Mobbing...Cuando la violencia se instala en el trabajo


El término define la agresión psicológica ejercida en el ambiente laboral de manera sistemática y constante en el tiempo, con el objetivo de menoscabar, desmotivar y dañar a las personas en el ejercicio de sus funciones. Distinguir y parar a tiempo este tipo de violencia es importante, aclarando el hecho con el agresor y comunicarlo a las instancias superiores del lugar de trabajo.




Si bien el término es desconocido para el grueso de la población laboral activa, sus implicancias sí son reconocidas por aquellas personas que en sus lugares de trabajo han sido víctima de este tipo de violencia.

El Mobbing o Acoso Psicológico es un tipo de violencia ocurrida en los ambientes laborales, casi siempre ejercida por personas en jerarquía superiores a las víctimas de este tipo de agresión. Una encuesta de 2004 publicado en el sitio web de la Dirección del Trabajo - realizada por la consultora Laborum - da cuenta del significativo alcance de este fenómeno. Según el estudio del total de 5000 trabajadores encuestados, más de dos tercios de ellos fueron víctimas de Mobbing; un 34% se reconoció violentado en su actual trabajo y otro 33% se sintió hostigado en su anterior empleo.

Las cifras por cierto son preocupantes y muestran una dimensión más de un fenómeno en alza en nuestra sociedad; la violencia.

Mientras la violencia física es evidente, la agresión psicológica en ambientes laborales puede pasar inadvertida si la víctima no manifiesta el hecho ante el agresor o sus superiores. Por ello el Mobbing se manifiesta como un abuso de poder reiterado que pretende doblegar y dañar la autoestima y competitividad de la víctima mediante el ejercicio de la violencia psicológica, aunque también física en menor medida.

“Si bien en término mobbing es casi desconocido para la mayoría de la población laboralmente activa, lo que implica sí es de pleno dominio porque más de alguien la ha sufrido o ha sido testigo de un hecho así. La gente entiende que es algo malo, pero no sabe que es una conducta violenta tipificada como tal y que es una patología. Acá, a diferencia de otros países, entiendo que no está tipificado como delito. En Chile el acoso sexual sí es delito, pero entiendo que el acoso psicológico o mobbing igual se podría denunciar a la Inspección del Trabajo bajo otro tipo de figura legal constitutiva de delito. Espero y creo que en el futuro haya una ley al respecto, porque la violencia psicológica en el trabajo es un hecho��?, sostiene la psicóloga laboral Liz Romero.

Secuelas
La especialista explica qué debemos entender y qué consecuencias genera este nuevo concepto, que define a un tipo de violencia tan antigua como el trabajo mismo. “Casi siempre este tipo de violencia la ejerce quien tiene más jerarquía en el trabajo y su víctima es un subordinado. Por cierto que este acoso psicológico produce secuelas en el afectado, muchas insospechadas y que dañan bastante a la víctima. Las consecuencias en la salud psicológica son variadas y entre ellas están la desmotivación, trastornos de sueño y ansiedad, estrés, angustia e incluso depresión. Cada persona reacciona de manera distinta cuando la agraden o acosan y puede que algunos lo toleren mejor. Pero por el carácter sistemático y constante en el tiempo que define al mobbing, es bastante difícil que el agredido no se vea afectado en su salud mental o autoestima��?, explica la psicóloga Liz Romero.

La profesional se refiere también al agresor o acosador psicológico, quien es selectivo con sus víctimas pues encuentra en sólo algunas personas motivaciones para cometer sus agresiones. Distintas publicaciones también han profundizado en el tema, como la del académico Alfonso Riquelme de la Universidad de Viña del Mar. En la revista electrónica Ciencias Sociales Online de la mencionada Casa de Estudios, Riquelme describe a los acosadores psicológicos como “intimidadores en serie, mediocres inoperantes activos, perversos narcisistas, y acosadores psicopáticos y paranoides��?, según señala en la publicación “Mobbing, un tipo de violencia en el lugar de trabajo��?, de julio de 2006.

