LA MEMORIA SOCIAL


La memoria individual no es sólo personal: “...los recuerdos que constituyen nuestra identidad y proporcionan el contexto para cada pensamiento y acción no sólo son nuestros, sino que también los aprendemos, tomamos y heredamos en parte de unas reservas comunes, construidas, sostenidas y transmitidas por las familias, las comunidades y las culturas a las que pertenecemos...” (Prólogo de R.I. Moore a FENTRESS, J. y WICKHAM, Ch. (2003): Memoria social. Madrid: Cátedra, p. 12).

“Españoles, Franco ha muerto”. Con estas palabras, Arias Navarro marca un antes y un después en la memoria de todos los españoles, una línea a partir de la cual la “máquina” del proceso democratizador marcha imparable hasta alcanzar el poder, de forma muy distinta a cómo lo había hecho 40 años antes la máquina militar del alzamiento.

El rápido y vertiginoso acontecer de todos los sucesos venideros, a partir de aquí, crea un horizonte histórico en la memoria social, de forma que lo que somos ahora, en casi toda su extensión, está construido sobre cimientos de experiencias y recuerdos de los últimos 30 años, por más que algunos se empeñen en revivir fantasmas caducos y esperpénticos anteriores a la muerte de Franco.

La manera en la que interpretamos las estructuras sociales, los fenómenos que se desarrollan a nuestro alrededor, nuestras representaciones del mundo o nuestras pautas de actuación no pueden, pues, entenderse ni separarse del momento histórico en que han emergido y se han constituido, así como tampoco pueden separarse de los diferentes procesos históricos que dan lugar a su aparición.

La dimensión histórica implica la consideración de la realidad social como proceso. Cualquier fenómeno social tiene una temporalidad y cambia con el tiempo. No puede analizarse como producto acabado. En caso de hacerlo, estaríamos prescindiendo de su proceso de constitución, omitiendo el transcurso de su desarrollo, que es el que ha llevado a que sea tratado de una determinada manera en un momento histórico concreto.

No podemos recuperar un pasado inalterado del flujo temporal, y debemos admitir que el pasado se interpreta y se resignifica cambiando en función del presente. El tiempo nunca deja de fluir, y en este discurrir, se insertan nuevos acontecimientos, situaciones, hechos... que obran sobre el pasado. A esta construcción significativa del pasado no solo incorporamos acontecimientos de diferentes pretéritos, sino también contemporáneos, adhiriéndole distintos aprendizajes, conocimientos y experiencias vitales. Con todo ello, iniciamos un proceso de comprensión y creación de significado que comporta la apertura de multitud de interpretaciones y resignificaciones.

Todos estos hechos hacen que transformemos nuestra memoria, implicando la elaboración de un nuevo sentido del pasado a la luz de los acontecimientos posteriores, utilizando un discurso que ordena el pasado de forma que quede legitimado al orden social actual.

El relato histórico de cualquier colectividad, la identidad nacional de un pueblo, es un constructo basado en la memoria, conjugándose el elemento individual con el colectivo. Pero, ¿en qué medida actúan uno u otro? Lo que recordamos, cómo lo recordamos, las circunstancias que elicitan ese recuerdo, ¿dependen de nuestra pertenencia al colectivo vinculándonos, por tanto, con los demás miembros? ¿existe la memoria social como construcción colectiva? La respuesta es afirmativa.

Hablando de los recuerdos, los grupos sociales -en su diversidad- construyen sus propias imágenes del mundo, estableciendo una versión tácitamente acordada del pasado. La memoria social no es inmutable, sino un proceso de negociación constante y mediatizado entre el individuo y el/los colectivo/s de pertenencia. Y solo puede ser social si es capaz de transmitirse.

Los recuerdos también son un producto de la mente y, como tales, son signos, y los signos no recubren algo preexistente sino que lo conforma y lo crea. Los recuerdos no existen antes de que sean formulados por un actor, y son deudores de unas coordenadas sociales, culturales e históricas. (Meyerson , 1948).

La memoria social de la muerte de Franco y el inicio de la monarquía –la llamada Transición- está hecha tanto de imágenes como de palabras convencionalizadas y simplificadas, y unas narraciones legitimadoras de la posición de unos grupos sociales determinados. Por otra parte, las narrativas dominantes de los mass media son los que poseen las mayores capacidades para convencionalizar, simplificar e inscribir el recuerdo de amplios sectores colectivos, en un intento de construcción de una memoria social de la Transición.

La Transición fue un proceso de cambio político que llevó al país de la Dictadura a la Democracia. Este proceso debía ser aceptado por quienes pretendían la continuidad del régimen así como los que conformaban la “oposición”, en el sentido de que sería un cambio que abriría los caminos de la libertad tan demandada. Así, apoyado por quien estuvo al frente del momento transicional, Adolfo Suárez, el primer consenso sería una determinada interpretación del pasado, como paso previo al consenso político.

Según los diferentes trabajos de campo realizados, la memoria actual de los españoles con respecto al pasado vivido indica una cierta ambigüedad. Por una parte, se piensa que la sociedad española actual no se parece en nada a la del pasado; y, por otra parte, que es deudora de la historia, no habiéndose olvidado las divisiones existentes en el pasado y permaneciendo todavía huellas de la época de Franco.

Conclusiones muy aproximadas, ofrece el discurso mediático predominante en la actualidad, por el que la Transición sería un comienzo y fundaría así una política, una sociedad y una administración sobre bases enteramente renovadas y diferentes a las existentes en el pasado. Asímismo, admite la pervivencia de elementos provenientes de ese pasado y pone de relevancia la fractura de las dos Españas aún latente.

El proceso de la Transición a la Democracia tiene para los españoles un carácter modélico, motivo de orgullo, incrementándose con el paso del tiempo esta sensación. Los protagonistas absolutos, el Rey y Adolfo Suárez, como actores principales y desempeñando el papel más relevante, como figuras que aparecen asociadas a la idea de motor o ejecutor del cambio del régimen.

Por su parte, en los mass media, esta presentación es muy similar, y tomando como protagonistas del cambio a personajes individuales, en una construcción de héroes, y en detrimento del protagonista colectivo, mucho más complicado de explicitar en una narración.

Podemos comprobar así cómo, en la construcción que realizamos del pasado, elaboramos descripciones plausibles, relatos y explicaciones convincentes y expresivas, narraciones significativas que se adecúan a los discursos que circulan en la sociedad, para que puedan ser pertinentes al contexto en el que se producen, utilizando el lenguaje como medio para ofrecer y sostener diferentes versiones, a través de su capacidad argumentativa y retórica.

Como ejemplificación del hecho del “ajuste” de la memoria al discurso actual, podríamos tomar diferentes hechos o símbolos que tenemos a nuestro alrededor: numerosas ciudades tienen plazas, calles, escuelas con el nombre del fallecido dictador o con el nombre de algunos ministros del régimen. La retirada de algunos símbolos, como es el caso de algunas estatuas de Franco, aún no ha concluido en muchas ciudades. Hace algunos meses en Madrid, la retirada de la estatua de Nuevos Ministerios provocó una protesta por parte del Partido Popular. En los libros escolares, se habla de la Guerra Civil y el Franquismo como un enfrentamiento, más que como un golpe de estado militar contra un gobierno legítimo. El Franquismo se caracterizó por una enorme represión y falta de libertades para los ciudadanos españoles; sin embargo, hoy en día, quién no ha oído decir que “con Franco, esto no pasaba. Podías andar tranquilamente por la calle” y otros comentarios similares.

