¿Las emociones reprimidas alejan al amor?


Los movimientos fluyen hacia la unión, desean fundirse, correr hacia algo nuevo. Tus manos y las mías desean tocarse. Mareas de pasiones infinitas, se desvían de su origen.



Circulan naturalmente sin ninguna distancia. La actividad no se detiene, nuestra sangre corre sin cesar, se desplaza de tu alma a mi espíritu, mientras nos amamos.


Tabúes y represiones



La fuerza vital está regida por los instintos más primarios del ser humano y se relaciona directamente con las necesidades sexuales de cualquier individuo.


En toda represión sexual encontramos desde los simples placeres del juego erótico hasta los deseos libidinosos más profundos e insatisfechos.



El erotismo es rechazado y negado por muchas personas. Las causas pueden ser varias, en la mayoría de los casos se trata de tabúes milenarios sobre la sexualidad, que se repiten de generación en generación.


Cuando el ser humano sufre esta represión, su energía vital se bloquea y con esta obstrucción, la fuerza creativa de la vida y su poder unificador disminuye, afectando la salud tanto psíquica como física.


Muchas personas reprimen y desconocen sus emociones porque sienten, por diferentes condicionamientos sociales o culturales, una culpabilidad falsa que lo único que provoca es la imposibilidad de conocerse a sí mismo.


Tanto el temor como la culpabilidad sobre las emociones propias pueden ser eliminadas. Una vez que la persona se da cuenta que ninguna emoción está sujeta totalmente al plano consciente, se le puede dar luz a estos sentimientos abandonados en lo prohibido y oculto de la mente.



No hay que temerle a las emociones irracionales, simplemente hay que conocerlas y darle libertad en el pensamiento, sin juzgarlas ni prohibirlas, por lo menos por uno mismo.




Cuando los placeres son maltratados



Las emociones prohibidas y rechazadas se vuelven un boomerang negativo contra las personas. El maltrato psicológico, entonces, comienza a configurarse cuando el sujeto manifiesta todo ese castigo que se impone a sí mismo, bloqueando su energía emocional.



En cambio, cuando éstas sensaciones negativas se proyectan sin tener total conciencia, se puede atacar a otras personas. Hay características cotidianas que pueden mostrar la manera en que éstos mecanismos se disparan.

Al principio pueden parecer inocentes, pero no lo son; la intolerancia bajo un cierto sarcasmo o el señalamiento exagerado de un defecto a otro, un chiste excesivamente agresivo o la impaciencia sin motivo con la pareja.


Estos pequeños detalles son maltratos que a veces realizamos en nuestras relaciones y que se convierten en un círculo vicioso, no tienen otro fin que la destrucción del vínculo.



El retorno al corazón



Sólo el amor y la aceptación, sin culpa, del temor a nuestros más profundos, arcaicos y prohibidos deseos, pueden remediar poco a poco tanto dolor y desamor. Sería importante que meditemos hasta dónde es el límite, cuándo comenzamos a perjudicar a las personas que tanto afirmamos que amamos.

Se puede llegar a dañar una relación y concretar el más tremendo de los castigos: renunciar a ser amados.

La importancia de sentirnos reconocidas ...La mujer y sus necesidades afectivas


Por años las mujeres nos hemos dedicado a los otros, y en estos tiempos nuestras necesidades pasan por sentirnos validadas, cuidadas y contenidas. Una mujer con sus necesidades afectivas cubiertas anda por la vida armónica y feliz, no así quienes tienen carencias de ellas, ya que en muchos casos desarrollan cuadros depresivos y enfermedades sicosomáticas.




Durante siglos nos han formado con una identidad femenina, donde lo central son los afectos. Nos han educado para ser fundamentalmente madres y esposas, y en base a eso la mujer ha ejercido desde siempre la función de proteger, custodiar, tutelar y nutrir. Estos roles forman parte de nuestra esencia y naturaleza biológica, pero en gran medida han sido adquiridos, enseñados y transmitidos con tal fuerza, que de palabras se convirtieron en modelos inmemoriales, que se repiten de una generación a otra.

A lo largo de la historia, las mujeres lo son en tanto comparten y se hacen cargo de la vida del otro, y esto ha sido a través de los afectos; llenándole sus necesidades, sabiendo lo que les pasa, cuidándolo, queriéndolo, entendiendo las claves, participando en todo lo que le afecta.

Esta es la expectativa que ha habido siempre en torno a nosotras, y somos mejores mujeres en la medida que conocemos mejor el lenguaje de los afectos y lo implementamos; aunque eso signifique caer en la negación y postergación de nosotras mismas. Y es éste precisamente el punto de conflicto de las féminas de hoy, en cuanto a cómo armonizamos el cuidado de los otros y el nuestro.
Es que aunque los tiempos han cambiado, y hoy la mujer sale a trabajar y cumple funciones que hasta hace poco eran privativas de hombres, sus roles clásicos e históricos siguen intactos. O sea que ahora ya no es sólo madre, esposa y dueña de casa, también es trabajadora, profesional, proveedora, etc.

