El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora.
En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.
Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no esté siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia.
Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”.
En síntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos.
Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alíen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor, para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los cinéfilos.
Las mujeres no son todas iguales
Si bien durante mucho tiempo una sociedad más bien machista solo indicaba que el que tenia que disfrutar era el hombre (o por lo menos era el único que tenia la posibilidad de reconocer que disfrutaba con el sexo), la verdad es que todos sabemos que en una relación donde hay amor el sexo se demuestra a través de un doble juego: dar placer y recibir placer.
Cuando realmente nos interesa la otra persona y queremos que el momento de hacer el amor sea verdaderamente mágico, no existe el egoísmo. Las dos personas desean que el otro llegue al orgasmo, que puedan tener ese momento de mayor placer, que el éxtasis pueda arrastrarlos.
Por supuesto, en todos los comentarios que hacemos se sobreentiende que estamos hablando de una relación de pareja donde el amor es importante, no de una simple relación casual.
En el sexo casual pareciese que hay lugar para el egoísmo, ya que no nos importa realmente la otra persona. Igualmente, dependerá de quien sea la persona involucrada, ya que la mayor parte de los hombres sabe que disfruta mucho más de la relación sexual cuando su compañera también lo hace.
Es una especie de retroalimentación: cuanto más placer somos capaces de darle a la otra persona, también más placer es capaz de darnos la otra persona, así también como la situación y todo el proceso que esta involucrado en el acto sexual.
Hay una especie de mito muy difundido y que se puede haber escuchado nombrar seguramente en incontables películas que dice que las lesbianas aseguran que las mujeres disfrutan más de estar con otras mujeres porque estas conocen mejor la anatomía femenina y saben de que manera darles placer, mientras que los hombres pueden ser un poco toscos en frente de esta tarea.
Más allá de si esto es verdad o no y dejándolo de lado ya que realmente no nos interesa para los fines de este artículo, lo que podemos decir es que muchos hombres pueden sentirse un poco confundidos sobre cual es la forma de darle placer a su compañera.
No es que sean incapaces de hacerlo, ya que de hecho disponen de todas las características físicas para hacerlo, sino que una cierta falta de conocimiento respecto a que es lo que les gusta a las mujeres y como funciona eróticamente su organismo muchas veces hace que les resulte difícil lograr que puedan llegar al clímax.
Distintas mujeres, distintos caminos hacia el orgasmo
Como pueden ver, el título de esta parte de nuestro articulo es un pequeño chiste, referido a esa frase tan conocida “Todos los hombres son iguales”.
Por supuesto, sabemos que ese nos es el caso, que no es realidad que todos los hombres son iguales, así como todas las mujeres tampoco lo son. Todos los seres humanos son distintos entre sí y no hay dos que reaccionen exactamente igual ante un mismo estímulo.
¿A donde estamos apuntando con esto que estamos diciendo? Bien, hay muchos hombres que piensan que se puede aplicar una misma receta a todas las mujeres con las que están, que van a encontrar una fórmula infalible para que todas lleguen al orgasmo.
Por supuesto, como se pueden imaginar, ahora es el momento en que destruimos sus ilusiones y decimos que esto no es posible, que no existe tal receta mágica, que todo depende de la persona con la que estamos, de sus gustos, de que es lo que encuentra sexualmente más poderoso.
O sea que deben adaptarse a estas diferentes necesidades y aplicar diferentes estilos, dependiendo de lo que la persona con la que esta les pida o de lo que demuestre que encuentra estimulante.
Por supuesto, esto indica otra cosa también: a veces (la mayor parte de ellas, probablemente) hay que tratar diferentes métodos antes de poder llegar a encontrar aquel que realmente resulta el adecuado para la persona con la que nos encontramos.
El problema es que esto puede significar que durante alguna relación sexual tal vez no sea capaz de hacer que la mujer llegue al momento cúlmine. Y mucho hombres dejan que esto se cruce en su mente constantemente, se auto-convencen de que son malos amantes, incapaces de dar placer, solo por esto.
No hay una relación directa entre las dos cosas. En general, lo que en realidad hay es una falta de conocimiento entre las dos personas, con lo cual no saben como es que deben estimularse para que el resultado sea el que ambos están buscando.
Este tipo de habilidad viene con el tiempo, con la experiencia uno con el otro y con el conocimiento de que es lo que funciona y que es lo que no lo hace.
Finalmente, también hay que decir que, en la misma forma que sucede con los hombres, no todos los días son iguales para las mujeres tampoco. No siempre el mismo tipo de estimulo recibe la misma respuesta.
No estamos hablando de una ciencia exacta, ni de un reflejo adquirido. Cualquier comparación entre una respuesta sexual (de cualquiera de los dos sexos) y el perro de Pavlov no solo es totalmente errónea, sino que hasta se la puede considerar bastante insultante.
No se puede presionar a la mujer para que llegue al orgasmo. Es ridícula una posición del hombre de orgullo herido cuando ella no parece llegar al clímax durante una relación sexual.
Ni siquiera se puede entender el nivel de egocentrismo necesario en la parte masculina de la pareja para suponer que ese momento de máximo placer de la mujer es una especie de obligación hacia él y su capacidad como amante.
De ninguna forma la mujer está decepcionando al hombre cuando no puede alcanzarlo. En todo caso, es ella la que esta sufriendo una decepción, al no poder disfrutar al máximo de la actividad amatoria que esta llevando a cabo.
Como no todos los días son iguales, el hombre debe tener cierta capacidad de adaptarse a las necesidades que su pareja puede tener en ese día en particular y reaccionar ante lo que ella le pide en ese momento y no estancarse tozudamente en hacer lo que siempre hace y que en algún momento parece haber dado resultado.
Hay que tratar de dejarse llevar por el momento y no ejercer presiones innecesarias y contraproducentes que no dan como resultado final nada que sea deseable.
Muchas veces, lo único que sucederá en estos casos es que ella comenzará a fingir el orgasmo, para hacerlo sentir bien a él (consigo mismo) y esto es algo que en realidad no sirve para nada a la relación de la pareja ni a ninguna de las dos partes que la conforman en forma individual.
Cuando realmente nos interesa la otra persona y queremos que el momento de hacer el amor sea verdaderamente mágico, no existe el egoísmo. Las dos personas desean que el otro llegue al orgasmo, que puedan tener ese momento de mayor placer, que el éxtasis pueda arrastrarlos.
Por supuesto, en todos los comentarios que hacemos se sobreentiende que estamos hablando de una relación de pareja donde el amor es importante, no de una simple relación casual.
En el sexo casual pareciese que hay lugar para el egoísmo, ya que no nos importa realmente la otra persona. Igualmente, dependerá de quien sea la persona involucrada, ya que la mayor parte de los hombres sabe que disfruta mucho más de la relación sexual cuando su compañera también lo hace.
Es una especie de retroalimentación: cuanto más placer somos capaces de darle a la otra persona, también más placer es capaz de darnos la otra persona, así también como la situación y todo el proceso que esta involucrado en el acto sexual.
Hay una especie de mito muy difundido y que se puede haber escuchado nombrar seguramente en incontables películas que dice que las lesbianas aseguran que las mujeres disfrutan más de estar con otras mujeres porque estas conocen mejor la anatomía femenina y saben de que manera darles placer, mientras que los hombres pueden ser un poco toscos en frente de esta tarea.