En su momento, el papel de los antifranquistas o de las personas que militaron en la clandestinidad fue absolutamente imprescindible para que fuera posible el cambio, y ¿en la memoria de quién han quedado todos estos actores sociales? El Franquismo existió y sumió a España en una de sus etapas más negras y aislada del mundo, y sin embargo, la memoria colectiva ha logrado que se resignifique esta etapa de la historia de España.

Gregorio Morán, periodista, publicó un libro en el que valoraba que la Transición había tenido un coste muy alto: “...la amnesia vinculada a una serie de falsedades consensuadas...”. “...Durante años decir la verdad sobre la transición era considerado desestabilizador de la democracia, y dar por bueno el engaño se consideraba como facilitar el asentamiento del nuevo sistema del nuevo sistema...” MORÁN, Gregorio (1991): El precio de la transición. Barcelona: Planeta.

Como ejemplo muy significativo, el título del capítulo segundo del libro de Morán: “La Constitución del Reino de desmemoriados”.

La Sociedad española ha reinterpretado y resignificado esta etapa, mitificando el proceso de cambio a la democracia, y en el que se puede percibir una cierta autocomplacencia y quizá hasta “justificación” de algunos hechos anteriores a la Transición, pasando por alto muchos de los acontecimientos que ocurrieron y que son completamente contrarios a los derechos de cualquier ciudadano del mundo.

Con la muerte de Franco, no se inició el comienzo inmediato de la democracia, sino que se abrió un proceso de Transición a través del cual se llegó a la Constitución de 1978, consolidando el proceso democráctico. Adolfo Suárez y Santiago Carrillo, como protagonistas de una cierta reconciliación nacional, y símbolos de cómo, partiendo de posiciones extremas, se llegó al entendimiento.

Sin embargo, no existió un verdadero proceso de purga, y muchos funcionarios afectos al régimen franquista –“reconvertidos”- continuaron y continúan en la vida pública.
La sociedad española aceptó y apoyó mayoritariamente este hecho como vía de reconciliación y de progreso social, pudiendo comprobar de nuevo cómo se reexplica y reconstruye el pasado, adaptándose la memoria colectiva a través de una retórica que justifica y es capaz de ofrecer una nueva versión perfectamente argumentada.

Vemos de nuevo un ejemplo de cómo el proceso de memoria, a través de la construcción de narraciones, en la que están presentes personajes, circunstancias, acontecimientos, hacen que se creen nuevas versiones que sirven a una determinada estrategia, y que constituyen un dispositivo de interpretación del pasado, que ayuda a negociar nuevas visiones y versiones de la realidad. La reconstrucción, a partir del momento mismo de la Transición y todo el proceso posterior hasta llegar a la aprobación de la Constitución, se ha hecho de momentos, acontecimientos y personajes de la Transición, utilizando en gran medida el recurso mediático y su discurso para reforzar nuevas significaciones e interpretaciones, que sirven a los nuevos intereses establecidos.

Finalmente, nuestra propia identidad social está configurada por un patrón, en mayor o menor medida compartido, de recuerdos del pasado, sometida como hemos visto a las fuerzas e intereses sociales.

Como conclusión, la Memoria Social, la circulación de la memoria, la construcción y la reconstrucción de la Memoria son de vital importancia, en la medida en que ayuda a legitimar o deslegitimar un sistema y asimismo en la medida en que la legitimación o deslegitimación de un sistema pueden favorecer el desorden y consecuentemente, el cambio.

La institucionalización de la memoria colectiva corre a cargo de las conmemoraciones. Se trata de preservar la continuidad intentando preservar experiencias pasadas para legitimar la situación presente y se puedan, así, prescribir las expectativas de futuro.

Tics nerviosos


Pocos niños precisan tratamiento, la gran mayoría dejan de sufrir tics de forma espontánea

Los tics, que afectan aproximadamente al 20% de niños y niñas, constituyen el trastorno del movimiento más habitual en la infancia. La prevalencia de este trastorno de carácter benigno es tres veces mayor en niños que en niñas, si bien en el tratado de Pediatría de Nelson, uno de los más prestigiosos, afirma que no hay predilección por un sexo u otro. Estos involuntarios movimientos aparecen entre los 6 y 10 años, y los niños afectados son generalmente normales, inteligentes y sensibles, aunque son de mayor intensidad entre niños cohibidos y tímidos. Los tics se presentan varias veces al día, en ocasiones casi a diario. Suelen desaparecer en la adolescencia y rara vez persisten en la edad adulta.
¿Qué son los tics?

Se pueden definir como movimientos involuntarios, de corta duración, no rítmicos, bruscos y repetitivos. Quienes los padecen sólo los pueden evitar si, cuando perciben que van a sufrir un tic, se concentran y los controlan, aunque sólo se logran detener por tiempo limitado. No obstante, otras veces no da tiempo a dominarlos. La causa de los tics no se ha determinado todavía. Se barajan varias hipótesis, como el exceso de dopamina (sustancia química del cerebro) en el organismo o una sensibilidad aumentada a la misma; también se ha esgrimido la teoría de un funcionamiento defectuoso de los ganglios basales en el cerebro, de una disfunción de la transmisión nerviosa.

Los tics se agravan en condiciones de estrés, ansiedad, irritabilidad y fatiga

Su mayor incidencia en niños que en niñas ha sugerido, asimismo, una posible influencia de la testosterona. Las posibles causas genéticas también han sido objeto de estudio, y mientras para unos el papel de los antecedentes familiares es muy discutido y no resulta relevante en el origen de los tics, para otros, que basan su argumentación en estudios realizados con parejas de gemelos, el papel de la herencia es importante. Lo que sí parecen claras son las causas de índole psicológica. Se atribuyen los tics a factores ambientales y de aprendizaje, sobre todo dentro de la familia. Los tics se agravan en condiciones de estrés, ansiedad, fatiga, irritabilidad, y aumentan en presencia de familiares y amigos íntimos, mientras que se reducen al realizar actividades absorbentes que no producen ansiedad. Se puede decir que los tics aumentan con el estrés, disminuyen con la relajación y desaparecen durante el sueño.
Tipos de tics
Tics motores simples: son los más frecuentes. Dentro de este grupo, el parpadeo o guiño de los ojos, las sacudidas verticales u horizontales de la cabeza y el encogimiento de hombros son los más habituales, aunque hay otros tics que afectan a brazos y piernas.
Tics motores complejos: golpearse a sí mismo, saltar, pisotear... son bastante infrecuentes.
Tics fónicos o vocales simples: aclararse la garganta, gruñir, sorber por la nariz, resoplar...
Tics fónicos o vocales complejos: cuando el niño padece tics del tipo ecolalia (repite las palabras que le dirigen), alilalia (repite sus propias palabras) o coprolalia (emite palabras obscenas), se puede sospechar que sufre el Síndrome de Tourette.
Restar presión a los niños

