Motivos de consulta en Psicología


Además de que sea indicado por un profesional de la Salud, o del ámbito educativo-social, la indicación de acudir a consultar con un profesional de la Psicoterapia se basa en la propia percepción de síntomas o malestar, sin que muchas veces sea evidente la causa que los motivan, como son:

la persistente sensación de malestar,
insatisfacción inmotivada,
problemas de comportamiento o adaptación,
fatiga o tristeza crónicas,
peso o pautas de alimentación inadecuadas,
dificultad prolongada de conciliar el sueño,
insatisfacción sexual,
necesidad de estimulantes o traquilizantes,
tensión en las relaciones,
sentimientos de soledad,
conflictos de pareja,
incomunicación o violencia familiar,
fracaso escolar,
cronificación de enfermedades físicas,
problemas con la bebida,
miedo inmotivado,
consumo de drogas,
...
Es motivo de consulta también cualquier otra condición de vida o experiencia caracterizada por el sufrimiento personal.
Un psicoterapeuta nos es de gran ayuda en momentos de conflicto, de necesidad de hacer un alto en el camino, de toma de decisiones trascendentales.

Como hemos dicho, muchas veces el problema es totalmente desconocido por el sujeto, que solo es consciente de los síntomas. En estos casos el psicólogo nos ayudará a descubrirlo o a concretarlo ya que es muy habitual que los problemas sean realmente expresiones de otros más profundos.

No todo romance llega a ser una relación de pareja


Tener pareja implica bastante más que vivir un affaire, por intenso y prometedor que éste parezca. La psicóloga Pilar Sordo entrega claves para comprender qué se requiere para cultivar una relación estable. Y también explica por qué muchos romances no pasan de ser relaciones pasajeras.

La vida y la experiencia enseñan que no todo romance perdura en el tiempo, que sólo algunos affaires cruzan el umbral de lo efímero y se consolidan como una relación de compromiso verdadero.

Pero lo que muchas personas no logran comprender es cómo detectar en el inicio de una relación algunos signos que indiquen si ésta será pasajera o perdurable. La pregunta que muchos se hacen ante este dilema es qué condiciones debe tener un romance o affaire para que sea una relación de pareja. La destacada psicóloga y conferencista Pilar Sordo aclara las dudas:

“Los requisitos básicos para pasar de un romance a una relación de pareja es que tienen que trascender de lo sexual o de lo erótico. Tiene que haber proyecciones valóricas, ‘miradas’ de valores similares y sentir que genero un complemento con el otro mas allá de la necesaria química y de la atracción que dura algún tiempo, que necesariamente luego se transforma en algo distinto pero igual de hermoso��?, dice la profesional.

Si bien la química puede resultar vital para una primera aproximación, según Sordo ésta puede tener casi nula importancia e instancias más avanzadas de las relaciones amorosas, donde el compromiso adquiere más importancia que la atracción.

Temor al compromiso
Para muchos el recelo a comprometerse es una de las razones más convincentes para explicar la frecuencia de relaciones pasajeras. La psicóloga tiene una impresión similar al respecto: “El temor al compromiso institucionaliza el romance, pero no las relaciones de pareja. Sobre todo en la generación de los treinta se tiende a asociar la felicidad con el placer y no con la superación del dolor. Sólo se quiere sentir la adrenalina de la pasión inicial, pero al pasar ésta se termina lo que había. Se concibe el amor como un sentimiento y no como una decisión��?, concluye la autora del best seller “Viva la diferencia?.

También la psicóloga señala que, entre otras cosas, es necesario tener cierto nivel de madurez emocional para aspirar a construir una relación de pareja. “Se necesita un nivel de madurez que sepa compaginar todos los otros afectos con la relación, que se puedan enfrentar conflictos y resolverlos. Además se debe incorporar los deberes en buena forma con los placeres y entender que hay una decisión detrás de un sentimiento?, aclara la especialista.

Qué quiere el otro de mí, es otro dilema que surge en los primeros encuentros. Para Sordo existe un signo inequívoco que delata las intenciones a primera instancia: “Creo que el signo más exacto que evidencia una pretensión más seria que pasajera es cuando se evita lo más posible el tema de la relación sexual, porque se privilegia el conocer al otro en otras áreas��?, considera la profesional.
Signos no verbales
Hace unas semanas se divulgó en los medios sobre un estudio que señala que las expresiones y gestos del rostro pueden indicar si la persona quiere algo pasajero o una relación de pareja. Según la investigación, aspectos no verbales podrían dar luces sobre las verdaderas intenciones de la persona en el terreno sentimental. Al respecto, la especialista en Psicología de la Mujer comenta: “Se debe poner atención no sólo a lo que el otro dice, sino también a ciertas miradas, que por ejemplo sólo apunten a ver al otro como algo atractivo y no como una persona. Algunas preguntas extrañas o curiosas o el tipo de lugar para las primeras citas también pueden ser señales que delaten las intenciones del otro por nosotras��?, señala la psicóloga Sordo.

Por último, la especialista aclara que la relación cotidiana y profunda con la otra persona permite conocerse más en situaciones que pueden unir, más que separar. “Creo que un romance inicial puede dar pie a una relación de pareja cuando se pueden vivir situaciones no perfectas, caras sin maquillaje, look sin producción, situaciones difíciles e incluso dolorosas. Si luego de esas experiencias el interés por estar con el otro se mantiene intacto pienso que la relación ya implica un mayor compromiso y permite proyectarse?

¿Cuál de las dos soy yo?


Aparentar ser una esposa y madre ejemplar, mientras en penumbras se vive una relación extramarital, es sólo un ejemplo de vivir realidades simultáneas. Estas personas suelen tener un trastorno de identidad; no saben quiénes son ni qué quieren para su vida. Las secuelas de la doble vida van desde altos niveles de estrés hasta cuadros depresivos y quiebres familiares.

