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La Dimensión de los sueños

Erich Fromm nos dice que uno de los fenómenos más asombrosos que nos ocurre a los seres humanos son los sueños, pero permanecemos indiferentes a ellos porque hemos perdido nuestra capacidad de asombro.
Los sueños son un misterio. ¿Ocurren solamente en nuestra mente o es la manera de que una parte de nosotros tenga la oportunidad de ingresar a una dimensión diferente?
Durante el sueño, nuestro cuerpo tiene otras capacidades diferentes a las del estado de vigilia. Podemos volar, caernos de un séptimo piso sin lastimarnos, caminar en el agua, disfrutar de amores imposibles, ganar la lotería, hablar con los muertos, visualizar la solución de un problema, ser felices y cumplir todos nuestros deseos.
Se han escrito incontables páginas sobre los sueños, y aunque algunas explicaciones parecen más creíbles que otras, lo real y verdadero es que en lo que se refiere a lo que son los sueños, no hay certezas.


Freud estima que los sueños expresan los deseos reprimidos, otros afirman que es un mecanismo de compensación, para lograr el equilibrio cuando sufrimos frustraciones.
Sin embargo, los bebés sueñan y no parece que sea porque repriman sus impulsos; y salvando las distancias, también los perros sueñan, aún aquellos que se adueñan de la casa y hacen todo lo que quieren.
Lo cierto es que nos pasamos buena parte de la vida soñando y todavía para nosotros, soñar sigue siendo un enigma, porque no sabemos para qué y por qué soñamos.
Lo que si es cierto es que mientras soñamos nos evadimos de la realidad y nos encontramos en otra donde las cosas son más fáciles, una dimensión donde nuestro cuerpo puede desafiar la fuerza de gravedad, no se cansa, no tiene limitaciones físicas, psicológicas ni sociales, tampoco culpa ni vergüenza y donde no existe ni el espacio ni el tiempo.
Los sueños, para muchos, han sido premonitorios, reveladores, anticipatorios, creativos y hasta terapéuticos.
Los sueños nos permiten descansar de nosotros mismos y nos deja ser como queremos, no una copia de otra copia sino alguien único y distinto.
Borges decía que quizás en los sueños seamos alguien, como decía Shakespeare, en los sueños soy la cosa que soy o quizás la divinidad.
Las culturas primitivas les otorgaban a los sueños un valor profético. Para los hawaianos, por ejemplo, soñar es la forma de comunicarse con el espíritu divino de los antepasados; porque cuando descansamos, el alma sale del cuerpo para vagar por este mundo o por los otros.
Para Platón, primero fue un sueño, luego todo lo demás; y para los egipcios y otras antiguas civilizaciones de la zona del Mediterráneo, los sueños tienen un origen divino y son portadores de mensajes útiles para la vida de vigilia.
Desde los antiguos griegos se reconoce que existen dos tipos de sueños, los valiosos y significativos y los triviales e insignificantes.
Un libro sagrado judío, El Talmud, dice: “un sueño sin interpretar es como una carta sin abrir”.
San Agustín decía que Dios nos envía las imágenes oníricas para transmitir conocimientos al hombre y San Isidoro se atrevía a afirmar que a veces Dios, cuando desea que conozcamos el futuro se sirve de los sueños. En cuanto a Santo Tomás de Aquino, su hipótesis era que mediante los sueños Dios instruye a los hombres; ya que Dios sólo les hablará en visiones o en sueños.
Para el sabio Pascale Romano, los sueños contribuyen para lograr un exacto diagnóstico médico; en tanto que Shopenhauer creía que en los sueños hablamos y obramos de acuerdo a cómo somos; mientras que Emerson sostenía que el hombre prudente lee sus sueños para conocerse a sí mismo.
En sueños el alma viaja y alcanza regiones donde la mente es más libre y donde son frecuentes las revelaciones.

Fuente: “El Viaje Astral”; Edgard de Vasconcelos.

Las pesadillas se presentan en épocas de conflictos y señalan que se está pasando por un período de temor y conflictos


Las pesadillas se presentan en épocas de conflictos y señalan que se está pasando por un período de temor y conflictos

Las pesadillas son consideradas un trastorno del sueño caracterizado por una carga de ansiedad o miedo. Los que las sufren tienen recuerdos precisos de su contenido. Esta experiencia es muy intensa y contiene temas que implican una amenaza para la supervivencia, la seguridad o la autoestima.

Cuando tenemos una pesadilla, nos levantamos agradeciendo que sólo fuera un sueño, porque en el estado en que nos encontrábamos enfrentábamos situaciones de angustia. Puede ser referida a la muerte, como uno de los temas principales, o que nos persiguen para hacernos daño o matarnos, nos caemos y moriremos, tenemos accidentes, o que las personas que queremos están en peligro. Los temores que sentimos durante el día, conscientes o no, pueden provocar terror en la noche.

En los adultos, cuando son frecuentes, las pesadillas pueden indicar trastornos psicológicos, por lo general trastornos de personalidad. También pueden estar vinculados al consumo de drogas, sustancias psicotrópicas, antidepresivos y otros fármacos. Es interesante hacer notar la diferencia entre las pesadillas y los terrores nocturnos. Generalmente son los niños quienes presentan terrores nocturnos, gritan durante el sueño, y cuando los padres acuden a verlo, el niño se encuentra en la cama sentado diciendo cosas incomprensibles. Poco a poco se va tranquilizando y vuelve a quedarse dormido. Al día siguiente, no recuerda nada de lo sucedido.