Más allá de si esto es verdad o no y dejándolo de lado ya que realmente no nos interesa para los fines de este artículo, lo que podemos decir es que muchos hombres pueden sentirse un poco confundidos sobre cual es la forma de darle placer a su compañera.
No es que sean incapaces de hacerlo, ya que de hecho disponen de todas las características físicas para hacerlo, sino que una cierta falta de conocimiento respecto a que es lo que les gusta a las mujeres y como funciona eróticamente su organismo muchas veces hace que les resulte difícil lograr que puedan llegar al clímax.
Distintas mujeres, distintos caminos hacia el orgasmo
Como pueden ver, el título de esta parte de nuestro articulo es un pequeño chiste, referido a esa frase tan conocida “Todos los hombres son iguales”.
Por supuesto, sabemos que ese nos es el caso, que no es realidad que todos los hombres son iguales, así como todas las mujeres tampoco lo son. Todos los seres humanos son distintos entre sí y no hay dos que reaccionen exactamente igual ante un mismo estímulo.
¿A donde estamos apuntando con esto que estamos diciendo? Bien, hay muchos hombres que piensan que se puede aplicar una misma receta a todas las mujeres con las que están, que van a encontrar una fórmula infalible para que todas lleguen al orgasmo.
Por supuesto, como se pueden imaginar, ahora es el momento en que destruimos sus ilusiones y decimos que esto no es posible, que no existe tal receta mágica, que todo depende de la persona con la que estamos, de sus gustos, de que es lo que encuentra sexualmente más poderoso.
O sea que deben adaptarse a estas diferentes necesidades y aplicar diferentes estilos, dependiendo de lo que la persona con la que esta les pida o de lo que demuestre que encuentra estimulante.
Por supuesto, esto indica otra cosa también: a veces (la mayor parte de ellas, probablemente) hay que tratar diferentes métodos antes de poder llegar a encontrar aquel que realmente resulta el adecuado para la persona con la que nos encontramos.
El problema es que esto puede significar que durante alguna relación sexual tal vez no sea capaz de hacer que la mujer llegue al momento cúlmine. Y mucho hombres dejan que esto se cruce en su mente constantemente, se auto-convencen de que son malos amantes, incapaces de dar placer, solo por esto.
No hay una relación directa entre las dos cosas. En general, lo que en realidad hay es una falta de conocimiento entre las dos personas, con lo cual no saben como es que deben estimularse para que el resultado sea el que ambos están buscando.
Este tipo de habilidad viene con el tiempo, con la experiencia uno con el otro y con el conocimiento de que es lo que funciona y que es lo que no lo hace.
Finalmente, también hay que decir que, en la misma forma que sucede con los hombres, no todos los días son iguales para las mujeres tampoco. No siempre el mismo tipo de estimulo recibe la misma respuesta.
No estamos hablando de una ciencia exacta, ni de un reflejo adquirido. Cualquier comparación entre una respuesta sexual (de cualquiera de los dos sexos) y el perro de Pavlov no solo es totalmente errónea, sino que hasta se la puede considerar bastante insultante.
No se puede presionar a la mujer para que llegue al orgasmo. Es ridícula una posición del hombre de orgullo herido cuando ella no parece llegar al clímax durante una relación sexual.
Ni siquiera se puede entender el nivel de egocentrismo necesario en la parte masculina de la pareja para suponer que ese momento de máximo placer de la mujer es una especie de obligación hacia él y su capacidad como amante.
De ninguna forma la mujer está decepcionando al hombre cuando no puede alcanzarlo. En todo caso, es ella la que esta sufriendo una decepción, al no poder disfrutar al máximo de la actividad amatoria que esta llevando a cabo.
Como no todos los días son iguales, el hombre debe tener cierta capacidad de adaptarse a las necesidades que su pareja puede tener en ese día en particular y reaccionar ante lo que ella le pide en ese momento y no estancarse tozudamente en hacer lo que siempre hace y que en algún momento parece haber dado resultado.
Hay que tratar de dejarse llevar por el momento y no ejercer presiones innecesarias y contraproducentes que no dan como resultado final nada que sea deseable.
Muchas veces, lo único que sucederá en estos casos es que ella comenzará a fingir el orgasmo, para hacerlo sentir bien a él (consigo mismo) y esto es algo que en realidad no sirve para nada a la relación de la pareja ni a ninguna de las dos partes que la conforman en forma individual.
Ruptura de pareja: ¿aferrado a tu ex?
Superar una ruptura emocional no es tarea sencilla, pero hay algunas claves que se pueden tener en cuenta para poder hacer más llevadera la situación y lograr no obsesionarse con una relación que se ha quebrado.
Consejos en caso de ruptura de pareja
- Si se ha tomado la decisión de terminar la relación, es normal que por un tiempo se piense en la persona que ha estado presente tal vez durante varios años, pero hay que ser fuerte y seguir sosteniendo la situación por más que la tristeza sea el sentimiento que más describa el estado de ánimo. Más adelante, esta constancia dará sus ventajas.
- Hay que ser racional y pensar que algo mejor deparará el destino. Pensar en alguien que no vale la pena es perder el tiempo.
- Realizar algún deporte o tener alguna actividad que distraiga el pensamiento es la mejor ayuda para no pensar en la ex pareja.
- No es buen momento para estar solo. Hacer planes con amigos o familiares es una muy buena alternativa para no aferrarse a un recuerdo que ya no está.
- Recuperar la autoestima es la clave para comenzar de nuevo de manera sana. Si no se puede superar sola este momento, buscar ayuda profesional o asistir a grupos de autoayuda en donde gente con un problema similar pueda dar su testimonio ayuda a sentirse comprendida y acompañada.
- Hay que aceptar los sentimientos, pero sin dejarse dominar por ellos. Tener la mente clara a pesar del dolor y frustración que provocan una ruptura es vital para estar centrada para lograr una recuperación.
- Sentir culpa sobre lo que no funcionó hará que no se deje el recuerdo del ex en el pasado.
- Intentar replantearse las prioridades que se tengan. Si no se está conforme con el trabajo, con ciertas actitudes de la personalidad o del físico, es buen momento para intentar un cambio e innovar. Todo esto será positivo y ayudará a recuperar la autoestima perdida.
Muchas relaciones de pareja son complejas. “Hay veces en que el vínculo afectivo es muy grande, pero los dos miembros de la pareja saben que la relación ya no funciona.
Deciden alejarse, pero al tiempo intentan de nuevo estar juntos y tampoco funciona.
Esta reincidencia a veces da resultados porque hay amor y ambos ponen de su parte para que todo vaya mejor, pero no es lo que lamentablemente ocurre en la mayoría de los casos. No siempre las segundas oportunidades son benéficas y volver a fracasar erosiona mucho más la autoestima de ambos.
Hay que ser muy cuidadoso y analizar por qué han decidido separarse y seguir manteniendo la idea aunque sea dolorosa y difícil por el bien del futuro de ambos”, sostiene la psicóloga uruguaya Mayte Formoso.
