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Citas a ciegas: el primer encuentro offline con tu amor online


Citas a ciegas: el primer encuentro offline con tu amor online

Piensas que has encontrado tu alma gemela gracias a la Web (o a un amigo que te pasó su teléfono). Sientes que ya has coqueteado demasiado a través del e-mail y el mensajero instantáneo, y estás lista para dar un nuevo paso y conocerlo en carne y hueso.

A continuación, las cinco reglas para que el paso de lo virtual a lo real no arruine una relación que parece prometedora.

Regla 1: Es una cita a ciegas. O sea: no conoces realmente a esa persona
Es un hecho. Aunque tengas conversaciones de más de tres horas por el Messenger y hayas intercambiado cientos de e-mails, no lo conoces. A decir verdad, tú no sabes cómo luce (aunque hayas visto sus fotos), cómo suena (aunque hayas escuchado su voz) y cómo actúa como persona.

De hecho, él puede tener dificultades para expresarse cara a cara, y en segundos, podrías crear una imagen completamente distinta a la que tenías. Ése respetable abogado, de interesantísimas pláticas online, ahora parece un adolescente titubeante antes de su primer beso.

Asimismo, ¿has pensado si estás lista para una verdadera relación? Tu llama interior podría no estar preparada para la idea de un futuro perfecto junto a él dentro de las cuatro paredes de un dormitorio de estilo colonial. El primer consejo es, en consecuencia, que tomes las cosas con calma. Y deja que avancen lentamente.

Si algo parece no estar bien, respeta (y responde) ese sentimiento. Si él te pide el número telefónico demasiado temprano, explícale con educación que te gustaría esperar un poco. Los hombres, generalmente, no sienten la misma aprensión que las mujeres ante este tipo de citas, de modo que tienden a acelerar el proceso en demasía.

Por lo tanto, déjale saber que cualquier duda que tengas no tiene que ver con él en particular. En caso de que esta primera llamada telefónica no resultara bien, no te sientas presionada a volver a verlo personalmente.

Regla 2: Citas seguras: primero telefonea, después encuéntralo
Aunque no existan señales evidentes de peligro, no pases del e-mail a una cena bajo las estrellas en un solo salto. En primer lugar, realiza al menos una o dos llamadas telefónicas. Utiliza estas conversaciones como una forma de conocer mejor a la otra persona y para juzgar si quieres llevar la relación a un nivel superior. Haz que tu primera plática telefónica sea como una cita; trátalo de ese modo y verás que lograrás conocerlo mejor.

Verifica si los mismos patrones de conducta se trasladan al mundo real u offline. Elige un momento en que ambos estén en casa y, de ser posible, solos. Antes de realizar la llamada, puedes hacerte unos buenos mimos.

Toma un baño de espuma largo y glamoroso, o realiza tu rutina de ejercicios y luego date una buena ducha caliente. Vístete con algo que te haga sentir deseable. Incluso cuando tu cita no pueda verte, el ambiente adecuado estimula al romance.

Regla 3: Juega seguro en la primera cita
Siempre organiza tu primera cita en un área pública altamente transitada, en un momento razonable del día (última hora de la tarde o primera de la noche). Un restaurante familiar o un café estaría bien, pero no a la medianoche. Asimismo, nunca se encuentren en sus hogares o en sus respectivos sitios de trabajo.

Durante las primeras citas es conveniente evitar caminatas, paseos en bicicleta o viajes en auto a áreas remotas. Si decides movilizarte hacia otro lugar, hazlo en tu propio auto. Asegúrate de terminar la cita cuando, al menos, quede alguna otra persona presente en el lugar. Estas precauciones nada tienen que ver con la paranoia, sino con el sentido común.

El Autoboicot


El Autoboicot


Una persona con tendencia autodestructiva no registra sus logros personales pero sí sus fracasos; asume el rol de víctima, adoptando comportamientos de subordinación, no le agrada que lo ayuden ni que lo elogien y no intenta evitar el dolor.

Su estado de ánimo habitual es la ansiedad, su rostro muestra en general un gesto triste o inexpresivo, se enoja fácilmente, evita mirar a los ojos y puede sufrir de apatía e irritabilidad.