En general, las pesadillas frecuentes se tienen en épocas en que se está lleno de conflictos o problemas. Delatan que la persona está pasando por un período de temor, confusión, miedo y conflictos. Se debe tomar conciencia y asumir el control de las riendas de la vida, para que de esta forma la ansiedad interna disminuya.

Si resulta que usted está bien en su vida diaria diurna y tiene pesadillas, puede que tengan un significado y le sugieren que debe estar alerta porque algunos autores piensan que estas pesadillas son presagios, sueños de advertencia.

Es necesario tener un pensamiento positivo antes de dormir. Es importante dejar las preocupaciones de lado y tomar un baño relajante cuando se esté estresado. El sueño presupone un estado de relajación. Un organismo exitado es incapaz de relajarse. Cuando una persona sufre un trauma, en los sueños se le repite muchas veces en forma de pesadillas recurrentes y cuando una pesadilla se repite, quiere decir que no se ha encontrado solución a los conflictos relacionados con el sueño en la vida real. Desde el punto de vista mental, esas pesadillas constituyen un alivio, aunque sea difícil poderlo ver así.

Fuente: http://www.revistabuenasalud.cl/

¿Existen los sueños premonitorios?


¿Existen los sueños premonitorios?


¿Podrían nuestros sueños convertirse en realidad pronosticando el futuro? Analizamos las teorías respecto a este tipo de sueños, auténticos flashes sobre acontecimientos venideros que nuestro subconsciente nos envía al dormir.


Resultan desconcertantes y han despertado el interés de psicólogos e investigadores durante siglos. ¿Por qué soñamos? ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando dormimos? El mundo onírico sigue envuelto en un halo de misterio que intriga a todo aquél que se acerca a él.

De todos los tipos de sueños imaginables seguramente son llamados precognitivos o premonitorios los que despiertan más inquietud. Soñar con un ascenso en el trabajo, un viaje maravilloso con alguien al que no hemos visto nunca, un paseo por una lujosa mansión que jamás hemos pisado, la muerte de alguien conocido, un accidente… ¿será un aviso? ¿ocurrirá en un futuro próximo?

Algunos estudiosos de este tema apasionante aseguran que cualquier persona en un momento dado puede tener uno de estos sueños premonitorios mientras que otros opinan que se trata de un fenómeno exclusivo de personas con una alta sensibilidad y con una capacidad especial (incluso paranormal) que les permite predecir qué va a ocurrir. En lo que hay acuerdo es que existir, existen, aunque las diferencias surgen cuando se trata de interpretar esos sueños.

Algunas de las teorías más importantes que han protagonizado interesantes debates entre los investigadores del sueño son:
Sigmund Freud
Para el padre del piscoanálisis, los sueños son una parte fundamental de la psique humana y la máxima expresión de sus deseos y aspiraciones. Desconfiaba de su capacidad premonitoria porque según su teoría una persona sueña lo que desea, algo que puede llegar a ser realidad (no resultaría tan extraño), o no.
Carl Jung
Su discípulo Carl Jung profundizó en las investigaciones sobre el estado onírico llegando a asegurar que los sueños son el resultado de la propia reflexión sobre uno mismo y de la necesidad de conectarnos de forma subconsciente con el resto de la humanidad (incluso con los antepasados o con las generaciones venideras). Jung estaba de acuerdo con la existencia de una capacidad telepática que explicaría por qué, por ejemplo, un grupo de personas podía tener un mismo sueño premonitorio que anunciase un determinado acontecimiento.
John William Dunne
También el ingeniero, filósofo y escritor británico J W Dunne revolucionó la idea de los sueños premonitorios con su libro "Un experimento con el tiempo” en el que aseguraba que la consciencia de determinadas personas, al dormir, puede dejar momentáneamente el plano del presente y sumergirse en un espacio tridimensional en el que el concepto del tiempo cambia, por lo que es posible “viajar” por el futuro o el pasado.

Gtres
Estas son sólo algunas de las ideas de pensadores que han buscado un sentido (racional o no) a este fenómeno no reconocido por gran parte de la comunidad científica pero que, no hay duda, está ahí.

Los que discrepan de la capacidad profética de los sueños aseguran que la explicación a estas “visiones” se encuentra en la propia capacidad del cerebro para almacenar información y en la simple casualidad y ley de probabilidades. Según esta teoría, el cerebro recibe durante el día tal cantidad de información y estímulos (algunos de forma totalmente inconsciente) que al dormir y pasar a un estado de relax es capaz de recuperar esos “datos” y crear sus propias conjeturas imaginando una realidad posible.

Es cierto, también, que muchas de las consideradas premoniciones cumplidas pueden ser fruto del azar, pero no deja de resultar inquietante ver cómo se hace real algo con lo que habíamos soñado (aunque objetivamente pueda ser un hecho totalmente explicable y casual).

Los defensores de la existencia y del poder profético de este tipo de sueños recurren a la Historia donde pueden encontrarse numerosos ejemplos de vivencias de este tipo, desde el sueño que aseguran tuvo Abraham Lincoln días antes de ser asesinado y en el que, dicen, pudo ver su propio féretro en la Casa Blanca, hasta los testimonios de numerosas personas que afirmaron, en su momento, haber soñado con una gran catástrofe en Manhattan antes de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.

Las personas que tienen este tipo de sueños aseguran que su realismo es total y que son capaces de recordarlos con gran claridad, aunque en la mayoría de los casos no sepan interpretar los simbolismos propios de ese estado onírico en el que todos nos sumergimos al cerrar los ojos. Un mundo, sin duda, apasionante.