Según la médico siquiatra y sicoterapeuta clínica, Sofía Salamovich, en esta nueva realidad, es la mujer quien hoy necesita sentirse validada en sus necesidades. “Durante siglos ha estado tan preocupada de los requerimientos de otros, que se ha descuidado de sí misma, es una gran desconocedora de lo que realmente necesita. Hoy quiere que hagan con ella lo que ha hecho por los demás. Quiere ser legitimada, cuidada, respetada, contenida, acompañada��?, señala la doctora.


Necesidades según la edad

Las necesidades afectivas de la mujer son diversas, y dependen de la edad, de la etapa que está viviendo y del tipo de relación que tengan. Según la doctora Salamovich, en una mujer de entre 15 y 25 años hay una enorme necesidad de compañía por un proceso de descubrimiento que está haciendo de sí misma. En una edad cercana a los 20, la joven está en una etapa en que los impulsos son muy grandes, surge la sexualidad, el descubrimiento de los otros, del mundo. Es por ello muy importante de parte de los padres ponerle un marco, una contención, que le permita a la adolescente hacer esa exploración, pero con resguardo; un delimitación que permita la libertad pero que a la vez establezca los límites.

Entre los 25 y 35 años la mujer está saliendo al mundo, ya ha estudiado –si es que siguió alguna carrera-, está empezando una vida laboral, y por tanto indicó Salamovich, está en plena etapa de armonización de su desarrollo personal, que involucra su trabajo, una pareja estable y en muchos casos la maternidad. Aquí sus necesidades van a ser de reconocimiento, de compañía, de un cuidado de los seres que la rodean, y de una comprensión de lo complejo que es su rol. “Las mujeres de esa edad tienen que armonizar muchas más variables, porque no han perdido ninguno de los roles anteriores, al contrario, van añadiendo. Y se sigue esperando que seamos buenas madres, esposas y dueñas de casa. Son exigencias vigentes y fundamentales, y continúa siendo nuestro eje. Hoy se espera que la cosa doméstica sea más compartida, pero en la práctica, por lo que he visto en mis pacientes de 30 años, ellas siguen siendo el cerebro pensante, se ven muy exigidas, y eso es bien agobiante porque es ella la última responsable��?, indicó Sofía.

Pasado los cuarenta años las mujeres atraviesan por una especie de crisis, porque a esa edad ya tienen un recorrido y se hacen muchas preguntas. Es una etapa de cuestionamientos, de balances, de sentir que están en la mitad de su vida, ya sus hijos están más grandes, y se preguntan si están conformes con lo que están haciendo, y si desean seguir así la segunda parte de su vida. Además experimentan cambios hormonales porque están entrando a la etapa de la menopausia, por lo que hay muchos cambios de ánimo. Aquí una vez más necesitan sentirse acogida, acompañada, querida, entendida, y respetada.

Los efectos de las carencias

Para Sofía Salamovich, una mujer que no tiene sus necesidades afectivas básicas cubiertas en ocasiones puede derivar en un cuadro depresivo. “Es muy común que se entre en cuestionamientos, surge inseguridad y una sensación de desvalorización; se sienten ellas poco merecedoras. Enfocan en ellas el problema, como si no fueran lo suficientemente queribles, atractivas o importantes, y eso sin duda provoca una baja autoestima��?, manifestó la profesional.

El apoyo afectivo de la pareja es un factor importante para sentirnos bien. Sin embargo señaló la siquiatra que en ese aspecto ha habido un cambio importante. “Las mujeres al volverse más potentes, valiosas y autosuficientes tampoco están dispuestas a aceptar cualquier pareja. Aspiran tener a alguien que de verdad sea un partner, las contengan, entiendan y con quien puedan establecer una relación más recíproca y de igualdad��?, indicó Sofía.

Una mujer afectivamente equilibrada anda por la vida más armónica, plena y feliz, lo que se traduce también en buena salud mental y física. No así quienes tienen carencias, ya que es muy común que desarrollen trastornos hormonales, digestivos –como colon irritable y úlceras-, y daño óseo muscular como artritis, mialgias, fribromialgias, y el cuadro cada vez más común de síndrome de fatiga crónica; todos ellos asociados al estrés y a una falta de armonía sicológica.

Los mejores condimentos para el amor


Si sus relaciones sexuales se están volviendo algo rutinarias, o si simplemente desea probar algunas originales formas de estimular aún más sus sentidos y preparar así un terreno mucho más fértil para el juego y/o acto sexual, no debería dejar de conocer la gran variedad de aceites, geles, perfumes, y demás “condimentos” que pueden hacer mucho más “sabrosas” sus relaciones sexuales.

En primer lugar, podemos citar las virtudes de la aromaterapia, una técnica que se basa en la utilización de aceites esenciales, con el objetivo de producir fragancias que tengan efectos sobre el sistema nervioso.

Gracias a esto, podemos aumentar significativamente nuestra sensibilidad, por lo que este “condimento” puede transformarse en un muy buen afrodisíaco. Esta técnica, se basa en el principio de la estimulación olfativa, que al ponerse en contacto las feromonas, produce los resultados descriptos anteriormente.

