Convirtiendo los problemas en oportunidades

Frecuentemente las cosas no suceden tal como lo habíamos planeado, episodios inesperados pueden obstaculizar el desarrollo de nuestros planes, o los sucesos no transcurren del modo previsto, entonces solemos preguntarnos: “¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué me sucede esto a mi? ¿Por qué las cosas marchan así?”

Preguntas que en general quedan sin respuesta y no hacen otra cosa que hundirnos aún más en el mar de nuestras preocupaciones.

La propuesta que hacemos es que cuando se descubra a usted mismo formulándose estos “por qué” los cambie por “cómo” y se interrogue cómo llegó a ese resultado. Si puede seguir la secuencia de hechos y acciones que lo llevaron a ese desencadenamiento estará en condiciones de aprender del pasado, con lo cual podrá evitar continuar por el mismo camino que no lo llevó hacia su meta.

Otra actitud que tomamos habitualmente, bajo el influjo de circunstancias que consideramos desagradables, es concentrar nuestra atención en el problema, en lugar de evaluar los resultados. En PNL suele decirse que no existen los fracasos, sólo podemos obtener resultados. Llevamos a cabo determinadas acciones y conseguimos resultados, que pueden o no ser los que deseábamos, si no lo son, deberíamos cambiar nuestro accionar.

Por otro lado, si evaluamos la situación que vivimos como mala, tenemos altas posibilidades de sentirnos mal y difícilmente podamos pensar con claridad. En lugar de evaluar los hechos como buenos o malos, la propuesta es buscarles la utilidad: ¿Para qué nos puede servir lo acontecido? ¿Qué aprendizaje podemos obtener?

Cuando a cambio de interrogarnos por qué nos cuestionamos cómo, en vez de centrarnos en los problemas pensamos en resultados, y finalmente, si en lugar de juzgar las circunstancias como buenas o malas buscamos la utilidad, obtenemos una nueva perspectiva que nos permite tener una actitud más positiva.

Al seguir estas sugerencias podemos descubrir que aquello que alguna vez consideramos un problema puede ser una posibilidad para enriquecernos y seguir adelante con nuevos recursos.

Para transmitir emociones, el tocar es tan efectivo como hablar

Investigadores han hallado evidencia experimental de que tocar puede valer más que mil palabras, y de que un efímero contacto físico puede expresar emociones específicas, en forma silenciosa, sutil e inconfundible.

Científicos liderados por Matthew J. Hertenstein, un profesor asociado de psicología de la Universidad DePauw, reclutó a 248 estudiantes, para que sean tocados o toquen a un compañero previamente desconocido, para tratar de comunicar una emoción específica: enojo, temor, felicidad, tristeza, disgusto, amor, gratitud o simpatía.

La persona que era tocaba no podía ver y desconocía el sexo de quien lo tocaba, a quien se le indicaba que tratar de transmitir alguna de las ocho emociones mencionadas; ambos permanecían en silencia durante el experimento. Cuarenta y cuatro mujeres y 31 varones fueron tocados por una compañera, mientras que 25 varones y 24 mujeres fueron tocados por un compañero varón.

Finalmente, a cada persona tocada se le dio una lista de ocho emociones y se le pidió que eligiera aquella que había sido transmitida. También hubo una novena opción -"ninguno de estos términos es correcto"-, para eliminar la posibilidad de que al forzar la elección de la emoción cuando la persona no la había sentido realmente.

A quienes tocaban se les indicó que tocaran cualquier parte apropiada del cuerpo, y eligieron en forma variable la cabeza, la cara, los brazos las manos, los hombros, el tronco y la espalda.

La transmisión precisa de la emoción fue de entre el 50 y el 78%, mucho más elevada que el 11% que es lo esperable que ocurra por azar, y siendo tasas comparables a las que se observan en estudios sobre emociones verbales y faciales.