Existen motivos personales por los cuales estas personas han perdido su autoestima, que puede ser un contexto desfavorable, problemas emocionales no resueltos o una biografía con experiencias traumáticas.

Algunas teorías atribuyen esta falla de carácter a la falta de consistencia afectiva en la niñez, a la desatención y al abandono.

Sigmund Freud, desde el psicoanálisis analiza esta forma de carácter, en que las personas parecen deleitarse con el dolor y evitar el placer y la describe como masoquismo, o sea la necesidad de la búsqueda del sufrimiento.

Además del masoquismo sexual, Freud distingue el masoquismo moral, que expresa la necesidad de castigo y de sentirse víctimas, debido a un sentimiento de culpa inconsciente.

El masoquista boicotea todas las oportunidades que tiene de ser feliz y no necesariamente padece de un trastorno determinado sino que sólo se siente inclinado hacia la autodestrucción.

Las personas que se exigen demasiado pueden convertirse en autodestructivas y boicotear su éxito; impulsadas muchas veces por mandatos internos que les exigen éxito, productividad y los obligan a proponerse objetivos demasiado ambiciosos.

Estas exigencias desmedidas los llevan a hundirse en un terreno pantanoso que los condena al fracaso y a la insatisfacción.

El comportamiento autodestructivo del masoquista es una fuente de sufrimiento y aunque no se trate de una patología específica, exige un tratamiento adecuado.

Estos pacientes no se dan cuenta que ellos son los artífices de su propio sufrimiento, porque por alguna razón han aprendido a gratificarse con el dolor, proyectando las causas de su infelicidad a acontecimientos externos, a la mala suerte, a sus condicionamientos económicos, etc.

El tratamiento les permite tomar conciencia de que todo lo negativo que les pasa se debe a los patrones de autoboicot que han aprendido y aunque la pulsión inconsciente puede persistir, estarán en mejores condiciones de darse cuenta que son ellos los que provocan su mala suerte, porque están repitiendo conductas que los afecta y que solamente actuando diferente podrán cambiar los hechos.

Sin embargo, el trabajo terapéutico también se convierte para estos pacientes en una oportunidad para boicotear el éxito, tal como lo hacen siempre, impulsados por fuerzas inconscientes que no le permiten elegir una conducta más saludable, haciendo más difícil la cura.

Se trata de cambiar creencias muy arraigadas y de aprender a aceptar carencias emocionales arcaicas; haciendo consciente el hábito del autoboicot para poder comenzar a ser capaces de experimentar el éxito y de disfrutar de las experiencias placenteras.

El paciente tiene que reflexionar sobre los resultados que obtiene en su vida con ese patrón de comportamiento autodestructivo, cómo son sus relaciones personales y cómo se siente en su trabajo y en cada una de las actividades que realiza, hasta tomar conciencia que es su actitud y no otra cosa la que compromete su existencia.

Cada persona puede tener su propia respuesta en estos casos y el éxito del tratamiento dependerá de la capacidad de cada paciente de cambiar.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

El Cerebro y la creatividad


El Cerebro y la creatividad

El secreto de los grandes genios parece ser la capacidad de vaciar su mente de todo contenido y de toda preocupación; pero aquietar la mente es difícil cuando se vive acuciado por las obligaciones y esclavo del reloj.

Sin embargo, se puede aprender a relajarse y a cambiar nuestra manera de pensar y nuestra forma de vivir acelerada.

Nuestro cerebro está acostumbrado a funcionar saltando de un pensamiento a otro para poder reaccionar a tiempo, casi sin reflexionar, y aprovechar cada minuto del día; pero de esa forma nos condicionamos también a estar siempre en actividad para evitar el aburrimiento, llenando todo instante de nuestras vidas con distracciones.

Tener nuestra mente repleta de pensamientos es no saber usar el mayor recurso que tenemos que es el cerebro, porque es capaz de hacer cosas extraordinarias si aprendemos a relajarnos de vez en cuando y le brindamos la oportunidad.

Cuando disminuimos la velocidad de la mente también mejora la salud, aumenta la calma interior, la concentración y la posibilidad de ser creativo.

