el padre sea obligado a abandonar su hogar, establece un claro favoritismo a favor de la madre. Demostrando una clara parcialidad, hacia una de las partes. Desde el momento que el padre se retira del hogar, sé esta colaborando hacia la rotura total de la pareja. Cuando por el contrario, la obligación moral y ética de la justicia debe ser arbitrar todos los medios a su alcance para intentar la salvación del grupo familiar. Lo que la “justicia” ignora totalmente. Este tipo de acciones contribuyó y contribuyen a la disolución de muchos matrimonios que podrían haber sido salvados. Que merecían una oportunidad. Que quizá solos no podían resolver sus problemas y necesitaban ayuda. No se puede tomar este tema a la ligera. Manejarse solamente con normas y sentencias técnicas facilistas. También debe pensarse en el “Sagrado derecho de los Niños”, a los cuales se los afecta espiritualmente y psíquicamente, al privárselos de la presencia de su padre en el hogar. Lo cual los juzgados y los jueces parecen ignorar.



- »¿Por qué debemos relegar la crianza de nuestros hijos solamente a las mujeres? ¿Por qué nos las perdemos?«



Otra gran barbaridad. Tan valedera, real y angustiante que no se tiene un sentido cabal de su significado. Cuando un elemento de un vinculo cambia, todo el sistema educacional de los niños se ve conmovido. Al quedar la crianza en manos exclusivamente de la madre, los hijos pierden el sentido de la paternidad. Pierden el respeto que impone el padre en su hogar. Quedan totalmente desprotegidos, de los consejos, las enseñanzas, la complicidad sana y la autoridad que solo un padre puede brindarles. Queda su formación mutilada en un cincuenta por ciento. Con el tiempo se observan las consecuencias. Hijos con serios problemas de conductas, con trastornos educativos y morales. Los cuales quedan marcados en su carácter de por vida. Transformados en unos semejantes devaluados.

Síntomas muy frecuentes en la sociedad actual. Altamente explosivos Que se notan especialmente en los adolescentes. Los cuales luego de protagonizados ya es tarde para arrepentirse. Tampoco en este punto priva el sentido común. Y esto implica desconocer la realidad por parte de los responsables de administrar justicia. Los hijos que gocen del derecho a la educación de ambos padres, tendrán muchas mas posibilidades que otros de alcanzar una adolescencia feliz.



- » ¿Por qué con tanta frecuencia los jueces y el sentido común suponen que los hijos, luego de la separación son “naturalmente” tenencia de las madres y no de ambos padres?«



La justicia arcaica, piensa que por su instinto maternal, solo las madres pueden cuidar bien a sus hijos. Lo cual es tan incoherente como inexacto.

Cuando se dicta el derecho de tenencia a una madre, automáticamente, se le esta dando el derecho a que considere a sus hijos como propiedad privada. Que los utilice como un elemento de presión, de venganza, de cobranza, contra su padre. Una famosa jurista expresó que: “ a las madres que consideran que sus hijos son propiedad privada, habría que enviarlas a la cárcel”.

¿ Quién asegura que no será así? ¿Quién garantiza que la conducta de la madre en ausencia del padre, es la ideal para el bienestar de sus hijos? La tenencia de los hijos debe ser de ambos padres. Y cada uno velar porque el otro mantenga una línea de conducta coherente en pos de sus hijos. Librar la tenencia exclusivamente a una de las partes, habla de una parcialidad manifiesta. Lo cual es inadmisible. Es un formato desconocido de la realidad. Implica claramente atentar contra la integridad de hijos. Es atentar contra el “interés superior de los niños como principio general de derecho, en el fundamento de una sociedad justa y solidaria”.

Estos son los valores en que la justicia debe reparar, antes de aplicar sentencias con fundamentos generalizados. Con la obligación y responsabilidad antes de dictar sentencias en firme, de implementar todos los medios intentando salvaguardar el matrimonio. Formar un hogar lleva muchos años. Destruirlo por medio de simples papeles muy poco. También es obligación de los padres, pensar que desde el momento que trajeron niños al mundo, es su deber primordial, intentar salvar su matrimonio, acompañarse, no dejarse en los malos momentos. Compartir desde el tiempo hasta él ultimo resto de bienes materiales. Buscar ayuda de un tercero si no pueden con sus problemas. Solamente pensando en sus niños. Porque las culpas y las responsabilidades en una pareja, siempre son de ambas partes por igual. No se puede privar los niños de su padre. De la felicidad que disfrutan a su lado. No hay funcionario, ley ni ser humano que tenga derecho a ello. Solo Dios, con su sabiduría infinita puede hacerlo. Debe con carácter de urgente existir una justicia acorde a la realidad. Una justicia la cual debe renovar sus conceptos. No manejar los asuntos familiares como un simple expediente mas a despachar. Darle la importancia que merece. Actualizarse al compás de los tiempos y en el plano social, especialmente en casos de familia, intentar salvar y no destruir, dándole al padre el lugar y el respeto que merece, tanto como a la madre.