Ser o no ser, el eterno dilema de Shakespeare, asoma como una incógnita de compleja solución para quienes llevan una doble vida.

Son muchos los ejemplos de experimentar realidades simultáneas, pero todos coinciden en que sólo una de las vidas se muestra en público, mientras la otra queda relegada u ocultada para los demás.

La psicóloga clínica Raquel Badilla, también con experiencia académica, lo explica en detalle: “Desde mi punto de vista, llevar una doble vida es tener alguna relación, hábito y/o actividad paralela a la ‘vida cotidiana y común’. Ello puede ir desde algo aparentemente tan simple como tener una relación de pololeo que los padres no conocen, y que implicaría salir de casa a escondidas, pasando por tener un amante u otra pareja e incluso hijos fuera del matrimonio oficial, hasta situaciones más complejas ya sea porque socialmente no son aceptadas, como ocultar la verdadera orientación sexual, o porque lisa y llanamente constituyen adicción como es el consumo de drogas; entre muchas otras situaciones?, señala la especialista.

Por distintos motivos y en diferentes circunstancias, existen personas que viven entre dos realidades distintas y no asumen una de ellas en público ni ante sus seres cercanos. Por qué, la doctora Badilla precisa: “Creo que podrían existir dos causas concomitantes; la falta de claridad respecto a su propia identidad y objetivos vitales por un lado y el choque de ello con los prejuicios sociales o con las demandas de adecuación de la sociedad?, dice la psicóloga.

Si bien las variadas posibilidades de manifestar una doble vida –como homosexualidad no asumida, relaciones amorosas paralelas o un pololeo a escondidas- no permiten establecer un perfil común para estas personas, sí reúnen similitudes aquellas dobles vidas más complejas. “En situaciones de doble vida más ‘graves’, podría plantearse la existencia de algún trastorno de personalidad, que implique la presencia de un trastorno de identidad, es decir, que la persona tenga poca claridad respecto a quién es y qué es lo que quiere, cuáles son sus objetivos vitales, etc?, asegura la profesional.

Trastornos psicológicos y secuelas
Si bien en algunas ocasiones la doble vida está asociada a alteraciones psiquiátricas o trastornos psicológicos, está ecuación no siempre se cumple.

“Por ejemplo, en una situación donde la vida oculta fuera el consumo de drogas, podría existir un trastorno de personalidad limítrofe o antisocial como base, asociado a descontrol de impulsos e inmadurez afectiva, que generaría una mayor predisposición al consumo y finalmente a la adición. No obstante, es importante aclarar que puede presentarse consumo y adicción sin que estén presentes esos cuadros y viceversa. Con ello, quiero enfatizar que pueden existir muchas veces una doble vida sin que haya un cuadro psiquiátrico o trastorno psicológico asociado��?, advierte la psicóloga Raquel Badilla.

Con o sin patologías o trastornos asociados, lo cierto es que llevar una doble vida generará una serie de secuelas a corto y lago plazo: desde un simple estrés por desgastarse en realidades simultáneas y, a veces contradictorias, hasta consecuencias más complejas. “Se pueden presentar cuadros depresivos, consumo de drogas, rupturas o conflictos familiares y dificultades laborales, entre otras secuelas?, afirma la especialista.

Por último, la psicóloga Raquel Badilla abre una ventana de orientación psicológica para aquellas personas que quieren renunciar a su doble vida y optar por una de ellas. En el caso de realidades simultáneas que no impliquen un daño para la integridad de la persona (como una homosexualidad en secreto), la psicóloga Badilla sugiere: “Si, por ejemplo, una mujer u hombre decide asumir su condición homosexual frente a los padres, lo orientaría en tratar de aclarar los pro y contra, tanto de tener o no tener un ‘secreto’, y lo que implicaría por ejemplo vivir más tranquilo, versus soportar el rechazo de su familia?

¿Existe la super woman?


Según la mirada de la psicóloga que explica este tema, el sueño por ser una mujer perfecta y digna de admiración no sería tan desmedido. El anhelo es positivo, si partes de metas realistas y centradas en expectativas e ideales propios. En cambio es dañino para la salud mental si proviene de modelos impuestos por la sociedad, de demandas externas y no de un anhelo íntimo.

Las exigencias de la sociedad moderna y vertiginosa suelen sumarse a las propias demandas de nuestra vida, poniéndole en el caso de la mujer un cúmulo de objetivos que algunas quieren cumplir en su totalidad.

Hasta dónde se puede llegar en el anhelo de ser una mujer completa y admirable, independiente, profesional, madre y esposa ejemplar. Todo depende de las expectativas propias de cada mujer, y en ese contexto pueden haber tantas super woman como mujeres en el planeta. Para algunas significa tan sólo ser una madre abnegada y entregada a sus hijos, para otras ser una profesional emprendedora, que maneja recursos y personas a su entera libertad. En concreto todas podrían ser una súper woman, si logran cumplir con las metas que ellas mismas o que la sociedad les ha impuesto.

La psicóloga clínica Raquel Badilla precisa el concepto de súper woman desde su perspectiva médica. “Desde la experiencia clínica la súper woman se refiere al deseo de admiración y a la perfección más que al deseo de ser amada?, precisa la profesional.