Según los expertos en estos temas, el cerebro tiene dos formas de pensar: una rápida, que es la forma racional, analítica, lineal y lógica; y una lenta que es intuitiva, difusa y creativa.

El pensamiento rápido es el que se pone en funcionamiento cuando trabajamos bajo presión, como una máquina, y el que nos permite solucionar problemas puntuales.

El pensamiento lento es el que funciona cuando no estamos apurados y tenemos tiempo para que las ideas fluyan a su propio ritmo.

Cada una de estas dos formas de pensar producen distintas ondas cerebrales; el pensamiento racional, ondas beta y el pensamiento intuitivo ondas alfa y zeta.

La relajación hace que el pensamiento sea más lento y que pueda ser más creativo.

La creatividad no suele producirse en una oficina donde todos están apurados haciendo varias cosas a la vez, sino cuando uno se encuentra relajado y tranquilo e incluso cuando estamos realizando alguna tarea que nos agrada sin ningún apuro.

Los grandes pensadores conocían sin duda el valor del sosiego, de la calma mental y de la serenidad.

Los científicos más sobresalientes son capaces de estar horas realizando una observación que les interesa y pierden la noción del tiempo, como si estuvieran en estado de trance.

Pero en realidad, no se trata solamente de utilizar el pensamiento lento, porque también tenemos que analizar racionalmente las ideas que fluyen desde nuestro interior; sino de combinar con inteligencia ambas formas de pensamiento.

Las máquinas son rápidas, exactas, eficientes, pero mecánicas; y el hombre puede ser lento, inexacto pero brillante. Las máquinas y el hombre pueden ser capaces juntos de cosas que parecen imposibles.

Las personas inteligentes son las que saben cuándo tienen que actuar con rapidez y cuando con lentitud.

Para poder llegar a utilizar el cerebro mejor es necesario aprender a relajarse, liberarse de la impaciencia, aceptar la incertidumbre y la no acción, dejar que las ideas fluyan solas sin esfuerzo y actuar con rapidez solamente cuando es necesario.

La meditación es la mejor manera de acostumbrar a la mente a relajarse, pero además, baja la presión arterial y produce ondas alfa y zeta que son las más lentas; y tienen efectos que duran mucho tiempo.

Fuente: “Elogio de la lentitud”, Carl Honoré. y http://psicologia.laguia2000.com

El Obstinado


El Obstinado

El obstinado es el que quiere tener siempre la razón; el que vive en un mundo cerrado de ideas fijas; el que no admite matices; el que está siempre en desacuerdo con cualquier opinión; el que pretende que los demás piensen como él, porque no quiere escuchar a nadie y solo cree en él.

La obstinación es el rasgo de carácter que impide ver otro punto de vista diferente al propio, reduciendo la percepción a esa sola apreciación, que siempre se considera la mejor.

El obstinado es el espíritu de contradicción que entorpece toda comunicación e intención, en el grupo familiar, en el trabajo o en una ocasional encuentro o reunión; y el que se complace en sabotear cualquier decisión.

La gente que rodea a una persona obstinada, se acostumbra a no contradecirlo, porque sabe que cualquier sugerencia desencadenará una serie de cuestionamientos irrefutables que agotarán su paciencia; por eso es común que lo dejen de lado y en el mejor de los casos, decidir sin contar con su aprobación.

Es difícil convivir con una persona obstinada, que se deleita en oponerse a cualquier iniciativa y que se complace en obstruir cualquier proyecto que no sea el propio; porque esta rigidez de pensamiento bloquea cualquier proyecto o cualquier intento de cambio, y principalmente atenta contra el vínculo.

El obstinado jamás reconocerá sus errores aunque los hechos demuestren que estaba equivocado y sólo intentará buscar excusas insostenibles para justificarse. No puede aceptar sus errores porque tiene baja autoestima y su obstinación es la que lo ayuda a autoafirmarse.

Puede llegar a perder oportunidades por no dar su brazo a torcer; perder amigos, puestos de trabajo o parejas; enemistarse con su mujer o sus hijos a quienes es común que subestime para poder sentirse superior.