Los investigadores también registraron un complejo "vocabulario" de tactos: una sacaudida, un masaje, una palmada o un apretón; pequeños cambios en la presión aplicada; variaciones en la velocidad del toque; cambios en velocidad de los dedos al moverse sobre la piel; diferentes lugares y duraciones del contacto físico.

Tiffany Field, director del Instituto de Investigación en Tacto de la Universidad de Miami, comentó el estudio: "Esta información es muy interesante, y se suma a la ciencia de la emoción y de la comunicación".

En forma consistente, los participantes del experimento eligieron ciertas formas de tocar para transmitir emociones específicas. Para expresar temor, por ejemplo, generalmente agarraban y apretaban sin movimiento, mientras que para transmitir simpatía agarraban, daban palmadas y masajeaban.

Varones y mujeres eran igualmente capaces de interpretar el tacto, pero empleaban diferentes acciones para comunicar las emociones. Los varones raramente tocaban la cara, y sólo lo hacían cuando debían expresar enojo o disgusto hacía una mujer, o simpatía ante otro varón. Las mujeres, por su parte, tocaban las caras con bastante frecuencia para expresar enojo, tristeza y disgusto ante ambos sexos, y para expresar miedo y felicidad a un varón.

"La mayoría de los contactos duraban sólo cinco segundos, pero en esos momentos, somos capaces de comunicar distintas emociones. Es un sistema de señalización sofisticado que no conocíamos", dijo el doctor Hertenstein

Psicólogos rechazan la terapia de reparación

Los profesionales en la salud mental no deben decir a sus pacientes homosexuales que pueden volverse heterosexuales mediante terapias o tratamientos, advirtió la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés).

En una resolución adoptada por el consejo directivo de la APA, y en un informe adjunto, la organización expresó su repudio más claro a la llamada "terapia de reparación", un concepto acuñado por un grupo pequeño pero persistente de terapeutas, quienes sostienen que los homosexuales pueden cambiar su orientación sexual.

No existen evidencias contundentes de que ese cambio sea posible, señala la resolución, adoptada por 125 votos a favor y cuatro en contra. La APA señaló que algunas investigaciones sugieren que los esfuerzos para realizar ese supuesto cambio de orientación sexual pueden ser nocivos, e inducir a la depresión y a tendencias suicidas.

En vez de buscar ese cambio, la APA instó a los terapeutas a contemplar múltiples opciones -desde la abstinencia sexual hasta el cambio de iglesia- para ayudar a que sus pacientes vivan experiencias espiritualmente armoniosas en los casos en que su orientación sexual entra en conflicto con su fe.

La APA había criticado ya la terapia de reparación, pero un panel de seis miembros asignado especialmente al caso endureció la postura al analizar 83 estudios sobre cambios en la orientación sexual realizados desde 1960. Su reporte fue avalado por el consejo directivo de la APA, en Toronto, donde se realizó la reunión anual de la asociación.

El informe abre una nueva vía sobre su evaluación detallada y gradual de la forma en que los terapeutas deben tratar con los homosexuales que buscan seguir fieles a una fe religiosa que condena la homosexualidad.

Judith Glassgold, psicóloga de Highland Park, Nueva Jersey, presidió el panel especial, y confió en que el documento ayude a apaciguar el acalorado debate entre los conservadores religiosos que creen en la posibilidad de cambiar la orientación sexual y los diversos profesionales en la salud mental que rechazan esa opción.

"Cada parte debe informarse mejor -dijo Glassgold-. Los psicoterapeutas religiosos tienen que abrir los ojos a los aspectos potencialmente positivos de ser gay o lesbiana. Los terapeutas laicos tienen que reconocer que algunas personas preferirán su fe por encima de su sexualidad."

