Ser padres, ¿una misión imposible?
Pudimos hacernos con un ejemplar del libro Ser padres, ¿una misión imposible?, del médico psiquiatra Cayetano García-Castrillón Armengou, que como su título lo dice es un libro que puede transformarse en una buena guía para los padres de hoy, que cada día se encuentran con niños y jóvenes más difíciles de manejar.
«No podemos más con nuestro hijo, esto parece imposible, no hay manera.» Esta frase, y otras muchas similares, dichas por unos padres al borde del colapso, dieron pie al Dr. Castrillón a iniciar la elaboración de 10 libretos con el objeto de proporcionar a los padres conocimientos e ideas para que les resultase más fácil, en lo posible, entender y comprender las numerosas vicisitudes y conflictos por los cuales los hijos pasan y les hacen pasar.
El libro está basado en la experiencia profesional del autor como psiquiatra infantil y psicoanalista, tanto en Canadá (Montreal St Mary’s Hospital , Children’s Hospital) como en España (en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla), con las más de 15.000 familias atendidas durante sus 32 años de ejercicio profesional en el hospital, así como en una investigación estadística realizada sobre más de 1.800 familias, en la cual se analizaba el desarrollo del niño y su relación con el entorno familiar.
Está publicado por la editorial Glosa, tiene un costo de 25 euros (gastos de envío incluidos) y tiene 384 páginas divididas en 10 capítulos uno más interesante que el otro:
Capítulo 1. El desarrollo del niño de cero a seis años Se repasan los hechos más destacables respecto a los ritmos y procesos de maduración en el desarrollo del niño de cero a seis años.
Capítulo 2. Sugerencias en la educación de los hijos Se ofrecen una serie de sugerencias respecto a temas tan importantes como la disciplina, la sexualidad, el dormir, la alimentación, el control de esfínteres, etc. que los padres pueden incorporar en el cuidado de sus hijos.
Capítulo 3. Los conflictos infantiles Se comentan distintas situaciones familiares que generan dificultades emocionales en el niño que, si no son identificadas y atendidas, pueden aumentar (tal cual bola de nieve) el riesgo de aparición de conflictos en el presente de la vida del niño o en su futuro y quedar estos incorporados a su estructura de personalidad.
Capítulo 4. Las drogas Para prevenir que los hijos adolescentes busquen en las drogas la solución a sus conflictos emocionales señalando los factores de riesgo más importantes, las señales de aviso, su abordaje sanitario, cuándo considerar que el hijo toma drogas, los distintos tipos de desenlace, etc.
Capítulo 5. La hospitalización Las estancias hospitalarias producen inevitablemente en el niño un fuerte impacto emocional. Se comentan las
reacciones de los padres a la hospitalización; la reacción del propio niño y la preparación a la hospitalización, con el objeto de ayudar a los niños y a los padres antes, durante y después de la hospitalización.
Capítulo 6. El sufrimiento de los hijos Ayuda a los padres a entender que algunos síntomas de los niños son peticiones «camufladas» de ayuda, ya que representan el particular lenguaje que nuestro hijo utiliza para expresar su sufrimiento y que, por su todavía inmadurez, no puede expresar de otro modo.
Capítulo 7. El fracaso escolar El fracaso escolar en niños de entre 3 y 13 años puede estar motivado por conflictos de muy diversa índole. Se comentan los más frecuentes con el fin de ofrecer vías de mejora.
Capítulo 8. El adolescente en la familia El conocimiento anticipado por parte de los padres de las dificultades y conflictos que pueden surgir en sus hijos adolescentes facilita la disposición a afrontarlos, por ello se ofrecen ejemplos y sugerencias.
Capítulo 9. Los hijos de padres separados Pediatras, psicólogos y psiquiatras infantiles se ven desbordados por los problemas físicos y emocionales de muchos niños en cuyas historias aparece la separación de los padres como denominador común.
Capítulo 10. La función de los padres Las actitudes de los padres a la hora de abordar la educación de sus hijo es fundamental. Estimular su proceso evolutivo, facilitar su adaptación, reconocer su propia identidad y potenciar su creatividad son algunas de las funciones que conviene que los padres tengan en cuenta a la hora de educar a sus hijos.