Fuente: http://www.mujerdeelite.com

El Enigma de los Sueños


Los sueños son uno de los fenómenos más misteriosos e incomprensibles que aún no nos podemos explicar y que nos llegan a sorprender y desconcertar.

Sentimos que a pesar que nuestros sueños puedan parecernos fantásticos o distorsionados, no siempre son arbitrarios y que pueden tener un significado, principalmente cuando se relacionan con personas significativas o desconocidas, con nuestros deseos y temores o con acontecimientos del pasado.

El misterio de los sueños ha desvelado a muchos hombres de todos los tiempos, desde los antiguos magos que se empeñaban en dar explicaciones esotéricas, hasta a los más encumbrados científicos, como Sigmund Freud o Carl G. Jung, que le asignaron valor terapéutico.

Algunos personajes históricos célebres, confesaron haber tenido sueños premonitorios, como Napoleón y Alejandro Magno.

Todos los profetas recibieron mensajes celestiales y revelaciones divinas y muchas personas comunes han tenido la oportunidad en sus sueños de despedirse de sus muertos, mientras no pocos confiesan haber recibido de personas fallecidas, informaciones secretas que ningún otro conocía.

Algunos científicos, como el químico alemán Friedrich August Kekulé von Stradnitz, descubrió la primera molécula orgánica de estructura anular, o sea la molécula elemental del benceno – que nadie podía imaginar ya que sólo se concebían estructuras lineales – a través de un sueño.

Esa noche soñó con las imágenes que veía en su microscopio, largas cadenas que como víboras se movían mezclándose entre ellas, hasta que una formó una figura anular que lo sorprendió tanto que se despertó. Había descubierto la estructura anular, impensable para los científicos hasta ese momento.

Todos hemos tenido la experiencia de irnos a dormir con un problema que parecía no tener solución y que sin embargo al despertarnos nos sorprende el haberlo resuelto fácilmente durante el sueño.

Soñamos cosas extrañas, como con lugares que no conocemos y que existen, con personas que no hemos conocido y que ya han muerto, que podemos caminar sobre el agua, que hablamos otros idiomas correctamente, que volamos, que nos encontramos con nuestros seres queridos que han partido, todas cosas imposibles en el mundo físico pero que se hacen realidad en los sueños.

Los pueblos primitivos les asignaban gran importancia a los sueños. Consideraban que era una forma de comunicarse con los dioses y con el espíritu de sus antepasados. Creían que el alma se desprende del cuerpo en los sueños y vaga por este mundo y por todo el universo sin límite y esa interpretación era compartida por otras tribus.

Se han encontrado papiros en Egipto, de dos mil años antes de Cristo, con más de un centenar de interpretaciones de sueños, algunos incluyendo los viajes del alma más allá del cuerpo.

Las civilizaciones de esa época les otorgaban gran importancia a los sueños que formaban parte de sus creencias espirituales y religiosas.

De los sueños han surgido las hadas, los faunos, los duendes, las ninfas y todos los seres mitológicos conocidos.

Los sacerdotes de las antiguas culturas eran los encargados de la interpretación de los sueños que se consideraban de origen divino. Era la forma de visitar a los dioses para lograr conocer el futuro, resolver problemas y curar las enfermedades.

Los antiguos griegos hace más de diez mil años ya diferenciaban dos clases de sueños, los significativos, que podían contener valiosa información y los banales que no reportaban ningún mensaje.

Hipócrates ya concebía algunas analogías entre los símbolos de los sueños y ciertas enfermedades.

Pero fue Sigmund Freud el que desarrolló en forma más completa la interpretación de los sueños, basado en conocimientos ancestrales de todas las culturas y en el fenómeno de la identidad de los símbolos en todas ellas.

Lo cierto es que los sueños nos ayudan a saber más y a conocernos mejor, podrían ser útiles para curarnos y para ampliar nuestra visión para poder trascender.

Fuente: “El Viaje Astral”, Edgard de Vasconcelos, Ed.Planeta, Argentina, 2005.

Los Sueños y el Equilibrio Mental


Para Sigmund Freud, médico psiquiatra fundador del Psicoanálisis, que fue uno de los científicos que se dedicó con mayor profundidad a la interpretación del contenido onírico, los sueños son deseos inconscientes y son simbólicos.

Estas representaciones simbólicas tienen el mismo significado para toda la humanidad pero dentro del contenido de un sueño la interpretación de esos símbolos depende de la situación del soñante y sólo él puede relacionarlo con su vida personal.

Por esta razón no se puede interpretar un sueño sin conocer a la persona que lo soñó; solamente el profesional que conoce el significado universal de los símbolos puede descifrar las representaciones que contienen los sueños y luego, con la participación del soñante llegar a interpretarlo.

El símbolo es una representación que significa algo más que su significado inmediato y obvio. Contiene una parte inconsciente significativa que rara vez puede ser totalmente conocido con precisión.

Cuando se trata de símbolos la mente trasciende la razón y pasa a otro nivel de conocimiento no racional más allá del entendimiento humano.

El símbolo es utilizado para representar conceptos que no podemos definir ni comprender, pero el hombre también produce símbolos en forma inconsciente y espontánea durante los sueños.

El hombre en su vida consciente tiene limitada su percepción por los sentidos y aunque se ayude con tecnología avanzada, todavía no alcanza a conocer la naturaleza última de la materia de la que forma parte.

Pero a nivel inconsciente el hombre tiene la capacidad de ampliar su percepción y darse cuenta de este conocimiento por intuición, como un cierto tipo de reflexión tardía.

El estudio de los sueños facilitó a los investigadores ahondar más en el aspecto inconsciente de los sucesos de la psique consciente.