Por su parte los aceites derivados de las plantas, -entre las que se destacan las de lavanda, bergamota, sándalo, rosa, naranja, jengibre, ylang ylang, jazmín, vainilla, y todos los llamados eufóricos, como por ejemplo los que desprenden los cítricos-, son también muy apropiados para despertar nuestro deseo.

Por cierto que muy atrás han quedado los tiempos de nuestros padres y abuelos, donde se disponía del tiempo y la paciencia necesaria para lograr trabajar estos aceites y lograr utilizarlos para nuestros cuerpos.

Sin embargo, eso no significa que no se pueda tener acceso a los mismos, ya que, de hecho, estos se pueden encontrar en el mercado bajo la forma de extractos, cremas hidratantes para el cuerpo, lociones refrescantes (body splash), espumas y sales de baño.

Así, gracias a estas cremas y emulsiones especiales, nuestra piel (y la de nuestra pareja) deja de estar áspera y deshidratada, para tornarse suave y humectada. Y, como sabemos, no es lo mismo tocar o masajear una piel reseca que una con los atributos mencionados…

Condimentos 100 % eróticos

Los baños de inmersión son una de las formas más populares de estimular los sentidos y la imaginación. Y para los mismos, también existen una gran cantidad de “condimentos” que los pueden hacer aún mucho más sensuales y eróticos.

En primer lugar, para lograr el clima soñado, será imprescindible un “condimento” más abstracto e imposible de comprar: tiempo. En efecto, por más baños de inmersión, y esencias que se pongan o hagan, poco servirá todo esto si no se realiza en un contexto de calma y relajación, que sólo un largo tiempo (a solas) puede proporcionar.

Una vez que se tenga este “condimento” principal, se podrá comenzar a recurrir a los más tangibles y concretos, como sales de baño, velas y sahumerios.

En este punto, se debe resaltar la utilización de velas aromáticas, que también pueden ser uno de los mejores afrodisíacos. Para potenciar su aroma, se podría agregar una gotita de los aceites esenciales anteriormente descriptos, sobre la aureola de cera líquida que se forma después de un breve tiempo de encendida la vela.

Ser amante y madre a la vez...¡Me enamoré de un hombre menor!


Las mujeres lo buscan por placer y para suplir carencias afectivas. Al principio lo pasan bien, pero a la larga terminan asumiendo el agotador rol de madre-amante de su juvenil e inmadura conquista. El psicólogo Giorgio Agostini analiza este sueño femenino, más común en mujeres maduras que se sienten liberadas y con el derecho a tener un hombre a su entera disposición.




Así como para el hombre es un sueño la conquista de una pareja menor, para algunas mujeres también es una íntima y acariciada osadía.
Pero hay una diferencia a considerar. Mientras para ellos resulta una valía a su hombría y su poder seductor, para la mujer es un atrevimiento que aún es visto de mala manera por una sociedad todavía machista y represora de los instintos liberadores femeninos.

En las últimas décadas las mujeres han ganado terreno en diversos ámbitos, pero muchos sectores de la sociedad aún censuran el derecho femenino a una conquista más joven.

Para el destacado psicólogo y sociólogo Giorgio Agostini, esta diferencia de edad en la pareja no es nueva, aunque sí más vista en los últimos años por la liberación femenina y por una sociedad menos machista.

“Antes esto se daba menos, porque la sociedad era más censuradora con este tipo de relación amorosa, y por otro lado la mujer era más inhibida. Pero hoy la sociedad es menos censuradora y las mujeres están más desinhibidas, lo que influye que se vean más parejas de mujeres con hombres más jóvenes que ellas. En algunos países es casi una moda o tendencia��?, explica el profesional.

Dominio, agotamiento y celos
La mujer no sólo busca menos años en un hombre más joven, más bien quiere satisfacer necesidades de distinta índole. “Hay mujeres que quieren tener el dominio de la relación amorosa, y sobre todo buscan tener al hombre a su entera disposición. La diferencia de años y de madurez le otorga ese control��?, sostiene el doctor Agostini, especialista en terapia familiar y de pareja.

Según el destacado psicólogo otro factor que influye en esta relación de desigual en edad es la búsqueda de placer sexual, que la mujer lo obtendrá con mayor seguridad en un hombre menor que en otro de su edad. Pero la mera búsqueda sexual, en opinión del psicólogo, deja ver otras carencias más profundas, como los afectos. “Aún en mujeres casadas se da un vacío emocional y afectivo, que a veces llenan con un joven amante de turno. En mi experiencia clínica he visto también inmadurez emocional y alteración de personalidad en estas mujeres, situaciones que las llevan a buscar un hombre más joven que ellas para suplir mediante la vía erótica la sensación de vacío emocional que las afecta��?, concluye el profesional.

Por lo general la mujer entabla esta relación como una aventura pasajera, que al principio la disfruta pero que si se prolonga le traerá más desgastes y problemas que placer. “A la larga estas mujeres conquistadoras de jóvenes se aburren, porque sienten que más que un amante lo que tiene como pareja es un hombre-niño, y además inmaduro. Al principio todo anda bien, con una sexualidad satisfactoria y buenos momentos, pero con el tiempo la mujer se agota y cansa. Ocurre que al final la mujer no tiene una pareja ni un partner, si no un hombre inmaduro y subordinado que les da más dolores de cabeza que buena compañía��?, explica el psicólogo y sociólogo Giorgio Agostini.