Aunque en el competitivo y estresante mundo laboral actual no es fácil determinar con exactitud cuáles son conductas distintivas de Mobbing, la psicóloga laboral Liz Romero menciona algunos tips ante los cuales se debe estar alerta. “Si te restringen la información o te aíslan absolutamente, como dejándote sólo a tí sin un e-mail informativo o un memo que todos los demás tienen pero tu no. Si la empresa por ejemplo hace una convivencia y fiesta pero sólo a ti no te invitaron puede ser una señal de que quieren dañarte psicológicamente. Los anteriores pueden ser ejemplos burdos o extremos, pero son indicadores que señalan que contigo están haciendo una diferencia negativa de la que hay que sospechar y estar atento��?, dice la profesional.

También sobrenombres, críticas por la forma de vestir o cambios repentinos de funciones que no parecen tener lógica podrían ser señales de mobbing.

Por último la psicóloga Liz Romero afirma que la aspiración de trabajar en un ambiente donde prime el respeto, la cordialidad e incluso el afecto no es un anhelo desmedido, sino una condición necesaria y legítima para la sana convivencia laboral. Un clima laboral sano y acogedor es una meta para muchas empresas, donde la gerencia de Recursos Humanos tiene como objetivo la consecución de ese logro.

Si ese ideal de ambiente se ve afectado con actitudes propias de mobbing, la psicóloga laboral aconseja que el afectado primero lo converse y aclare con el agresor. Pero si persisten las acciones violentas o intimidadoras la siguiente instancia debe ser una queja formal y fundamentada ante el departamento de Recursos Humanos.

El Estres


El estrés es un estado de gran tensión nerviosa originado en la persona por el exceso de trabajo, las aspiraciones no satisfechas, la ansiedad, etc. Suele manifestarse a través de una serie de reacciones que van desde la fatiga prolongada y el agotamiento hasta dolores de cabeza, gastritis, úlceras, etc., pudiendo ocasionar incluso trastornos psicológicos.

ESTRÉS NORMAL

El estrés normal no puede eliminarse, porque es una parte de nuestra vida, hasta puede ser positivo si sabemos manejarlo eficazmente.

El estrés no se puede considerar en principio como una enfermedad sino como la respuesta, tanto física como mental, a las adaptaciones y ajustes del ser humano a los diversos acontecimientos vitales.

El estrés causa la ansiedad, que en pequeñas cantidades es positivo y saludable porque nos mueve a hacer las cosas bien.

El estrés es una defensa natural del organismo que se encuentra dentro de nosotros mismos y que sirve para hacer frente a demandas excepcionales de experiencias difíciles en nuestra vida diaria, es también un importante aumento en el nivel de activación fisiológica y cognitiva con recursos también excepcionales.

ESTRÉS PATOLÓGICO

Cuando el estrés se transforma en una reacción prolongada e intensa es muy posible que desencadene serios problemas físicos y psíquicos.

Si no se libera al organismo de estos cambios ocurridos durante la fase de reconocimiento y consideración de la amenaza, se entra en un estado de estrés crónico. Cuando uno se siente estresado y añade aun más estrés, los centros reguladores del cerebro tienden a hiperreaccionar ocasionando desgaste físico, crisis del llanto, y potencialmente depresión.

CAUSAS DE ESTRÉS PATOLÓGICO

Las amenazas exteriores producen en nuestro cuerpo unos cambios estresantes. Así nuestra forma de reaccionar ante los problemas, las demandas y los peligros, viene determinada por una aptitud innata de lucha o huida, cuando los estímulos que nos llegan son interpretados como amenazantes.

Reacciones incompletas ante estímulos, no resueltas adecuadamente, por ejemplo:

En el trabajo:

Exceso o falta de trabajo.
Rapidez en realizar la tarea.
Necesidad de tomar decisiones.
Fatiga, por esfuerzo físico importante.
Viajes largos y numerosos.
Excesivo numero de horas de trabajo.
Cambios en el trabajo.
Individuo que cuenta con insuficiente responsabilidad.
Falta de participación en la toma de decisiones.
Falta de apoyo por parte de la dirección.
Cambios tecnológicos a los que hay que adaptarse.
Falta de seguridad en el trabajo.
Incongruencia o falta de equidad en una promoción insuficiente o excesiva.
Consciencia de haber alcanzado el propio techo.
En las relaciones sociales:

Falta de relaciones,
Relaciones hipócritas,
Relación distante.
Situaciones normales de la vida:

hablar en publico,
hacer una declaración de amor...,
Realizar o tomar exámenes,
Estos estímulos pueden producir substancias bioquímicas o eléctricas que pueden producir estrés como; el frío - el calor - el ruido - el café - el tabaco.
SÍNTOMAS DEL ESTRÉS PATOLÓGICO

El estrés, sobre todo el patológico, suele presentarse con síntomas físicos evidentes:

Las pupilas se agrandan para mejorar la visión,
El oído se agudiza,
Los músculos se tensan para responder al desafío,
La sangre es bombeada al cerebro para aumentar la llegada de oxigeno a las células y favorecer los procesos mentales.
Las frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan,
Y como la sangre se desvía preferentemente hacia la cabeza y el tronco, las extremidades y sobre todo las manos y los pies, se perciben fríos y sudorosos.
EFECTOS SECUNDARIOS DE SITUACIONES DE ESTRÉS CRÓNICO

El estrés crónico puede producir:

Aumento de susceptibilidad a los resfriados,
Aumenta el riesgo de los problemas cardiacos, presión arterial alta, diabetes, asma, ulceras, colitis y cáncer.
Aumentos del azúcar en la sangre.
Aumenta el colesterol, hay una liberación de ácidos grasos en la sangre.
Aumenta los niveles de corticoides.
Disminuye el riego sanguíneo periférico, disminuye el sistema digestivo,
Con frecuencia el estrés se asocia a trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Secundariamente produce una incapacidad para tomar decisiones, sensación de confusión, incapacidad para concentrarse, dificultad para dirigir la atención desorientación, olvidos frecuentes, bloqueos mentales.

El Ciberamor


El amor se ha globalizado y ahora son infinitas las probabilidades de conseguir a su alma gemela. Basta navegar en los sitios de solteros, colocar tus datos, señas, gustos y fotos y ¡Zaz! en un santiamén aparecen en la intimidad de la pantalla del computador, hombres o mujeres, sea el caso, que desean ser su pareja, bien para correr una aventura o hasta para casarse.

El problema es que a través de internet se han presentado personas que presentan severos desajustes en su afectividad y sus emociones al hallarse con la persona "amada".

El enamoramiento en Internet tiene características virtuales que no se dan en el encuentro amoroso real. Se vive una permanente fantasía. Es un amor "escrito" en emailes que van y vienen, o "hablado" a través de la pantalla donde aunque se puedan ver los cuerpos al desnudo, contemplarse y escuchar sus propios gemidos y frases pasionales, no permite establecer un contacto bioquímico entre la pareja. El mensaje es erótico, pero sin la química ni el contacto del amor. Se escucha, se ve, pero no se palpa, no se siente, no se toca. El orgasmo se logra a través de la masturbación frente al otro lo cual centra la actividad sexual no dentro de la intimidad de pareja sino mostrando la propia intimidad de cada quien.

Otra de las particulares del "ciberamor" es que las parejas solo muestran fundamentalmente su dimensión escrita. Los seres humanos somos multidimensionales con muchas facetas. Nos comportamos de una forma con nuestra familia, distintos en el trabajo, hablamos reflejando una forma de ser; cuando escribimos somos diferentes. Se puede ser tímido en persona y extrovertido en la red. Recordemos que en carnaval numerosas personas se descubren opuestos a lo que en verdad son. En Internet podemos exponer cómo somos corporalmente en una foto o video y tal vez cómo es nuestro razonamiento escrito, pero no enseñamos nuestra conducta, como pensamos, olemos, cómo nos comportamos en nuestras circunstancias, cómo efectivamente somos. Nos revelamos como pretendemos que nos vea el otro.

Todo esto conlleva a un sinnúmero de fracasos afectivos, desencantos y frustraciones cuando la pareja por fin se conocen físicamente. Algunos descubren que sexualmente no funcionan, otros que la pareja, frente a frente, es "distinta" a cuando está en la pantalla.

Veamos al ciberamor como una herramienta para ampliar las posibilidades de escogencia, pero le recomendamos, una vez que contacte a alguien en la red, buscar lo más pronto posible el encuentro real y seguro. No se enamore de lo que vea en pantalla, espere enamorarse de un auténtico ser.