La existencia del inconsciente es una suposición cuya existencia muchos niegan porque, entre otras cosas, implicaría la existencia de dos personalidades en un mismo individuo.

Pero no es tan desacertada ese supuesto teniendo en cuenta que la tragedia del hombre moderno y también del antiguo, es la lucha interna consigo mismo.

El hombre fue desarrollando la conciencia en forma lenta a lo largo de muchas eras y el enigma de su psique es tan grande como el misterio que aún oculta la naturaleza.

La conciencia humana aún está fragmentada; y esa escisión produce neurosis.

Los sueños están asociados con problemas y pensamientos conscientes y los síntomas neuróticos, como la histeria, algunos dolores y la conducta anormal tienen también significado simbólico.

Estos síntomas son un medio por el cual se expresa el inconsciente en forma simbólica.

Freud utilizó la técnica de la interpretación de los sueños como punto de partida para la exploración del problema inconsciente de los pacientes.

Carl Gustav Jung tiene un concepto del inconsciente mucho más amplio. Para él el inconsciente no es solamente un depósito de experiencias del pasado sino que también tiene los gérmenes de futuras situaciones psíquicas, pensamientos nuevos e ideas creativas que anteriormente jamás fueron conscientes.

En la historia de la ciencia existen muchos ejemplos, muchos artistas, filósofos y aún científicos, verdaderos genios que han tenido sus mejores ideas o inspiraciones en forma súbita procedentes de su inconsciente.

Los sueños tienen una estructura diferente a la vida consciente, la trama puede ser ridícula y contradictoria, se pierde el sentido del tiempo y las cosas y las personas pueden desafiar las leyes de la física, volar, caminar sobre el agua, estar en el espacio sin ninguna protección, etc.

El hombre moderno envía al inconsciente toda representación incomprensible, porque su mente racional consciente se niega a integrarla a su vida cotidiana. No sucede lo mismo en algunas tribus aún en estado salvaje que pueden aceptar las ideas que no comprenden e integrarlas.

Estamos tan acostumbrados a la naturaleza evidente de nuestro mundo que no podemos imaginar que suceda algo que no se pueda explicar racionalmente.

Los terrores que persiguen al hombre de hoy en nuestra complicada civilización pueden ser mucho más amenazadores que los del hombre primitivo, que podía atribuir los fenómenos que no comprendía a algo superior que no podía conocer.

El Enigma de los Sueños


Los sueños son uno de los fenómenos más misteriosos e incomprensibles que aún no nos podemos explicar y que nos llegan a sorprender y desconcertar.

Sentimos que a pesar que nuestros sueños puedan parecernos fantásticos o distorsionados, no siempre son arbitrarios y que pueden tener un significado, principalmente cuando se relacionan con personas significativas o desconocidas, con nuestros deseos y temores o con acontecimientos del pasado.

El misterio de los sueños ha desvelado a muchos hombres de todos los tiempos, desde los antiguos magos que se empeñaban en dar explicaciones esotéricas, hasta a los más encumbrados científicos, como Sigmund Freud o Carl G. Jung, que le asignaron valor terapéutico.

Algunos personajes históricos célebres, confesaron haber tenido sueños premonitorios, como Napoleón y Alejandro Magno.

Todos los profetas recibieron mensajes celestiales y revelaciones divinas y muchas personas comunes han tenido la oportunidad en sus sueños de despedirse de sus muertos, mientras no pocos confiesan haber recibido de personas fallecidas, informaciones secretas que ningún otro conocía.

Algunos científicos, como el químico alemán Friedrich August Kekulé von Stradnitz, descubrió la primera molécula orgánica de estructura anular, o sea la molécula elemental del benceno – que nadie podía imaginar ya que sólo se concebían estructuras lineales – a través de un sueño.

Esa noche soñó con las imágenes que veía en su microscopio, largas cadenas que como víboras se movían mezclándose entre ellas, hasta que una formó una figura anular que lo sorprendió tanto que se despertó. Había descubierto la estructura anular, impensable para los científicos hasta ese momento.

Todos hemos tenido la experiencia de irnos a dormir con un problema que parecía no tener solución y que sin embargo al despertarnos nos sorprende el haberlo resuelto fácilmente durante el sueño.

Soñamos cosas extrañas, como con lugares que no conocemos y que existen, con personas que no hemos conocido y que ya han muerto, que podemos caminar sobre el agua, que hablamos otros idiomas correctamente, que volamos, que nos encontramos con nuestros seres queridos que han partido, todas cosas imposibles en el mundo físico pero que se hacen realidad en los sueños.

Los pueblos primitivos les asignaban gran importancia a los sueños. Consideraban que era una forma de comunicarse con los dioses y con el espíritu de sus antepasados. Creían que el alma se desprende del cuerpo en los sueños y vaga por este mundo y por todo el universo sin límite y esa interpretación era compartida por otras tribus.

Se han encontrado papiros en Egipto, de dos mil años antes de Cristo, con más de un centenar de interpretaciones de sueños, algunos incluyendo los viajes del alma más allá del cuerpo.

Las civilizaciones de esa época les otorgaban gran importancia a los sueños que formaban parte de sus creencias espirituales y religiosas.

De los sueños han surgido las hadas, los faunos, los duendes, las ninfas y todos los seres mitológicos conocidos.

Los sacerdotes de las antiguas culturas eran los encargados de la interpretación de los sueños que se consideraban de origen divino. Era la forma de visitar a los dioses para lograr conocer el futuro, resolver problemas y curar las enfermedades.