A una persona obstinada le cuesta mantener un trabajo estable, porque es discutidora, polémica y oposicionista; no puede trabajar en equipo porque es individualista, no se relaciona bien con sus pares y suele enfrentarse con sus superiores; carece de humildad porque es arrogante y prepotente y puede especular con sus atributos físicos pero desilusionar con el trato, porque no puede evitar discutir.

El carácter obstinado es difícil cambiarlo, porque quien lo padece no tiene conciencia de su condición y jamás estará dispuesto a reconocerlo.

Estas personas tienen un sentimiento profundo de fracaso que ocultan detrás de una actitud que se caracteriza por estar siempre a la defensiva para terminar con extenuantes argumentos, ganando por cansancio.

La terapia cognitiva podría ayudarlas a tomar conciencia de esta grave falla de carácter y aprender a considerar otros puntos de vista, a ser más tolerantes con otras opiniones, a aceptar que pueden estar equivocadas, que no son las dueñas de la verdad; y tener de esa forma la oportunidad de poder relacionarse mejor.

También es operativa en estos casos la técnica de rol playing en la dinámica grupal, en la que se tiene la oportunidad de jugar otros roles y sentir en carne propia el desagrado y la frustración que produce ese defecto de la personalidad.

No se trata de ser criticado, sino de darse cuenta del propio comportamiento, cuando el estereotipo de la forma de ser personal se ve reflejada en el otro.

En el caso del sujeto obstinado, tanto él mismo como el grupo, pueden percibir cómo su actitud produce una barrera en la comunicación y bloquea la actividad operativa y los propósitos del conjunto.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

La Felicidad Laboral – Segunda Parte


La Felicidad Laboral – Segunda Parte


La felicidad de los empleados también mejora los problemas negativos que puede estar atravesando la empresa.

La Psicóloga Sigal Barsade, de la Universidad de Pensilvania, que se dedica a este tema, afirma que el contagio de las emociones positivas tiene un efecto dominó y que potencia los buenos resultados en los equipos de trabajo.

En 1985, Gregory J. McHugo de la Universidad Dartmouth, junto con un grupo de colaboradores, observaron que al mostrar imágenes de gente sonriendo, las expresiones faciales, las emociones y la respuesta fisiológica de quienes las miraban, cambiaban.

El sentido del humor es lo que más se contagia porque influye directamente en la comunicación, favoreciendo la cohesión del grupo de trabajo y aumentando la satisfacción, la productividad y la creatividad.

Con humor se logran suavizar las situaciones de estrés y amortiguar el acoso psicológico.

Para incentivar el contagio de las emociones positivas y utilizarlo como estrategia en el ámbito laboral, es importante el papel de los líderes, principalmente de los carismáticos.

Los empleados se sienten felices en su trabajo cuando existen elementos motivadores que incrementen su satisfacción y no mediante la eliminación de factores que les desagradan.

Esto pone en duda la creencia de que la remuneración es lo más importante para sentirse bien en el trabajo, porque ganar mucho no implica también ser feliz, aunque sea cierto que un salario insuficiente sí puede ser motivo de infelicidad.

Aunque la felicidad laboral sea un objetivo de la empresa, también depende de la decisión de cada uno en función de sus particulares condiciones psicológicas.

Para mejorar el bienestar laboral, actualmente se utilizan como estrategias, el rediseño del puesto de trabajo y oportunidades para recuperarse del estrés.

Un empleado es más feliz haciendo tareas variadas que estén claramente definidas. Necesita además ser autónomo en la organización de su trabajo, participar de las decisiones, tener oportunidad de desarrollo, retroalimentación de sus superiores sobre su desempeño y gozar de flexibilidad horaria.

La flexibilidad laboral permite una mejor conciliación entre el trabajo y la familia. La persona puede ajustar su horario de trabajo a sus necesidades personales y elegir el horario de entrada y de salida.

El trabajador se siente más satisfecho y comprometido con su tarea cuando puede modificarla según su criterio para darle un mayor significado sin desvirtuar los objetivos de la organización.

La nueva orientación de las empresas se basa en diseñar organizaciones saludables que logren el bienestar de sus empleados.

El exceso de trabajo deteriora la salud de los empleados produciendo ausentismo, en tanto que el cuidado de los recursos humanos les genera motivación.