La gente puede ser clasificada según sus hábitos de correo electrónico
La búsqueda de rasgos psicológicos ha llegado al análisis del correo electrónico. Si ya los hábitos de navegación suelen dar un perfil psicológico de las personas ahora esto ha llegado a las pautas con las cuales se envía correo electrónico. En Kentuky FC aparece reflejado que las personas pueden ser catalogadas desde un punto de vista psicológico dependiendo de cuales son sus hábitos a la hora de escribir mails.
Han sido los investigadores de Yahoo! los que han determinado como esto es posible. El estudio se llevó a cabo en Nueva York con una muestra de 125.000 personas que usan su correo electrónico en los campus universitarios de Estados Unidos. Como puede verse Yahoo! se toma muy en serio el paradigma de I + D + i.
Uno de los perfiles psicológicos que han conseguido aislar es el de la persona que utiliza el correo electrónico por cuestiones laborales y que normalmente envía mails entre los 9 de la mañana y las 6 de la tarde. Otro de los perfiles, denominado e-mail aholic suelen mandar de una manera rutinaria los mail de 9 de la mañana a 1 de la madrugada. Los dos grupos anteriores se sustentan en una gran estabilidad ya que suelen permanecer sin variaciones durante aproximadamente dos años. Esta clasificación de Yahoo! puede ser de mucha utilidad a la hora de llevar a cabo estudios demográficos.
Estos grupos son bastante estables: aproximadamente un 75% de los usuarios en el mismo grupo durante un período de 2 años. Eso da una muy buena manera de clasificar a las personas que podrían ser utilizados por los demógrafos. Curiosamente, la técnica también se puede utilizar spambots que da lugar a que no encajan en ninguno de los grupos. “. Estos datos servirán a Yahoo! para establecer interesantes modificaciones dentro de su servicio de correo electrónico y en su portal.
Vía: Slashdot- Science
¿Amigos con derecho?
La amistad entre hombres y mujeres tienen algo en común con las relaciones amorosas: Para que funcione, necesita la comunicación. El amor es un sentimiento íntimamente unido a la amistad. Puede haber amistad sin amor sexual pero, no amor sin amistad.
Dentro de una relación amorosa, la amistad es uno de los elementos necesarios para que la pareja funcione de la mejor manera. Sin embargo, al amigo no se le ama. Se le aprecia, se le quiere, el vínculo afectivo es totalmente distinto. Como señala la psicóloga Hara Estroff Marano: "Independientemente de nuestra edad, el amor es siempre un sentimiento que puede nacer y crecer". La amistad no nace y crece con tanta facilidad.
Otra diferencia entre el amor y la amistad es que el primero exige continuidad. Los amigos y amigas siempre son amigos a pesar de la distancia o los pocos encuentros, mientras que el amor es como una planta que se debe regar todos los días para que pueda existir. La amistad, resiste al tiempo, no requiere de un cuidado diario.
Los amigos y amigas se miden en las buenas y en las malas y, cuando se logran compartir ambas situaciones, entonces sabemos que tenemos amistad. "Los amores pasan, los amigos y amigas quedan", dice un refrán popular.
Resulta imposible imaginarse aislado, sin familiares ni personas que nos acompañen. Por ello, uno de los vínculos más significativos que todas las personas establecen, a lo largo de sus vidas, es la amistad. Esta, a diferencia de los lazos sanguíneos, comienza con un acto de voluntad. Tenemos amigos y amigas porque deseamos tenerlos.
En toda buena relación amistosa existen al menos dos de los tres componentes que el especialista Robert Stenberg propone en toda relación amorosa: Intimidad y compromiso. En el amor se necesitan el tercero, la pasión y un cuarto: La atracción.
La intimidad no se refiere a intimidad sexual, sino más bien a la intimidad emocional, que es la capacidad de revelar tus secretos más profundos, con todas sus imperfecciones, a la otra persona. Este tipo de intimidad no es la del amor. El problema es que en la amistad entre sexos opuestos muchas veces lo primero que sucede es la atracción, aunque a la larga se logre sublimar este sentimiento o manejarlo a través de la comunicación, lo cual permitiría disminuir la tensión sexual entre ambos.
No obstante, es fácil comprender que muchas amistades le agregen los últimos componentes y surjan entonces los denominados "amigos con derecho" que se hacen amantes y a la vez son los mejores amigos. Todo porque ambos sentimientos se pueden dar simultáneamente con la misma persona.
La mala suerte
"Todo me sale mal", "que mala suerte tengo", "es que estoy empavado". Son las frases que se repiten algunas personas cargadas de angustia, desconsuelo o amargura, producto de determinadas situaciones que le hayan salido mal.