¿Las emociones reprimidas alejan al amor?


Los movimientos fluyen hacia la unión, desean fundirse, correr hacia algo nuevo. Tus manos y las mías desean tocarse. Mareas de pasiones infinitas, se desvían de su origen.



Circulan naturalmente sin ninguna distancia. La actividad no se detiene, nuestra sangre corre sin cesar, se desplaza de tu alma a mi espíritu, mientras nos amamos.


Tabúes y represiones



La fuerza vital está regida por los instintos más primarios del ser humano y se relaciona directamente con las necesidades sexuales de cualquier individuo.


En toda represión sexual encontramos desde los simples placeres del juego erótico hasta los deseos libidinosos más profundos e insatisfechos.



El erotismo es rechazado y negado por muchas personas. Las causas pueden ser varias, en la mayoría de los casos se trata de tabúes milenarios sobre la sexualidad, que se repiten de generación en generación.


Cuando el ser humano sufre esta represión, su energía vital se bloquea y con esta obstrucción, la fuerza creativa de la vida y su poder unificador disminuye, afectando la salud tanto psíquica como física.


Muchas personas reprimen y desconocen sus emociones porque sienten, por diferentes condicionamientos sociales o culturales, una culpabilidad falsa que lo único que provoca es la imposibilidad de conocerse a sí mismo.


Tanto el temor como la culpabilidad sobre las emociones propias pueden ser eliminadas. Una vez que la persona se da cuenta que ninguna emoción está sujeta totalmente al plano consciente, se le puede dar luz a estos sentimientos abandonados en lo prohibido y oculto de la mente.



No hay que temerle a las emociones irracionales, simplemente hay que conocerlas y darle libertad en el pensamiento, sin juzgarlas ni prohibirlas, por lo menos por uno mismo.




Cuando los placeres son maltratados



Las emociones prohibidas y rechazadas se vuelven un boomerang negativo contra las personas. El maltrato psicológico, entonces, comienza a configurarse cuando el sujeto manifiesta todo ese castigo que se impone a sí mismo, bloqueando su energía emocional.



En cambio, cuando éstas sensaciones negativas se proyectan sin tener total conciencia, se puede atacar a otras personas. Hay características cotidianas que pueden mostrar la manera en que éstos mecanismos se disparan.

Al principio pueden parecer inocentes, pero no lo son; la intolerancia bajo un cierto sarcasmo o el señalamiento exagerado de un defecto a otro, un chiste excesivamente agresivo o la impaciencia sin motivo con la pareja.


Estos pequeños detalles son maltratos que a veces realizamos en nuestras relaciones y que se convierten en un círculo vicioso, no tienen otro fin que la destrucción del vínculo.



El retorno al corazón



Sólo el amor y la aceptación, sin culpa, del temor a nuestros más profundos, arcaicos y prohibidos deseos, pueden remediar poco a poco tanto dolor y desamor. Sería importante que meditemos hasta dónde es el límite, cuándo comenzamos a perjudicar a las personas que tanto afirmamos que amamos.

Se puede llegar a dañar una relación y concretar el más tremendo de los castigos: renunciar a ser amados.

La importancia de sentirnos reconocidas ...La mujer y sus necesidades afectivas


Por años las mujeres nos hemos dedicado a los otros, y en estos tiempos nuestras necesidades pasan por sentirnos validadas, cuidadas y contenidas. Una mujer con sus necesidades afectivas cubiertas anda por la vida armónica y feliz, no así quienes tienen carencias de ellas, ya que en muchos casos desarrollan cuadros depresivos y enfermedades sicosomáticas.




Durante siglos nos han formado con una identidad femenina, donde lo central son los afectos. Nos han educado para ser fundamentalmente madres y esposas, y en base a eso la mujer ha ejercido desde siempre la función de proteger, custodiar, tutelar y nutrir. Estos roles forman parte de nuestra esencia y naturaleza biológica, pero en gran medida han sido adquiridos, enseñados y transmitidos con tal fuerza, que de palabras se convirtieron en modelos inmemoriales, que se repiten de una generación a otra.

A lo largo de la historia, las mujeres lo son en tanto comparten y se hacen cargo de la vida del otro, y esto ha sido a través de los afectos; llenándole sus necesidades, sabiendo lo que les pasa, cuidándolo, queriéndolo, entendiendo las claves, participando en todo lo que le afecta.