El avance tecnológico permite que el trabajador realice parte de las tareas en su casa y disminuya los viajes por trabajo, reemplazándolos por video conferencias.

Otra fuente de satisfacción laboral la constituye la oportunidad de hacer actividad física, de aprender algo nuevo o de organizar actividades sociales con los compañeros de trabajo.

Un empleado no solamente rinde más y trabaja mejor cuando es feliz y está contento en su trabajo sino que también se siente feliz cuando logra un buen rendimiento.

Fuente: “Mente y Cerebro”; No.50/2011; “La felicidad en el trabajo”; Alfredo Rodriguez Muñoz, doctor en psicología, máster en Seguridad y Salud en el trabajo y profesor de psicología social; y Ana Isabel Sanz Vergel; doctora en psicología, máster en psicología clínica y de la salud y profesora de psicología.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

La Felicidad Laboral


La Felicidad Laboral


El trabajo tiene que ser fuente de felicidad porque es el lugar donde la gente pasa gran parte de su vida.

Un grupo de psicólogos norteamericanos está realizando investigaciones para intentar descubrir cuáles son los factores que inciden para alcanzar la felicidad en el trabajo.

Se ha detectado que las emociones positivas se contagian y que los equipos que experimentan más emociones positivas cooperan más entre sí y tienen un mejor rendimiento.

Por otro lado, el sentido del humor ha demostrado ser un factor que mejora la comunicación y la cohesión de los empleados, aumenta la satisfacción personal, la productividad y la creatividad; y que todos los mecanismos que producen insatisfacción laboral hay que evitarlos porque se oponen al bienestar de los empleados y atentan contra el buen desenvolvimiento de la empresa y que felicidad y trabajo no tienen que ser conceptos opuestos sino complementarios.

Los estudios que lleva a cabo la reciente orientación en la ciencia de la conducta denominada Psicología Positiva, realizados por los psicólogos Martín E.P.Seligman, de la Universidad de Pensilvania y Mihály Czikszentmihalyi de la Universidad de Claremont, suponen observar al ser humano no solamente desde la enfermedad sino también desde la felicidad y el optimismo.

La Psicología positiva aplicada al ámbito laboral, trata de analizar qué es lo que los trabajadores y las empresas pueden hacer para lograr un mayor bienestar en el trabajo.

El término felicidad no se refiere únicamente a un estado anímico placentero sino también a la sensación de bienestar que genera desarrollar el propio potencial y tener la oportunidad de ser creativo y de cumplir un propósito personal que al mismo tiempo sea beneficioso para la organización.

Sentimientos de prosperidad y pasión armoniosa son los conceptos que se están utilizando actualmente en este ámbito de investigación, además de la necesidad de que los empleados mantengan una visión positiva hacia su trabajo y se sientan bien haciéndolo.

Las personas tienden a contagiarse del estado anímico predominante en un grupo. Este es un proceso rápido e inconsciente y se puede explicar gracias al avance de la neurociencia.

La transmisión de las emociones de una persona a otra se relaciona con las neuronas espejo que son un grupo de células que se activan cuando se realiza una acción repetida o cuando se observa a otros haciéndola.

La satisfacción laboral es el estado emocional positivo que se logra a partir de la evaluación que una persona hace sobre sus experiencias laborales, que incluye la identificación con los objetivos y valores de la empresa y el deseo de formar parte de ella.

El trabajo pasa a ser parte central de la identidad del individuo y un motivo importante de autoestima; lo que lo hace sentirse impulsado a dedicar su energía y buena disposición a la organización donde se desempeña y tomar su tarea con entusiasmo y como un desafío, teniendo la sensación de que la jornada laboral se le hace breve.

De esta manera el empleado se puede concentrar en la tarea y sentirse entretenido haciéndola; y darse cuenta de que es una oportunidad para aprender y desarrollarse.

Se llega a logra de esta forma sentir afecto por la organización porque genera placer y permite realizar una actividad que agrada y que se desea; sentirse vital y útil y creer que esa actividad permite el crecimiento personal y que a la vez hace posible mantener la armonía en otras áreas de la vida.