A veces se confunden desilusiones, contrariedades o frustraciones con una especie de "estado" o "entorno" que más allá de ellos mismos, les impone una "mala suerte" y les impide tener éxito, bien sea en el trabajo, en su vida, o en el amor. Pero, ¿Realmente los desengaños o los fracasos se los deben atribuir a un mal destino, "mala suerte" o a "estar empavado"? o ¿Son ellos mismos los
responsables de lo que les ocurre?
Sabemos que las personas optimistas, alegres y con autoestima elevada tienden a vivir más tiempo que los pesimistas, tristes o de baja autoestima. Reír fortalece el sistema inmunológico y ayuda a enfrentar, con mayores posibilidades, a las enfermedades. Mientras tanto, las personas con tendencias a la depresión, pesimistas, gruñonas y disconformes generalmente se enferman más frecuentemente y sufren más problemas que los optimistas.
El ser humano actúa de acuerdo a sus actitudes, creencias y pensamientos y estas formas de ser interactúan con las emociones y la conducta de cada individuo. El miedo o la ira nos hacen hacer cosas. Igual el amor, la alegría o la tristeza. Muy probablemente trabajemos mejor y produzcamos más si lo hacemos contentos. Cuando estamos disgustados o consternados no podremos realizar alguna tarea que requiera dedicación.
El futuro no puede ser decidido por la buena o la mala suerte. Si una persona hace un esfuerzo, estudia, trabaja, planifica, traza metas y procura alcanzarlas, muy probablemente triunfe en su vida. Algunos dirán que tuvo suerte pero el sabrá que decidió superarse y lo logró.
Una persona optimista que busque ser feliz y esté dispuesto a salvar los obstáculos que sin duda se le presentarán, tenderá a tener lo que llaman buena suerte. Quien no se desarrolle, se prepare, gestione un empleo o comience una actividad productiva o tenga por meta constituir un hogar y crear felicidad, obviamente no lo alcanzará. Luego dirá: "¡Que mala suerte!"
Hay personas propensas a los accidentes. Sin embargo, cuando se investiga el por qué, se encuentra que son inseguras o no miden las consecuencias de los peligros. Una vez que se instruyen y reciben recomendaciones de cómo evitar estos incidentes, dejan de presentarlos.
Cuando le acontezca algo desagradable, pregúntese cómo lo hubiera podido evitar. Si tiene una respuesta se dará cuenta que no fue la mala suerte.
La buena suerte ¡Se puede construir! si nos lo proponemos.
Los solitarios tienen un cerebro especial
La gente solitaria tiene menor actividad en una parte del cerebro relacionada con las recompensas. No está claro para los descubridores si el aislamiento social disminuye las respuestas cerebrales a las recompensas o si la gente que tiene menor actividad en esa región tiende a ser solitaria.
Igualmente se necesitará mucho más estudio, ya que este sólo se basa en 23 mujeres estudiantes universitarias.
Para el estudio, primero se les realizó una serie de preguntas a las entrevistadas, para saber quiéns e sentía socialmente aislada, solitaria o quien no se sentía de ninguna de esas maneras. Luego se les realizó un escaneo cerebral mientras miraban fotografías de de personas disfrutando de sí mismas.
La región cerebral conocida como cuerpo estriado, se iluminó menos en las personas solitarias de grupo. Esa región está asociada a recompensas como la comida o el dinero.
Los autores creen que dado que la gente solitaria no depende de la sociedad, puede ser que no se conforte con recompensas sociales.
Según las estaísticas de Estados Unidos, uno de cada cinco estadounidenses experimenta la soledad. Y eso es visto como un problema en la sociedad moderna, en parte porque está disminuyendo el tamaño de los hogares, y si la gente tiende a la soledad, entonces significa que debe haber una casa por persona, en vez de para varias.
El ser humano es un animal social, y la soledad no es buena para su salud, se la ha asociado a una menor cantidad de flujo sanguíneo, y a un sistema inmune más pobre, sin contar con que incremente los niveles de depresión.
También hay estudios que indican que los solitarios tienen una presión arterial mayor, por lo que el riesgo de enfermedades cardíacas sube.