Pero qué elementos influyen más en este anhelo de súper mujer; el moderno estereotipo femenino liberal, autosuficiente y emprendedor o más bien el propio sueño de muchas por ser una súper woman a su manera. La psicóloga Badilla analiza el origen de este sueño femenino. “Desde la experiencia clínica, es posible plantear que desde un punto de vista macro, este estereotipo de la súper mujer es más bien producto de los estándares o ideales modernos, que del anhelo individual de la mujer. No obstante, ello también es relativo, porque si bien este moderno estereotipo ha aumentado, no encuentra eco en todas las mujeres de nuestra época y es ahí donde entran en juego una multiplicidad de diferencias individuales de cada mujer��?, comenta la psicóloga clínica y académica.

Por una buena salud mental
La pregunta en este tema es recurrente:puede la mujer multiplicarse y desgastarse en distintos roles y hacerlos todos tan bien, como para sentirse satisfecha y dejar a los demás conformes con su desempeño. “Yo me atrevería a plantear que sí es posible, pero desde la perspectiva de la sanidad en cuanto a salud mental; me refiero a que puede ser una súper woman si se plantea metas realistas y centradas en expectativas e ideales propios��?, concluye la psicóloga Raquel Badilla.

En el punto anterior la profesional marca la diferencia entre un anhelo sano, centrado en metas propias e íntimas, de un sueño de súper woman que puede ser patológico para la salud mental, si está basado en demandas impuestas por otros. “Creo que desde lo patológico existe como una ambición desmedida, porque está fundada en demandas sociales. En cambio desde la sanidad mental puede existir una súper woman que sea una mujer que, como decía antes, tenga claridad sobre sus propios objetivos, en todos los planos de su vida, y como conseguirlos, sin centrar sus expectativas en demandas externas?, aclara la especialista.

La psicóloga Raquel Badilla explica que los efectos negativos derivados de la insatisfacción por no lograr ser una súper mujer dependerán de cada personalidad y fortaleza personal. “No obstante, en términos generales, la insatisfacción por no lograr ser una súper woman puede causar estrés, cuadros psicosomáticos, baja autoestima y trastornos del estado de ánimo?, advierte la profesional.

Por último la profesional llama a cada mujer a auto conocerse en sus virtudes y limitaciones, antes de imponerse metas y objetivos. “Me atrevería a plantear la necesidad de un mayor autoconocimiento de las expectativas y posibilidades reales, tanto en hombres como en mujeres, evitando el querer igualar un patrón ideal externo, elitista y ajeno a las reales necesidades de cada individuo, que a la larga es lo que produce la patología?

Anorexia nerviosa


Consiste en una alteración grave de la percepción de la propia imagen, con un temor morboso a la obesidad, lo que condiciona una alteración.

Las principales características de la anorexia nerviosa son el rechazo a mantener un peso corporal mínimo, un miedo intenso a ganar peso y una alteración significativa de la percepción del cuerpo. Las mujeres afectadas por este trastorno sufren, además, amenorrea (falta de regla) aunque hayan pasado la menarquía (primera regla).

Generalmente la pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta total de alimentos. Aunque los anoréxicos empiezan por excluir de su dieta todos los alimentos con alto contenido calórico, la mayoría acaba con una dieta muy restringida, limitada a unos pocos alimentos. Existen otras formas de perder peso, como la utilización de purgas, vómitos provocados o ejercicio físico excesivo.

En la anorexia nerviosa se distinguen dos subtipos:

el tipo restrictivo
el compulsivo purgativo.
El primero describe cuadros clínicos en los que la pérdida de peso se consigue con dieta o ejercicio intenso, mientras que el segundo se utiliza para identificar al individuo que recurre regularmente a atracones o purgas.

En el tipo restrictivo los pacientes con anorexia nerviosa no recurren a atracones ni purgas, mientras que en el compulsivo purgativo algunos no presentan atracones pero si recurren a purgas incluso después de ingerir pequeñas cantidades de comida.

ORIGEN

Su causa es desconocida, pero hay una serie de factores causantes de la anorexia que son una combinación de elementos biológicos (predisposición genética y biológica), psicológicos (influencias familiares y conflictos psíquicos) y sociales (influencias y expectativas sociales). La pérdida de peso conduce a la malnutrición, que a su vez contribuye a los cambios físicos y emocionales del paciente y perpetúa el círculo vicioso que se sintetiza en el modelo psicosocial de la anorexia nerviosa.

La vulnerabilidad biológica de la adolescencia y los problemas familiares y sociales pueden combinarse con un clima social determinado para originar la conducta alimentaria típica de los anoréxicos. La sociedad occidental está muy influenciada por la noción de que la obesidad es insana y poco atractiva, mientras que se percibe la delgadez como algo deseable.
La mayoría de los niños prepúberes tiene conciencia de esta actitud social, y se calcula que cerca del 50 % de la niñas prepúberes siguen una dieta o adoptan medidas de control de su peso. Cerca del 95 % de los enfermos son mujeres. En zonas donde existe escasez de alimentos es prácticamente desconocida.

SÍNTOMAS

El diagnóstico de la anorexia se basa no sólo en la ausencia de un origen orgánico definido, sino en la presencia de ciertas características. En este sentido conviene recordar los criterios considerados por la Sociedad Americana de Psiquiatría para el diagnóstico de la anorexia psíquica:

Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal para la edad y talla.
Miedo intenso al aumento de peso o a ser obeso incluso con peso inferior al normal.
Distorsión de la apreciación del peso, el tamaño o la forma del propio cuerpo.
En las mujeres, ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos en el plazo previsto (amenorrea primaria o secundaria).
Con vistas al diagnóstico es muy importante efectuar una entrevista psiquiátrica y tener en cuenta que la mayoría de los anoréxicos adolescentes acude siempre a la consulta acompañada. Habitualmente es la familia la que aporta toda la información necesaria, mientras que el paciente suele defenderse y negar el comportamiento anoréxico.