Algunos expertos incluyen el tartamudeo entre los tics. Aproximadamente entre el 5% y el 10% de los niños tartamudea cuando se inician en el lenguaje, pero en la mayoría de los casos se resuelve de forma espontánea y conviene que los padres no le den mayor importancia, pues los niños perciben que algo les ocurre y pueden reaccionar con ansiedad y estrés. Se ha comprobado estadísticamente que si los padres no prestan especial atención a los tics y los consideran como algo normal y pasajero, su evolución es buena y en un plazo que habitualmente varía entre unos meses y un año cesan sin dejar secuelas. Lo habitual es que desaparezcan durante la adolescencia. Pueden empeorar si los padres riñen y presionan a sus hijos para que logren vencer el defecto. En ese caso, lo más probable es que los tics se tornen más frecuentes e intensos. Los padres deben tranquilizar al niño si éste les pregunta sobre su problema, deben evitarle actividades extraescolares en exceso, ayudarle a evitar que sea autocrítico y perfeccionista. Es decir, hay que restarles presión y todo lo que pueda generarles tensión interna.
¿Cuándo acudir al pediatra?

Es preferible no medicalizar el problema del niño, ya que se considera contraproducente todo lo que le conduzca a reflexionar sobre sus tics. No obstante, en ocasiones hay que recurrir al pediatra y al especialista. Estas son las señales que aconsejan la consulta:
Los estudios se ven alterados
Los tics interfieren con sus amistades
Los tics se acompañan de ecolalia, alilalia o coprolalia
Se acompañan de tos persistente
Los tics afectan a partes del cuerpo que no son las habituales (cabeza, cara y hombros)
Su intensidad o frecuencia aumentan
La duración es superior a un año
Tratamiento

La mayoría de los casos de tics se resuelven espontáneamente, pero en algunos casos el tratamiento especializado puede ser necesario. La medicación ataja el síntoma, pero no elimina la causa de los tics. Se han utilizado neurolépticos, tranquilizantes, relajantes, etc. que resultan eficaces, pero al abandonarlos se producen recaídas. Los métodos psicológicos y, en concreto, los de autocontrol, resultan muy útiles para los tics y el síndrome de Tourette. Una de las terapias más importantes dentro de este tipo de tratamiento lo constituye el "Procedimiento de inversión del hábito", que en un periodo que oscila entre dos y cuatro meses reduce los tics en el 90% de los casos. Es una técnica compleja que exige gran colaboración y sobre todo gran fuerza de voluntad, lo que hace que a menudo sea de difícil aplicación en niños en toda su amplitud, por lo que algunos especialistas aplican por separado o parcialmente los distintos componentes. Afortunadamente pocos niños precisan tratamiento, la gran mayoría dejan de sufrir tics de forma espontánea.

Síndrome de Ulises


Un nuevo trastorno mental que afecta a los inmigrantes ilegales

Debido a las desigualdades del mundo en que vivimos cada vez más personas intentan entrar por todos los medios en los países más ricos en busca de un futuro mejor. España, por su cercanía con África, es testigo de cómo miles de personas se lanzan al mar en pateras para alcanzar sus costas. Joseba Achótegui, psiquiatra y profesor titular de la Universidad de Barcelona, ha descubierto un trastorno común a los inmigrantes ilegales: El síndrome de Ulises.
Por BENYI ARREGOCÉS CARRERE PARA CONSUMER.ES
Última actualización: 7 de octubre de 2005
Una nueva patología

El síndrome de Ulises es un problema del siglo XXI. A grandes rasgos, sus potenciales afectados son todos los inmigrantes ilegales o los que corren el riesgo de pasar a serlo. Según diversas estimaciones, alrededor del 2% de la población se encuentra en este estado en España, es decir, casi un millón de personas.

El descubridor de esta enfermedad, Joseba Achótegi, psiquiatra y profesor titular de la Universidad de Barcelona, le da un sentido restringido al síndrome de Ulises porque para él sólo están afectados los casos más extremos, no todos los inmigrantes. El experto, que se ha reunido en el Parlamento Europeo con profesionales de otros siete países para debatir este problema, ha recibido luz verde de la cámara de representantes europea para dirigir un proyecto que establezca protocolos, ayude a los médicos a diagnosticar y marque las líneas de investigación de esta nueva enfermedad.



Para conocer bien esta patología, debemos situarnos, según Achótegi, en la vida de cualquier extranjero que llega a un país que no es el suyo sin la regulación pertinente.

Los expertos aseguran que se pueden distinguir dos tipos de inmigrantes ilegales:
Los que entran de forma clandestina en un estado, sobre todo a través de redes de tráfico de personas. A cambio de realizar el "viaje deseado" deben pagar una importante cantidad de dinero. La mayoría no está en posesión de todo el dinero en el momento mismo de emprender el viaje, por eso, una vez en el país elegido, se ven obligados a desembolsar lo que costó el viaje más intereses. El fenómeno de las pateras que llegan desde África al estrecho de Gibraltar y a las Islas Canarias ha subido un 23% desde 2002, según datos de la Cruz Roja.
La otra clase de inmigrantes ilegales la componen los que viven legalmente en un país, pero que se convierten en ilegales al permanecer en él cuando se les acaba el permiso de residencia o el visado. Con frecuencia no pueden renovar este permiso porque carecen de un contrato de trabajo en regla o porque el que tenían se les acabó.
Cuatro focos de tensión

El psiquiatra Joseba Achótegui explica que el síndrome de Ulises se caracteriza por los siguientes focos de tensión:
La soledad: Una vez que la persona llega a un país que no es el suyo se encuentra con un panorama más que desolador. No pueden traer a la familia porque primero tienen que tener estabilidad económica. Además, el hecho de que sus familiares más cercanos, como sus hijos, especialmente en el caso de las mujeres, se hayan quedado en el país de origen produce una nostalgia difícil de superar.
El sentimiento del fracaso. Piensan que tanto esfuerzo no les ha servido porque no pueden progresar en el mercado y no pueden conseguir trabajo.
Viven situaciones muy duras en la lucha por la supervivencia. Su preocupación principal es dónde comer y dónde dormir.
Pasan situaciones de terror. Por ejemplo, es común es los que llegan en pateras sientan pavor, poco tiempo después, al agua.

Achótegui descubrió este trastorno en su trabajo en el SAPPIR (Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados) del Hospital Sant Pere Claver de Barcelona, un centro que fundó y que actualmente dirige. "Llevo desde los años 80 trabajando en inmigración y este síndrome hasta hace 5 años no se observaba. Las condiciones de vida se han hecho más duras para los inmigrantes en los últimos tiempos. Me di cuenta de que todos tenían unos síntomas concretos", explica.

Al principio, este profesor de la Universidad de Barcelona pensó en otro nombre para esta patología, pero luego decidió cambiarlo por uno que manifestara mejor de qué se trataba. "Los textos de La Odisea (poema griego atribuido a Homero) hablan de lo que padecen estos inmigrantes: los naufragios de Ulises y su sufrimiento. Todo está escrito y plasmado en La Odisea por eso lo llamé así", revela.