¿Por qué nos quedamos pegadas?...Mujeres que se resisten a crecer


Hay féminas que se resisten al paso del tiempo, a los cambios, y que se visten y actúan como jovencitas, llegando a competir, incluso, con sus propias hijas. La sicóloga Andrea Marín, explica que se puede caer en este comportamiento cuando hay una inmadurez emocional y la persona tiene un desfase en sus etapas de desarrollo.




La mamá de Anita tiene 50 años, el doble de su hija, pero representa una década menos. Como sus piernas son contorneadas, y todavía arranca piropos en la calle, viste minifalda y blusas ajustadas. Cuando anda con su hija algunos suelen preguntarles si son hermanas…

Esta es una escena que para muchos puede resultar muy familiar. Y es que actualmente existen muchos casos de mujeres de cuatro décadas y más, que simplemente no asumen el paso del tiempo, se resisten a envejecer, es decir, se quedaron “pegadas��?. Algunas intentan competir con sus pares más jóvenes, incluso, con sus propias hijas en el vestir y en otros comportamientos.

Al respecto, la sicóloga Andrea Marín, explica que hay dos grupos de mujeres que pueden caer en este fenómeno. En el primero, se encuentran aquellas féminas inmaduras, que sufren un desfase en las etapas de su desarrollo. Y el segundo caso, agrupa a esas mujeres muy “activas en lo cognitivo��?, opinantes, que no quieren mantenerse al margen de la actualidad.

La sicóloga explica que en el primer caso están aquellas féminas que sufren el complejo de “Wendy��?, que es similar al de Peter Pan en el hombre. “Se trata de mujeres que no quieren crecer. Son personas que se resisten totalmente a los cambios. Las variaciones fisiológicas que sufren, les van indicando que sus etapas de desarrollo están cambiando, pero éstas hacen caso omiso de ello. Y no es que no se den cuenta, sólo que se oponen a que el proceso ocurra y se comportan como si tuvieran muchos años menos. Se visten en forma juvenil y socialmente pueden tener actitudes que no corresponden a su edad. Salen a fiestas y se relacionan con personas que podrían ser sus hijos��?, afirma la profesional.


Adolescencia tardía

No se vaya a pensar que a las mujeres que se quedaron “pegadas��? no se les nota la edad, sostiene la sicóloga.
“Una mujer de 50 años se puede ver regia, pero todos saben la edad que tiene. El punto es que sicológicamente no se comporta según el calendario. Su desarrollo es disarmónico; en la inteligencia tiene una edad, y en lo corporal, otra��?, afirma.

Agrega que en algunos casos puede suceder que el cuerpo hasta retrase los procesos sociológicos como la menopausia. Una mujer que no quiere crecer puede retardarla hasta los 55 años, asegura la profesional.

A juicio de la sicóloga, las mujeres pueden adoptar este tipo de comportamiento por diferentes causas. La principal es cuando no disfrutaron adecuadamente cada una de las etapas de su desarrollo.

“Estamos hablando de personas que se perdieron el disfrute real. Se saltaron la fase de la adolescencia y la viven tardíamente. Y esto es común que ocurra, porque hace algunos años la gente se casaba muy joven y se pasaba por alto algunas fases o etapas de su vida, que una vez adultas y maduras quieren comenzar a vivir��?, aclara.

Mujeres que sienten que tienen algo que decir

El otro grupo de mujeres maduras que en algún momento puede adoptar un comportamiento atribuible a sus pares más jóvenes son aquellas que simplemente se “empezaron a subir a los cambios��? un poco más tarde que el resto, lo que no se relaciona con inmadurez.

“Son mujeres muy activas en términos cognitivos que sienten que tienen muchas cosas que decir. Están ansiosas de participar, no se quieren perder las cosas, y su actitud no tiene nada que ver con que se sientan más jóvenes o no quieran aceptar la edad que tienen��?, explica la profesional.

A esas mujeres que se sientan identificadas con el complejo de “Wendy��?, la sicóloga les aconseja que busquen redes de apoyo con personas de edad similares con las que puedan compartir los mismos intereses. Estos grupos pueden encontrarse en los centros comunitarios.