Déficit Atencional


El déficit atencional es la incapacidad para mantener la atención, concentrarse o mantenerse tranquilo, esto es producido por un desorden neurobiológico, producido por una alteración en la producción de neurotransmisores inhibidores. Se cree que hay un componente hereditario, ya que la mayoría de los pacientes con déficit tiene un pariente que lo padece. Los niños no ponen atención dificultándoles terriblemente el proceso de aprendizaje, no pueden atender más de un estímulo a la vez. Los niños que presentan déficit atencional se agrupan con chicos que también presenten el mismo trastorno; con ellos se sienten cómodos y aceptados, porque generalmente no es así, ya que no cumplen con el perfil de conducta tradicional.

Los niños que presentan déficit atencional no se desenvuelven igual en todas las tareas que se les asignan, en algunas se desarrollan con facilidad y responsabilidad, mientras que en otras no parecen tener el más mínimo interés de realizarlas. Esto puede considerarse normal en todos los niños, sólo que a los que lo padecen se les va a notar la indisposición siempre. La mayoría de las veces son niños que pueden resultar fastidiosos, molestos o incómodos a las personas que los rodean; es por esto, que el lugar perfecto para detectar si un niño sufre déficit atencional es en su centro de estudio.

Los individuos que padecen déficit atencional generalmente presentan las siguientes señales, aunque no necesariamente deben tenerlas todas:
Dificultad para organizar la información
Les gusta tomar riesgos que otros niños de su edad son conscientes que no deben hacerlos.
Son hiperactivos e impulsivos
Les cuesta muchos seguir instrucciones.
No prestan atención cuando se les habla.
Tienen la autoestima o muy baja o demasiado alta
Interrumpen constantemente cuando se les habla.


Los padres de los niños que presentan este trastorno tienen que apoyarlos, no sentirse culpables o inútiles si el niño no responde de la manera esperada. Estos niños necesitan tener una rutina y un horario, tienen que sentirse disciplinados pero no presionados; se les debe felicitar cuando logren algo positivo, y aunque sea normal, no verlo así, sino como un logro. No hay que sobornarlos, pero si es bueno que cuando hagan algo bien recompensarlos. Hay que procurar ofrecerles un ambiente cálido, tranquilo y donde se sientan queridos y comprendidos

Trastornos de Aprendizaje

Para un mejor entendimiento de los trastornos de aprendizaje es importante señalar que existe una diferencia real entre dos términos muy similares.

El primer término es el de problemas de aprendizaje y el segundo el de trastornos de aprendizaje, que a simple vista podrían significar lo mismo, sin embargo, su origen deviene de distintas circunstancias.

Los problemas de aprendizaje y los trastornos de aprendizaje se refieren a distintos desórdenes en uno o más procesos psicológicos que se involucran en la comprensión o uso del lenguaje hablado o escrito. Esta definición concuerda con la propuesta por la legislación norteamericana (ley pública 94-142) y la más aceptada en todos los estados de dicho país.

Este desorden se puede manifestar en una habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer cálculos matemáticos. El término de trastornos de aprendizaje incluye condiciones de causa, daño cerebral, disfunción cerebral mínima y afasia progresiva. El término de problemas de aprendizaje se refiere a que los desórdenes puedan tener causa en problemas emocionales, o bien carencias culturales, económicas y ambientales. Ninguno de los dos términos incluye a niños que presentan problemas de aprendizaje que fuesen el resultado de déficits auditivos y visuales, discapacidad motora o retardo mental.

Ambos términos presentan tres aspectos en común que son: dificultad en trabajos académicos y de aprendizaje, se presenta una disfunción neurológica y se presenta un patrón de crecimiento desbalanceado.

Con respecto a su clasificación podemos encontrar de varios tipos. Según el DSM IV, es decir el Manual de Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales IV; se presentan los siguientes:

1. Desorden de la lectura (conocido como Dislexia).
2. Desorden en el cálculo.
3. Desorden de la expresión escrita.
4. Desorden de aprendizaje sin especificación.

1. Desorden en la lectura:
En este ámbito se pueden presentar tres subtipos de desorden:
a. Desorden de la lectura o dislexia del desarrollo.
b. Desorden de la lectura no especificado.
c. Desorden generalizado de la lectura.