Consejos en caso de ruptura de pareja
- Si se ha tomado la decisión de terminar la relación, es normal que por un tiempo se piense en la persona que ha estado presente tal vez durante varios años, pero hay que ser fuerte y seguir sosteniendo la situación por más que la tristeza sea el sentimiento que más describa el estado de ánimo. Más adelante, esta constancia dará sus ventajas.
- Hay que ser racional y pensar que algo mejor deparará el destino. Pensar en alguien que no vale la pena es perder el tiempo.
- Realizar algún deporte o tener alguna actividad que distraiga el pensamiento es la mejor ayuda para no pensar en la ex pareja.
- No es buen momento para estar solo. Hacer planes con amigos o familiares es una muy buena alternativa para no aferrarse a un recuerdo que ya no está.
- Recuperar la autoestima es la clave para comenzar de nuevo de manera sana. Si no se puede superar sola este momento, buscar ayuda profesional o asistir a grupos de autoayuda en donde gente con un problema similar pueda dar su testimonio ayuda a sentirse comprendida y acompañada.
- Hay que aceptar los sentimientos, pero sin dejarse dominar por ellos. Tener la mente clara a pesar del dolor y frustración que provocan una ruptura es vital para estar centrada para lograr una recuperación.
- Sentir culpa sobre lo que no funcionó hará que no se deje el recuerdo del ex en el pasado.
- Intentar replantearse las prioridades que se tengan. Si no se está conforme con el trabajo, con ciertas actitudes de la personalidad o del físico, es buen momento para intentar un cambio e innovar. Todo esto será positivo y ayudará a recuperar la autoestima perdida.
Muchas relaciones de pareja son complejas. “Hay veces en que el vínculo afectivo es muy grande, pero los dos miembros de la pareja saben que la relación ya no funciona.
Deciden alejarse, pero al tiempo intentan de nuevo estar juntos y tampoco funciona.
Esta reincidencia a veces da resultados porque hay amor y ambos ponen de su parte para que todo vaya mejor, pero no es lo que lamentablemente ocurre en la mayoría de los casos. No siempre las segundas oportunidades son benéficas y volver a fracasar erosiona mucho más la autoestima de ambos.
Hay que ser muy cuidadoso y analizar por qué han decidido separarse y seguir manteniendo la idea aunque sea dolorosa y difícil por el bien del futuro de ambos”, sostiene la psicóloga uruguaya Mayte Formoso.
¿Qué es la Psicosis?

Cuando describimos como psicótica a una persona o una serie de conductas, se está utilizando un término general que quiere transmitir la idea de impotencia inadaptada, pérdida de control, incapacidad de comunicarse con sentido, y tal vez de alguien raro, loco o extravagante. Se suele utilizar en tono peyorativo, sin embargo, en el ámbito profesional se utiliza en términos muy generales para referirse simplemente a un conjunto de síntomas, sin tener en cuenta aún la causalidad, tratamiento o duración.
Una idea de las psicosis es que son trastornos graves del autocontrol con actividad excesiva o insuficiente. Cuando hay presente hiperactividad, podemos observar agitación, desorganización o falta de control. Si tenemos hipoactividad, se advierte retirada o catatonia (un tipo de inmovilidad física).
La persona psicótica se caracteriza por la impulsividad e incapacidad de ir aprendiendo normas que vayan ayudándole a autocontrolarse. También puede darse lo contrario, pero siempre por una misma causa: la falta de distinción entre fantasía y realidad.
Lo que imaginan es igual de real que lo que ven o lo que viven, incluso más, como aquél que se cree Napoleón. Viven en su propio universo pensando que los demás están equivocados, y que ellos están en posesión de la verdad. De hecho todos nacemos siendo psicóticos, viviendo en nuestra burbuja, pero vamos aprendiendo, interiorizando normas que nos permiten adaptarnos, interactuando para poder salir de nuestro egocentrismo. Este es el proceso normal, sin embargo algunas veces no se desarrolla, y el niño queda encerrado en sí mismo, como es el caso del autismo.
Un ejemplo simple de comportamiento psicótico son los celos, en los que la idea generada por la imaginación es tomada como real. Ejemplos de trastornos psicóticos son la esquizofrenia, y el trastorno paranoide de la personalidad.
Antes se creía que la etiología de la conducta psicótica radicaba en un muy deficiente trato al niño por parte de sus progenitores. Se consideraba que era una consecuencia de una extrema falta de afecto y unas condiciones de vida muy deficientes. Sin embargo hoy en día hay consenso respecto a la presencia de predisposiciones genéticas, y factores que inciden en el desarrollo del embrión como desnutrición o gripe en la madre gestante.
Cuando las mujeres dicen que han pasado una buena noche
Existen mujeres que aseguran que una buena noche de sexo depende más que nada de la preparación anterior. Es decir, un buen vino, una buena comida, y la intención y la actitud de complacer al otro bastan. Luego, sólo hay que dejarse llevar.
Otras dicen que lo que prefieren es un hombre que sepa hacerse cargo de la situación. Así como en el tango, donde el hombre guía a la mujer para que ella se luzca. Es decir, el hombre debe saber ser firme pero sin dejar de ser un caballero, hacer que la mujer se sienta más mujer pero sin dejar que ella tome el control. La lucha escondida de poder parece ser algo divertido.
Muchas mujeres juzgan una buena noche de sexo a partir de cuánto ellos se han esforzado en complacerla. Es necesario un trabajo previo, por así decirlo. Besos en la oreja y en la nuca, besos por todas partes, susurros, suspiros y caricias. Todo lo que parece accesorio es lo que en realidad hace la diferencia de una buena noche de sexo con otra que se prefiere olvidar.
A decir verdad, no sólo depende de qué mujer se trate sino también de en qué momento se encuentren . Una misma mujer puede querer una cosa un día pero de seguro, al día siguiente, pretenderá otra cosa distinta. Un día amabilidad y delicadeza, al día siguiente arrancar las ropas y hacerlo sobre la mesada de la cocina. Sí, nunca puede saberse lo que ellas quieren.
Hacerse desear, esa parece ser otras de las claves. Muchos dicen que la histeria es lo que hace girar al mundo y esto es aplicable al sexo. Caricias y besos que excitan hasta lo insoportable y aún así esperar un poco más antes de entrar en el sexo propiamente dicho. Es el juego de quién espera más, quién puede resistir más tiempo. Parece ser que es una buena herramienta para asegurarse una mujer satisfecha al terminar la noche. También es posible que ella se aburra y se vaya. Siempre hay que correr riesgos.
Ser espontáneo. El mejor sexo llega cuando menos se lo espera. Cuando los dos están excitados sin otra razón que estar uno cerca del otro, y no esperar hasta llegar al cuarto sino hacerlo ahí mismo.
Saber interpretar el ritmo. Para muchas mujeres, gran parte de llegar a un orgasmo depende del ritmo. Comenzar de forma lenta y suave y luego acelerar e intensificar. Se debe sentir a la pareja, interpretar lo que la pareja necesita en el momento preciso. Muchas mujeres se quejan del sexo automatizado, como una máquina. Es necesario que los hombres estén atentos y con todos sus sentidos alertas para los cambios de ritmos, posiciones y sensibilidades.
También hay que decir que muchas mujeres no se animan a decir lo que las hace sentir mejor, y muchas veces es difícil para los hombres adivinarlo. Un par de palabras o un pequeño movimiento de la mano pueden hacer toda la diferencia.