De prolongarse por años esta relación la mujer suele sentirse insegura, porque la diferencia de edad cada vez se nota más y porque comienza a ver en mujeres de la misma edad de su pareja a potenciales rivales que amenazan su relación. Celos obsesivos y el afán por controlar cada paso de su joven pareja desgastan aún más a la mujer. “Ante ese escenario hay dos probabilidades, que el hombre joven deje a su mujer madura porque se cansó de sus celos y quiere una polola de su edad, o que sea la mujer quien se agote de tener a un hombre-niño y ya no desee más esa relación��?, dice el especialista.

El destacado psicólogo y terapeuta de parejas afirma que mientras más se extiende esta relación, mayor es el refuerzo del vínculo que debe hacer el hombre, para que en ella no cunda la inseguridad. “El tiene que reforzar el vínculo y dar explicaciones hasta por el hecho de mirar a una niña buenamoza en la calle. La mujer necesita escuchar a cada instante que sigue siendo atractiva y que otras mujeres no son una amenaza para ella��?, señala Agostini.

Si bien en algunas ocasiones se logran relaciones maduras y profundas, es más común que la mujer experimente un seudo enamoramiento, que en rigor es una sensación de pertenencia del hombre joven y no un amor verdadero.


Perfil de la amante-madre
Para Giorgio Agostini existe un perfil común en este tipo de mujeres.
• Mujeres entre 40 y 50 años. Han vivido bastante, algunas están separadas o no han logrado establecer relaciones estables. Se sienten más libres y desinhibidas.
• Dominantes y controladoras.
• Exigentes en el plano sexual, quiere un hombre que satisfaga sus expectativas eróticas, y si uno de su edad no se lo garantiza entonces no escatiman en satisfacer su vida sexual con un hombre más joven.
• Carencias afectivas importantes, que tratan llenar a través del sexo.
• Muy demandantes
• Autoritarias
• Bastante celosas

“En una perspectiva más amplia, las mujeres que entablan relaciones con hombres más jóvenes suelen pasarlo más mal que bien. Al principio es puro goce y satisfacción, pero con el tiempo el desgaste para ellas es considerable y sufren mucho para que la diferencia de edad no se haga tan notoria. Los celos, la inseguridad y el asumir el rol de madre-amante termina por agobiarlas��?, asegura el psicólogo y sociólogo.

A modo de sugerencia para mujeres que pretendan este tipo de relación, Giorgio Agostini les aconseja: “Lo primero es que sean honestas consigo mismas. Si sólo buscan una relación pasajera y placentera que la asuman así, pero que no se aferren a su joven conquista ni lo celen porque ambos sufrirán. Ahora si lo que pretenden es un vínculo profundo basado en el amor, deben asumir que con los años se notará más la diferencia de edad y que deben aprender a vivir así y no martirizarse procurando verse tan jóvenes como su hombre

¡Tengo un romance con un compañero de trabajo!


Encontrar el amor en el mundo laboral no es extraño, aunque sí complicado de asumir. El temor a reconocerlo ante jefes y superiores es comprensible, porque hasta hace unas décadas las empresas imponían rígidas normas prohibitivas al respecto. Pero una investigación europea asegura que combinar amor y trabajo mejora el rendimiento laboral, todo un respaldo a quienes viven la experiencia.




En promedio pasamos 9 horas diarias en el trabajo, en que compartimos de manera cotidiana con los compañeros de labores, tiempo mayor al que destinamos cada día para estar con nuestros seres queridos o la familia. Por ello no resulta extraño que en la jornada laboral nazcan afinidades con las personas con que allí se comparte, empatía que en ocasiones da lugar al amor.

Pero es común escuchar que lo peor es combinar amor y trabajo, aunque en la práctica no suceda lo mismo.

Según una investigación europea, lo que al principio puede ser un problema en realidad no lo es tal. Así lo sostiene la investigadora y sexóloga noruega Elsa Aalmas, quien asegura que combinar amor y trabajo aumenta el rendimiento laboral de los empleados. Según Aalmas, las parejas que son compañeros de trabajo se desempeñan con más energía en la jornada laboral y mejoran las relaciones en la empresa. Dicha investigación encontró, además, que uno de cada cinco trabajadores ha tenido romances en el empleo y uno de cada 10 parejas se conoce allí.

Para la psicóloga laboral Carolina Dibarrart, la relación amorosa entre trabajadores puede permitir un mejor desempeño de éstos en sus labores profesionales. “Esta mejora en las relaciones en la empresa se debería a que además de la amistad o amor que hay entre las dos partes, se da la confianza, se conocen mejor los sentimientos de ambos, lo que fomenta una actitud más relajada y afectiva. Por otro lado se dice que mantener relaciones amorosas en el trabajo resulta muy cómodo, porque es alguien a quien ves y con quien convives a diario, alguien con quien vas estableciendo las metas comunes que tienen e identificando sus gustos similares��?, señala la especialista.