Pero lo cierto es que los autores del estudio, publicado en Journal of Cognitive Neuroscience, no están seguros si la soledad se da por una deficiencia en poder apreciar las recompensas sociales, o si por el contrario por ser solitario se aprecia menos las recompensas sociales. Se necesitan más estudios para confirmarlo.
Fuente: Livescience
Psicología Budista Clásica
Para la Psicología Budista Clásica, la salud mental depende de la presencia de ciertos factores que se consideran saludables en los estados mentales de un sujeto; y un modelo transpersonal de salud mental es la persona que cumple con esos requisitos.
Los factores malsanos que se oponen a los factores sanos pueden ser perceptuales/cognoscitivos o bien afectivos.
Los preceptuales/cognoscitivos son:
Factores malsanos versus Factores sanos
Delirio versus Visión interior
Visión falsa versus Atención
Desvergüenza versus Modestia
Crueldad versus Discreción
Egoísmo versus Confianza
Perplejidad versus Rectitud
Los Afectivos son:
Agitación versus Compostura
Codicia versus Desapego
Aversión versus No aversión
Envidia versus Imparcialidad
Avaricia versus Animación
Preocupación versus Flexibilidad
Retracción versus Eficiencia
Apatía versus Habilidad
El principal factor perceptual/cognoscitivo que indica salud mental es la clara percepción del objeto tal como es, o sea lo opuesto al delirio.
La atención y la visión interior son fundamentales y dan lugar a la presencia de los demás factores de salud, porque la atención produce claridad en la comprensión del objeto y es esencial para la sabiduría.
La modestia y la discreción son factores cognoscitivos que inhiben los malos actos y se oponen a la desvergüenza y a la falta de remordimiento.
Estos factores se apoyan en la rectitud que es la conducta que corrige el juicio y que constituye un factor cognoscitivo más general.
La confianza es un factor afectivo que se asocia a los anteriores factores que representa la seguridad en la percepción correcta.
La imparcialidad, la no aversión y el desapego se oponen a los factores malsanos de la codicia, la avaricia, la envidia y la aversión y los reemplaza por la ecuanimidad.
La compostura es la posibilidad de mantener el tono emocional calmo mediante el apaciguamiento de las emociones tanto negativas como positivas del apego.
La animación, la flexibilidad, la eficiencia y la habilidad juntas, reemplazan al encogimiento y a la apatía.
Los factores sanos impiden la aparición de los no sanos y permiten la compasión, la bondad y el goce altruista, o sea el que se experimenta por la felicidad ajena.
Por lo tanto, la salud mental desde esta perspectiva consiste en la ausencia de factores malsanos y en la presencia de factores saludables.
Este criterio reconoce que todos somos principalmente malsanos mentalmente.
Sin embargo, puede que cada uno viva estados sanos durante un período de tiempo más o menos prolongado, en función de los vaivenes de los estados de conciencia, pero casi ninguno está en un nivel de conciencia tal que sólo tenga estados mentales sanos, aunque éste sea el verdadero objetivo de la evolución psicológica.
El hombre ideal es el que encarna la esencia de la salud mental sin ningún factor malsano. Es alguien que ha logrado alterar un rasgo común de la conciencia humana.
Este estado se caracteriza por:
1) Ausencia total de deseos tanto sensoriales como psicológicos
2) imparcialidad y ecuanimidad en todas las circunstancias. Alerta y deleite calmo de lo que vive aunque parezca aburrido para los demás. Sentimientos de compasión, bondad, rápida percepción, compostura y destreza en la acción.
Para los orientales sería el prototipo del santo.
A pesar de que ese prototipo en la psicología actual no existe y contradice los supuestos occidentales sobre la naturaleza humana; para los asiáticos ese prototipo es el principio más importante de las psicologías asiáticas que existen desde hace más de tres mil años.
Fuente: “Más allá del ego”, Abraham Maslow, y otros, Edit.Kairós, 2da. Edición, 1985
La Dependencia Emocional
Querer a alguien es normal, pero estar obsesionado por otro y necesitarlo en forma enfermiza es algo patológico.
Cuando una persona ama demasiado hasta perder su propia identidad enajenado en el otro, se vuelve demandante, posesiva, celosa y absorbente, actitudes que pueden provocar una ruptura.
Los seres humanos podemos dar y recibir amor porque necesitamos amar y ser amados.
Un niño recién nacido no puede sobrevivir si no recibe afecto y la relación con una persona significativa en esa etapa de la vida será fundamental para el desarrollo de su futura personalidad.