Por lo general, la familia describe algunos de los siguientes síntomas: amenorrea, estreñimiento, preocupación por las calorías de los alimentos, dolor abdominal, preocupación por el frío, vómitos, preocupación por la preparación de las comidas -propias y de los demás-, restricción progresiva de alimentos y obsesión por la báscula, preocupación por la imagen, discordancia entre la imagen y la idea, abundancia de trampas y mentiras, hiperactividad y preocupación obsesiva por los estudios, sin disfrute de ello.

En la mayoría de ocasiones son los pediatras los que suelen tener el primer contacto con el paciente, aunque las consultas iniciales pueden estar condicionadas por el síntoma que más preocupa a la familia y al paciente. Así, cuando lo que predomina es la amenorrea (falta de regla) acudirán al ginecólogo, ante el dolor abdominal al médico de digestivo, ante la disminución de peso al endocrinólogo... No es infrecuente que acudan a todos los especialistas, efectúen una auténtica peregrinación médica y no cumplan las recomendaciones.

EVALUACIÓN

La evaluación del paciente anoréxico debe incluir una historia exhaustiva y un examen físico completo.

Las preguntas sobre el comportamiento en relación con el control del peso que pueden ser útiles son de este tipo:

¿cómo maneja el / la adolescente el control de su peso?
¿cuánto le gustaría pesar?
¿cada cuánto tiempo verifica su peso?
¿existe algún comportamiento adelgazante del tipo de vómitos, abuso de purgantes, uso de diuréticos o empleo de píldoras dietéticas?
¿cuál es la imagen que el / la adolescente tiene de sí mismo?
Los signos y síntomas de la anorexia nerviosa, tal como se ha señalado anteriormente, deben investigarse. Al mismo tiempo, también deben buscarse aquellos que puedan sugerir un proceso orgánico. De éstos, los susceptibles de confundirse con la anorexia son el hiper o hipotiroidismo, estados de malabsorción, diabetes mellitus, tumores cerebrales, obstrucciones gastroesofágicas y enfermedad de Addison.

TRATAMIENTO

El impacto sociológico de la anorexia nerviosa es marcado y repercute en la identidad del adulto joven. El narcisismo individual y social está en juego.

El diagnóstico, como se ha visto, no es difícil. Lo realmente difícil es el tratamiento, dadas las implicaciones individuales, familiares y sociales del síndrome. Se han ensayado muchos tratamientos en los pacientes anoréxicos: psicoterapia, terapia comportamental, medicamentosa, hiperalimentación, terapia familiar, etc ...

Los objetivos más importantes del tratamiento son la corrección de la malnutrición y la resolución de las disfunciones psíquicas del paciente y su familia. El fracaso en la solución de estos problemas a corto y largo plazo puede abocar al fallo terapéutico.

Normalmente, dadas las dificultades que se plantean, se aconseja el aislamiento familiar.

Se debe consultar con una persona experta y profesional para que dirija y oriente el tratamiento.

Ideas delirantes


Para entender el delirio, hemos de entender el pensamiento porque el delirio es un trastorno del contenido del pensamiento.

Pensamiento: actividad compleja consistente en ligar percepciones, representaciones -símbolos mentales y verbales-, evocaciones (memoria) y afectos, siendo capaces de relacionarlos y encaminarlos hacia un objetivo. Puede ser un proceso voluntario / consciente o involuntario / inconsciente.

Delirar: salirse del surco (antiguamente), salirse de la lógica del pensamiento. El delirio y la alucinación son dos elementos tradicionalmente característicos de la locura.

¿ QUÉ ES UNA IDEA DELIRANTE PATOLÓGICA ?

Para que exista una idea delirante patológica han de cumplirse las siguientes características:

Total certeza subjetiva.
Es incorregible, irreversible. Son ideas que no son modificables ni siquiera con la experiencia del sujeto.
El contenido de la idea es imposible. (En esto no están de acuerdo todos los autores porque hay ideas que puede que ahora sean imposibles pero en un futuro no. Por ejemplo: hace mil años una persona que decía que había estado en le luna.)
La idea delirante invade la personalidad del sujeto y se transforma en el eje de su vida, ya que el sujeto se organiza en base a la idea delirante.
Produce una ruptura en su historia (biografía). El sujeto era de una forma y, a partir de la idea delirante, es de otra manera diferente. El delirio es patológico, la persona transforma toda su vida en base a dicho delirio independientemente de que éste sea cierto o no.
TIPOS DE DELIRIOS

De tipo depresivo: el delirio de tipo depresivo consiste en tres temas:
Hipocondría: Aquel que continuamente accede a los servicios médicos convencido de sufrir todo tipo de enfermedades.
De Ruina: "todo lo que me espera es una vida llena de desgracias".
De Culpa: "merezco estar mal porque fui culpable de la epidemia de gripe del 18".
De persecución: El sujeto piensa que va a ser víctima de algún daño físico -envenenamiento, muerte, castración, ...- o psicológico -difamación, desprestigio, ridículo-. Es típico de la esquizofrenia paranoide.
De posesión mística o diabólica: El sujeto detecta signos de que le han poseído. Si la posesión es mística -Dios o Ángeles- la connotación emocional suele ser agradable, aunque no en todos los casos -"Dios me está castigando"- y si es diabólica suele ser desagradable, aunque no en todos los casos -"es un chollo pecar cuando quiera"-. La connotación emocional es variable, puede que ahora me guste y luego no, o al revés. Se dan comentarios del tipo: "Dios me mira, la virgen me saluda", "no me mires a los ojos que te convierto en mantequilla", ... el sujeto piensa que, además de él, todo el mundo que se le acerca también está amenazado por sus poderes.
Megalómanas o de grandeza: como por ejemplo: "soy el rey del mundo", "soy el más seductor de entre los hombres", ...
De celos o celotípico: Se sienten engañados por todo el mundo. típico en el alcoholismo crónico y en sujetos paranoicos.
De tipo erótico o erotomanía: es un delirio crónico. El sujeto organiza toda su vida en base al delirio. Es referencial -"todo el mundo está pendiente de mí porque se quieren acostar conmigo"-, y de persecución -"me persiguen de manera erótica"-.
PROCESO DELIRANTE EN UN BROTE ESQUIZOFRÉNICO