Fobia Social en la Adolescencia


La fobia social es la psicopatología más frecuente que se presenta en niños, adolescentes y adultos, principalmente en sociedades altamente desarrolladas y también en países en vías de desarrollo.

Cerca de un diez por ciento de la población entre 12 y 17 años, puede llegar a sufrir de este trastorno que se puede volver crónico si no se realiza tratamiento.

La fobia social se manifiesta como un temor exagerado y persistente frente a distintas situaciones sociales; o en la oportunidad de tener que enfrentarse al público, para ser evaluado por otras personas, ante la eventualidad de un fracaso.

La fobia social se puede definir a partir de tres formas de respuesta a la ansiedad:
-Ideas y creencias;
-Sensaciones físicas o fisiológicas y
-Conductas motoras y cognitivas para reducir la tensión.

Las ideas o creencias pueden ser:
-Todos me están mirando
-Estoy dando mala impresión
-Voy a perder el control
-no podré hablar
-me olvidaré de todo
-pensarán que no soy normal
-soy aburrido
-no valgo nada
-soy un tonto
-no le gusto a nadie
-quisiera desaparecer

Las sensaciones fisiológicas o físicas pueden ser:
-ruborizarse
-nudo en la garganta
-palpitaciones o taquicardia
-temblores
-dolor de estómago
-diarrea
-tensión muscular
-mareos
-sudoración
-falta de aire

Las conductas motoras de evitación o huida pueden ser:

-Evitar los lugares temidos
-Hablar poco
-No iniciar ningún diálogo
-Necesidad de tener algo en la mano
-Alejarse
-Ocultarse
-Taparse con mucha ropa
-Brazos pegados al cuerpo
-No mirar a los ojos
-Mirarse las manos

Las conductas cognitivas pueden ser:

-Controlar los pensamientos
-Ensayar mentalmente una actuación
-Ensayar frases
-Desconectarse
-Estar distraído

Los niños pueden expresar su ansiedad o fobia social en forma de llanto, tartamudeo o parálisis; y en ciertos casos puede tener un ataque de pánico.

Este tipo de trastorno puede repercutir en la adaptación social y predisponer al desarrollo de una depresión o a adquirir adicciones.

En sociedades complejas, la adolescencia es una etapa del desarrollo en la que se producen cambios muy importantes en el cuerpo y en las relaciones interpersonales; y tanto la adaptación a los cambios físicos y cognitivos, como la necesidad de ser aceptado y de sentirse integrado socialmente pueden ser factores que predisponen a adquirir fobia social.

En las sociedades occidentales existe la tendencia a prolongar la adolescencia muchos años; y esta demora en asumir la edad adulta para eludir los compromisos que exige, se añade a las dificultades propias de este período evolutivo.

Diferenciar una fobia social que produce discapacidad, de una ansiedad no patológica y transitoria resulta difícil.

Recién en los años ochenta del siglo pasado, la fobia social se comenzó a considerar un trastorno específico, al reconocer que puede aparecer en gran cantidad de situaciones sociales que frecuentemente generan tensión.

La mayoría de los investigadores aceptan la existencia de por lo menos dos subtipos de fobia social:
La fobia social generalizada y la fobia social específica, circunscripta o limitada a un objeto o situación.

La primera es la fobia social ante la mayoría de las situaciones sociales; y la segunda se relaciona con la ansiedad que produce incapacidad para enfrentar al público.

Algunos especialistas en este tema consideran que cuanto mayor es la cantidad de situaciones que producen temor, mayor es la gravedad del trastorno.

El tratamiento psicológico cognitivo-conductual y los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina han probado ser lo más eficaz tanto en niños, como en adolescentes y adultos.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.49/2011, “Fobia social en la adolescencia”, Jose´Antonio Piqueras Rodriguez y José Olivares Rodriguez.

Anorexia e Internet, una pareja peligrosa


En la Red abundan los consejos para no comer y engañar a la familia, además de competiciones para perder peso

La anorexia se ha convertido en la tercera enfermedad crónica más frecuente entre adolescentes, por detrás del asma y la obesidad. Si bien puede diagnosticarse a cualquier edad, los jóvenes son especialmente vulnerables. Hay que mantener unos hábitos de alimentación equilibrados y evitar las dietas para perder peso que, en algunos casos, pueden ser la puerta de entrada a este trastorno de la alimentación. Además, los expertos alertan a progenitores y especialistas sobre la importancia de supervisar los contenidos a los que acceden niños y adolescentes en Internet, ya que en la Red proliferan páginas web que publicitan estas enfermedades psicológicas.

"Si tienes hambre cuenta hasta mil y antes de terminar te darás cuenta de que no vale la pena seguir metiendo grasa en el cuerpo". "Prueba la comida y escúpela, repítelo cuantas veces necesites para calmar la ansiedad". Estos son algunos "consejos" que pueden encontrarse en un blog "proana", es decir, pro-anorexia. No es un caso excepcional, en la Red abunda desde información para no comer y engañar a la familia, hasta competiciones que ganan quienes más peso pierden.

Internet se ha erigido como una gran vía de comunicación, pero también puede convertirse en un riesgo. Un estudio constata que en la Red son frecuentes los sitios que promueven los trastornos de la conducta alimentaria. El trabajo, publicado en "American Journal of Public Health", se ha realizado en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins. Los investigadores llevaron a cabo una revisión de 180 sitios que promovían los trastornos alimentarios.

El trabajo constata que alrededor del 91% de estos portales eran de acceso libre (aunque muchos advertían de que no querían "aficionados") y alrededor del 79% tenía contenidos interactivos, como calculadoras de calorías y de índice de masa corporal. En muchos se publicaban "los diez mandamientos de la delgadez", como "no comerás sin sentirte culpable", "no comerás algo que engorde sin castigarte después" o "lo más importante es lo que diga la báscula".

Para evitar trastornos alimentarios hay que fomentar la crítica de cánones de belleza, la aceptación de las diferencias, una dieta equilibrada y la actividad física

El estudio recoge que, a menudo, esta información aporta indicaciones sobre cómo disimular, ya que es un hecho que las personas afectadas por anorexia intentan ocultar en lo posible su bajo peso de diversas formas, como beber mucha agua antes de pesarse y esconder pesas en la ropa. Los jóvenes son uno de los principales usuarios de la Red y se estima que el 75% de los niños entre 10 y 15 años navegan a diario por ella. Según una encuesta de la asociación Protégeles, un 17% ha visitado páginas pro-anorexia o pro-bulimia.

En Internet es sencillo permanecer en el anonimato y tener acceso fácil a información, con impunidad y a espaldas de los progenitores. También puede ser una forma de reafirmarse y obtener respaldo para las acciones que se llevan a cabo. De esta manera, jóvenes vulnerables pueden terminar por padecer uno de estos trastornos alimentarios, tan serios como la anorexia. Estos foros también promueven la sensación de conexión con otros individuos que sufren el mismo trastorno, a modo de comunidad donde la persona se siente identificada con otras, a la vez que segura y protegida.