2. Desorden la expresión escrita:
En este ámbito el estudiante puede presentar problemas en áreas como:
a. Escritura (letra legible).
b. Habilidades básicas (ortografía, puntuación, etc).
c. Expresión escrita (fluidez escrita).

3. Desorden del cálculo:
En este ámbito las dificultades que se pueden presentar son:
a. Utilización de conceptos básicos como la numeración y símbolos.
b. Desarrollo de operaciones matemáticas.
c. Aplicación para planear y ejecutar problemas prácticos.

Los Derechos de los Niños

A través de los años, paralelamente a la existencia del ser humano, también ha existido el irrespeto a los derechos fundamentales de los seres humanos. Derechos fundamentales como lo son la vida, la manera de pensar, un hogar o un nombre y una nacionalidad.

De este modo es como vemos que en algunos países se permitía la esclavitud, por ejemplo, privando a las personas de condiciones fundamentales y necesidades básicas de sobrevivencia. Actualmente, los niños de todo el mundo sufren también de irrespeto a sus derechos y necesidades básicas y nos encontramos con situaciones en donde son abandonados por sus propios padres.


De igual forma, nos encontramos en la actualidad con situaciones en donde el niño es abusado psicológicamente, física y emocionalmente por personas que tienen más poder que ellos y quedando ellos en desventaja. Resulta importante entonces realizar una revisión de la declaración de los derechos del niño para evitar estas penosas situaciones.

El 20 de noviembre de 1959 fue firmada por la Organización de las Naciones Unidas la Declaración de los Derechos del Niño.

Esta Convención fue adoptada posteriormente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en noviembre de 1989. Sus artículos proponen nuevos aportes a los contenidos en la Declaración de los Derechos del Niño de 1959. Y fundamentalmente avanza en el aspecto jurídico, al hacer a los Estados firmantes "jurídicamente" responsables de su cumplimiento.

Convenir significa estar de acuerdo acerca de algo y tomar una responsabilidad ante lo que se "conviene".
La Convención de los Derechos del Niño es un conjunto de normas acordadas que deben respetar todos los países que la firmaron y ratificaron.

El Arte en el Proceso de la Psicoterapia

Cuando las personas acuden a una consulta con un profesional en psicología usualmente “dicen” que es lo que sienten o que es lo que está sucediendo. Con regularidad el motivo de consulta es verbalizado ante el profesional para que a partir de esto se pueda realizar una evaluación integral y posteriormente una intervención psicológica.

La escogencia del tema de este artículo surge a partir de la necesidad de compartir con nuestros lectores el hecho de que que existen muy variadas maneras de expresar lo que se siente o lo que está sucediendo alrededor. Es decir, que no solamente se puede expresar los sentimientos por medio de la palabra hablada. Podemos pensar en las personas que han perdido el don de la palabra o en niños que aún no han adquirido esta función. ¿De qué manera se expresan las personas que no hablan?

Existen muy variadas maneras de expresar lo que sentimos. Por ejemplo los sentimientos y emociones se pueden expresar a través de la música, del dibujo, de la manipulación de objetos, o bien, de la dramatización, entre otras.

La palabra expresión se deriva del latín 'expresus', que significa declarado. 'Expresus' es el participio de 'exprimere', que significa hacer salir. El proceso de la expresión, ya sea ésta hablada o no, permite un acceso hacia el otro, pero también hacia la propia persona que se expresa. Es decir que la persona que expresa aquello que siente, puede estar en contacto
con un otro, pero también existe un contacto consigo mismo.

Al expresar lo que se siente o lo que se piensa, se tiene la posibilidad de ver, escuchar o sentir lo propio; la expresión es el camino del autoconocimiento. El autoconocimiento que permite el acceso a lo real, a aquello que se siente, pero ya expresado y por ello con más posibilidad de ser más consciente.