Conclusión
La conclusión que se puede sacar de todo esto es que no existen dos mujeres iguales que le satisfagan exactamente las mismas cosas.
La solución: perder los miedos, despojarse de los tabúes y mucho diálogo.
Preguntar qué es lo que más le gusta, probar cosas nuevas, experimentar y, sobre todo, intentar complacerla.
Y cuidarla
Otras dicen que lo que prefieren es un hombre que sepa hacerse cargo de la situación. Así como en el tango, donde el hombre guía a la mujer para que ella se luzca. Es decir, el hombre debe saber ser firme pero sin dejar de ser un caballero, hacer que la mujer se sienta más mujer pero sin dejar que ella tome el control. La lucha escondida de poder parece ser algo divertido.
Muchas mujeres juzgan una buena noche de sexo a partir de cuánto ellos se han esforzado en complacerla. Es necesario un trabajo previo, por así decirlo. Besos en la oreja y en la nuca, besos por todas partes, susurros, suspiros y caricias. Todo lo que parece accesorio es lo que en realidad hace la diferencia de una buena noche de sexo con otra que se prefiere olvidar.
A decir verdad, no sólo depende de qué mujer se trate sino también de en qué momento se encuentren . Una misma mujer puede querer una cosa un día pero de seguro, al día siguiente, pretenderá otra cosa distinta. Un día amabilidad y delicadeza, al día siguiente arrancar las ropas y hacerlo sobre la mesada de la cocina. Sí, nunca puede saberse lo que ellas quieren.
Hacerse desear, esa parece ser otras de las claves. Muchos dicen que la histeria es lo que hace girar al mundo y esto es aplicable al sexo. Caricias y besos que excitan hasta lo insoportable y aún así esperar un poco más antes de entrar en el sexo propiamente dicho. Es el juego de quién espera más, quién puede resistir más tiempo. Parece ser que es una buena herramienta para asegurarse una mujer satisfecha al terminar la noche. También es posible que ella se aburra y se vaya. Siempre hay que correr riesgos.
Ser espontáneo. El mejor sexo llega cuando menos se lo espera. Cuando los dos están excitados sin otra razón que estar uno cerca del otro, y no esperar hasta llegar al cuarto sino hacerlo ahí mismo.
Saber interpretar el ritmo. Para muchas mujeres, gran parte de llegar a un orgasmo depende del ritmo. Comenzar de forma lenta y suave y luego acelerar e intensificar. Se debe sentir a la pareja, interpretar lo que la pareja necesita en el momento preciso. Muchas mujeres se quejan del sexo automatizado, como una máquina. Es necesario que los hombres estén atentos y con todos sus sentidos alertas para los cambios de ritmos, posiciones y sensibilidades.
También hay que decir que muchas mujeres no se animan a decir lo que las hace sentir mejor, y muchas veces es difícil para los hombres adivinarlo. Un par de palabras o un pequeño movimiento de la mano pueden hacer toda la diferencia.
Conclusión
La conclusión que se puede sacar de todo esto es que no existen dos mujeres iguales que le satisfagan exactamente las mismas cosas.
La solución: perder los miedos, despojarse de los tabúes y mucho diálogo.
Preguntar qué es lo que más le gusta, probar cosas nuevas, experimentar y, sobre todo, intentar complacerla.
Y cuidarla
Los niños e internet
Tanto los adultos como los jóvenes piensan en el ordenador como una fuente de información exacta y confiable. El número creciente de servicios de conexión en línea y el acceso al Internet le ha añadido una nueva dimensión al uso de la computadora moderna. Los niños tienen acceso a una cantidad infinita de información y tienen la oportunidad para la interacción. Sin embargo, puede haber riesgos reales y peligros para el niño que no tiene supervisión.
La mayor parte de los servicios de conexión les proporcionan a los niños recursos tales como enciclopedias, noticieros, acceso a bibliotecas y otros materiales de valor. Ellos pueden usar el ordenador para comunicarse con sus amigos y para jugar. La capacidad de ir de un lado a otro con un solo "click" de la computadora le atrae a la impulsividad, la curiosidad y a la necesidad de gratificación inmediata o realimentación que tiene el niño.
RIESGOS Y PROBLEMAS
Fácil acceso para los niños a áreas que no son apropiadas o son abrumadoras,
Información "en línea" que fomenta el odio, la violencia y la pornografía,
Anuncios clasificados intensivos que engañan y bombardean al niño con ideas nocivas,
Invitación para que los niños se inscriban para ganar premios o se unan a un club que requiera proveer información personal o del hogar a fuentes desconocidas,
El tiempo que se pasa frente a la computadora es tiempo perdido para el desarrollo de las destrezas sociales.
Para ayudar a los niños a tener experiencias "en línea" seguras y educativas, los padres deben de:
Limitar el tiempo que pasan los hijos "en línea" y "navegando" en el Internet.
Enseñarle a los niños que hablarle a los "nombres de pantalla" en una "sala de conversación" es lo mismo que hablarle a desconocidos o a extraños.
Enseñarle al niño que nunca debe darle información personal que lo identifique a otra persona o "sitio" en el Internet.
Nunca darle al niño el número de su tarjeta de crédito o cualquier otra contraseña que se pueda usar para comprar cosas en línea o para tener acceso a servicios o "sitios" inapropiados.
Enseñarle al niño que nunca se debe de ir a conocer en persona a alguien a quien conoció en línea.
Recordarle que no todo lo que ve o lee "en línea" es verdadero.
Usar las modalidades de control que su servicio de conexión en línea le ofrece a los padres, y obtener uno de los programas comercialmente disponibles que permiten que los padres limiten el acceso a las salas de conversación, los grupos de noticias y otros sitios no apropiados.
Los padres deben de tener presente que las comunicaciones "en línea" no prepararán al niño para las relaciones interpersonales reales. Si usted inicialmente dedica tiempo para ayudar al niño a explorar los servicios de conexión y si participa periódicamente con él mientras usa el Internet tendrá la oportunidad de supervisar y encaminar el uso que hace su hijo del ordenador.
La mayor parte de los servicios de conexión les proporcionan a los niños recursos tales como enciclopedias, noticieros, acceso a bibliotecas y otros materiales de valor. Ellos pueden usar el ordenador para comunicarse con sus amigos y para jugar. La capacidad de ir de un lado a otro con un solo "click" de la computadora le atrae a la impulsividad, la curiosidad y a la necesidad de gratificación inmediata o realimentación que tiene el niño.
RIESGOS Y PROBLEMAS
Fácil acceso para los niños a áreas que no son apropiadas o son abrumadoras,
Información "en línea" que fomenta el odio, la violencia y la pornografía,
Anuncios clasificados intensivos que engañan y bombardean al niño con ideas nocivas,
Invitación para que los niños se inscriban para ganar premios o se unan a un club que requiera proveer información personal o del hogar a fuentes desconocidas,
El tiempo que se pasa frente a la computadora es tiempo perdido para el desarrollo de las destrezas sociales.
Para ayudar a los niños a tener experiencias "en línea" seguras y educativas, los padres deben de:
Limitar el tiempo que pasan los hijos "en línea" y "navegando" en el Internet.