A pesar de que en 2001 algunos motores de búsqueda, como Yahoo y MSN, aceptaron bloquear los sitios que pudieran dar publicidad a estas enfermedades, ello no ha representado una gran diferencia, ya que los mensajes se han vuelto más sofisticados: los textos y las fotos se han convertido en vídeos y las páginas web, en blogs y grupos de Facebook.
Detección precoz y prevención

Con el verano puede acrecentarse el deseo de adecuarse a los modelos de belleza que, entre otros requisitos, pasan por tener un cuerpo delgado. Esto puede llevar, en personas vulnerables, a conductas que suponen un riesgo de desarrollar un trastorno alimentario. Entre jóvenes de 10 a 19 años, las cifras de afectados por anorexia nerviosa y bulimia ascienden a 35 casos por 100.000 habitantes y año.

La prevención y la detección precoz son claves. Es fundamental la información en positivo y, sobre todo, hay que intentar desligar la idea de que la autoestima y el éxito social estén, de manera obligatoria, ligados al aspecto físico. Pero en la adolescencia, la información que alerta de forma directa sobre los peligros de la anorexia es menos útil e, incluso, según la forma, puede resultar contraproducente.

Los primeros síntomas se manifiestan entre los 13 y los 16 años, sobre todo entre mujeres, con una proporción de 9-10 chicas por cada chico. En su origen hay que buscar tanto factores genéticos como psicológicos, familiares y socioculturales. Los factores psicológicos son importantes ya que, a menudo, la anorexia se desarrolla en personas autoexigentes, perfeccionistas y con baja autoestima.

De la misma manera, el ambiente familiar y social puede facilitar o prevenir estos trastornos. Desde el círculo de allegados hay que fomentar la crítica acerca de determinados cánones de belleza y la aceptación de las diferencias, además de ser conveniente que se siga una dieta equilibrada y que se promueva una actividad física moderada. Es preferible que las comidas se realicen en familia y evitar que los adolescentes coman solos, en especial, mientras ven la televisión. En caso de sobrepeso, hay que evitar comentarios negativos que generen baja autoestima y no facilitar la obsesión por el peso, que en ocasiones se consigue sólo con suprimir la báscula del baño.
TRAS LA SOSPECHA

Cuando el trastorno es incipiente, antes de una ostensible pérdida de peso o de constatar vómitos u otro tipo de malas conductas alimentarias, una serie de indicios llevan a sospechar que la persona padece anorexia o bulimia:
Quejas frecuentes sobre el aspecto físico.
Obsesión por vigilar el peso, con frecuentes controles en la báscula.
No querer probarse ropa o ponerse bañador.
Manías con la comida y obsesión por no comer alimentos "que engordan".
Progresivo aislamiento, resistirse a salir y disminuir el contacto con amigos.
Mayor irritabilidad y problemas de comunicación, sobre todo, con personas muy próximas, como la madre.
Mareos por ayunos prolongados (saltarse el desayuno...).

Creencias populares con efectos secundarios para la salud


El comportamiento de algunas personas está sostenido por opiniones que pueden tener efectos nocivos para la salud

Creer que se debe lucir una silueta digna de una modelo puede derivar en anorexia o bulimia, la obsesión por lucir una piel bronceada todo el año favorece el envejecimiento prematuro de la misma y aumenta la tasa de incidencia del melanoma, consumir alimentos crudos incrementa el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria... La cultura es una parte esencial de los seres humanos, ya sea como individuos o como sociedad. La cultura al cuerpo y a la salud proporciona a las personas multitud de herramientas que evitan y combaten muchas enfermedades. No obstante, algunas costumbres, como comer crudo, demasiado o mal, una excesiva higiene o utilizar solo productos naturales sin control alguno, pueden resultar perjudiciales. En contra de los pensamientos más comunes, algunas creencias populares tienen efectos secundarios para la salud.

Aunque las personas no sean siempre conscientes, se comportan de un modo determinado, marcado por la cultura y la sociedad, pese a que este comportamiento no siempre es saludable. Es el caso de los cánones de belleza considerados idóneos. En la actualidad, se detecta una presión cultural importante para lucir una silueta digna de un desfile de modelos, con el consiguiente riesgo que puede comportar para la salud.
El peso de la cultura

Trastornos como la anorexia y la bulimia, asociados a la obsesión por seguir las líneas de belleza actual, son capaces de manipular la percepción de la realidad hasta el punto de poner la vida en peligro. Hay otros efectos perniciosos de seguir la moda de manera estricta, como los casos de esterilidad provocados por el uso de ropa interior masculina demasiado apretada. Lo mismo ocurre con el deseo de lucir una piel bronceada sin tener en cuenta, además del envejecimiento prematuro de la piel, los riesgos de mayor incidencia de melanoma (el cáncer de piel más agresivo) y otras neoplasias cutáneas, cuyos casos han aumentado: cada año en nuestro país se diagnostican unos 3.200 melanomas (un 45% más que en 2004) y se calcula que en 2014 la cifra aumentará a 6.000 y causará cerca de 720 fallecimientos.

Es un error creer que alguna sustancia, por el mero hecho de ser natural, es saludable

El hecho de vivir en una sociedad opulenta lleva al otro lado de la balanza: de pasar a desear y buscar una silueta perfecta, se llega a la obesidad mórbida propia de una alimentación desmesurada. La obesidad es la epidemia del siglo XXI y el problema de salud pública número uno porque se le asocian enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o el temido síndrome metabólico. El escenario que se vislumbra en un futuro no es esperanzador, ya que las cifras estiman que en España el 14% de los niños españoles son obesos y que el 12% tienen sobrepeso. El escenario peor es que se empieza a edades tempranas, ya que antes de cumplir 10 años, uno de cada cuatro menores tiene sobrepeso.

Hay estilos de dieta puramente culturales que, a menudo, pueden no ser demasiado equilibrados o saludables. Es el caso de algunos tipos de dietas vegetarianas estrictas que, en ciertas etapas de la vida, pueden derivar en un déficit proteico. Un fenómeno curioso es el hecho de cocinar o no la comida. Cocinar es una práctica cultural, en este caso beneficiosa para la salud, ya que facilita la digestión de los alimentos y elimina muchos microorganismos que en otras circunstancias podrían proliferar en el interior del ser humano.

Sin embargo, también es cultural el hecho de optar por los alimentos crudos. Muestra de ello es el sushi japonés o los carpaccios italianos y las ostras. Al consumir estos preparados hay que extremar la vigilancia, ya que aumenta el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria.

Otra costumbre oriental peligrosa para la salud se relaciona con la celebración del año nuevo. De forma tradicional, los japoneses comen un pastelito dulce elaborado con arroz glutinoso molido y moldeado. El mochi tiene el tamaño de una mandarina pequeña y es bastante pegajoso, de modo que la muerte por asfixia no es infrecuente, sobre todo, en personas mayores. Cada año, los medios japoneses informan del número de muertes después de año nuevo causadas por mochi, una curiosidad un poco extravagante, pero no muy alejada de la tradición de las 12 uvas. Intentar comerlas en el mismo número de segundos no deja de tentar también a la buena suerte.
Entre artificial y natural

La sociedad occidental se ha alejado de manera progresiva de lo considerado natural. Cada vez se come más comida preparada, con más conservantes, colorantes y potenciadores de sabor, entre otros. A su vez, cada día se utilizan más productos químicos y se unta la piel con más cremas, perfumes y cosméticos. Hasta el aire que se respira está repleto de multitud de sustancias químicas volátiles que surgen de la actividad humana.