Es importante señalar que una de las metas primordiales en procesos psicoterapéuticos es que la persona, por medio de diferentes técnicas, pueda tener acceso a la conciencia de qué es lo que sucede en su interior. Mientras haya más consciencia de lo que siente y de cuál pueda ser su origen hay más posibilidades de cambio. El arteterapia es una manera de accesar aquello que sentimos y acercarnos, al ver la creación propia, al camino de la toma de conciencia.

En el desarrollo del arteterapia, se pone énfasis en el lenguaje artístico como medio de expresión, mediante la manipulación de varios elementos como pueden ser los plásticos, los sonoros, los espaciales, o bien, los elementos dramáticos. El arteterpia se puede llevar a cabo de una manera individual o grupal, según las condiciones de la situación.

Educar en Positivo


Cuando un hijo o hija estudiante fracasa en alguna materia y saca mala nota en ella, muchos padres regañan y castigan. Lo normal es que el muchacho haya aprobado 6 o 7 materias y reprobara una o quizás dos. Sin embargo, será reprendido por ello. Si se quisiera ser justo, en realidad se debería premiarle 6 o 7 veces por los éxitos. Así, el niño o adolescente, aprendería más si recibe premios estimulantes por cada materia aprobada que por las sanciones al fallo o revés...

Esto es lo que demuestran los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en los EEUU. Un grupo de investigadores encabezados por Earl K. Miller determinaron neurológicamente que cuando una neurona o célula cerebral participa en algún proceso donde un ser tiene éxito, las demás neuronas siguen el “comportamiento” de las células “exitosas”. Mientras que cuando se falla, no ocurre esto. Trabajando con animales en una tarea de aprendizaje, si el animal tiene una respuesta correcta y recibe su refuerzo positivo, las neuronas de su cerebro se hacen más efectivas y precisas para próximas respuestas ante otras situaciones. Por el contrario, cuando se produce un error, no pasa nada, y no se provocan aprendizajes que mejoren la respuesta. Solamente después del éxito es que el animal avanza en su enseñanza.
Desde el siglo pasado la psicología ha propuesto el refuerzo positivo o premio para lograr el aprendizaje. Si se hace lo adecuado o lo que se espera, se recompensa al individuo. También, se uso el reforzador negativo o la penalidad para extinguir las respuestas incorrectas. La ciencia contemporánea está demostrando que quienes hemos defendido la educación en positivo teníamos razón. La psicología social durante décadas ha manifestado que la represión y la violencia solamente engendran conductas negativas. Los niños maltratados con castigos son más infelices y tienden más al fracaso que los niños criados sin abusos en hogares afectuosos. Por ello, los padres deben hacer un esfuerzo. Es más fácil para papá o mamá reprimir, escarmentar, imponer sanciones para que el pequeño deje de hacer algo que no es conveniente. Así se logra que no lo haga, pero no ejercitará el aprendizaje, no se estimulará su inteligencia, sus capacidades ni sus habilidades. Tampoco aprenderá un comportamiento positivo ni a mantener una actitud abierta y optimista hacia la vida. Si nos ocupamos más bien en gratificar sus conductas apropiadas aunque sea con una distinción, un comentario de que lo hizo muy bien o una pequeña gratificación, estaremos contribuyendo a su pleno desarrollo bio-psico-social.

Una terapia que motiva

La terapia motivacional se ocupa de mejorar la percepción que las personas tienen de sus propias capacidades para superar obstáculos y dificultades. Se trata de comprender las emociones mezcladas que sienten las personas que deben enfrentar cambios. El rol del terapeuta motivacional es ayudar a los pacientes a reconocer y discutir sus sentimientos encontrados en una forma que contribuya a inclinar la balanza para el lado del cambio. El cambiar una conducta problemática, por ejemplo: una adicción, un desorden alimenticio o una forma de ansiedad social puede resultar difícil y causar ansiedad, ya que por lo general involucra salir del "área confortable" a la cual el paciente está habituado…

¿Cómo funciona la terapia motivacional?