Enseñarle a los niños que hablarle a los "nombres de pantalla" en una "sala de conversación" es lo mismo que hablarle a desconocidos o a extraños.
Enseñarle al niño que nunca debe darle información personal que lo identifique a otra persona o "sitio" en el Internet.
Nunca darle al niño el número de su tarjeta de crédito o cualquier otra contraseña que se pueda usar para comprar cosas en línea o para tener acceso a servicios o "sitios" inapropiados.
Enseñarle al niño que nunca se debe de ir a conocer en persona a alguien a quien conoció en línea.
Recordarle que no todo lo que ve o lee "en línea" es verdadero.
Usar las modalidades de control que su servicio de conexión en línea le ofrece a los padres, y obtener uno de los programas comercialmente disponibles que permiten que los padres limiten el acceso a las salas de conversación, los grupos de noticias y otros sitios no apropiados.
Los padres deben de tener presente que las comunicaciones "en línea" no prepararán al niño para las relaciones interpersonales reales. Si usted inicialmente dedica tiempo para ayudar al niño a explorar los servicios de conexión y si participa periódicamente con él mientras usa el Internet tendrá la oportunidad de supervisar y encaminar el uso que hace su hijo del ordenador.
Cuando la mujer gana más que el hombre ...El dinero en la pareja
El sicólogo Giorgio Agostini explica que por razones socioculturales estamos acostumbrados a que el hombre se constituya en el proveedor del hogar. Cuando esto no ocurre, los problemas no se hacen esperar. Hay varones que se sienten menoscabados, se deprimen y no faltan los que boicotean a su mujer y le piden que deje el trabajo.
Desde la época de las cavernas el hombre ya definió su rol al interior de la pareja. Mientras los varones de la época prehistórica salían a cazar y a buscar el diario alimento, las mujeres recolectaban frutos y cuidaban a los hijos. Nadie se habría imaginado en esos años invertir las funciones. Sin embargo, en las últimas décadas el escenario cambió. La mujer ingresó a carreras universitarias, que antes eran de exclusividad de los varones; comenzó a trabajar, a ganar un sueldo, a insertarse en un mundo prácticamente desconocida para ellas, y a ubicarse en un nivel a la par del sexo opuesto.
El fenómeno no tiene nada de malo. El problema se presenta, según explica el sicólogo y director del Instituto Sicológico Siquiátrico de Chile, Giorgio Agostini, cuando esta mujer profesional, independiente, que ha alcanzado logros y llegado lejos en su trabajo, está casada y su pareja gana menos dinero que ella.
“Por razones socioculturales estamos acostumbrados a que el hombre se constituya en el proveedor del hogar, y que solvente la mayor parte de los gastos. Si los dos trabajan, como sucede en la actualidad, lo que se espera es que el varón gane más que su pareja��?, asegura el profesional.
“Sienten que perdieron su valor��?
Agostini señala que cuando en una pareja, es la mujer quien lleva las riendas en materia de sueldos, los problemas no se hacen esperar; afloran las malas caras, el desánimo, la irritabilidad, inseguridad y las discusiones.
“Los varones pueden reaccionar de distintas formas. Está el hombre que siente que no está cumpliendo con su rol de proveedor y, por ende, se siente menoscabado. Percibe que ha perdido el sentido paternal y de protector dentro de la familia. Hay otros varones, que tienen más acentuados los rasgos machistas, al sentirse “minusválidos��?, por el hecho de que su mujer gana más, por lo que intentan permanentemente de boicotear a su pareja. Están siempre tratando de que se cambie de trabajo. Incluso, en ocasiones son capaces de decirle cosas del tipo ‘para esa porquería que ganas, no vale la pena que sigas trabajando’… Y si ella se resiste, es cuando se genera conflicto��?, indica.
El sicólogo agrega que también están los hombres que se deprimen, porque sienten que perdieron su valor, porque ya no son importantes en su rol.
Frente a estas diversas reacciones por parte de sus parejas, las mujeres lo pasan mal y se deprimen con esta situación, y terminan no sintiéndose realizadas en su trabajo, ni tampoco al interior de su hogar.
Realización en el trabajo
Mirando el otro lado de la moneda, Agostini cuenta que también le ha tocado ver mujeres que al sentirse “superiores��? al hombre, en términos de dinero, se lo sacan en cara a su cónyuge. Este fenómeno lo ha observado más comúnmente entre las temporeras.
Así las cosas, el profesional asegura que para entender lo que ocurre al interior de un matrimonio, cuando la mujer gana más, hay que tener en cuenta que “mientras en nuestra sociedad la mayor realización de la mujer es la maternidad, para el hombre lo es su trabajo��?.
El trabajo, entonces, pasa a ser muy significativo para los varones.
“Es como un hijo para ellos. Sienten que son creativos en la medida que trabajan. Cuando se quedan cesantes, es como si hubiesen perdido la paternidad. Por ello, cuando es la mujer quien genera más ingresos, se producen conflictos que pueden llegar a generar quiebres importantes. Hay hombres que reaccionan diciendo ‘cásate ahora con alguien que te pueda mantener...’ Y la mujer lo pasa mal?,
Desde la época de las cavernas el hombre ya definió su rol al interior de la pareja. Mientras los varones de la época prehistórica salían a cazar y a buscar el diario alimento, las mujeres recolectaban frutos y cuidaban a los hijos. Nadie se habría imaginado en esos años invertir las funciones. Sin embargo, en las últimas décadas el escenario cambió. La mujer ingresó a carreras universitarias, que antes eran de exclusividad de los varones; comenzó a trabajar, a ganar un sueldo, a insertarse en un mundo prácticamente desconocida para ellas, y a ubicarse en un nivel a la par del sexo opuesto.
El fenómeno no tiene nada de malo. El problema se presenta, según explica el sicólogo y director del Instituto Sicológico Siquiátrico de Chile, Giorgio Agostini, cuando esta mujer profesional, independiente, que ha alcanzado logros y llegado lejos en su trabajo, está casada y su pareja gana menos dinero que ella.
“Por razones socioculturales estamos acostumbrados a que el hombre se constituya en el proveedor del hogar, y que solvente la mayor parte de los gastos. Si los dos trabajan, como sucede en la actualidad, lo que se espera es que el varón gane más que su pareja��?, asegura el profesional.
“Sienten que perdieron su valor��?
Agostini señala que cuando en una pareja, es la mujer quien lleva las riendas en materia de sueldos, los problemas no se hacen esperar; afloran las malas caras, el desánimo, la irritabilidad, inseguridad y las discusiones.
“Los varones pueden reaccionar de distintas formas. Está el hombre que siente que no está cumpliendo con su rol de proveedor y, por ende, se siente menoscabado. Percibe que ha perdido el sentido paternal y de protector dentro de la familia. Hay otros varones, que tienen más acentuados los rasgos machistas, al sentirse “minusválidos��?, por el hecho de que su mujer gana más, por lo que intentan permanentemente de boicotear a su pareja. Están siempre tratando de que se cambie de trabajo. Incluso, en ocasiones son capaces de decirle cosas del tipo ‘para esa porquería que ganas, no vale la pena que sigas trabajando’… Y si ella se resiste, es cuando se genera conflicto��?, indica.