Lo primero que aparece es un cuadro delirante con tres tiempos:

Temple delirante: estado afectivo en el que el sujeto empieza a pensar cosas raras. Es un estado difuso y suele tener un matiz de ansiedad y de sentimiento de cambio desagradable -"se que va a pasar algo malo"-.
Inspiración delirante: el sujeto empieza a dar sentido a su delirio -"me parece que ya se lo que va a pasar"-. Lo vive como una revelación.
Estructuración y sistematización del delirio: El sujeto puede adaptar la idea a su vida y hacerla así compatible con ella, o por el contrario producirse esa ruptura.

Divorciados, amantes e infidelidad


Cada vez con más frecuencia, los divorcios no son vistos como un fracaso sino como parte de un proceso de resolución de conflictos insalvables, lo cual no quiere decir que la gente deba casarse con la expectativa del divorcio como salida a cualquier discusión.

La mayoría de las parejas se casan pensando que se conocen, pero la convivencia cotidiana, les impone una realidad difícil de manejar. Salen a la luz defectos, miedos, dificultades, costumbres que pueden ser desconocidas para ambos cónyuges.

Creemos que las diferencias entre las personas pueden hacer nutrir, crecer y madurar si éstas logran integrarlas junto con los aspectos que comparten en común. Sin embargo, hay diferencias que pueden separar insalvablemente.

La experiencia señala que sólo el amor y el cariño hacia la pareja no bastan para sostener a un matrimonio, hacen falta otros elementos que condicionan una mayor estabilidad, como lo son la buena comunicación, el tener proyectos vitales comunes, el acoplamiento sexual, el compañerismo, el placer de tener hijos, el equilibrio personal y familiar, la armonía lograda a través de acumular experiencias compartidas, entre otros factores. Cuando faltan la mayor parte de los ingredientes, la sobrevivencia del matrimonio se pone en juego y se plantea como una alternativa el divorcio.

La palabra divorcio incluye disolución, ruptura de vínculos y acuerdos. Implica dividir. Pero cuando hay hijos no debería darse la anulación completa de la relación, porque aún cuando se disuelve la vida en pareja y ambas personas pueden tener la libertad de elegir a otra, queda un lazo a través de los hijos que permitirá, si se lleva bien la relación, que los hijos crezcan con las dos figuras parentales involucradas en sus vidas, aunque no estén físicamente presentes. No obstante, la separación entre los cónyuges incluye la parte física, legal, sexual y la más difícil de todas, la emocional, en virtud de que muchas parejas se divorcian, pero siguen unidas afectiva o psicológicamente. Otras, por el contrario, a pesar de no haberse separado físicamente, están divorciados en sus afectos. No siempre se da el divorcio total.


Cama, sueño y cosas


Muchas parejas una vez separadas, nunca más se vuelven a ver, otras mantienen unas relaciones frías y distantes, cargadas de resentimiento, otras se odian y convierten cada encuentro en una batalla sin tregua ni armisticio. Después de compartir cama, sueños y muchas cosas con otra persona durante cinco, quince o más años, la ruptura definitiva y angustiosa no beneficia a nadie y perjudica a todos. Más, cuando en la mayoría existen niños de por medio que, a pesar de las diferencias entre el hombre y la mujer, siguen siendo tan hijos del uno como del otro. Salvo que la separación se produzca por causas extremas, llevarse bien con el "ex" tiene muchas ventajas, no hay que dividir entre dos una parte de la vida, ni renunciar a los buenos recuerdos -porque la mitad sean del otro-, ni pedir a los amigos comunes que elijan "uno u otro", ni amargarles la vida a los niños.

Está comprobado que los padres divorciados que fomentan una buena comunicación entre ellos, permiten una mejor adaptación a sus hijos, y eso implica menores pérdidas para todos los involucrados. Es bueno recordar las cualidades de esa persona con la cual hemos convivido y respetar la relación de los hijos con él. Muchas mujeres tratan de vengarse y alejar a sus hijos de sus padres, lo cual es muy perjudicial.
Cuando la pareja de padres divorciados se lleva bien, pueden decidir entre los dos todo lo relacionado con los hijos, estar disponibles para cualquier cosa que tenga que ver con ellos, desde asistir a las reuniones de padres en el colegio hasta llevarlos al médico.

Muchas madres, por el bien de sus hijos, se sobreponen al sentimiento de rencor causado por el olvido. De esta forma, no son sólo los niños los que salen ganando, sino también los miembros de la pareja. La mujer se siente apoyada y respaldada en su tarea de madre, porque así como hacen falta dos para traer un hijo al mundo, también son necesarios dos para criarlos.

Las buenas relaciones con el "ex" permiten que la mujer se reserve una parcela de su tiempo para rehacer su vida. Por otro lado, al hombre le permite sentirse parte importante en la vida de sus hijos y no quedar totalmente "excluido".


Amor, sexo y convivencia


El amor, el sexo y la convivencia son tres elementos puntuales del matrimonio, cada uno de ellos también se puede dar por separado. Al disolverse el matrimonio, no siempre se pierden estos elementos.