La profesional explica que la política estándar de las empresas y compañías sobre esa situación ha cambiado en los últimos años. “Hace varias décadas existían rígidas normas que impedían que una organización contratara al familiar o esposa de un empleado, aunque aún es habitual prohibir una relación de supervisión entre miembros de una misma familia o esposos��?, aclara la psicóloga Dibarrart.

Decálogo de la pareja que comparte trabajo
Según la psicóloga Carolina Dibarrart, si existe una amistad o una relación de pareja en el trabajo, para que ésta no afecte el desempeño laboral, se sugiere:
• Ser honestos con uno mismo y con los demás.
• Ser profesionales y discretos, no mostrando tratos especiales frente a los compañeros de trabajo.
• El respeto al espacio vital de cada uno es indispensable, así como evitar meterse en el área laboral del otro.
• Cada cosa en su lugar, deben solucionar los problemas del trabajo en el trabajo y los de pareja fuera de la empresa.
• No utilizar los medios que la empresa proporcione para coquetear, como por ejemplo el correo electrónico
• Si la relación es más seria y hay compromiso, es conveniente que uno de los dos empiece a buscar trabajo en otra compañía o en otro departamento, dependiendo también si los reglamentos de la empresa lo permiten.
• Cuando estén juntos, fuera del ambiente laboral, eviten hablar de temas relacionado con éste.

Por último, la psicóloga laboral sugiere que en lugar de ocultar el romance o relación efectiva entre compañeros es preferible comunicarlo a los jefes y pares. “Es crucial la honestidad en la vida, por lo tanto, en el caso de existir una relación amorosa en el trabajo, no debería ser distinto. El impacto de ser descubiertos intentando mantener la relación oculta es muchísimo mayor que sincerarla, aunque la empresa no permita este tipo de relaciones en el trabajo. Si está prohibido por la empresa, se puede llegar a un acuerdo de plazo para que alguno de los dos encuentre trabajo en otra empresa. Pero al ser descubiertos se vulnera algo básico en cualquier relación laboral: la confianza?,

Mobbing...Cuando la violencia se instala en el trabajo


El término define la agresión psicológica ejercida en el ambiente laboral de manera sistemática y constante en el tiempo, con el objetivo de menoscabar, desmotivar y dañar a las personas en el ejercicio de sus funciones. Distinguir y parar a tiempo este tipo de violencia es importante, aclarando el hecho con el agresor y comunicarlo a las instancias superiores del lugar de trabajo.




Si bien el término es desconocido para el grueso de la población laboral activa, sus implicancias sí son reconocidas por aquellas personas que en sus lugares de trabajo han sido víctima de este tipo de violencia.

El Mobbing o Acoso Psicológico es un tipo de violencia ocurrida en los ambientes laborales, casi siempre ejercida por personas en jerarquía superiores a las víctimas de este tipo de agresión. Una encuesta de 2004 publicado en el sitio web de la Dirección del Trabajo - realizada por la consultora Laborum - da cuenta del significativo alcance de este fenómeno. Según el estudio del total de 5000 trabajadores encuestados, más de dos tercios de ellos fueron víctimas de Mobbing; un 34% se reconoció violentado en su actual trabajo y otro 33% se sintió hostigado en su anterior empleo.

Las cifras por cierto son preocupantes y muestran una dimensión más de un fenómeno en alza en nuestra sociedad; la violencia.

Mientras la violencia física es evidente, la agresión psicológica en ambientes laborales puede pasar inadvertida si la víctima no manifiesta el hecho ante el agresor o sus superiores. Por ello el Mobbing se manifiesta como un abuso de poder reiterado que pretende doblegar y dañar la autoestima y competitividad de la víctima mediante el ejercicio de la violencia psicológica, aunque también física en menor medida.

“Si bien en término mobbing es casi desconocido para la mayoría de la población laboralmente activa, lo que implica sí es de pleno dominio porque más de alguien la ha sufrido o ha sido testigo de un hecho así. La gente entiende que es algo malo, pero no sabe que es una conducta violenta tipificada como tal y que es una patología. Acá, a diferencia de otros países, entiendo que no está tipificado como delito. En Chile el acoso sexual sí es delito, pero entiendo que el acoso psicológico o mobbing igual se podría denunciar a la Inspección del Trabajo bajo otro tipo de figura legal constitutiva de delito. Espero y creo que en el futuro haya una ley al respecto, porque la violencia psicológica en el trabajo es un hecho��?, sostiene la psicóloga laboral Liz Romero.

Secuelas
La especialista explica qué debemos entender y qué consecuencias genera este nuevo concepto, que define a un tipo de violencia tan antigua como el trabajo mismo. “Casi siempre este tipo de violencia la ejerce quien tiene más jerarquía en el trabajo y su víctima es un subordinado. Por cierto que este acoso psicológico produce secuelas en el afectado, muchas insospechadas y que dañan bastante a la víctima. Las consecuencias en la salud psicológica son variadas y entre ellas están la desmotivación, trastornos de sueño y ansiedad, estrés, angustia e incluso depresión. Cada persona reacciona de manera distinta cuando la agraden o acosan y puede que algunos lo toleren mejor. Pero por el carácter sistemático y constante en el tiempo que define al mobbing, es bastante difícil que el agredido no se vea afectado en su salud mental o autoestima��?, explica la psicóloga Liz Romero.