El trabajo comienza a afectar a un individuo principalmente cuando es excesivo y superior a sus fuerzas y le genera estrés.

Otros factores que suelen producir malestar laboral son: la falta de comunicación con los superiores, un salario inapropiado, condiciones de trabajo inadecuadas, falta de reconocimiento e incentivos y ausencia de liderazgo eficaz.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

El Valor del Silencio


El Valor del Silencio

Las personas pueden ser más apreciadas por sus silencios que por sus palabras, porque saben escuchar.

El silencio puede ser más elocuente que cualquier palabra. Por ejemplo, en una situación límite el silencio es el que confirma el desenlace.

La gente no sabe disfrutar del silencio, que es algo que no tiene precio, sin embargo están dispuestos a gastar para escuchar ruidos molestos.

Muchos tienen dificultades para relacionarse porque tienen miedo de no saber qué decir, no se dan cuenta que para agradar es mejor no decir nada y conservar el misterio.

La naturaleza tiene silencios que son sagrados, cuando parece que hasta los pájaros dejan de cantar y la brisa deja de soplar para no quebrarlo.

Vivimos rodeados de ruidos que nos obligan a mantenernos alejados de nosotros mismos y nos mantienen pegados a las cosas; intentando tapar con música los ruidos de la calle o con conversaciones triviales hablando por teléfono y arriesgando la vida por estar desatentos.

Las cosas superficiales son ruidosas para destacarse porque están vacías de contenido; en cambio, lo que es esencial y verdadero permanece en el silencio.

Los grandes momentos exigen silencio para poder estar atentos, no distraerse y concentrarse en los significados.

Los cultos religiosos son silenciosos porque solamente en silencio está lo sagrado; el espacio entre los pensamientos; nuestra interioridad; la eternidad y el ser verdadero.

El silencio expresa mejor los sentimientos que las palabras, porque el que mucho dice poco siente.

Las palabras hieren pero el silencio es piadoso y misericordioso.

La música se expresa en función del silencio que la precede y en los momentos de mayor dramatismo es más elocuente el silencio que la música.

El ruido caótico define a una civilización como desordenada, salvaje y subversiva, que es cuando los individuos no tienen ninguna consideración hacia el otro.

El ruido es la barrera que se interpone en la comunicación social, produciendo interferencias, malos entendidos, errores, falsas interpretaciones, desavenencias, litigios, discusiones y hasta violencia física; y el silencio suele expresar con claridad los sentimientos.

El miedo a relacionarse impide hacer silencio y obliga a aturdir al otro con palabras vacías de contenido que sólo consiguen alejarlo.

Más allá de nuestros pensamientos está el silencio que puede experimentarse en la meditación como algo profundo y anhelado.

El silencio predispone a la calma y a la reflexión, es el lugar de las mejores ideas, la fuente de la creatividad.

El silencio es más real que las cosas porque es el canal que permite el surgimiento de lo verdadero.

El que ante una ofensa se queda en silencio desarma a su agresor, lo descoloca y lo inhibe y además se adueña de la situación.

El silencio es el perdón y la posibilidad de ser perdonado y es el único modo de guardar secretos.

La paradoja del silencio es que se destaca por la ausencia de ruidos, deja huellas aunque sea una incógnita, tranquiliza y produce sosiego aunque nadie lo note y sin ruido deja más lugar para la imaginación.

Sólo vale la pena romper el silencio para agradecer, porque las palabras nunca pueden expresar fielmente lo que estamos pensando.

El silencio es la mejor plegaria, el mejor camino hacia el autoconocimiento, la vía recta a la divinidad.

La muerte debe ser por fin el silencio tan deseado, que nos permita crear un mundo nuevo.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

La Conciencia del Yo


La Conciencia del Yo

Todo ser humano tiene una imagen de sí mismo que tiende a mantenerse estable a lo largo del tiempo a pesar de los cambios.

El yo hace posible diferenciarse de los demás, permite tomar decisiones autónomas, dirigir las acciones, elaborar proyectos personales, tener ideas propias, controlar los impulsos y construir una vida única.

Los trastornos psíquicos producen la alteración de la percepción del sí mismo.