El sicólogo agrega que también están los hombres que se deprimen, porque sienten que perdieron su valor, porque ya no son importantes en su rol.
Frente a estas diversas reacciones por parte de sus parejas, las mujeres lo pasan mal y se deprimen con esta situación, y terminan no sintiéndose realizadas en su trabajo, ni tampoco al interior de su hogar.
Realización en el trabajo
Mirando el otro lado de la moneda, Agostini cuenta que también le ha tocado ver mujeres que al sentirse “superiores��? al hombre, en términos de dinero, se lo sacan en cara a su cónyuge. Este fenómeno lo ha observado más comúnmente entre las temporeras.
Así las cosas, el profesional asegura que para entender lo que ocurre al interior de un matrimonio, cuando la mujer gana más, hay que tener en cuenta que “mientras en nuestra sociedad la mayor realización de la mujer es la maternidad, para el hombre lo es su trabajo��?.
El trabajo, entonces, pasa a ser muy significativo para los varones.
“Es como un hijo para ellos. Sienten que son creativos en la medida que trabajan. Cuando se quedan cesantes, es como si hubiesen perdido la paternidad. Por ello, cuando es la mujer quien genera más ingresos, se producen conflictos que pueden llegar a generar quiebres importantes. Hay hombres que reaccionan diciendo ‘cásate ahora con alguien que te pueda mantener...’ Y la mujer lo pasa mal?,
¿Por qué llegamos a esto? ...Infidelidad en la pareja
La rutina, el cansancio y el descuido de la relación de pareja pueden llevar tanto al hombre como a la mujer a involucrarse afectivamente con otra persona. Un estudio realizado hace cuatro años entre 272 parejas de Santiago detectó que el 60% de los varones había caído en la infidelidad.
Cuando una pareja de enamorados decide casarse o vivir juntos no se plantea ni remotamente la posibilidad de ser infieles algún día. Es que ello huele a deslealtad, a traición, a desamor y falta de respeto. Nada más alejado a lo que se siente, cuando se está formando una familia.
Pero el peligro siempre está latente y se cierne como una espada de Damocles sobre las parejas. Especialmente cuando éstas llevan varios años de relación y han sido invadidas por la rutina, el cansancio y las obligaciones domésticas.
Es importante remarcar que la infidelidad no es sólo la física, que consiste en el contacto sexual y afectivo con otra persona. Según el sicólogo Giorgio Agostini existe también la infidelidad del tipo emocional y platónica, y no es tan difícil caer en cualquiera de ellas.
Falta de interés
En el caso de las mujeres, cuyos sentimientos por lo general son más profundos e intensos, éstas pueden llegar a ser infieles cuando sienten que su cónyuge o pareja no les presta demasiada atención, notan falta de interés y perciben que la relación ha sido descuidada.
“No es que la mujer busque la infidelidad, pero si se siente no tomada en cuenta y justo ocurre que en su trabajo, donde hay otros hombres, alguien se preocupa por ella, puede llegar a confundir el agradecimiento y terminar enamorándose. En ese momento va a sentir también mucha rabia por su pareja, porque éste la descuidó��?, sostiene.
El sicólogo ha observado que otra forma de ser infieles que adoptan tanto hombres como mujeres es la platónica y el fenómeno puede darse fácilmente a través de Internet.
“Esto ocurre cuando se siente atracción por personas con las que no se tienen posibilidades reales de iniciar un affaire. Empieza, entonces, el contacto a través del ciberespacio. Si bien no hay nada físico, entre ellos se genera cierto compromiso emocional��?.
No sólo la falta de atención o el descuido por la pareja pueden ser factores condicionantes. Según el especialista, puede ocurrir que personas que pololearon muy poco antes de casarse, tras cumplir varios años de matrimonio, sientan cierta incomodidad y desasosiego.
Se dan cuenta que se saltaron una etapa de la vida, y puede que en ese momento experimenten deseos de relacionarse con un otro.
En el caso de los hombres, el cómo abordan ellos la infidelidad es singular. Los varones por lo general no admiten que son infieles cuando mantienen una relación esporádica, que sólo tiene el carácter de una aventura.
“Si se encuentra en esta situación, el hombre no va a sentir que es infiel, porque no está comprometiendo sentimientos. Simplemente se dio el gustito al tener una aventura. Y ello es por su naturaleza de hombre conquistador. El problema se presenta, cuando involucra sus sentimientos y lo que partió como una aventura se transformó en una relación más larga��?, sostiene Agostini.
40% de las mujeres son infieles
Para reflejar el problema de la infidelidad que existe en nuestra sociedad, Giorgio Agostini cita un estudio que realizó hace cuatro años en Santiago. Se encuestaron 272 parejas y se comprobó que el 60% de los hombres había sido infiel, mientras que el 40% de las féminas habían confesado haber caído en el problema.
El sicólogo observó que a los hombres les costaba admitir que se habían involucrado afectivamente con otra persona. “Cuando les preguntaba si habían sido infieles, éstos respondían que no. Les empecé a consultar de otra manera; los interrogué acerca de si se habían acostado con otra mujer y respondían afirmativamente. Decían que ‘está bien comer filete todos los días, pero una cazuelita de vez en cuando no hace mal’��?, recuerda.
Al especialista se le viene a la memoria una respuesta de un varón que grafica en cierta forma la manera de pensar de muchos hombres. “Me comentó que podía ser fiel para toda la vida, pero no todos los días…?.
Cuando una pareja de enamorados decide casarse o vivir juntos no se plantea ni remotamente la posibilidad de ser infieles algún día. Es que ello huele a deslealtad, a traición, a desamor y falta de respeto. Nada más alejado a lo que se siente, cuando se está formando una familia.
Pero el peligro siempre está latente y se cierne como una espada de Damocles sobre las parejas. Especialmente cuando éstas llevan varios años de relación y han sido invadidas por la rutina, el cansancio y las obligaciones domésticas.
Es importante remarcar que la infidelidad no es sólo la física, que consiste en el contacto sexual y afectivo con otra persona. Según el sicólogo Giorgio Agostini existe también la infidelidad del tipo emocional y platónica, y no es tan difícil caer en cualquiera de ellas.
Falta de interés
En el caso de las mujeres, cuyos sentimientos por lo general son más profundos e intensos, éstas pueden llegar a ser infieles cuando sienten que su cónyuge o pareja no les presta demasiada atención, notan falta de interés y perciben que la relación ha sido descuidada.
“No es que la mujer busque la infidelidad, pero si se siente no tomada en cuenta y justo ocurre que en su trabajo, donde hay otros hombres, alguien se preocupa por ella, puede llegar a confundir el agradecimiento y terminar enamorándose. En ese momento va a sentir también mucha rabia por su pareja, porque éste la descuidó��?, sostiene.
El sicólogo ha observado que otra forma de ser infieles que adoptan tanto hombres como mujeres es la platónica y el fenómeno puede darse fácilmente a través de Internet.
“Esto ocurre cuando se siente atracción por personas con las que no se tienen posibilidades reales de iniciar un affaire. Empieza, entonces, el contacto a través del ciberespacio. Si bien no hay nada físico, entre ellos se genera cierto compromiso emocional��?.