“El problema es tratable con terapia, porque se relaciona con la satisfacción de necesidades. Es equiparar lo que se quiere ser con lo que se es

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)


Se presenta como una preocupación excesiva, con relación a una situación, eventos o a otras personas. Lo sufre alrededor del 5% de la población. Las personas que lo sufren están constantemente pensando y anticipándose negativamente a los hechos. Por ejemplo, se preocupan por posibles accidentes o desgracias que puede sufrir algún familiar, aunque éste no se encuentre en peligro o en riesgo.

Este tipo de miedo es crónico, y es por esto que la persona necesita tener constantes reaseguros a fin de poder bajar su nivel de ansiedad. Como por ejemplo llamar o hacer que lo llamen varias veces en el día los familiares para confirmarle que están bien. Suele confundirse con un tipo de personalidad "ansiosa" y de ahí que la persona llegue a consulta después de padecerlo mucho tiempo.

Se presenta abruptamente. Existe en el individuo una predisposición hereditaria para sufrir el trastorno de ansiedad generalizada, al igual que como ocurre con todas las personas que sufren un cuadro de ansiedad.

Por lo general el poder imaginativo de los que sufren esta patología es muy alto y muy rico, lamentablemente no muy variado. Por esto si el esposo no llega a horario, se imaginan que pronto van a tocar y timbre y le dirán: “Ud. Es la viuda de González", o si pasa una ambulancia con la sirena, inmediatamente lo asocian “con un accidente del familiar".

Los síntomas son: tensión motora (temblores, dolores musculares, inquietud), sensaciones corporales (ahogos, taquicardias, diarreas, nauseas, "nudo en la garganta" etc.), hipervigilancia, dificultad para concentrarse, dificultades para dormir, exageración en la respuesta de alarma.

La realidad nos muestra que existe una disminución notable en la calidad de vida del paciente, y los familiares se ven coartados y limitados en sus propias actividades ya que tienen que estar constantemente informando a qué lugares van, cuanto tiempo se van a demorar. Y cuando ocurre algún imprevisto tratan de avisar lo más rápido posible a fin de que el otro se quede más tranquilo.

La Neuropsicología


Existe un sector en que la función del psicólogo es tan desconocida como necesaria, la neuropsicología. Es el área de la psicología que se ocupa de las relaciones cerebro-conducta, representando una aplicación genuina del enfoque biopsicosocial a la comprensión de la mente humana.

¿ QUÉ ES ?

La neuropsicología es el área de la psicología que se ocupa de las relaciones cerebro-conducta, representando una aplicación genuina del enfoque biopsicosocial a la comprensión de la mente humana. Se diferencia de otras especialidades básicamente en tres aspectos:


En el tipo de población atendida: personas con disfunciones cognitivas, trastornos de la conducta o problemas funcionales en las que se sospecha la afectación del sistema nervioso central. Por ejemplo, esquizofrenia, demencia, lesión cerebral adquirida, enfermedades genéticas y neurológicas, intoxicaciones, hiperactividad, SIDA, cáncer, toxicomanías, etc..
En los problemas tratados: lesiones o disfunciones del cerebro.
En los procedimientos y técnicas empleadas: tests neuropsicológicos, pruebas de neuroimagen y terapias psicológicas (modificación de conducta, neurorrehabilitación, terapia familiar, etc..).
FUNCIONES DEL NEUROPSICÓLOGO

Consisten en:


El diagnóstico clínico del funcionamiento cognitivo, conductual y emocional mediante pruebas estandarizadas.
El tratamiento: mediante técnicas psicoterapéuticas y procedimientos de rehabilitación, ayudando al paciente a que retorne a un nivel de funcionamiento normal después de la enfermedad o lesión o, en su caso, para que disfrute de una calidad de vida adecuada.
El consejo y asesoría: orientando a enfermos, familiares, personal sanitario y asistencial.
ÁMBITOS DE ACTUACIÓN DEL NEUROPSICÓLOGO

Centros geriátricos: centros de día y residencias.
Departamentos de neurología, unidades de memoria y de demencias.
Empresas farmacéuticas: determinación de niveles de neurotoxicidad de fármacos.
Equipos de salud mental.
Psicología forense: determinación de daño corporal (lesiones cerebrales).
Psicología infantil.