Aunque es difícil que una persona se llegue a conocer completamente y sepa realmente quién es, generalmente puede identificar rasgos de carácter, temperamento, formas de pensar, de actuar y datos de su esquema corporal bastante precisos, siempre que no tenga alterada la percepción de sí misma.

La neurociencia trata de localizar en qué zona del cerebro se encuentra el sí mismo para entender mejor los trastornos psíquicos y para saber para qué existe la conciencia del yo.

Uno de los rasgos más sobresalientes de la experiencia subjetiva es la clara división entre la interioridad y el mundo externo. Todo lo relacionado con la mismidad, como los pensamientos, los sentimientos, los deseos, los recuerdos, pertenece a la subjetividad y lo que experimenta el otro permanece separado, fuera de nosotros mismos.

Otra de las características del yo es su estabilidad, ya que se mantiene constante a pesar de los cambios biológicos y vitales de la persona.

No obstante, la educación, la experiencia y todos los avatares de la existencia van moldeando al yo y agregando conexiones sinápticas y neuronas al cerebro, lo que demuestra que la constancia del yo también es un proceso activo del encéfalo.

A los ocho meses de edad el niño puede diferenciarse del pecho materno; al año y medio se puede reconocer en el espejo, a partir de los dos años comienza a distinguirse como un yo y a los tres años puede diferenciarse del otro.

A medida que un niño crece se va acentuando esta diferenciación y comienza a compararse con los demás, creando al mismo tiempo un sentimiento de autovaloración; y en la adolescencia se inicia el proceso de la búsqueda de la identidad y del sí mismo.

Las conexiones neuronales se van estableciendo durante el desarrollo, ya que al nacer sólo existen pocas conexiones sinápticas entre alrededor de 100.000 millones de neuronas.

La red sináptica se multiplica en forma dramática hasta los seis años y luego se torna más estable.

Durante este período, también desaparecen las conexiones que no se utilizan y se consolidan las que se relacionan con las experiencias repetidas y significativas.

Todas las personas tienen una conciencia para procesar sus pensamientos, sentimientos o recuerdos que pueden percibir como propios, salvo en casos de alteraciones psíquicas.

Gran parte del cerebro que se relaciona con la conciencia del yo se encuentra en la línea media cortical de ambos hemisferios, el área más evolucionada desde el punto de vista filogenético.

Desde esta perspectiva se podría tener la esperanza de creer que el ser humano podría estar evolucionando hacia una conciencia superior.

El sí mismo es un tema que ha inquietado desde la antigüedad a muchos filósofos. Para Platón, por ejemplo, el mundo que percibimos es ilusorio y lo real son las ideas.

Descartes afirma que sólo estamos seguros de que estamos pensando y todo lo demás lo pone en duda. Por su parte, Kant, propone que es la razón humana la que estructura la realidad; mientras para William James, científico de la naturaleza, las emociones y el sí mismo son funciones del cerebro.

Para Sigmund Freud, el yo es la instancia del aparato psíquico que se debate entre las exigencias del instinto y del Superyo o conciencia moral y el conflicto del yo, cuando no puede decidir entre estas dos instancias es la causa de la neurosis.

La conciencia del yo y su fortaleza para vencer el egoísmo, es lo que nos hace cada vez más humanos.

Fuente: “Mente y Cerebro”, No.50/2011; “Una mirada al interior”; Uwe Herwig.

Los hijos de tu pareja


Los hijos de tu pareja
¿Cómo desempeñar un rol equilibrado y saludable? ¿Qué dice y qué hace el padre de los niños para consolidar un lugar sólido para su nueva pareja? Si comienzas a convivir con un hombre y sus hijos, es el momento de hacerte algunas preguntas. ¿Estás dispuesta a ser fiel a ti misma? ¿O tal vez tu primer impulso es agradar a los demás para conquistarlos desde el comienzo? Cuidado. Estos primeros tiempos son muy importantes, y lo que siembres ahora es lo que cosecharás después. Los niños son capaces de percibir la honestidad y el verdadero cariño, aun desde el principio. Es mejor ser sincera, dar lo que salga de tu corazón, y no prometer lo que no puedas cumplir. No importa si su mamá biológica era o es de esta o aquella forma...