La profesional se refiere también al agresor o acosador psicológico, quien es selectivo con sus víctimas pues encuentra en sólo algunas personas motivaciones para cometer sus agresiones. Distintas publicaciones también han profundizado en el tema, como la del académico Alfonso Riquelme de la Universidad de Viña del Mar. En la revista electrónica Ciencias Sociales Online de la mencionada Casa de Estudios, Riquelme describe a los acosadores psicológicos como “intimidadores en serie, mediocres inoperantes activos, perversos narcisistas, y acosadores psicopáticos y paranoides��?, según señala en la publicación “Mobbing, un tipo de violencia en el lugar de trabajo��?, de julio de 2006.

Aunque en el competitivo y estresante mundo laboral actual no es fácil determinar con exactitud cuáles son conductas distintivas de Mobbing, la psicóloga laboral Liz Romero menciona algunos tips ante los cuales se debe estar alerta. “Si te restringen la información o te aíslan absolutamente, como dejándote sólo a tí sin un e-mail informativo o un memo que todos los demás tienen pero tu no. Si la empresa por ejemplo hace una convivencia y fiesta pero sólo a ti no te invitaron puede ser una señal de que quieren dañarte psicológicamente. Los anteriores pueden ser ejemplos burdos o extremos, pero son indicadores que señalan que contigo están haciendo una diferencia negativa de la que hay que sospechar y estar atento��?, dice la profesional.

También sobrenombres, críticas por la forma de vestir o cambios repentinos de funciones que no parecen tener lógica podrían ser señales de mobbing.

Por último la psicóloga Liz Romero afirma que la aspiración de trabajar en un ambiente donde prime el respeto, la cordialidad e incluso el afecto no es un anhelo desmedido, sino una condición necesaria y legítima para la sana convivencia laboral. Un clima laboral sano y acogedor es una meta para muchas empresas, donde la gerencia de Recursos Humanos tiene como objetivo la consecución de ese logro.

Si ese ideal de ambiente se ve afectado con actitudes propias de mobbing, la psicóloga laboral aconseja que el afectado primero lo converse y aclare con el agresor. Pero si persisten las acciones violentas o intimidadoras la siguiente instancia debe ser una queja formal y fundamentada ante el departamento de Recursos Humanos.

El Estres


El estrés es un estado de gran tensión nerviosa originado en la persona por el exceso de trabajo, las aspiraciones no satisfechas, la ansiedad, etc. Suele manifestarse a través de una serie de reacciones que van desde la fatiga prolongada y el agotamiento hasta dolores de cabeza, gastritis, úlceras, etc., pudiendo ocasionar incluso trastornos psicológicos.

ESTRÉS NORMAL

El estrés normal no puede eliminarse, porque es una parte de nuestra vida, hasta puede ser positivo si sabemos manejarlo eficazmente.

El estrés no se puede considerar en principio como una enfermedad sino como la respuesta, tanto física como mental, a las adaptaciones y ajustes del ser humano a los diversos acontecimientos vitales.

El estrés causa la ansiedad, que en pequeñas cantidades es positivo y saludable porque nos mueve a hacer las cosas bien.

El estrés es una defensa natural del organismo que se encuentra dentro de nosotros mismos y que sirve para hacer frente a demandas excepcionales de experiencias difíciles en nuestra vida diaria, es también un importante aumento en el nivel de activación fisiológica y cognitiva con recursos también excepcionales.

ESTRÉS PATOLÓGICO

Cuando el estrés se transforma en una reacción prolongada e intensa es muy posible que desencadene serios problemas físicos y psíquicos.

Si no se libera al organismo de estos cambios ocurridos durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, se entra en un estado de estrés crónico. Cuando uno se siente estresado y añade aun más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar ocasionando desgaste físico, crisis del llanto, y potencialmente depresión.

CAUSAS DE ESTRÉS PATOLÓGICO

Las amenazas exteriores producen en nuestro cuerpo unos cambios estresantes. Así nuestra forma de reaccionar ante los problemas, las demandas y los peligros, viene determinada por una aptitud innata de lucha o huida, cuando los estímulos que nos llegan son interpretados como amenazantes.

Reacciones incompletas ante estímulos, no resueltas adecuadamente, por ejemplo:

En el trabajo:

Exceso o falta de trabajo.
Rapidez en realizar la tarea.
Necesidad de tomar decisiones.
Fatiga, por esfuerzo físico importante.
Viajes largos y numerosos.
Excesivo numero de horas de trabajo.
Cambios en el trabajo.
Individuo que cuenta con insuficiente responsabilidad.
Falta de participación en la toma de decisiones.
Falta de apoyo por parte de la dirección.
Cambios tecnológicos a los que hay que adaptarse.
Falta de seguridad en el trabajo.
Incongruencia o falta de equidad en una promoción insuficiente o excesiva.
Consciencia de haber alcanzado el propio techo.
En las relaciones sociales:

Falta de relaciones,
Relaciones hipócritas,
Relación distante.
Situaciones normales de la vida:

hablar en publico,
hacer una declaración de amor...,
Realizar o tomar exámenes,
Estos estímulos pueden producir substancias bioquímicas o eléctricas que pueden producir estrés como; el frío - el calor - el ruido - el café - el tabaco.
SÍNTOMAS DEL ESTRÉS PATOLÓGICO

El estrés, sobre todo el patológico, suele presentarse con síntomas físicos evidentes:

Las pupilas se agrandan para mejorar la visión,
El oído se agudiza,
Los músculos se tensan para responder al desafío,
La sangre es bombeada al cerebro para aumentar la llegada de oxigeno a las células y favorecer los procesos mentales.
Las frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan,
Y como la sangre se desvía preferentemente hacia la cabeza y el tronco, las extremidades y sobre todo las manos y los pies, se perciben fríos y sudorosos.
EFECTOS SECUNDARIOS DE SITUACIONES DE ESTRÉS CRÓNICO

El estrés crónico puede producir:

Aumento de susceptibilidad a los resfriados,
Aumenta el riesgo de los problemas cardiacos, presión arterial alta, diabetes, asma, ulceras, colitis y cáncer.
Aumentos del azúcar en la sangre.
Aumenta el colesterol, hay una liberación de ácidos grasos en la sangre.
Aumenta los niveles de corticoides.
Disminuye el riego sanguíneo periférico, disminuye el sistema digestivo,
Con frecuencia el estrés se asocia a trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Secundariamente produce una incapacidad para tomar decisiones, sensación de confusión, incapacidad para concentrarse, dificultad para dirigir la atención desorientación, olvidos frecuentes, bloqueos mentales.

El Ciberamor


El amor se ha globalizado y ahora son infinitas las probabilidades de conseguir a su alma gemela. Basta navegar en los sitios de solteros, colocar tus datos, señas, gustos y fotos y ¡Zaz! en un santiamén aparecen en la intimidad de la pantalla del computador, hombres o mujeres, sea el caso, que desean ser su pareja, bien para correr una aventura o hasta para casarse.

El problema es que a través de internet se han presentado personas que presentan severos desajustes en su afectividad y sus emociones al hallarse con la persona "amada".

El enamoramiento en Internet tiene características virtuales que no se dan en el encuentro amoroso real. Se vive una permanente fantasía. Es un amor "escrito" en emailes que van y vienen, o "hablado" a través de la pantalla donde aunque se puedan ver los cuerpos al desnudo, contemplarse y escuchar sus propios gemidos y frases pasionales, no permite establecer un contacto bioquímico entre la pareja. El mensaje es erótico, pero sin la química ni el contacto del amor. Se escucha, se ve, pero no se palpa, no se siente, no se toca. El orgasmo se logra a través de la masturbación frente al otro lo cual centra la actividad sexual no dentro de la intimidad de pareja sino mostrando la propia intimidad de cada quien.

Otra de las particulares del "ciberamor" es que las parejas solo muestran fundamentalmente su dimensión escrita. Los seres humanos somos multidimensionales con muchas facetas. Nos comportamos de una forma con nuestra familia, distintos en el trabajo, hablamos reflejando una forma de ser; cuando escribimos somos diferentes. Se puede ser tímido en persona y extrovertido en la red. Recordemos que en carnaval numerosas personas se descubren opuestos a lo que en verdad son. En Internet podemos exponer cómo somos corporalmente en una foto o video y tal vez cómo es nuestro razonamiento escrito, pero no enseñamos nuestra conducta, como pensamos, olemos, cómo nos comportamos en nuestras circunstancias, cómo efectivamente somos. Nos revelamos como pretendemos que nos vea el otro.

Todo esto conlleva a un sinnúmero de fracasos afectivos, desencantos y frustraciones cuando la pareja por fin se conocen físicamente. Algunos descubren que sexualmente no funcionan, otros que la pareja, frente a frente, es "distinta" a cuando está en la pantalla.

Veamos al ciberamor como una herramienta para ampliar las posibilidades de escogencia, pero le recomendamos, una vez que contacte a alguien en la red, buscar lo más pronto posible el encuentro real y seguro. No se enamore de lo que vea en pantalla, espere enamorarse de un auténtico ser.

¿Por qué nos quedamos pegadas?...Mujeres que se resisten a crecer


Hay féminas que se resisten al paso del tiempo, a los cambios, y que se visten y actúan como jovencitas, llegando a competir, incluso, con sus propias hijas. La sicóloga Andrea Marín, explica que se puede caer en este comportamiento cuando hay una inmadurez emocional y la persona tiene un desfase en sus etapas de desarrollo.




La mamá de Anita tiene 50 años, el doble de su hija, pero representa una década menos. Como sus piernas son contorneadas, y todavía arranca piropos en la calle, viste minifalda y blusas ajustadas. Cuando anda con su hija algunos suelen preguntarles si son hermanas…

Esta es una escena que para muchos puede resultar muy familiar. Y es que actualmente existen muchos casos de mujeres de cuatro décadas y más, que simplemente no asumen el paso del tiempo, se resisten a envejecer, es decir, se quedaron “pegadas��?. Algunas intentan competir con sus pares más jóvenes, incluso, con sus propias hijas en el vestir y en otros comportamientos.