Cuando el amor se convierte en una obsesión, no permite el desarrollo de la propia vida; y tal como sucede con una adicción, la persona necesita imperiosamente a quien ama porque no puede vivir ni sentirse bien sin su presencia.
Un ser humano se mueve en función de sus deseos y no por una necesidad instintiva; pero si esos deseos se tornan una necesidad se vuelven patológicos; y si se trata de la necesidad de estar con otro se enajena en él, pierde su identidad y su autoestima.
El enamoramiento es un ejemplo de estado de adicción a una persona que se cree amar, una dependencia emocional que genera desequilibrios cuando ésta se aleja o está ausente.
Estas personas que dependen de otras como de una droga, aman demasiado porque son inseguras, no se valoran y creen que no son dignas de ser amadas.
En este tipo de relación es común que uno de los integrantes de la pareja ame y el otro se deje amar y a la vez se comporte en forma sádica, porque se trata de un vínculo sado masoquista.
En una pareja sana tiene que haber equilibrio, o sea que no tienen que dejar de ser dos personas con identidad propia que se respeten mutuamente y que puedan amar y recibir amor aún siendo diferentes.
La persona que depende emocionalmente de otra, es inmadura y débil, necesita que la amen sin condiciones y en lugar de formar una pareja de dos personas que se atreven a ser independientes, pretende que sean sólo una.
El otro no es otro sino su complemento, el que equilibra todos sus defectos.
Estas relaciones están condenadas al fracaso, porque no se pueden sostener al volverse alienantes y asfixiantes.
En la dependencia emocional es tanta la necesidad del otro que no pueden estar solos, porque no se bastan a sí mismos, se sienten incompletos y anhelan que la seguridad y la protección vengan de afuera, tal como la necesidad que sienten los niños.
Son personas que están dispuestas a perder su libertad, su identidad y sus proyectos; para convertirse en la sombra del otro con tal que las amen.
De esta manera terminan aislados y refugiados en él, creyendo que si se apartan les será imposible seguir viviendo.
Esta conducta patológica los vuelve neuróticos, porque tienen que renunciar a ellos mismos.
Estas personas han aprendido a relacionarse en forma dependiente al establecer vínculos simbióticos con personas significativas en las primeras etapas del desarrollo, cuando no había diferenciación entre el yo y el no yo.
La dependencia emocional no se limita a la relación de pareja ya que se puede manifestar en otros vínculos personales, entre una madre y sus hijos, entre amigos, entre hermanos o en un grupo, cada vez que se manifieste una disparidad en la relación que exprese sometimiento a la autoridad de otro.
Es una forma patológica de relacionarse que se transfiere a todas las relaciones significativas, un modo de establecer vínculos.
La Autoexigencia
El ser humano necesita mantener el autocontrol, conocerse bien y ser dueño de sí mismo, porque de lo contrario, termina siendo su propio esclavo.
La autoexigencia significa excederse de los límites del dominio de sí mismo y convertirse también en un esclavo, pero de las obligaciones.
La persona autoexigente agrega a su dominio de sí mismo un componente sadomasoquista, porque se vuelve déspota, autoritario y le exige a los demás de la misma forma.
No puede reconocer sus propios límites y sin darse cuenta vive esforzándose cada vez más para mejorar su rendimiento, con la secreta intención de demostrar que vale, porque su afán de destacarse esconde una baja autoestima.
Esta conducta no se reduce al estudio o al trabajo, sino que es su actitud habitual en todas las actividades de su vida diaria, incluso en sus afectos.
El autoexigente se esfuerza para ser mejor que los demás; y para lograrlo está dispuesto a hacer cualquier sacrificio renunciando a sus propios íntimos deseos.
Esta actitud exige un gran gasto de energía porque demanda un estricto control emocional en contra de las verdaderas necesidades básicas, en defensa de una imagen de perfección; ya que la autoexigencia y el perfeccionismo van de la mano.
Estas personas son como máquinas que siempre están en funcionamiento y que nunca se apagan del todo porque viven luchando contra el tiempo.
El autoexigente no puede disfrutar del ocio ni tampoco de su trabajo, porque se impone metas demasiado ambiciosas que le cuesta mucho cumplir, pero que lo hacen sentir peor si no logra realizarlas.