En el caso que nos plantea Sonia, el sexo parece ser un fuerte nexo de unión, además de una adecuada comunicación como divorciados. Su caso suele suceder con más frecuencia de lo que imaginamos, muchas parejas descubrieron el sexo juntos, maduraron sexualmente en la misma cama, sigue existiendo entre ellos la "piel", la "química", que es difícil de borrar y a veces de dominar. El divorcio activa angustias de separación muy primitivas que llevan a la pareja a retener de forma ambivalente al otro, y es a través de las relaciones sexuales donde algunas parejas pueden aliviar su ansiedad y temor a quedarse solos.

Las normas sociales y la fidelidad hacia un nuevo compañero pueden suprimir el deseo, aunque muchas veces no lo consiguen, circunstancia que impide rehacer nuevamente la vida. Aunque se tenga nueva pareja, no se involucran completamente por no haber podido "cerrar" el capítulo con el o la "ex". No se consolida la nueva relación cuando uno no ha roto con su pasado.

En oportunidades, hemos observado que algunas personas temen enfrentarse al reto de explorar una situación desconocida, y se autosabotean amarrándose a su relación anterior.

La inseguridad es una de las principales razones por las cuales el ser humano se aferra a lo ya conocido, aunque no le convenga, le haga infeliz o ponga en riesgo su futuro. Lo desconocido asusta, muchas personas se quedan con la primera relación porque creen que es lo único a lo que pueden aspirar, lo único que se merecen, cerrando con esta actitud las puertas para una mayor expansión personal.

Es muy importante, Sonia, que piense en el porvenir, suyo, de sus hijos, de su actual pareja, de su ex, de su entorno y tome una decisión de una sola vía. Nos parece insostenible mantener su status. Tarde o temprano, de prolongar su situación actual, éste le llevará a rupturas aún más dramáticas que las que vivió y que ya ha superado. Ah, por cierto, aunque no piense que está siendo infiel, de acuerdo a la norma social, la mayoría cree que sí.

¿De dónde viene la soledad?


De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española y al Diccionario de Sinónimos y Antónimos de la Universidad de Oviedo, la palabra soledad tiene tres acepciones:

Carencia de compañía.
Lugar desierto o tierra no habitada.
Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguna persona o cosa.
Y hay seis sinónimos para la palabra soledad:

Abandono: Acción y efecto de abandonar o abandonarse.
Aislamiento:
1) 1) Separación de una persona, una población o una cosa, dejándolas solas o incomunicadas.

2) 2) Falta de comunicación, desamparo.

3) Acción y efecto de aislar o aislarse.

Alejamiento de un lugar: Acción y efecto de alejar o alejarse.
Melancolía:
1) Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente.

2) Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.

Pena:
1) Castigo de una falta o delito.

2) Cuidado, aflicción grande.

3) Dolor, tormento corporal,

4) Dificultad, trabajo.

Pesar:
1) Sentimiento o dolor interior.

2) Dicho o hecho que causa disgusto.

3) Arrepentimiento de algo que no debió hacerse o decirse.

Antónimos para la palabra soledad, hay dos:

Alegría:
1) Sentimiento grato y vivo, producido por un motivo placentero, que por lo común se manifiesta con signos externos

2) Persona o cosa que causa alegría.

3) Falta de sensatez.

Compañía:
1) Unión y cercanía entre personas y cosas o estado en el que se encuentran juntas.

2) Persona o personas que acompañan a otra u otras.

3) Sociedad o reunión de varias personas unidas para un mismo fin, generalmente industrial o comercial.
La soledad es un tema recurrente en las manifestaciones culturales, formando parte importante de la experiencia humana. Ha sido un tema de interés psicológico desde la década del '50; desde 1980 comenzó a ser un tema de investigación empírica, motivado por la creación de escalas de medición de la soledad válidas, entre las que se destaca la Escala de Soledad UCLA, creada por Rusell en 1980.

La soledad ha sido relacionada con temas tan importantes como trastornos psiquiátricos, entre los cuales están la depresión, ansiedad, alcoholismo y suicidio. También se relaciona con variables cognitivas, entre las más cuales se pueden mencionar “estilo atribucional”, “auto-conciencia”, “expectativas”; asimismo, se encuentran vinculados a la soledad las “habilidades sociales”, como la “auto-revelación”, “atención personal” y “hostilidad”, entre otras.

Young definió a la soledad como la ausencia o percepción de ausencia de relaciones sociales satisfactorias. Page manifiesta que esta definición enfatiza la importancia de la cognición, emoción y conducta, considerando que la emoción y conducta de los solitarios son comúnmente una función de sus pensamientos y atribuciones, los que se deben comprender para entender su comportamiento.

Peplau & Perlman definen a la soledad como una respuesta a la discrepancia entre las relaciones interpersonales deseadas y las existentes. Estos autores también señalan características esenciales de la soledad, que son:

Es el resultado de deficiencias en las relaciones sociales.
Representa una experiencia subjetiva (que no necesariamente es sinónimo de aislamiento social, ya que uno puede estar solo sin sentirse solitario o sentirse solo cuando uno está en grupo)
Es desagradable y emocionalmente angustiante.
En otras investigaciones, Peplau & Perlman, concluyen que las características que la mayoría de las investigaciones atribuyen a la soledad son:

A) La soledad es una experiencia aversiva, similar a otros estados afectivos negativos tales como depresión o ansiedad.

B) La soledad refleja una percepción subjetiva del individuo, de deficiencia en su red de relaciones sociales. Esta deficiencia puede ser cuantitativa (sin muchos amigos) o cualitativa (falta de intimidad con otras personas).

La definición usada en la escala de soledad desarrollada por la UCLA, enfatiza componentes cognitivos y emotivos.