Al respecto, la sicóloga Andrea Marín, explica que hay dos grupos de mujeres que pueden caer en este fenómeno. En el primero, se encuentran aquellas féminas inmaduras, que sufren un desfase en las etapas de su desarrollo. Y el segundo caso, agrupa a esas mujeres muy “activas en lo cognitivo��?, opinantes, que no quieren mantenerse al margen de la actualidad.

La sicóloga explica que en el primer caso están aquellas féminas que sufren el complejo de “Wendy��?, que es similar al de Peter Pan en el hombre. “Se trata de mujeres que no quieren crecer. Son personas que se resisten totalmente a los cambios. Las variaciones fisiológicas que sufren, les van indicando que sus etapas de desarrollo están cambiando, pero éstas hacen caso omiso de ello. Y no es que no se den cuenta, sólo que se oponen a que el proceso ocurra y se comportan como si tuvieran muchos años menos. Se visten en forma juvenil y socialmente pueden tener actitudes que no corresponden a su edad. Salen a fiestas y se relacionan con personas que podrían ser sus hijos��?, afirma la profesional.


Adolescencia tardía

No se vaya a pensar que a las mujeres que se quedaron “pegadas��? no se les nota la edad, sostiene la sicóloga.
“Una mujer de 50 años se puede ver regia, pero todos saben la edad que tiene. El punto es que sicológicamente no se comporta según el calendario. Su desarrollo es disarmónico; en la inteligencia tiene una edad, y en lo corporal, otra��?, afirma.

Agrega que en algunos casos puede suceder que el cuerpo hasta retrase los procesos sociológicos como la menopausia. Una mujer que no quiere crecer puede retardarla hasta los 55 años, asegura la profesional.

A juicio de la sicóloga, las mujeres pueden adoptar este tipo de comportamiento por diferentes causas. La principal es cuando no disfrutaron adecuadamente cada una de las etapas de su desarrollo.

“Estamos hablando de personas que se perdieron el disfrute real. Se saltaron la fase de la adolescencia y la viven tardíamente. Y esto es común que ocurra, porque hace algunos años la gente se casaba muy joven y se pasaba por alto algunas fases o etapas de su vida, que una vez adultas y maduras quieren comenzar a vivir��?, aclara.

Mujeres que sienten que tienen algo que decir

El otro grupo de mujeres maduras que en algún momento puede adoptar un comportamiento atribuible a sus pares más jóvenes son aquellas que simplemente se “empezaron a subir a los cambios��? un poco más tarde que el resto, lo que no se relaciona con inmadurez.

“Son mujeres muy activas en términos cognitivos que sienten que tienen muchas cosas que decir. Están ansiosas de participar, no se quieren perder las cosas, y su actitud no tiene nada que ver con que se sientan más jóvenes o no quieran aceptar la edad que tienen��?, explica la profesional.

A esas mujeres que se sientan identificadas con el complejo de “Wendy��?, la sicóloga les aconseja que busquen redes de apoyo con personas de edad similares con las que puedan compartir los mismos intereses. Estos grupos pueden encontrarse en los centros comunitarios.

“El problema es tratable con terapia, porque se relaciona con la satisfacción de necesidades. Es equiparar lo que se quiere ser con lo que se es

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)


Se presenta como una preocupación excesiva, con relación a una situación, eventos o a otras personas. Lo sufre alrededor del 5% de la población. Las personas que lo sufren están constantemente pensando y anticipándose negativamente a los hechos. Por ejemplo, se preocupan por posibles accidentes o desgracias que puede sufrir algún familiar, aunque éste no se encuentre en peligro o en riesgo.

Este tipo de miedo es crónico, y es por esto que la persona necesita tener constantes reaseguros a fin de poder bajar su nivel de ansiedad. Como por ejemplo llamar o hacer que lo llamen varias veces en el día los familiares para confirmarle que están bien. Suele confundirse con un tipo de personalidad "ansiosa" y de ahí que la persona llegue a consulta después de padecerlo mucho tiempo.

Se presenta abruptamente. Existe en el individuo una predisposición hereditaria para sufrir el trastorno de ansiedad generalizada, al igual que como ocurre con todas las personas que sufren un cuadro de ansiedad.

Por lo general el poder imaginativo de los que sufren esta patología es muy alto y muy rico, lamentablemente no muy variado. Por esto si el esposo no llega a horario, se imaginan que pronto van a tocar y timbre y le dirán: “Ud. Es la viuda de González", o si pasa una ambulancia con la sirena, inmediatamente lo asocian “con un accidente del familiar".

Los síntomas son: tensión motora (temblores, dolores musculares, inquietud), sensaciones corporales (ahogos, taquicardias, diarreas, nauseas, "nudo en la garganta" etc.), hipervigilancia, dificultad para concentrarse, dificultades para dormir, exageración en la respuesta de alarma.

La realidad nos muestra que existe una disminución notable en la calidad de vida del paciente, y los familiares se ven coartados y limitados en sus propias actividades ya que tienen que estar constantemente informando a qué lugares van, cuanto tiempo se van a demorar. Y cuando ocurre algún imprevisto tratan de avisar lo más rápido posible a fin de que el otro se quede más tranquilo.