Niño hiperactivo


A menudo se observa que el niño "no puede prestar atención a la maestra" o que "causa problemas en la clase". Entre las varias razones para explicar este tipo de comportamiento hay una en particular que, por ser relativamente común, debe ser conocida por los padres. Se trata del Trastorno o Desorden de Déficit de Atención (DDA).

Aunque un niño con DDA desea ser un buen estudiante, tiende a ser impulsivo e incapaz de prestar atención debida en la clase. Los maestros, padres y compañeros saben que el niño se está portando mal, o que es "diferente", pero no saben exactamente qué es lo que anda mal. Es una situación que puede afectar al 3 % de todos los niños. Es diez veces más común en niños que niñas.

Con frecuencia el DDA se acompaña de hiperactividad: los niños más pequeños tienden a correr y a trepar excesivamente; los niños mayores se notan inquietos y nerviosos. En contraste con el alto nivel de actividad que normalmente ocurre en los niños, en esta condición la hiperactividad es descuidada, muy poco organizada y carece de metas u objetivos definidos. Un niño que padece de DDA, con o sin hiperactividad, presenta varias de las siguientes características.:

Dificultad al organizar su trabajo, dando la impresión de que no ha escuchado las instrucciones.
Se distrae con facilidad.
Sus trabajos son descuidados, sucios y, por su impulsividad, comete errores.
Interrumpe la clase con frecuencia con comentarios o actuaciones inapropiadas.
Tiene dificultad en esperar su turno cuando está en actividades de grupo.
No sigue las órdenes o instrucciones que se le dan o los pedidos que se le hacen.
Se le hace dificil mantenerse jugando el mismo tiempo que sus compañeros de clase de su misma edad.
Sin el tratamiento apropiado, el niño o niña caerá progresivamente en atrasos permanentes en su trabajo escolar. Las relaciones con sus compañeros y amigos sufrirán debido a su falta de cooperación en los juegos y otras actividades sociales. Su amor propio se verá aún más afectado por el rechazo de sus amigos y las reprimendas repetidas de maestros y familiares, al no entender éstos cómo manejar su problema.

Si un niño presenta problemas de comportamiento como los descritos, los padres deben pedir a su pediatra o médico de familia que les refiera a un psiquiatra o psicólogo infantil, que es el especialista más familiarizado con el Desorden de Déficit de Atención.

En ocasiones, el uso de medicinas puede ser aconsejable, particularmente si el DDA está acompañado de hiperactividad. El psiquiatra infantil puede ayudar a padres, maestros y a las autoridades escolares a encontrar formas de enseñanza efectivas para estos niños con Desorden de Déficit de Atención.

Motivos de consulta en Psicología


Además de que sea indicado por un profesional de la Salud, o del ámbito educativo-social, la indicación de acudir a consultar con un profesional de la Psicoterapia se basa en la propia percepción de síntomas o malestar, sin que muchas veces sea evidente la causa que los motivan, como son:

la persistente sensación de malestar,
insatisfacción inmotivada,
problemas de comportamiento o adaptación,
fatiga o tristeza crónicas,
peso o pautas de alimentación inadecuadas,
dificultad prolongada de conciliar el sueño,
insatisfacción sexual,
necesidad de estimulantes o traquilizantes,
tensión en las relaciones,
sentimientos de soledad,
conflictos de pareja,
incomunicación o violencia familiar,
fracaso escolar,
cronificación de enfermedades físicas,
problemas con la bebida,
miedo inmotivado,
consumo de drogas,
...
Es motivo de consulta también cualquier otra condición de vida o experiencia caracterizada por el sufrimiento personal.
Un psicoterapeuta nos es de gran ayuda en momentos de conflicto, de necesidad de hacer un alto en el camino, de toma de decisiones trascendentales.

Como hemos dicho, muchas veces el problema es totalmente desconocido por el sujeto, que solo es consciente de los síntomas. En estos casos el psicólogo nos ayudará a descubrirlo o a concretarlo ya que es muy habitual que los problemas sean realmente expresiones de otros más profundos.