Los antiguos griegos hace más de diez mil años ya diferenciaban dos clases de sueños, los significativos, que podían contener valiosa información y los banales que no reportaban ningún mensaje.

Hipócrates ya concebía algunas analogías entre los símbolos de los sueños y ciertas enfermedades.

Pero fue Sigmund Freud el que desarrolló en forma más completa la interpretación de los sueños, basado en conocimientos ancestrales de todas las culturas y en el fenómeno de la identidad de los símbolos en todas ellas.

Lo cierto es que los sueños nos ayudan a saber más y a conocernos mejor, podrían ser útiles para curarnos y para ampliar nuestra visión para poder trascender.

Fuente: “El Viaje Astral”, Edgard de Vasconcelos, Ed.Planeta, Argentina, 200

Los Sueños y el Equilibrio Mental

El hombre es más sabio e inteligente cuando se logra conectar con su inconsciente



Para Sigmund Freud, médico psiquiatra fundador del Psicoanálisis, que fue uno de los científicos que se dedicó con mayor profundidad a la interpretación del contenido onírico, los sueños son deseos inconscientes y son simbólicos.

Estas representaciones simbólicas tienen el mismo significado para toda la humanidad pero dentro del contenido de un sueño la interpretación de esos símbolos depende de la situación del soñante y sólo él puede relacionarlo con su vida personal.

Por esta razón no se puede interpretar un sueño sin conocer a la persona que lo soñó; solamente el profesional que conoce el significado universal de los símbolos puede descifrar las representaciones que contienen los sueños y luego, con la participación del soñante llegar a interpretarlo.

El símbolo es una representación que significa algo más que su significado inmediato y obvio. Contiene una parte inconsciente significativa que rara vez puede ser totalmente conocido con precisión.

Cuando se trata de símbolos la mente trasciende la razón y pasa a otro nivel de conocimiento no racional más allá del entendimiento humano.

El símbolo es utilizado para representar conceptos que no podemos definir ni comprender, pero el hombre también produce símbolos en forma inconsciente y espontánea durante los sueños.

El hombre en su vida consciente tiene limitada su percepción por los sentidos y aunque se ayude con tecnología avanzada, todavía no alcanza a conocer la naturaleza última de la materia de la que forma parte.

Pero a nivel inconsciente el hombre tiene la capacidad de ampliar su percepción y darse cuenta de este conocimiento por intuición, como un cierto tipo de reflexión tardía.

El estudio de los sueños facilitó a los investigadores ahondar más en el aspecto inconsciente de los sucesos de la psique consciente.

La existencia del inconsciente es una suposición cuya existencia muchos niegan porque, entre otras cosas, implicaría la existencia de dos personalidades en un mismo individuo.

Pero no es tan desacertada ese supuesto teniendo en cuenta que la tragedia del hombre moderno y también del antiguo, es la lucha interna consigo mismo.

El hombre fue desarrollando la conciencia en forma lenta a lo largo de muchas eras y el enigma de su psique es tan grande como el misterio que aún oculta la naturaleza.

La conciencia humana aún está fragmentada; y esa escisión produce neurosis.

Los sueños están asociados con problemas y pensamientos conscientes y los síntomas neuróticos, como la histeria, algunos dolores y la conducta anormal tienen también significado simbólico.

Estos síntomas son un medio por el cual se expresa el inconsciente en forma simbólica.

Freud utilizó la técnica de la interpretación de los sueños como punto de partida para la exploración del problema inconsciente de los pacientes.

Carl Gustav Jung tiene un concepto del inconsciente mucho más amplio. Para él el inconsciente no es solamente un depósito de experiencias del pasado sino que también tiene los gérmenes de futuras situaciones psíquicas, pensamientos nuevos e ideas creativas que anteriormente jamás fueron conscientes.

En la historia de la ciencia existen muchos ejemplos, muchos artistas, filósofos y aún científicos, verdaderos genios que han tenido sus mejores ideas o inspiraciones en forma súbita procedentes de su inconsciente.

Los sueños tienen una estructura diferente a la vida consciente, la trama puede ser ridícula y contradictoria, se pierde el sentido del tiempo y las cosas y las personas pueden desafiar las leyes de la física, volar, caminar sobre el agua, estar en el espacio sin ninguna protección, etc.

El hombre moderno envía al inconsciente toda representación incomprensible, porque su mente racional consciente se niega a integrarla a su vida cotidiana. No sucede lo mismo en algunas tribus aún en estado salvaje que pueden aceptar las ideas que no comprenden e integrarlas.

Estamos tan acostumbrados a la naturaleza evidente de nuestro mundo que no podemos imaginar que suceda algo que no se pueda explicar racionalmente.

Los terrores que persiguen al hombre de hoy en nuestra complicada civilización pueden ser mucho más amenazadores que los del hombre primitivo, que podía atribuir los fenómenos que no comprendía a algo superior que no podía conocer.Artículo siguiente >>

Los Sueños y el Inconsciente, según Jung


La mayor hazaña del hombre es cumplir con su destino



El pensamiento de Jung fue un aporte muy importante para la Psicología. Introdujo los conceptos de extraversión e introversión y el de arquetipo, que fue una contribución innegable para la comprensión del funcionamiento psicológico humano.

El inconsciente para Jung no es un mero reservorio de los deseos reprimidos sino un universo más real e infinitamente más rico para un individuo que su propia conciencia.

El lenguaje del inconsciente son los símbolos y el medio para comunicarlos son los sueños. El inconsciente es el consejero de la conciencia.

Los sueños son simbólicos pero no existen normas generales para la interpretación de los sueños.