Esta es la expectativa que ha habido siempre en torno a nosotras, y somos mejores mujeres en la medida que conocemos mejor el lenguaje de los afectos y lo implementamos; aunque eso signifique caer en la negación y postergación de nosotras mismas. Y es éste precisamente el punto de conflicto de las féminas de hoy, en cuanto a cómo armonizamos el cuidado de los otros y el nuestro.
Es que aunque los tiempos han cambiado, y hoy la mujer sale a trabajar y cumple funciones que hasta hace poco eran privativas de hombres, sus roles clásicos e históricos siguen intactos. O sea que ahora ya no es sólo madre, esposa y dueña de casa, también es trabajadora, profesional, proveedora, etc.

Según la médico siquiatra y sicoterapeuta clínica, Sofía Salamovich, en esta nueva realidad, es la mujer quien hoy necesita sentirse validada en sus necesidades. “Durante siglos ha estado tan preocupada de los requerimientos de otros, que se ha descuidado de sí misma, es una gran desconocedora de lo que realmente necesita. Hoy quiere que hagan con ella lo que ha hecho por los demás. Quiere ser legitimada, cuidada, respetada, contenida, acompañada��?, señala la doctora.


Necesidades según la edad

Las necesidades afectivas de la mujer son diversas, y dependen de la edad, de la etapa que está viviendo y del tipo de relación que tengan. Según la doctora Salamovich, en una mujer de entre 15 y 25 años hay una enorme necesidad de compañía por un proceso de descubrimiento que está haciendo de sí misma. En una edad cercana a los 20, la joven está en una etapa en que los impulsos son muy grandes, surge la sexualidad, el descubrimiento de los otros, del mundo. Es por ello muy importante de parte de los padres ponerle un marco, una contención, que le permita a la adolescente hacer esa exploración, pero con resguardo; un delimitación que permita la libertad pero que a la vez establezca los límites.

Entre los 25 y 35 años la mujer está saliendo al mundo, ya ha estudiado –si es que siguió alguna carrera-, está empezando una vida laboral, y por tanto indicó Salamovich, está en plena etapa de armonización de su desarrollo personal, que involucra su trabajo, una pareja estable y en muchos casos la maternidad. Aquí sus necesidades van a ser de reconocimiento, de compañía, de un cuidado de los seres que la rodean, y de una comprensión de lo complejo que es su rol. “Las mujeres de esa edad tienen que armonizar muchas más variables, porque no han perdido ninguno de los roles anteriores, al contrario, van añadiendo. Y se sigue esperando que seamos buenas madres, esposas y dueñas de casa. Son exigencias vigentes y fundamentales, y continúa siendo nuestro eje. Hoy se espera que la cosa doméstica sea más compartida, pero en la práctica, por lo que he visto en mis pacientes de 30 años, ellas siguen siendo el cerebro pensante, se ven muy exigidas, y eso es bien agobiante porque es ella la última responsable��?, indicó Sofía.

Pasado los cuarenta años las mujeres atraviesan por una especie de crisis, porque a esa edad ya tienen un recorrido y se hacen muchas preguntas. Es una etapa de cuestionamientos, de balances, de sentir que están en la mitad de su vida, ya sus hijos están más grandes, y se preguntan si están conformes con lo que están haciendo, y si desean seguir así la segunda parte de su vida. Además experimentan cambios hormonales porque están entrando a la etapa de la menopausia, por lo que hay muchos cambios de ánimo. Aquí una vez más necesitan sentirse acogida, acompañada, querida, entendida, y respetada.

Los efectos de las carencias

Para Sofía Salamovich, una mujer que no tiene sus necesidades afectivas básicas cubiertas en ocasiones puede derivar en un cuadro depresivo. “Es muy común que se entre en cuestionamientos, surge inseguridad y una sensación de desvalorización; se sienten ellas poco merecedoras. Enfocan en ellas el problema, como si no fueran lo suficientemente queribles, atractivas o importantes, y eso sin duda provoca una baja autoestima��?, manifestó la profesional.

El apoyo afectivo de la pareja es un factor importante para sentirnos bien. Sin embargo señaló la siquiatra que en ese aspecto ha habido un cambio importante. “Las mujeres al volverse más potentes, valiosas y autosuficientes tampoco están dispuestas a aceptar cualquier pareja. Aspiran tener a alguien que de verdad sea un partner, las contengan, entiendan y con quien puedan establecer una relación más recíproca y de igualdad��?, indicó Sofía.

Una mujer afectivamente equilibrada anda por la vida más armónica, plena y feliz, lo que se traduce también en buena salud mental y física. No así quienes tienen carencias, ya que es muy común que desarrollen trastornos hormonales, digestivos –como colon irritable y úlceras-, y daño óseo muscular como artritis, mialgias, fribromialgias, y el cuadro cada vez más común de síndrome de fatiga crónica; todos ellos asociados al estrés y a una falta de armonía sicológica.