Su vida es una catarata de obligaciones pero vacía de satisfacciones; la comunicación con los demás es pobre ya que prioriza ante todo sus negocios, y su biografía se puede resumir leyendo su agenda, escasa de sentimientos, aburrida y tediosa pero con óptimos resultados financieros.
Su preocupación por el orden y el control hace que su casa parezca un museo donde todo está en exhibición en estricto lugar y en perfecta armonía con todo lo demás, dando la impresión que es un sitio donde nadie vive.
El autoexigente les exige a los demás tanto como a él mismo; su matrimonio puede fracasar, porque difícilmente encuentre a alguien dispuesto a aguantar el mismo ritmo; y sus hijos pueden rebelarse contra su disciplina militar y tomarse la libertad que él se niega, como tener adicciones, no estudiar ni trabajar.
Tiene muy poca tolerancia a la frustración y escasa resistencia a la crítica y puede desmoronarse fácilmente cuando no puede estar a la altura de sus expectativas y las cosas escapan de su control.
Sufre de patologías crónicas y muy precisas, puede tener fobias y ataques de pánico, problemas digestivos, constipación, dolores en las articulaciones y problemas coronarios.
Cuando decide salir de vacaciones se lleva su computadora y algunas carpetas, por las dudas, y contrata todos los servicios por adelantado sin dejar nada librado al azar, porque son personas que no toleran lo imprevisto y que necesitan sentirse seguros y contenidos.
El autoexigente vive alienado en sus ocupaciones y no puede tomarse la libertad de descansar, por eso convierte a sus vacaciones en otro trabajo.
Cuando se jubilan pueden perder el sentido de la vida, caer en una depresión y declinar físicamente en poco tiempo; o bien cambiar radicalmente y abandonarse.
El Poder de las palabras
Hay gente que puede herir más con sus palabras que con un cuchillo, pero también hay otros que con sus palabras nos pueden salvar la vida.
Si todos antes de hablar reflexionáramos, el mundo sería diferente; y si además dijéramos e hiciéramos lo que pensamos y no otra cosa seríamos más coherentes, nuestras relaciones serían más sanas y podríamos ser más felices.
El que dice lo que piensa y hace lo que dice es una persona cuya palabra tiene valor y que cumple con sus compromisos.
En general, la gente no sabe expresar con claridad sus pensamientos, ni siquiera cuando desea algo, principalmente porque no está segura de lo que quiere.
Aprender a hablar claro, sin evasivas, con confianza, comprometiéndose con lo que se desea y atreviéndose a pedir lo que se necesita, es necesario para poder vivir más tranquilo.
A muchos les cuesta decir que no, porque no están seguros de si mismos y temen ser rechazados. Otros siempre dicen que no, por las dudas, para evitar asumir el riesgo de equivocarse.
Saber decir que no cuando corresponde es necesario, porque es el límite, la frontera que nos individualiza para evitar que nos manipulen o nos invadan; aunque el si abra muchas puertas.
Se puede decir que no con elegancia, con altura, sin ofender y sin necesidad de dar muchas explicaciones, porque lo que importa del no es la firmeza.
Las palabras vacías representan el recurso del ansioso y también le sirven al que quiere llamar la atención, pero para los demás son tediosas y estériles.
Algunos piensan que en lugar de decir que no hay que decir “y si…”, o sea presentar una alternativa ante la propuesta que no se puede admitir, porque el “y si…” es continuador del diálogo, mientras el “no” rotundo corta todo proceso de comunicación.
El silencio es salud, pero no expresar los deseos y sentimientos enferma. Por alguna razón se elige estar enfermo y no hablar, que es la forma más difícil de expresar lo que se siente.
Hablar con claridad significa saber lo que uno está diciendo mientras las palabras confusas esconden, porque no desean revelar algo.
El que es fiel a si mismo también será fiel a sus palabras y también será confiable y creíble, porque mantener la palabra muestra estabilidad, convicción y racionalidad.
La mayoría de la gente es inestable, no tiene convicciones y actúa movida por las emociones, sin razonar: hoy dice una cosa y mañana otra, porque hoy se siente de una forma y mañana de otra, sus palabras dependen de su estado de ánimo.
El que controla lo que dice es dueño de si mismo y el que no se controla cuando habla se convierte en lo mismo que dicen sus palabras.
Algunos prefieren hablar en forma indirecta y cada una de sus palabras son como dardos envenenados que significan muchas cosas y también lo que no se animan a decir directamente.