La interpretación de los sueños y de los símbolos depende en gran parte de las circunstancias individuales del soñante y del estado de su mente.

Los sueños sirven de compensación y con frecuencia revelan elementos que no son individuales y que no se derivan de la experiencia personal del soñante. Esos elementos son los arquetipos o imágenes primordiales, formas mentales que no se pueden adjudicar a la vida del sujeto y que parecen ser innatas, heredadas por la mente humana.

Para la interpretación de los sueños el profesional debe conocer la mitología en su más amplio sentido, ya que sin esos conocimientos no se pueden hallar analogías importantes.

Un arquetipo es una representación de un motivo que puede variar sin perder su significado básico. Se manifiestan en impulsos, tan espontáneamente como los instintos.

Los sueños pueden revelar presentimientos o pronósticos. El inconsciente parece estar informado, parece ser capaz de examinar los hechos, llegar a conclusiones y pronosticar resultados, guiado principalmente por tendencias instintivas representadas por los arquetipos.

El hombre está impulsado a la acción por fuerzas internas y también por estímulos externos. Los motivos internos surgen de su origen profundo que en la mitología de los tiempos primitivos se llamaban “maná” o espíritus, demonios o dioses.

La interpretación de los sueños requiere un creciente conocimiento de la individualidad del soñante y la imaginación y la intuición son indispensables para comprenderlos.

Los símbolos que aparecen en los sueños son los intentos naturales para reconciliar y unir los opuestos dentro de la psique.

Por ejemplo, la imagen arquetípica del héroe evoluciona de manera que refleja cada etapa de la evolución de la personalidad humana.

Si un joven no se esfuerza por alcanzar una meta más elevada que la que conseguiría sin riesgo, no puede superar los obstáculos que se encuentran entre la adolescencia y la madurez.

Para un hombre la vida es algo que hay que conquistar con voluntad heroica pero para que una mujer se sienta satisfecha de si misma, necesita el despertar de su conciencia.

El sentido de perfección en un adulto se consigue mediante la unión de la conciencia con los contenidos inconscientes de la mente.

Jung descubrió no sólo que todos los sueños son significativos en diversos grados para la vida del soñante sino que todos ellos forman parte de las tendencias individuales que hacen posible el proceso de individuación.

El si mismo se puede definir como un factor de guía interior distinto de la personalidad consciente y que puede captarse mediante la investigación de nuestros propios sueños.

Su desarrollo depende del ego, si está dispuesto o no a escuchar el mensaje del si mismo.

La realización de la unicidad del hombre individual es la meta del proceso de individuación.

El simple hecho de cumplir nuestro destino es nuestra mayor hazaña, porque cada persona tiene que hacer algo diferente, algo que es únicamente suyo.

Los Sueños y sus Símbolos


“La vida onírica es la manera en que nuestra alma trabaja mientras dormimos.” Aristóteles



Según Sigmund Freud, el análisis de los sueños es lo primero que lo ayudó a comprender las neurosis.

Desarrolló una teoría singular sobre la interpretación de los sueños, según la cual éstos permiten a los impulsos instintivos reprimidos la satisfacción de deseos, es decir que es la tentativa simbólica del cumplimiento de deseos.

De todos modos, los sueños también están condicionados por la censura y los símbolos son precisamente para evitarla.

El contenido que se manifiesta a través del sueño es un símbolo de lo deseado, porque la censura sustituye la verdadera manifestación que es resistida, por otra más aceptable.

Los sueños sufren condensaciones y desplazamientos hacia otras representaciones sin carga de afecto que la mayoría de las veces resultan incomprensibles para el soñante pero que son significativas cuando se descubre su contenido latente.

Según Freud, la deformación del sueño además tiene el objetivo de mantener a la persona dormida y no sufrir la impresión de los estímulos perturbadores.

Los símbolos, desde este encuadre teórico se consideran universales y derivan de la mitología, el folklore, la lingüística y los rituales. Un ejemplo es el símbolo de la capa. En el sueño de una mujer, la capa representa a un hombre. En los ceremoniales nupciales antiguos, el novio cubría a la novia con una capa y pronunciaba la frase ritual: “En adelante, nadie más que yo te cubrirá”.

La araña en el sueño es un símbolo de la madre, pero de la madre fálica, a la que se tiene miedo, de modo que el miedo a la araña expresa el miedo ante el incesto con la madre, el horror al genital femenino y el miedo a la castración.

El puente significa el paso desde el seno materno a la vida, también significa una transición, un cambio de estado. El agua significa el útero materno o la madre. El caballo: los instintos. El color negro: lo desconocido, oscuro, poco claro, oculto.

Las cajas, recipientes o bolsillos y en general todo lo hueco, significa el órgano sexual femenino, y los elementos como cuchillos, revólveres, palos, espadas, significan el órgano sexual masculino.

Soñar con un rey y una reina representa a los padres y una iglesia a la madre omnipotente.

Según Freud la interpretación de los sueños descubre que por lo general la materia prima de ellos es de carácter sexual.

Los temas mitológicos suelen aparecer como símbolos en los sueños, por ejemplo, la leyenda del laberinto revela ser la representación de un parto anal y los caminos intrincados son los intestinos.

También los sueños punitivos son realización de deseos, pero no de los deseos de los impulsos instintivos, sino del superyo, la instancia crítica, censora y punitiva de la vida anímica.

El insomnio sería el fracaso de la función onírica, cuando se refiere a situaciones traumáticas y no puede transformar las huellas mnémicas del suceso en un cumplimiento de deseos. El sujeto renuncia a dormir por miedo a ese fracaso.