El aspecto cognitivo es la conclusión personal de que él o ella tienen menos relaciones interpersonales o que las que tienen son menos recientes de lo deseado, y el componente emocional es el tono negativo asociado a esta conclusión, que puede ir desde una incomodidad al sufrimiento intenso.

El concepto de soledad se ha distinguido de otros parecidos como falta de compañía, aislamiento, ser único y distinto (Williams citado en Page, 1991; Koenig Isaacs y Schwartz, 1994); de constructos psicológicos como introversión y / o depresión (Solano et al, 1982) y de constructos psicológicos como alienación (el paciente se siente extraño así mismo) o anomia (incapacidad para reconocer o nombrar objetos) (Solano et al, 1982).

Weiss en 1973 propuso una tipología para la soledad. El plantea que existen dos tipos distintos de soledad: la soledad emocional y la soledad social.

La primera consiste en la falta de una relación intensa o relativamente perdurable con otra persona (por ejemplo, en personas recientemente divorciadas o viudas, etc.), estas relaciones pueden ser de tipo romántico o relaciones personales que generen sentimientos de afecto y seguridad.

La soledad social involucra la no-pertenencia a un grupo o red social, y pueden tratarse de un grupo de amigos que participen juntos en actividades sociales o de cualquier grupo que proporcione un sentido de pertenencia, basado en el compartir preocupaciones, trabajo y otra actividad.

Juego patológico


El juego patológico es un trastorno del control de los impulsos cuya característica esencial es un comportamiento de juego, desadaptativo y persistente, que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional.

¿ CÓMO SE MANIFIESTA ?

El individuo puede estar preocupado por el juego (reviviendo experiencias pasadas de juego, planificando próxima aventura de juego o pensando en la forma de conseguir dinero para seguir jugando). Muchos de estos individuos dicen que buscan "acción" (estado de euforia) más que dinero. Al aumentar sus apuestas o magnificar los riesgos consiguen producir y mantener los niveles de excitación deseados. Los individuos con el trastorno de juego patológico continúan con el juego a pesar de repetidos esfuerzos para controlar, detener o disminuir su comportamiento. El individuo puede mentir a los miembros de su familia, terapeutas u otros para ocultar su grado de implicación en el juego.

Si el individuo se queda sin dinero pueden aparecer conductas antisociales (p.ej., falsificación, fraude, robo o abuso de confianza).

¿ CÓMO SON ESTOS SUJETOS ?

Son individuos frecuentemente supersticiosos con excesivo sentido del poder y del control. Suelen utilizar el mecanismo de la negación (ver mecanismos de defensa). Algunos creen que el dinero es la causa y la solución de sus problemas. Son con frecuencia altamente competitivos, enérgicos, inquietos y se aburren fácilmente. Suelen estar excesivamente preocupados por la aprobación de los demás y ser generosos hasta la extravagancia.

La mayoría son mujeres, aunque depende de la variación cultural, juegan para evadirse de su realidad y están muy predispuestas a la depresión. Sin embargo, el juego patológico comienza pronto en los adolescentes, hombres, y más tardíamente en mujeres.

Estos individuos son muy propensos a sufrir enfermedades relacionadas con el estrés como hipertensión, úlcera, migraña, ... Entre los que piden ayuda profesional se da una elevada tasa de ideación suicida.

¿ CUALES SON LAS CAUSAS ?

Los estudios realizados en hombres afectos de juego patológico sugieren que la falta de atención e hiperactividad en la infancia pueden constituir un factor de riesgo para la posterior aparición del trastorno. También se ha observado una clara relación de este problema con trastornos del estado de ánimo, hiperactividad, abuso o dependencia de sustancias y trastorno antisocial, límite y narcisista de la personalidad.

PREVALENCIA

Los estudios realizados estiman una tasa general del 0,4 al 3,4% en adultos, aunque en algunas áreas como Puerto Rico o Australia pueden llegar a ser del 7%. Tasas más elevadas han sido detectadas entre adolescentes y estudiantes universitarios, que oscilan entre el 2,8 y 8%. Todo esto según el DSM-IV-tr.

¿A tu pareja le falta deseo?


Fijar un día determinado a la semana para el amor significa, en primer lugar, negar esta igualdad. Porque aunque a veces ambos coincidan en su disposición para amar, es poco frecuente que los dos protagonistas se sientan con el mismo deseo un día determinado programado fríamente con anticipación.

Desde siglos atrás, y por un acuerdo tácito entre el hombre y la mujer, la iniciativa del juego es masculina. Por ello, es el hombre el que inicia el rito del sábado (o de cualquier otro día) y quien hace que la mujer acepte su imposición en la fecha que él estime conveniente.

Sin embargo, ¿qué sabe el hombre de la mujer? ¿Acaso el sábado esta considerado por los médicos entre los días del mes en que la mujer siente un deseo mas intenso?

El hombre egoísta ni siquiera se interesa en saberlo. Actúa pensando únicamente en él, busca su satisfacción sin preocuparle si la mujer esta en disposición de aceptarlo o no. Es posible que en ciertos días la mujer no se encuentre apta para la vida íntima, emocional o físicamente.

¿Lo tiene en consideración el marido, especialmente en el día asignado para la intimidad? Muchos no lo tienen en consideración. Proceden como siempre han procedido. La mujer la secunda aunque no responda como deseara, actuando en forma totalmente pasiva.

¿Cuales son las consecuencias?

Todas negativas. Los médicos afirman que la represión y la falta o participación limitada de la mujer en la vida conyugal íntima es la causa principal de muchas enfermedades sicosomáticas y de muchas enfermedades sicosomáticas y de muchos trastornos fisiológicos femeninos.