Hay palabras que se las lleva el viento, porque no hay nadie que las quiera escuchar y están los que dicen lo que a los otros les gusta oír para caer bien.
Las palabras convencen poco afortunadamente, porque son los hechos los que producen el verdadero cambio.
Como alguien dijo alguna vez, somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio.
Pensemos antes de hablar.
El Amor Neurótico
La característica básica del amor neurótico es la que se refleja en uno o los dos integrantes de una pareja, cuando han quedado fijados a la imagen materna o paterna; y en esos sentimientos, expectativas y miedos que sintieron en su momento ante el padre o la madre, que posteriormente son transferidos a la persona que aman cuando ya son adultos.
Estas personas permanecen en una etapa infantil y continúan utilizando el mismo patrón de comportamiento en sus relaciones afectivas.
Desde el punto de vista emocional continúan teniendo dos, cinco o doce años, mientras que en otros aspectos pueden haber crecido a un nivel acorde a su edad cronológica.
Los casos graves afectan toda la vida emocional y los menos graves pueden perturbar solamente las relaciones íntimas.
En el caso de un hombre fijado a su madre, será un ser que deseará ser protegido, cuidado y admirado como lo hacía su madre y pretenderá obtener siempre su mismo amor incondicional.
Suelen ser maridos afectuosos pero sus relaciones afectivas serán superficiales e irresponsables porque desearán que los amen, pero ellos no podrán amar.
Si la mujer no los admira ni los ama sin condiciones, y además desea sentirse protegida y amada, ese hombre la considerará egoísta y dominadora y creerá que no lo quiere, porque estos hombres necesitan una mujer maternal y poder desplegar sus dones para ser admirados, y siempre serán inmaduros.
Las madres absorbentes y también destructivas, en nombre del amor o del deber, que quieren mantener a sus hijos como si fueran parte de ellas mismas, los llevan a relaciones superficiales que degradan a las mujeres.
Una madre fría y un padre autoritario que ama a su hijo pero que le retira el afecto cuando no cumple con sus expectativas, tendrán un hijo que tratará de encontrar una figura paterna cuando sea adulto para continuar con el mismo tipo de relación.
Estos individuos, por lo general, suelen ser exitosos, trabajadores y confiables, pero con las mujeres serán distantes y tenderán a tratarlas con desprecio.
Pueden llegar a impresionar a una mujer pero siempre tendrá para él un papel secundario. Pero si su mujer aún permanece ligada a su padre, ella puede sentirse cómoda con un hombre que la trata como una niña consentida.
Otra forma de perturbación neurótica la provocan padres correctos pero que no se aman, que nunca pelean ni discuten ni muestran su insatisfacción.
Estos padres no pueden ofrecer a sus hijos espontaneidad en sus afectos, ni contacto íntimo, produciendo desconcierto y temor en ellos porque nunca podrán estar seguros de sus sentimientos.
Las mujeres en estos casos, pueden llegar a tener tendencias masoquistas para poder experimentar las emociones, provocando escenas violentas con su pareja para terminar con la neutralidad afectiva y estarán dispuestas a recibir castigo, porque siempre será mejor que nada.
Otra manera de amor neurótico es el idolátrico, cuando la persona no ha alcanzado el sentimiento auténtico de su propia identidad y tiende a idolatrar al otro.
El amor sentimental es también una forma de pseudo amor, porque se alimenta de fantasías y no en la propia relación con la persona real.
Son personas que consumen amor a través de otros, por medio de novelas románticas, películas o canciones de amor.
Los mecanismos proyectivos también son otra manera de amor neurótico, cuando las personas piensan solamente en los defectos del otro y no en los propios, viviendo siempre intentando reformar a sus parejas.
Existe la creencia de que el amor verdadero carece de conflictos, sin embargo, las peleas y discusiones son saludables cuando se refieren a conflictos profundos y no a temas intrascendentes; porque el amor sólo es posible cuando dos personas se comunican desde adentro, desde el centro de su existencia.
El amor tiene que ser un constante desafío, algo viviente que está activo y crece; y por él la pareja tiene que trabajar unida.
La falta de capacidad para amar de verdad del hombre moderno, hace que tampoco pueda tener la capacidad de amar genuinamente a Dios desde el propio centro existencial y sólo lo pueda considerar en términos idolátricos, como un padre o una madre que lo protege.
Fuente: “El arte de amar”, Erich Fromm, Paidós, 1985
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