El contenido manifiesto del sueño no es tan importante como lo son las asociaciones que hacen los pacientes sobre cada elemento simbólico que aparece en el sueño.

En casi todos los sueños se introducen restos diurnos, o sea residuos mnémicos de uno o varios de los acontecimientos del día inmediatamente anterior o una alusión a ellos que se entrelazan con sucesos muy lejanos de la vida del paciente.

De todos modos no siempre se pueden lograr interpretar todos los sueños, principalmente por la resistencia de los soñantes para realizar las asociaciones. Cuanto más larga y más disgregada sea la cadena de asociaciones, más intensa es la resistencia del paciente a hablar de ese tema.

Generalmente, los fragmentos que ofrecen mayores resistencias son los más significativos y con valor terapéutico.

Para Freud, la resistencia a asociar componentes de un sueño es signo inequívoco de un conflicto. Existe una fuerza que quiere expresar algo y otra que se resiste a consentir tal expresión, de manera que si la resistencia es alta el sueño sólo revela el conflicto en una forma mitigada, deformada e irreconocible.

Los sueños reiterados son los más significativos y la mayoría de los sueños que no se repiten se refieren solamente a situaciones cotidianas. Artículo siguiente >>

Los Sueños y su Relación con lo Paranormal


Los sueños han sido considerados muy a menudo como el acceso al mundo de la mística y es todavía para muchos un fenómeno con significados inexplicables.

Los prejuicios frente a ciertas especulaciones son muchas veces adecuados y justificados pero otras veces han resultado erróneos y perjudiciales. La historia de la ciencia está llena de conocimientos surgidos de ideas que parecían descabelladas, que nos hacen ser más precavidos a la hora de una condena demasiado rápida.

El hombre tiene una especial inclinación a la credulidad y se siente atraída por la milagrería, probablemente por su condición de ser contingente.

En el mundo místico todo se repite desde épocas muy antiguas y en realidad nunca sucede verdaderamente algo nuevo. No obstante, una actitud abierta al cambio nos obliga a investigar las cuestiones ocultas que ocurren en el presente.

Es frecuente soñar con sucesos significativos que a muchos kilómetros de distancia les ocurren a personas con las cuales estamos ligados emocionalmente, y que antes que nos llamen por teléfono ya conozcamos la noticia que tienen para darnos.

¿Cómo podemos enterarnos espontáneamente de lo que les ocurre a esas personas estando tan lejos y totalmente incomunicadas con nosotros, sin utilizar ningún medio tecnológico?

Como es sabido, se ignora cómo se establece en las comunidades de insectos la voluntad colectiva. La hipótesis que más se sostiene es que posiblemente se trate de una transferencia psíquica directa.

Es probable que ese haya sido el medio original arcaico de transmisión inteligente también entre los humanos; y que aún en la actualidad se conserve y pueda hacerse efectivo en determinadas condiciones emocionales.

La telepatía existe como un proceso real, y a pesar de su difícil demostración, la observación nos demuestra que es un fenómeno muy frecuente.

Durante el sueño tenemos la posibilidad de conectarnos con el inconsciente, y si consideramos como sugiere Carl G. Jung, que el inconsciente contiene toda la historia de la humanidad, y la totalidad de los conocimientos del hombre del pasado, del presente y hasta también los del futuro; nuestros actos de creatividad serían nada más que los recuerdos que surgen de nuestro inconsciente.

El futuro cronológico no existe en el Universo, porque el tiempo no es absoluto sino relativo según la Teoría de la Relatividad, no obstante, nuestras vivencias temporales son secuenciales debido a nuestras limitaciones materiales que nos mantienen capturados en una dimensión espacio temporal.

El sueño recurre casi siempre a símbolos cuya significación ignora el soñante pero cuyo sentido se puede conocer ; y la memoria durante el sueño tiene mucho más vasto alcance que la memoria durante la vigilia. Un sueño puede traer recuerdos que el soñante ha olvidado y que le son inaccesibles durante la vigilia.

Además se ha comprobado que el sueño trae contenidos que no pueden proceder ni de la vida adulta ni de la infancia olvidada del soñante y se puede considerar que se trata de una parte de la herencia arcaica que el niño trae consigo al mundo, antes de cualquier experiencia propia, como resultado de las experiencias de sus antepasados.

Desde otro punto de vista, para los que creen en la reencarnación, el sueño nos permitiría la regresión a vidas pasadas, porque durante el sueño vuelven a la memoria en forma simbólica o no, experiencias significativas que no tienen ninguna relación con nuestra vida actual, pero sí se vinculan con personas que han vivido en otras épocas; aportándonos también conocimientos sobre lo que ocurre en el intervalo entre las distintas vidas, que curiosamente coinciden con antiguos conceptos místicos

Los Sueños y su Relación con el Inconsciente


La teoría de los sueños ocupa en la historia del Psicoanálisis un lugar especial, constituyendo el procedimiento más característico y singular de esta ciencia.

Algunos de los conceptos más importantes sobre este tema se refieren a la distinción fundamental entre el contenido manifiesto del sueño y las ideas latentes del mismo.

El relato textual del sueño es el sueño manifiesto y lo que presumimos detrás del sueño se designa como ideas latentes del sueño. Es decir, que la tarea tanto del terapeuta como del paciente consiste en transformar el sueño manifiesto en el sueño latente e indicar cómo se produjo esta transformación.

El modo de interpretar el sueño deja en parte de lado el contenido total del sueño manifiesto para centrarse en cada una de sus partes y en las asociaciones que efectúa el soñante sobre esas particularidades.