No sólo la falta de atención o el descuido por la pareja pueden ser factores condicionantes. Según el especialista, puede ocurrir que personas que pololearon muy poco antes de casarse, tras cumplir varios años de matrimonio, sientan cierta incomodidad y desasosiego.
Se dan cuenta que se saltaron una etapa de la vida, y puede que en ese momento experimenten deseos de relacionarse con un otro.
En el caso de los hombres, el cómo abordan ellos la infidelidad es singular. Los varones por lo general no admiten que son infieles cuando mantienen una relación esporádica, que sólo tiene el carácter de una aventura.
“Si se encuentra en esta situación, el hombre no va a sentir que es infiel, porque no está comprometiendo sentimientos. Simplemente se dio el gustito al tener una aventura. Y ello es por su naturaleza de hombre conquistador. El problema se presenta, cuando involucra sus sentimientos y lo que partió como una aventura se transformó en una relación más larga��?, sostiene Agostini.
40% de las mujeres son infieles
Para reflejar el problema de la infidelidad que existe en nuestra sociedad, Giorgio Agostini cita un estudio que realizó hace cuatro años en Santiago. Se encuestaron 272 parejas y se comprobó que el 60% de los hombres había sido infiel, mientras que el 40% de las féminas habían confesado haber caído en el problema.
El sicólogo observó que a los hombres les costaba admitir que se habían involucrado afectivamente con otra persona. “Cuando les preguntaba si habían sido infieles, éstos respondían que no. Les empecé a consultar de otra manera; los interrogué acerca de si se habían acostado con otra mujer y respondían afirmativamente. Decían que ‘está bien comer filete todos los días, pero una cazuelita de vez en cuando no hace mal’��?, recuerda.
Al especialista se le viene a la memoria una respuesta de un varón que grafica en cierta forma la manera de pensar de muchos hombres. “Me comentó que podía ser fiel para toda la vida, pero no todos los días…?.
¿Por qué se acaba el amor? ...Sepamos cuáles son los factores de riesgo
A juicio de la sicóloga Pilar Sordo, luego de un tiempo de estar juntos, algunas parejas comienzan a descuidar esos detalles pequeños que alimentan diariamente el amor. Dan por sentado que ese sentimiento sublime lo portan consigo y no hacen ningún esfuerzo por cuidarlo.
“¿Me amas?��?, pregunta la mujer a su marido, mientras prepara la cena.
El esposo, sin despejar los ojos de la TV, asiente con la cabeza.
La mujer vuelve a la carga y él contesta: “Si no te amara no estaría contigo��?…
Ella replica: “Entonces, ¿por qué no me lo dices más a menudo?…lo necesito…
El diálogo no es extraído de una película ni de una obra de teatro. Puede ser parte de una escena cualquiera de la vida cotidiana y refleja lo que pasa, cuando una pareja, imbuida en la rutina diaria, deja de detenerse en los detalles, en esas cosas sencillas que alimentan y enriquecen el amor.
Antes de casarse los novios se deshacen en atenciones. El llega con su mejor sonrisa, flores o chocolates a visitar a su amada, quien se ha preparado toda la tarde para verlo. Cuando suena el timbre la novia corre a arreglarse el pelo, a pintarse los labios o a echarse perfume. No deja nada librado al azar.
Cuando se casan, los matrimonios suelen mantener estas dinámicas durante el primer año, pero poco a poco los hábitos van cambiando, dejan de seducirse y la magia empieza a desaparecer. Las parejas dan por sentado que el amor está intacto y que no es necesario alimentarlo. He ahí el grave problema, porque ese sentimiento sublime termina por acabarse, asegura la sicóloga Pilar Sordo.
“La primera razón de que por qué se termina el amor, es porque no hay conciencia de que el amor es algo que se debe alimentar. Cuando se asume que el amor es un sentimiento que lo tengo en mí y, por ende, no lo debo cuidar, no se hace nada para protegerlo. No se logra entender que este sentimiento es como una planta que requiere alimentación y cuidado diario��?, sostiene la especialista.
Según la profesional esto le suele ocurrir más a los varones. “A los hombres les cuesta entender que el amor es algo cotidiano. Cuando logran el objetivo de que la mujer se enamore de ellos, de ahí para delante dejan de alimentarlo. La mujer es un poco más consciente de que debe cuidarlo��?, afirma
Necesidades emocionales
La otra causa comprobada que propicia que el amor llegue a su fin es cuando uno de los miembros de la pareja no tiene conciencia que debe satisfacer sus necesidades emocionales. Se las guarda, no las exterioriza y llega un minuto en que no puede más, revienta y el sentimiento se daña.
“Por harto tiempo algunas parejas no hablan de lo que necesitan y no les gusta, no reclaman. Entonces, cuando por alguna razón determinada se les colma la paciencia con el otro, esos detalles estallan y el amor es lo que primero que se resiente, porque hay mucha rabia acumulada��?, señala la sicóloga.
Agrega que la otra razón importante que gatilla el problema, es no entender en el seno de la pareja que el amor muta, cambia con el tiempo.
“Cuando no se entiende que el amor como sentimiento también se modifica con el tiempo, facilita que éste llegue a su fin. Las parejas atribuyen que dejaron de amar, porque
“¿Me amas?��?, pregunta la mujer a su marido, mientras prepara la cena.
El esposo, sin despejar los ojos de la TV, asiente con la cabeza.
La mujer vuelve a la carga y él contesta: “Si no te amara no estaría contigo��?…
Ella replica: “Entonces, ¿por qué no me lo dices más a menudo?…lo necesito…
El diálogo no es extraído de una película ni de una obra de teatro. Puede ser parte de una escena cualquiera de la vida cotidiana y refleja lo que pasa, cuando una pareja, imbuida en la rutina diaria, deja de detenerse en los detalles, en esas cosas sencillas que alimentan y enriquecen el amor.
Antes de casarse los novios se deshacen en atenciones. El llega con su mejor sonrisa, flores o chocolates a visitar a su amada, quien se ha preparado toda la tarde para verlo. Cuando suena el timbre la novia corre a arreglarse el pelo, a pintarse los labios o a echarse perfume. No deja nada librado al azar.
Cuando se casan, los matrimonios suelen mantener estas dinámicas durante el primer año, pero poco a poco los hábitos van cambiando, dejan de seducirse y la magia empieza a desaparecer. Las parejas dan por sentado que el amor está intacto y que no es necesario alimentarlo. He ahí el grave problema, porque ese sentimiento sublime termina por acabarse, asegura la sicóloga Pilar Sordo.
“La primera razón de que por qué se termina el amor, es porque no hay conciencia de que el amor es algo que se debe alimentar. Cuando se asume que el amor es un sentimiento que lo tengo en mí y, por ende, no lo debo cuidar, no se hace nada para protegerlo. No se logra entender que este sentimiento es como una planta que requiere alimentación y cuidado diario��?, sostiene la especialista.
Según la profesional esto le suele ocurrir más a los varones. “A los hombres les cuesta entender que el amor es algo cotidiano. Cuando logran el objetivo de que la mujer se enamore de ellos, de ahí para delante dejan de alimentarlo. La mujer es un poco más consciente de que debe cuidarlo��?, afirma
Necesidades emocionales
La otra causa comprobada que propicia que el amor llegue a su fin es cuando uno de los miembros de la pareja no tiene conciencia que debe satisfacer sus necesidades emocionales. Se las guarda, no las exterioriza y llega un minuto en que no puede más, revienta y el sentimiento se daña.