El organismo reacciona ante este bombardeo de sustancias artificiales. Se ha detectado que el número de personas alérgicas crece de forma preocupante en los países desarrollados y cada vez son más las personas que sufren una nueva enfermedad conocida como el síndrome de la intolerancia química múltiple. Esta patología se manifiesta con variedad de síntomas, entre ellos, un malestar generalizado y dolor de cabeza, que parece tener su origen en una respuesta del cuerpo frente a la multitud de sustancias ambientales que a diario lo invaden.

La higiene corporal excesiva también tiene cierto riesgo. El hábito de ducharse está tan enraizado en la rutina diaria que pocas veces se discute su idoneidad. Incluso, depende de la época del año, se práctica más de una vez al día. La piel tiene un pH neutro, ligeramente ácido, que le permite frenar la entrada de microorganismos al interior del cuerpo. Un exceso de higiene modifica este pH y debilita esta primera línea de defensa natural, de modo que el organismo se vuelve más vulnerable e incapaz de frenar el avance y la proliferación de estos agentes externos.

Entender el tratamiento, clave para curarse


Dos estudios señalan que los pacientes que no comprenden la información básica de salud ponen en mayor riesgo su vida

En los países desarrollados, muchos pacientes tienen dificultades o limitaciones para atender sus enfermedades. Este hecho empeora cuando, lejos de pedir ayuda, estas personas esconden su confusión al propio médico, ya sea por vergüenza o por sentirse intimidadas. Falta de adhesión a los tratamientos, poca comprensión de lo que dice el especialista o de la documentación escrita, o incapacidad para entender los prospectos son las principales carencias que, a largo plazo, pueden provocar un mayor número de hospitalizaciones, e incluso, muertes.

El estudio reciente "Health Literacy and Outcomes Among Patients With Heart Failure", llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de Salud de Denver (Colorado, EE.UU.), ha revelado que cerca de un tercio de la población adulta estadounidense entiende de manera limitada la información sobre salud. Sin embargo, conocer el funcionamiento general por el que se rige el organismo puede ayudar a mejorar su estado. Para ello es clave la alfabetización, un concepto que se refiere a la capacidad para obtener, procesar y entender la formación sanitaria básica y los servicios requeridos para tomar decisiones apropiadas en este ámbito.

Esta información abarca la capacidad de entender las instrucciones que incluyen los fármacos, los folletos de educación médica, las instrucciones del especialista y los formularios de consentimiento, así como la capacidad de aplicar estos conocimientos en los sistemas de atención de la salud. No es solo cuestión de leer, sino que se requiere comprensión, análisis y habilidades para tomar la mejor decisión para el bienestar general.
Alfabetización para cuidar la salud

En cuestión de alfabetización en salud, el autocuidado adquiere una importancia especial. Este concepto es común en las enfermedades que, más allá del tratamiento médico, dependen de las acciones individuales del afectado, con una importancia fundamental para el curso de la afección o para la prevención de complicaciones asociadas. Este estudio, publicado en la revista "Journal of the American Medical Association", ha tomado como ejemplo la insuficiencia cardíaca crónica, que requiere de una gran implicación del paciente y, por tanto, un nivel adecuado de conocimientos relacionados. Los resultados del trabajo apuntan que si se carece del nivel apropiado, los afectados tienen un riesgo mayor de hospitalización y muerte.

El estudio, desarrollado con cerca de 1.500 pacientes con insuficiencia cardíaca, ha detectado que el 17,5% tenía un nivel bajo de alfabetización en salud y, de estos, la mayoría eran mayores, de nivel adquisitivo bajo, con menos nivel educativo y más propensos a tener otras enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedad pulmonar crónica y accidente cerebrovascular. Durante un período medio de seguimiento de 1,2 años, murieron 124 participantes, la mayoría de los cuales eran pacientes con un nivel mínimo de conocimientos. Otros muchos con niveles bajos de alfabetización requirieron hospitalización.

La escasez de conocimientos en salud se debe a falta de oportunidades educativas, dificultades de aprendizaje o disminución cognitiva en los adultos mayores

Más allá del autocuidado, otras patologías implican contar con algunas destrezas técnicas para comprender sus tratamientos. Una investigación reciente, denominada "Prevalence and Demographic and Clinical Associations of Health Literacy in Patients on Maintenance Hemodialysis", publicada en la revista "Clinical Journal of the American Society of Nephrology", ha descubierto que cerca de uno de cada seis pacientes sometido a diálisis en Estados Unidos no comprende la información básica que es fundamental para su bienestar. En este caso, los autores apuntan que la alfabetización es de vital importancia porque reciben sesiones de tratamiento varias veces a la semana, siguen restricciones dietéticas y de líquidos, y hacen frente a pautas complejas de tratamiento farmacológico.

La alfabetización en salud toma una especial importancia ante todas las enfermedades crónicas, en las cuales es esencial la adhesión terapéutica, así como saber cómo actúan los fármacos y qué efectos tienen determinados tratamientos. Los expertos apuntan que el grado de conocimiento está inversamente relacionado con los costes sanitarios de estas dolencias.
Educación general

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los conocimientos en este campo dependen de niveles más generales de alfabetización. Cuando los niveles son bajos, además de afectar el bienestar de la persona, limitan su desarrollo personal, social y cultural. Los pacientes deben ser capaces de comprender gráficos o información visual, tener habilidades en informática, poder obtener y aplicar los datos pertinentes y estar en condiciones para realizar cálculos sencillos. También son importantes las destrezas en el lenguaje oral para articular las preocupaciones, describir los síntomas con precisión y realizar preguntas pertinentes.

Las personas más vulnerables son quienes tienen más de 65 años, pertenecientes a poblaciones minoritarias, inmigrantes, con poco poder adquisitivo e individuos con enfermedades mentales. Por otro lado, entre las razones que explican la falta de conocimientos, destaca la escasez de oportunidades educativas, dificultades de aprendizaje o disminución cognitiva en los adultos mayores.
Consejos para todos

La American Heart Association ha actualizado sus guías clínicas para la prevención de enfermedades cardiovasculares en mujeres y ha dado un paso firme para otorgar importancia a la alfabetización en salud. La característica principal de esta nueva versión es que los especialistas han tenido mucho más en cuenta la necesidad de aportar consejos prácticos que son útiles en el día a día de las pacientes, frente a recomendaciones basadas solo en estudios clínicos, como sucedía en las ediciones originales de 1999.

El motivo principal, según los expertos, es tener en cuenta los factores personales y socioeconómicos que pueden obstaculizar el seguimiento de los tratamientos preventivos recomendados. Estos consejos permiten afrontar barreras que conducen a tratamientos preventivos insatisfactorios: pobreza, bajo nivel de alfabetización, enfermedades psiquiátricas, limitaciones idiomáticas y problemas de visión o audición.