No todo romance llega a ser una relación de pareja


Tener pareja implica bastante más que vivir un affaire, por intenso y prometedor que éste parezca. La psicóloga Pilar Sordo entrega claves para comprender qué se requiere para cultivar una relación estable. Y también explica por qué muchos romances no pasan de ser relaciones pasajeras.

La vida y la experiencia enseñan que no todo romance perdura en el tiempo, que sólo algunos affaires cruzan el umbral de lo efímero y se consolidan como una relación de compromiso verdadero.

Pero lo que muchas personas no logran comprender es cómo detectar en el inicio de una relación algunos signos que indiquen si ésta será pasajera o perdurable. La pregunta que muchos se hacen ante este dilema es qué condiciones debe tener un romance o affaire para que sea una relación de pareja. La destacada psicóloga y conferencista Pilar Sordo aclara las dudas:

“Los requisitos básicos para pasar de un romance a una relación de pareja es que tienen que trascender de lo sexual o de lo erótico. Tiene que haber proyecciones valóricas, ‘miradas’ de valores similares y sentir que genero un complemento con el otro mas allá de la necesaria química y de la atracción que dura algún tiempo, que necesariamente luego se transforma en algo distinto pero igual de hermoso��?, dice la profesional.

Si bien la química puede resultar vital para una primera aproximación, según Sordo ésta puede tener casi nula importancia e instancias más avanzadas de las relaciones amorosas, donde el compromiso adquiere más importancia que la atracción.

Temor al compromiso
Para muchos el recelo a comprometerse es una de las razones más convincentes para explicar la frecuencia de relaciones pasajeras. La psicóloga tiene una impresión similar al respecto: “El temor al compromiso institucionaliza el romance, pero no las relaciones de pareja. Sobre todo en la generación de los treinta se tiende a asociar la felicidad con el placer y no con la superación del dolor. Sólo se quiere sentir la adrenalina de la pasión inicial, pero al pasar ésta se termina lo que había. Se concibe el amor como un sentimiento y no como una decisión��?, concluye la autora del best seller “Viva la diferencia?.

También la psicóloga señala que, entre otras cosas, es necesario tener cierto nivel de madurez emocional para aspirar a construir una relación de pareja. “Se necesita un nivel de madurez que sepa compaginar todos los otros afectos con la relación, que se puedan enfrentar conflictos y resolverlos. Además se debe incorporar los deberes en buena forma con los placeres y entender que hay una decisión detrás de un sentimiento?, aclara la especialista.

Qué quiere el otro de mí, es otro dilema que surge en los primeros encuentros. Para Sordo existe un signo inequívoco que delata las intenciones a primera instancia: “Creo que el signo más exacto que evidencia una pretensión más seria que pasajera es cuando se evita lo más posible el tema de la relación sexual, porque se privilegia el conocer al otro en otras áreas��?, considera la profesional.
Signos no verbales
Hace unas semanas se divulgó en los medios sobre un estudio que señala que las expresiones y gestos del rostro pueden indicar si la persona quiere algo pasajero o una relación de pareja. Según la investigación, aspectos no verbales podrían dar luces sobre las verdaderas intenciones de la persona en el terreno sentimental. Al respecto, la especialista en Psicología de la Mujer comenta: “Se debe poner atención no sólo a lo que el otro dice, sino también a ciertas miradas, que por ejemplo sólo apunten a ver al otro como algo atractivo y no como una persona. Algunas preguntas extrañas o curiosas o el tipo de lugar para las primeras citas también pueden ser señales que delaten las intenciones del otro por nosotras��?, señala la psicóloga Sordo.

Por último, la especialista aclara que la relación cotidiana y profunda con la otra persona permite conocerse más en situaciones que pueden unir, más que separar. “Creo que un romance inicial puede dar pie a una relación de pareja cuando se pueden vivir situaciones no perfectas, caras sin maquillaje, look sin producción, situaciones difíciles e incluso dolorosas. Si luego de esas experiencias el interés por estar con el otro se mantiene intacto pienso que la relación ya implica un mayor compromiso y permite proyectarse?

¿Cuál de las dos soy yo?