“Por harto tiempo algunas parejas no hablan de lo que necesitan y no les gusta, no reclaman. Entonces, cuando por alguna razón determinada se les colma la paciencia con el otro, esos detalles estallan y el amor es lo que primero que se resiente, porque hay mucha rabia acumulada��?, señala la sicóloga.
Agrega que la otra razón importante que gatilla el problema, es no entender en el seno de la pareja que el amor muta, cambia con el tiempo.
“Cuando no se entiende que el amor como sentimiento también se modifica con el tiempo, facilita que éste llegue a su fin. Las parejas atribuyen que dejaron de amar, porque
Cuando la vida se llena consumiendo...Adicción a las compras
El siquiatra Antonio Menchaca indica que la compulsión por adquirir cosas se relaciona con el deseo de llenar una necesidad, y se busca hacerlo con algo concreto. Estudios recientes establecen que entre el 60% a 80% de compradores compulsivos son mujeres.
Una respetable señora le confiesa a una amiga que encontró el remedio para calmar la ansiedad y angustia que le provoca el desamor de su marido: comprar y comprar.
Cada vez que el hastío y el sentimiento de soledad se apoderan de ella corre al mall y, tras vitrinear largo rato, sale llena de paquetes.
Es probable que muchas mujeres y hombres se sientan identificados con el comportamiento de esta dama.
La descripción de esta conducta puede enmarcarse en la adicción a las compras, denominada también oniomanía. Ese deseo sin control que experimentan algunos por adquirir cosas, sin dimensionar el impacto que puede tener ese gasto en la economía del hogar.
Los adictos a las compras suelen sufrir una gran ansiedad que logran calmar sólo cuando realizan adquisiciones de artículos que muchas veces no desean. Luego suelen arrepentirse de haber adquirido cosas inútiles y de haber derrochado su dinero.
“Llenando una necesidad��?
El siquiatra Antonio Menchaca, jefe de la Unidad de Trastornos de Personalidad del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile, explica que este tipo de adicción, que es más frecuente de lo que pensamos, la sufren hombres y mujeres.
“Este tipo de trastorno tiene que ver con el deseo de llenar la vida, el necesitar de ciertas cosas para sentir que la existencia está siendo satisfecha. Se está llenando una necesidad y se busca hacerlo con algo concreto��?, afirma el especialista.
Algunos se transforman en compradores compulsivos simplemente para llenar el tiempo. Salen a dar vueltas y terminan comprando cualquier cosa. En este caso, indica el siquiatra, se puede estar frente a un problema más grave, en el que es necesario detenerse.
Otros adictos al consumo lo hacen para demostrar o demostrarse que tienen cierto status, que poseen ciertas cosas que son consideradas importantes en la sociedad.
“Puede ocurrir que si un sujeto no anda a la moda, los demás podrían llegar a pensar que no cumple los requisitos para pertenecer a esta sociedad. De ahí, entonces, la preocupación que embarga a algunos��?, manifiesta.
El especialista indica que este trastorno es reversible, dependiendo de su gravedad. “Habitualmente es reversible y tiene que ver con períodos de la vida del individuo, de las llamadas ‘crisis normativas´. Estas ocurren cuando las personas se replantean la existencia y afloran las carencias��?, sostiene.
A juicio de Menchaca, son pocas las personas que acuden a una consulta para tratar un problema de compras compulsivas. Esto debido a que la mayoría de las veces lo consideran como una conducta normal o temporal.
El 80% de los adictos son mujeres
Estudios recientes sobre este tipo de adicción establecen que entre el 60% y el 80% de los adictos a las compras son mujeres.
El inicio del problema ocurre en la adolescencia, pero recién a los 30 ó 40 años la persona se da cuenta que podría sufrir un trastorno y llega a pedir ayuda.
El índice de prevalencia de esta adicción se sitúa en un 2% a 8% de la población. Un informe que elaboró la Unión de Consumidores de España (UCE) reveló que una de cada tres personas reconocía que compraba mucho más de lo que necesitaba.
Una respetable señora le confiesa a una amiga que encontró el remedio para calmar la ansiedad y angustia que le provoca el desamor de su marido: comprar y comprar.
Cada vez que el hastío y el sentimiento de soledad se apoderan de ella corre al mall y, tras vitrinear largo rato, sale llena de paquetes.
Es probable que muchas mujeres y hombres se sientan identificados con el comportamiento de esta dama.
La descripción de esta conducta puede enmarcarse en la adicción a las compras, denominada también oniomanía. Ese deseo sin control que experimentan algunos por adquirir cosas, sin dimensionar el impacto que puede tener ese gasto en la economía del hogar.
Los adictos a las compras suelen sufrir una gran ansiedad que logran calmar sólo cuando realizan adquisiciones de artículos que muchas veces no desean. Luego suelen arrepentirse de haber adquirido cosas inútiles y de haber derrochado su dinero.
“Llenando una necesidad��?
El siquiatra Antonio Menchaca, jefe de la Unidad de Trastornos de Personalidad del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile, explica que este tipo de adicción, que es más frecuente de lo que pensamos, la sufren hombres y mujeres.
“Este tipo de trastorno tiene que ver con el deseo de llenar la vida, el necesitar de ciertas cosas para sentir que la existencia está siendo satisfecha. Se está llenando una necesidad y se busca hacerlo con algo concreto��?, afirma el especialista.
Algunos se transforman en compradores compulsivos simplemente para llenar el tiempo. Salen a dar vueltas y terminan comprando cualquier cosa. En este caso, indica el siquiatra, se puede estar frente a un problema más grave, en el que es necesario detenerse.
Otros adictos al consumo lo hacen para demostrar o demostrarse que tienen cierto status, que poseen ciertas cosas que son consideradas importantes en la sociedad.
“Puede ocurrir que si un sujeto no anda a la moda, los demás podrían llegar a pensar que no cumple los requisitos para pertenecer a esta sociedad. De ahí, entonces, la preocupación que embarga a algunos��?, manifiesta.
El especialista indica que este trastorno es reversible, dependiendo de su gravedad. “Habitualmente es reversible y tiene que ver con períodos de la vida del individuo, de las llamadas ‘crisis normativas´. Estas ocurren cuando las personas se replantean la existencia y afloran las carencias��?, sostiene.
A juicio de Menchaca, son pocas las personas que acuden a una consulta para tratar un problema de compras compulsivas. Esto debido a que la mayoría de las veces lo consideran como una conducta normal o temporal.
El 80% de los adictos son mujeres
Estudios recientes sobre este tipo de adicción establecen que entre el 60% y el 80% de los adictos a las compras son mujeres.
El inicio del problema ocurre en la adolescencia, pero recién a los 30 ó 40 años la persona se da cuenta que podría sufrir un trastorno y llega a pedir ayuda.
El índice de prevalencia de esta adicción se sitúa en un 2% a 8% de la población. Un informe que elaboró la Unión de Consumidores de España (UCE) reveló que una de cada tres personas reconocía que compraba mucho más de lo que necesitaba.
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