Se deberían excluir los restos de las experiencias vividas durante el día y los de mucho tiempo atrás, y luego continuar con aquellos elementos que más le han impresionado al sujeto que deberemos interpretar como símbolos de algo distinto.

El terapeuta puede traducir esos símbolos pero el paciente no, por lo tanto, al hacerle conocer al sujeto el contenido simbólico de algún elemento del sueño puede hacer la asociación correspondiente y sacar a la luz algún enigma oculto.

Algunos sueños no pueden interpretarse por las resistencias que opone el soñante, pero la mayoría sí, de manera que la implementación de este método se considera de mucha utilidad, dentro del encuadre psicoanalítico.

Las resistencias y los olvidos suelen tener valor interpretativo, porque precisamente se suele olvidar u omitir el contenido que produce mayor perturbación al paciente.

La resistencia es signo inequívoco de un conflicto, porque existe una fuerza que quiere expresar algo y otra que se resiste a consentir tal expresión.

Aún en el sueño existe censura que se observa en la forma mitigada, deformada e irreconocible del contenido latente que aparece en el sueño manifiesto.

La censura no es privativa del estado de sueño, ya que también existe entre lo reprimido inconsciente y lo consciente durante nuestra vida psíquica en estado de vigilia

La vida onírica es, como ya Aristóteles lo dijo, la manera en que nuestra alma trabaja mientras dormimos.

Estas transformaciones simbólicas durante el sueño tienen una función útil, asegurar la perduración de un buen dormir. El hecho de despertar a veces angustiados por un mal sueño significa que la censura que vigila, considera demasiado peligrosa la situación y no cree ya poder dominarla.

Bibliografía: “Obras Completas de Sigmund Freud” Tomo I, Capítulo XVII, “La Interpretación de los Sueños”, Editorial Biblioteca Nueva, Madrid, España, año 1973

El Significado Simbólico de los Sueños


Los símbolos de los sueños son los mismos para toda la humanidad y provienen de la Lingüística, el Folklore, la Mitología y el Ritual. Pero para el soñante pueden tener distintos significados inconscientes.

T. Reik nos informaba en 1920 que un ejemplo de este orden es el símbolo de la capa. En el sueño de una mujer la capa representa a un hombre. En el antiquísimo ceremonial nupcial de los beduinos, el novio cubre a la novia con una capa mientras pronuncia la frase ritual siguiente: “En adelante, nadie más que yo te cubrirá”.

Según Abraham, la araña en el sueño es un símbolo de la madre, pero de la madre fálica(con falo porque representa tanto a un hombre como a una mujer), a la que se tiene miedo; de modo que el miedo a la araña puede expresar el terror hacia el incesto con la madre y el horror al genital femenino.

Ferenczi ha explicado el símbolo del puente. Significa originariamente el miembro masculino, que une al padre con la madre en el acto sexual, ya que a él se debe que el ser humano pueda salir de las aguas del parto y venir al mundo. El puente se convierte en el paso desde el lado de allá (antes del parto) hacia el lado de acá (la vida). También recibe la significación de un retorno al seno materno (al agua) o un transporte a la muerte, pudiendo señalar también este símbolo como una transición en la vida, o un cambio de estado. Según Freud, con ello concuerda el hecho de que la mujer que no ha superado aún el deseo de ser un hombre sueñe tan frecuentemente con puentes, demasiado cortos para alcanzar la otra orilla.

Continúa diciendo Freud que a menudo, los temas mitológicos encuentran su aclaración por medio de la interpretación de los sueños. Así, la leyenda del laberinto revela ser la representación de un parto anal, los caminos intrincados son los intestinos y el hilo de Ariadna, el cordón umbilical.

La interpretación de los sueños ha recibido críticas en cuanto a que Freud considera muy a menudo que la materia prima de los sueños es de carácter sexual.

Otro punto discutido ha sido acaso la afirmación de que todos los sueños son cumplimientos de deseos. En este sentido, Freud reconoce algunas falencias que se oponen a esta afirmación como los sueños de situaciones traumáticas o experiencias dolorosas de la infancia que exige un mayor análisis para su comprensión. Por eso agrega posteriormente que en realidad el sueño es la tentativa de un cumplimiento de deseos.

Sueños recurrentes y su significado


El mundo de los sueños es fantástico e increíble. Cuando dormimos, podemos tener sueños hermosos, de esos de los que nunca quisiéramos despertar, sueños feos que nos hacen saltar de la cama y sueños disparatados que jamás imaginamos tener.

El mundo onírico siempre ha sido un misterio para el hombre, que intenta buscar una explicación y un sentido a sus sueños. Más aun cuando se trata de los sueños recurrentes, esos que se repiten frecuentemente y la mayoría de las veces no entendemos por qué.

¿Tienes un sueño recurrente y mueres por saber su significado? En el día de hoy recopilamos algunos sueños recurrentes comunes con su explicación correspondiente.

Soñar que estamos desnudos. Según Sigmund Freud, el padre del Psicoanálisis, un sueño en el que nos vemos desnudos quiere decir que tenemos deseos sexuales reprimidos.

Soñar que somos perseguidos. Representa que nuestros sentimientos se ven amenazados.

Soñar que caemos. Significa que sentimos falta de apoyo.

Soñar que volamos. Tiene que ver con nuestro poder sexual. Si en el sueño vuelas sin problemas, todo está bien. Pero si lo haces con dificultad, significa todo lo contrario.

Soñar que faltamos o llegamos tarde a algún lugar. También puede ser un sueño en el que perdemos algún examen o prueba importante. Este sueño significa que lamentamos porque perdimos una oportunidad.