Aparentar ser una esposa y madre ejemplar, mientras en penumbras se vive una relación extramarital, es sólo un ejemplo de vivir realidades simultáneas. Estas personas suelen tener un trastorno de identidad; no saben quiénes son ni qué quieren para su vida. Las secuelas de la doble vida van desde altos niveles de estrés hasta cuadros depresivos y quiebres familiares.

Ser o no ser, el eterno dilema de Shakespeare, asoma como una incógnita de compleja solución para quienes llevan una doble vida.

Son muchos los ejemplos de experimentar realidades simultáneas, pero todos coinciden en que sólo una de las vidas se muestra en público, mientras la otra queda relegada u ocultada para los demás.

La psicóloga clínica Raquel Badilla, también con experiencia académica, lo explica en detalle: “Desde mi punto de vista, llevar una doble vida es tener alguna relación, hábito y/o actividad paralela a la ‘vida cotidiana y común’. Ello puede ir desde algo aparentemente tan simple como tener una relación de pololeo que los padres no conocen, y que implicaría salir de casa a escondidas, pasando por tener un amante u otra pareja e incluso hijos fuera del matrimonio oficial, hasta situaciones más complejas ya sea porque socialmente no son aceptadas, como ocultar la verdadera orientación sexual, o porque lisa y llanamente constituyen adicción como es el consumo de drogas; entre muchas otras situaciones?, señala la especialista.

Por distintos motivos y en diferentes circunstancias, existen personas que viven entre dos realidades distintas y no asumen una de ellas en público ni ante sus seres cercanos. Por qué, la doctora Badilla precisa: “Creo que podrían existir dos causas concomitantes; la falta de claridad respecto a su propia identidad y objetivos vitales por un lado y el choque de ello con los prejuicios sociales o con las demandas de adecuación de la sociedad?, dice la psicóloga.

Si bien las variadas posibilidades de manifestar una doble vida –como homosexualidad no asumida, relaciones amorosas paralelas o un pololeo a escondidas- no permiten establecer un perfil común para estas personas, sí reúnen similitudes aquellas dobles vidas más complejas. “En situaciones de doble vida más ‘graves’, podría plantearse la existencia de algún trastorno de personalidad, que implique la presencia de un trastorno de identidad, es decir, que la persona tenga poca claridad respecto a quién es y qué es lo que quiere, cuáles son sus objetivos vitales, etc?, asegura la profesional.

Trastornos psicológicos y secuelas
Si bien en algunas ocasiones la doble vida está asociada a alteraciones psiquiátricas o trastornos psicológicos, está ecuación no siempre se cumple.

“Por ejemplo, en una situación donde la vida oculta fuera el consumo de drogas, podría existir un trastorno de personalidad limítrofe o antisocial como base, asociado a descontrol de impulsos e inmadurez afectiva, que generaría una mayor predisposición al consumo y finalmente a la adición. No obstante, es importante aclarar que puede presentarse consumo y adicción sin que estén presentes esos cuadros y viceversa. Con ello, quiero enfatizar que pueden existir muchas veces una doble vida sin que haya un cuadro psiquiátrico o trastorno psicológico asociado��?, advierte la psicóloga Raquel Badilla.

Con o sin patologías o trastornos asociados, lo cierto es que llevar una doble vida generará una serie de secuelas a corto y lago plazo: desde un simple estrés por desgastarse en realidades simultáneas y, a veces contradictorias, hasta consecuencias más complejas. “Se pueden presentar cuadros depresivos, consumo de drogas, rupturas o conflictos familiares y dificultades laborales, entre otras secuelas?, afirma la especialista.

Por último, la psicóloga Raquel Badilla abre una ventana de orientación psicológica para aquellas personas que quieren renunciar a su doble vida y optar por una de ellas. En el caso de realidades simultáneas que no impliquen un daño para la integridad de la persona (como una homosexualidad en secreto), la psicóloga Badilla sugiere: “Si, por ejemplo, una mujer u hombre decide asumir su condición homosexual frente a los padres, lo orientaría en tratar de aclarar los pro y contra, tanto de tener o no tener un ‘secreto’, y lo que implicaría por ejemplo vivir más tranquilo, versus soportar el rechazo de su familia?