La terapia motivacional tiene por objetivo mejorar la percepción que las personas tienen de sus propias capacidades, aumentando la confianza en la propia habilidad para recurrir a sus recursos y fortalezas para superar obstáculos y dificultades. Con cada sesión los pacientes se van acostumbrando a las sugerencias motivacionales hechas por el terapeuta, y comienzan a confiar en ellas. Una de las técnicas consiste en enseñar al paciente a visualizar algo que lo haga sentir poderoso y mediante lo cual pueda hacer realidad sus propias expectativas.

¿Cuándo se recomienda usar la terapia motivacional?

La terapia motivacional puede ser usada, además de para tratar hábitos adictivos y desórdenes alimenticios, para:

Superar fobias y miedos.
Reducir el estrés.
Construir una actitud mental positiva.
Desarrollar la conciencia de las propias capacidades físicas y mentales.
Desarrollar el autocontrol.
Mejorar la habilidad de hablar en público.
Establecer y lograr objetivos personales y profesionales realizables.
Mejorar la apariencia, autoestima y salud en general.
La terapia motivacional es también muy popular entre los deportistas de alto nivel, que utilizan sus técnicas energizantes y fortalecedoras para cambiar la mentalidad y maximizar sus prestaciones.

La sonrisa al teléfono se siente

Cuando hablamos por teléfono aunque no se nos vea físicamente trasmitimos una serie de emociones al interlocutor. Quizás sea más difícil o más lento de detectar que emoción estoy sintiendo que si nos estuvieran viendo físicamente, pero en una conversación telefónica se trasmiten muchas emociones por el tono de voz y la forma de hablar.Todas las personas a lo largo del día sentimos diferentes emociones, tanto positivas como negativas y además tenemos derecho a sentirlas. Evidentemente, cuando estamos tratando con las personas hay emociones personales que no queremos trasmitir porque quizás esas personas ni siquiera tengan nada que ver...

Podemos pensar por ejemplo en el caso de que en casa cuando te has levantado has tenido un problema con tu pareja y puedes estar enojado. Lo lógico es que luego en el trabajo no pagues tu enojo con un cliente si fuera el caso. Intentaremos esbozar nuestra mejor sonrisa aunque la emoción la sigamos sintiendo. Esto parece que en el trato directamente físico, cara a cara es lógico. Pero quizás pueda parecer que para las personas que trabajamos en la atención telefónica, no sea necesario que esbocemos una sonrisa aunque tenga un mal día, porque no nos pueden ver la cara. Os voy a contar mi experiencia.
La primera vez que comencé a trabajar en una oficina atendiendo el teléfono mi jefe me dijo unas sabias palabras: “cuando cojas el teléfono, aunque te sientas triste o enojada, intenta siempre sonreír mientras hablas“. En ese momento con los nervios y las ganas de complacer al jefe, lo comencé a hacer de manera automática, pero pensaba que simplemente sería suficiente con ser una persona correcta y atender lo mejor posible a las llamadas.

Pero llego un día en que tuve que cambiar el mensaje del contestador automático y se me ocurrió hacer la prueba. Primero grabé el mensaje hablando de una manera correcta, sin sonreír. Lo escuche y efectivamente era correcto, estaba bien. Luego lo grabé forzándome a sonreír, no es que estuviera alegre, simplemente sonreía mientras hablaba. Me sorprendió gratamente cuando lo escuche. A parte de ser correcto, la sensación era mucho más agradable y trasmitía mucha más confianza.

Desde ese día intento siempre sonreír cuando cojo el teléfono, pero ahora lo hago porque creo de verdad que es una de las mejores cosas que podemos ofrecer las personas que estamos continuamente atendiendo a los clientes de las organizaciones, tanto internos como externos, sin que nos puedan ver la cara.

Cuando vais a llamar a una persona con la que ya habéis hablado varias veces y sabéis que es una persona muy seria y seca ¿no os da pereza?

Y al contrario, cuando sabéis que con quien habláis es una persona alegre ¿no os agrada llamarla?