En las guías, además de incluir consejos sencillos y prácticos, se insiste en la comunicación entre el médico y los pacientes como un primer paso fundamental: preguntar sobre la regularidad en la toma de fármacos, el seguimiento de las recomendaciones de estilo de vida, efectos secundarios o problemas que puedan quedar sin detectar. Iniciativas como "Go Red for women", implantada por la misma American Heart Association y que intenta acercar de forma amena y sencilla la problemática de las enfermedades cardiovasculares a la mujer, son otras vías para lograr una alfabetización lo más satisfactoria posible, que ayudaría a salvar vidas.

El Pensamiento Creador


Este es un poder que tenemos todos para crear nuevas realidades y hacer posible los sueños. Por lo menos así lo afirman quienes creyeron en su fuerza interior, se encontraron a sí mismos, se atrevieron a ser diferente a los demás y rompiendo barreras dieron un paso más adelante en la evolución.

Pero no solamente las conciencias elevadas se dan cuenta de que pueden influir en su entorno y en las demás personas con su pensamientos; todos podemos constatarlo cuando nos proponemos algo y a pesar de las dificultades lo logramos.

No sólo se logran propósitos con este poder creador sino que también se pueden modificar situaciones inesperadas.

El pensamiento creador es una fuerza que tiene todo ser humano que se pone de manifiesto cuando deseamos expresarnos o cuando la necesitamos.

Una madre es capaz de levantar un camión para salvar a su hijo en peligro; apenas una frágil mujer, tan común como cualquier otra, que sin ningún entrenamiento previo, sin contar con aptitudes extraordinarias, sin haber hecho nunca nada semejante y en circunstancias límites, adquiere una fuerza inusitada y evita un accidente.

Personas que parecen comunes, con enfermedades irreversibles que antes del desenlace parecen decidir curarse y se curan.

Gente que se salva de catástrofes aéreas siguiendo su voz interior que le advierte que no tiene que tomar ese avión.

Así como podemos cambiar nuestro estado de ánimo con uno solo de nuestros pensamientos, también con un pensamiento creador podemos cambiar nuestro entorno; y la voluntad y la disciplina parecen ser las virtudes que hacen falta para lograrlo.

La ciencia está comenzando a estudiar estos fenómenos tan difíciles de explicar y de ignorar, considerando que puede tratarse de fuerzas reales que aún no conocemos.

Esta misteriosa capacidad humana parece ponerse en funcionamiento cuando surge de la interioridad más profunda un deseo genuino, desde un nivel de conciencia que trasciende las experiencias y que podría estar presente en los genes; y vivir en función de ese centro interno, tomándolo como punto de referencia para la acción, puede ser la clave para la transformación.

Deepak Chopra afirma que esta es la forma de lograr todos los propósitos, si tomamos nuestras decisiones prescindiendo del ego. Porque el ego es la máscara social; que si lo tomamos como centro de referencia, logrará solamente una copia de lo que hacen los demás.

El primer paso para ser dueños de nuestro destino es conocernos a nosotros mismos, nuestros defectos y nuestras virtudes y vivir en armonía con la naturaleza, porque somos parte de ella. Bucear en nuestro interior para saber cuál es nuestra verdadera misión en el mundo, qué es lo que desde nuestro lugar podemos mejorar, aceptando nuestras debilidades para poder transformarlas en fuerzas positivas, pasando de la autocrítica al perdón, respetando nuestras limitaciones, enfrentando nuestros temores, aprendiendo a confiar en nosotros mismos y principalmente creyendo que es posible ir más allá de la lógica.

Todos en algún momento, tienen que vivir experiencias difíciles y la diferencia entre unos y otros es si piensan como los demás o si piensan por sí mismos. El secreto es aprender a no engañarse con falsos ídolos y ser sinceros para poder utilizar el pensamiento creador y ser capaces de transformar al mundo y a sí mismos.

Fuente: “Vida sin condiciones”, Deepak Chopra.

Relación entre depresión y cafeína


El consumo habitual de cafeína podría tener un efecto protector frente al trastorno depresivo

La depresión afecta a 121 millones de personas y causa 850.000 muertes anuales, muchas de ellas por suicidio. Actualmente, está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la cuarta causa de discapacidad en el mundo y se prevé que sea la segunda dentro de 10 años. El mayor número de afectados se da en los países más desarrollados y parece que las mujeres son mucho más vulnerables que los hombres. Recientes resultados de un estudio sugieren que la cafeína tiene un efecto protector frente a la enfermedad mental y los especialistas esperan evaluar su uso terapéutico como agente preventivo.

"Tomar un café cada mañana para empezar el día con energía y, además, prevenir la depresión". Esta afirmación podría ser una clave en prevención, a tenor de los resultados de un nuevo estudio realizado por expertos de las universidades de Harvard y Columbia (EE.UU.), que sitúa a la cafeína como candidata a ser un antidepresivo natural. Los resultados de la investigación muestran que las mujeres que beben 4 o más tazas de esta bebida al día tienen un 20% menos de probabilidad de sufrir un trastorno depresivo, en comparación con quienes apenas toman esta bebida.

La cafeína es el estimulante del sistema nervioso más utilizado en todo el mundo. No obstante, el número de estudios que analizan su consumo de forma regular y sus consecuencias a largo plazo en relación a esta enfermedad mental son escasos. Por este motivo, de acuerdo a un estudio anterior en el que se demostró que los hombres que bebían café en grandes cantidades tenían menos tendencias suicidas, los investigadores quisieron comprobar si tenía influencia a largo plazo en el riesgo de depresión.

El trabajo se ha publicado recientemente en la revista "Archives of Internal Medicine" y ha requerido la colaboración de 50.739 mujeres de 63 años de edad media. Al inicio del estudio, ninguna de ellas tenía síntomas depresivos, pero a lo largo de los 10 años de seguimiento que duró el trabajo, se identificaron 2.607 casos de depresión. Los resultados, obtenidos a partir de un cuestionario validado, mostraron que quienes tomaban café con cafeína 2 o 3 veces al día tenían un 15% menos de posibilidades de sufrir la enfermedad, comparado con quienes tomaban una taza o menos por semana.

Las mujeres que tomaban más de 4 cafés al día, tenían un 20% menos de riesgo de depresión

A mayor consumo, todavía menos trastorno, ya que quienes tomaban más de 4 tazas al día tenían un 20% menos de riesgo. El descafeinado no se asoció con esta mejoría. Los investigadores reconocen que todavía no están claras las razones de tal efecto protector, por lo que se necesitan nuevos estudios para poder conocer el mecanismo de actuación fisiológico de la cafeína en la depresión y evaluar su uso terapéutico como agente preventivo.
Mujeres y ricos, los más deprimidos

Una encuesta patrocinada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y realizada a 89.000 personas de 18 países muestra una relación entre el nivel económico de un país y el número de habitantes deprimidos. En contra de lo que cabría esperar, la tasa es mayor en los países más ricos. Las personas que viven en Bélgica, Francia, Alemania, Italia, España, Holanda, Israel, EE.UU., Japón y Nueva Zelanda tienen un 15% de posibilidades de padecer una depresión, frente a un 11% en Brasil, Colombia, India, China, Líbano, México, Sudáfrica y Ucrania. El trabajo se ha publicado en la revista "BMC Medicine" y lo han coordinado 20 centros.