Los sicólogos también están de acuerdo que esta es la razón principal por la que muchas mujeres, a determinada edad, desarrollan las más diversas neurosis. Se inicia así una reacción en cadena de causa y efecto que, en muchos casos, puede destruir la más sólida unión matrimonial.

¿Cómo reacciona el hombre cuando la mujer responde en forma reprimida y limitada en la intimidad?

Por lo general se siente absolutamente libre de culpa. Y con sinceridad, porque no se ha detenido a pensar en los efectos que esta causando a su esposa la rutina que él ha establecido.

Los franceses, para diferenciar las reacciones del hombre y la mujer dicen:”La mujer que se da un golpe en el pie al tropezar con una silla, se lamenta por el daño que se ha hecho... el hombre protesta porque alguien ha dejado la silla en medio del paso”.

Así es común que el esposo indolente llegue a la conclusión de que la mujer es frígida, y en algunos casos este concepto le sirve como justificación consigo mismo para buscar aventuras sentimentales extramatrimoniales.

Cuando la vida íntima de un matrimonio es forzada, sin espontaneidad, la mujer posiblemente asumirá que su matrimonio es infeliz. En el silencio de la noche del sábado, mientras se produce el rito sexual en forma sistemática y calculada, la mujer llegara a pensar que ella no es normal porque solo es capaz de despertar el deseo en su marido una vez a la semana.

Si se halla en condiciones de juzgar la situación con más serenidad y objetividad, pensara que su marido la engaña y que la noche del sábado es el único indicio de que su matrimonio no ha naufragado del todo.

En algunos casos, la mujer acepta la imposición de su esposo. En otros, busca la verificación de su feminidad y una venganza contra aquel que la ignora en un aspecto tan fundamental para la vida conyugal.

¿Cómo? No es difícil imaginarlo...

Ahora bien, ¿que sucedería si en vez de ser hombre quien conduce el juego fuera la mujer quien estableciera la rutina del sábado?


Es preciso tener en cuenta que el hombre, lo mismo que la mujer, tiene momentos en que el deseo es mas intenso. Pero en otros, el interés es mínimo e inclusive es posible que exista cierto grado de rechazo o indisposición.

Esto es normal y así debe ser aceptado por ambos cónyuges. En el caso de un hombre que se vea obligado por su esposa al rito sabatino, la situación presenta más complicaciones todavía.

Si el sábado coincide con su periodo de poco interés por la intimidad – que puede ser causado por fatiga, preocupación o, simplemente, por causas biológicas de diferente índole, según hemos mencionado- la mujer indudablemente pensara que ha dejado de interesarle, que existen otros factores para que no reaccione de la forma que ella espera, y llegara a mil conclusiones diferentes.

Probablemente todas están lejos de la realidad. No olvidemos que si bien la mujer puede fingir en ciertas circunstancias, el hombre no.

A pesar de que estos problemas, cuando se exponen en un articulo o se conservan con alguna amiga intima, parecen simples y fáciles de resolver, la realidad es que son complejos. La mujer misma los hace complejos porque no tiene la suficiente franqueza para exponerlos al esposo.

Y el hombre los hace complejos, porque su actitud indolente hace que la mujer busque a la misma una justificación y esta es, generalmente, negativa para la relación conyugal. La mayoría de los matrimonios se refugian en el silencio en una forma egoísta.

Cada uno considera que el problema es culpa del otro y poco a poco esta actitud ejerce su influencia destructiva en el matrimonio.

Es indudable que la vida intima tiene un papel fundamental en el equilibrio emocional de una pareja y en la armonía de sus relaciones. Con el transcurso del tiempo, cuando la etapa del noviazgo y la luna de miel han sido superadas, las relaciones entre los cónyuges se tornan diferentes. Alcanza el nivel normal a todo ser humano.

El amor sigue siendo el mismo, solo que no es preciso estar demostrándolo a cada instante con caricias y repetidas frases de amor. Otros elementos sustituyen esa confirmación constante que algunos individuos necesitan y entonces el amor se convierte en una evidencia de que la relación conyugal continúa en plena armonía.

Para alcanzar ese equilibrio que es esencial para todo matrimonio, es preciso entablar el dialogo entre los cónyuges. Además, es imprescindible que exista comunicación.

Y esta comunicación debe extenderse a todos los típicos, desde los más triviales – por ejemplo, porque a él no le gusta que ella se ponga determinado vestido – hasta los más serios y embarazos – porque él la desea únicamente una vez a la semana.

Ninguno de los cónyuges debe buscar refugio en la timidez ni inhibirse. Es necesario tratar de establecer la situación, buscar las causas y, juntos, adoptar una actitud positiva que supere los conflictos que hayan podido presentarse.

Encontrar una excusa para eludir un tema que puede influir en el fracaso de un matrimonio es absurdo. Aceptar una situación de esta naturaleza como algo ineludible es igualmente un error mayúsculo. Para lograr la felicidad conyugal plena, los compromisos entre los cónyuges deben quedar rotos.

La noche del sábado ha llegado a convertirse en un compromiso para muchos matrimonios. Y es uno de los compromisos más penosos, por cierto.

Porque con él, la intimidad pierde toda la espontaneidad. Y de igual forma, la ilusión que es tan esencial para el amor, decae en forma proporcional.

Cualquier momento puede ser apropiado para el amor. Así lo deben comprenderlo ambos cónyuges. Las rutinas siempre tienden al hastía. Si la rutina se lleva a la intimidad, ese hastío puede significar una situación insalvable.

La entrega entre un hombre y una mujer es maravillosa, cuando cada uno complementa al otro. Pero ambos deben estar dispuestos a dar, no solamente a recibir. Día tras día, no únicamente el sábado.