Las cifras referentes a los episodios depresivos severos registrados en el último año revelan que la incidencia más alta se registró en India (36%), seguido de Francia (30%), Holanda y EE.UU. Por el contrario, el menor número de casos se alcanzó en China, con un 12% de incidencia. En cuanto a España, se registró una de las tasas más elevadas referidas al grado de discapacidad causada por la depresión. Según el estudio, los españoles que tienen síntomas depresivos tienen hasta siete veces más riesgo de sufrir limitaciones en su vida diaria que las personas que no sufren la enfermedad.

Otro factor diferencial destacado es la edad en la que se registran los primeros síntomas. En los países con menos ingresos, se desarrollan una media de dos años antes, pero evolucionan de tal manera, que la incidencia de enfermedad disminuye con los años. Por el contrario, en los países más ricos se desarrollan más tarde, pero aumentan conforme pasan los años. En las zonas con mayores rentas, la edad media ronda los 26 años, aunque hay disparidades entre los distintos países. En España, el trastorno se detecta más tarde, alrededor de los 30 años, mientras que en EE.UU. los afectados son más jóvenes (22 años).

Entre los países con menor renta, China cuenta con pacientes más jóvenes (18 años) comparado con India, que congrega a los más mayores (32 años). El género también es un condicionante sorprendente: los resultados revelan que hay hasta el doble de mujeres con problemas de depresión y la causa más común es la pérdida de la pareja, ya sea por muerte, divorcio o separación.

Evelyn Bromet, una de las autoras del estudio, explica que "este es el primero que utiliza un método estándar para comparar la depresión y los episodios depresivos en varios países y culturas", un aspecto fundamental porque es el primer paso para "comprender los patrones y las causas de la enfermedad, pues puede ayudar en las iniciativas globales para reducir el impacto en las vidas de las personas y para reducir la carga social que conlleva", acentúa la experta.

Obsesión en el gimnasio


Un 10% de los hombres que acuden a centros deportivos manifiestan una preocupación excesiva por su masa muscular

Llega el buen tiempo y, con éste, la voluntad de conseguir un cuerpo en forma para lucir cuando se vaya a mostrar en bañador. En esta época, el culto al cuerpo incrementa el número de inscripciones en los gimnasios. Muchas personas aprovechan el momento para aumentar su masa muscular y lograr un cuerpo atlético. Si se hace de forma moderada no tiene por qué acarrear problemas. Sólo cuando los músculos se convierten en obsesión se habla de vigorexia, un tipo de trastorno dismórfico corporal.

Aunque aún no se ha clasificado como enfermedad ni se han realizado estudios concretos para cuantificar su incidencia, se calcula que unos 200.000 españoles sufren vigorexia, es decir, obsesión por un cuerpo atlético y musculoso. Ser hombre y tener entre18 y 35 años es un importante factor de riesgo para padecer este trastorno de obsesión corporal, que también se conoce como dismorfia muscular o complejo de Adonis.

La vigorexia comenzó a formar parte del léxico médico hacia el año 1993, cuando Harrison G. Pope, psiquiatra de la Harvard Medical School (EE.UU.), acuñó el nombre. Pope había elaborado un estudio en el que constató que el 10% de los hombres que acuden al gimnasio podrían sufrir un trastorno obsesivo por desarrollar sus músculos. Ahora, un estudio elaborado en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) reafirma estos datos. La investigación añade, incluso, que el 30% de quienes acuden al gimnasio sufren lo que los autores han llamado "preocupación moderada" por el físico.
Prácticas peligrosas

Como la anorexia y la bulimia, la vigorexia se encuadra en un grupo de trastornos denominados dismorfias corporales. Quienes padecen alguno de estos trastornos experimentan una distorsión de su imagen corporal. En este caso, el sentimiento de debilidad y de cuerpo en baja forma lleva a los pacientes a practicar un entrenamiento físico extremo (de hasta seis horas al día), a menudo complementado con la ingesta de hormonas o anabolizantes esteroides.

Como la anorexia y la bulimia, la vigorexia se encuadra en el grupo de trastornos dismórficos corporales

Estas substancias, teóricamente, ayudan a acelerar la consecución del objetivo principal: un cuerpo fuerte, atlético y musculoso. Mirarse al espejo y sentirse enclenques, pesarse varias veces al día y anotar de manera constante los datos, comparar los músculos con otras personas, abandonar las tareas habituales y encerrarse en el gimnasio día y noche, son otros de los comportamientos habituales.

Este trastorno se incluye también dentro del espectro de los trastornos alimentarios, por presentar características específicas comunes. Por este motivo, y a pesar de sus muchas diferencias, en un principio se le denominaba anorexia reversa. Las diferencias se centran en el concepto de autoimagen: creencia de obesidad en la anorexia y debilidad en la vigorexia. La primera patología, además, afecta más a mujeres que a hombres, mientras que la segunda tiene más incidencia en el sexo masculino. Por último, la tendencia a la automedicación en la anorexia se basa en los laxantes y los diuréticos, frente a los anabolizantes y las hormonas en la vigorexia.

En el ámbito alimentario, los vigoréxicos siguen dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono y proteínas, complementadas con sustancias anabolizantes, con el objetivo de aumentar la masa muscular.
Despojado de lípidos

Diversos estudios han relacionado las patologías dismórficas corporales con ciertas alteraciones bioquímicas cerebrales debidas al mal funcionamiento de un neurotransmisor, la serotonina. Muchos expertos hablan también de factores socioculturales. En este sentido, es complejo enumerar factores desencadenantes del trastorno sin tener en cuenta otros trastornos obsesivos parecidos. Tanto la anorexia, la bulimia, la vigorexia como la ortorexia (adicción a la comida sana) presentan síntomas de una misma obsesión general por el culto al cuerpo y el deseo de tener una imagen perfecta, determinada por los cánones actuales de la moda.

El "modelo" de hombre actual está despojado de grasa y presenta una masa muscular atlética, lo que lleva a los que sufren vigorexia a perseguir de forma obsesiva este modelo que es, en teoría, el deseado por el sexo opuesto. Los factores psicológicos individuales también pueden influir en la aparición de este tipo de trastornos. A menudo se han relacionado estas enfermedades con personas introvertidas o con baja autoestima. También son importantes los factores educativos.

Son muchas las consecuencias de la vigorexia. El aislamiento social, el deterioro de las relaciones sociales y la afectación en el trabajo son las principales secuelas. Las consecuencias biológicas pueden llegar a ser muy graves, empezando por una desproporción entre diferentes partes del cuerpo (la cabeza respecto al resto del cuerpo, sobre todo). Además, la sobrecarga de peso en el gimnasio repercute negativamente en los huesos, tendones, músculos y las articulaciones (se manifiesta con desgarros y esguinces). Ni la alimentación desequilibrada, rica en proteínas y baja en grasas, ni la toma de anabolizantes ofrecen beneficio alguno. Más bien al contrario, ya que ocasionan multitud de trastornos en el organismo como acné, problemas cardiovasculares, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides y retención de líquidos, y masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, entre otros.