Es importante que todos entiendan, incluida tú, que no has venido a reemplazarla. Que tú eres tú, y mereces una oportunidad de que te conozcan tal cual eres.

El poder de la vida
Si tú también tienes niños de una anterior relación, quizá sea más sencillo. El vínculo biológico estará allí para recordar siempre cuál es la real situación. Pero esto no quiere decir que debas hacer diferencias en tus cuidados y tu preocupación por su bienestar. En absoluto, sólo reserva algunos detalles y ciertos temas para que sean resueltos por la mamá biológica de tus "nuevos amiguitos". Nunca interfieras en esa relación, ya que irías en contra del inmenso poder de la vida. Es muy importante que hables de esto con tu pareja, ya que ambos tienen que establecer algunos puntos de acuerdo. Él debe mostrarles también cuál es el lugar que te da y que tú tomas.

Aprende de ellos
Si crees que estás ante una empresa en la que no tendrás maestros, estás equivocada. Mira cómo los niños son capaces de querer, más allá de cuál sea el título que le pongas al vínculo. Ellos son sinceros y no suelen hacer cálculos. Sólo pretenden ser amados y están dispuestos a brindarse por enteros cuando presienten que el otro es honesto. Por supuesto que no será fácil, y que muchos problemas surgirán a diario. Pero aprende de ellos, que están dispuestos a olvidar pronto el enojo para volver a sonreír. ¡Juégate por entero! Si todos ponen su mejor capital, esta nueva empresa no puede fracasar.

Diestros y zurdos no ven el mismo lado bueno a las cosas


Diestros y zurdos no ven el mismo lado bueno a las cosas
A pesar de la asociación casi universal de la derecha con la vida, lo correcto, positivo, y bueno, y de la izquierda con la muerte, lo inadecuado, negativo y malo, descubrimientos recientes demuestran que las personas zurdas mantienen la asociación contraria. Los zurdos se convierten así en un caso crítico en el que las asociaciones conceptuales, fruto de la experiencia sensoriomotora, y las que se apoyan en usos lingüísticos y culturales, se contradicen. Y es que la experiencia sensoriomotora por sí sola es capaz de generar asociaciones conceptuales abstractas. Así lo demuestran diversos estudios recopilados por el profesor Julio Santiago de Torres, del departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento de la Universidad de Granada, quien ha realizado una revisión bibliográfica sobre el tema, publicada en "Ciencia Cognitiva: Revista Electrónica de Divulgación", informa la Universidad de Granada…

Uno de los últimos trabajos realizados sobre este asunto ha corrido a cargo del investigador Daniel Casasanto (Universidad de Stanford), quien ha descubierto que los zurdos tienden a asociar la izquierda con lo bueno y agradable, y la derecha con lo malo y desagradable, en contra del enorme poder del contexto cultural en que habitan y el lenguaje que utilizan.

LO BUENO Y LO MALO

En uno de sus experimentos, Casasanto presentó a sus participantes un diagrama que representa a un personaje que va a hacer una visita al zoo, y al que le encantan las cebras y cree que son buenas, pero le disgustan los pandas y piensa que son malos. El participante debía dibujar una cebra en el recuadro que representara las cosas buenas y un panda en el que representara las cosas malas.

Los diestros, mayoritariamente, localizaron las cosas buenas en el recuadro de la derecha, mientras que los zurdos las situaron a la izquierda. Curiosamente, sólo el 14% de los participantes pensó que su elección tenía que ver con cuál era su mano dominante.

Seguidamente, para ver si la localización izquierda o derecha era capaz de afectar valoraciones en dimensiones de personalidad abstractas, pidió a otro grupo de participantes que valoraran pares de objetos representados en otro dibujo, indicando cuál de los dos parece más inteligente, más honesto, más atractivo y más feliz. Y en un experimento final, se les pidió valorar qué candidato elegirían para un trabajo, o qué producto comprarían en una tienda.

En todas las tareas, los diestros tendieron a valorar mejor al objeto de la derecha, mientras los zurdos favorecieron al de la izquierda. Por lo tanto, apunta el profesor de la UGR, "estos resultados demuestran que las experiencias sensoriomotoras, en este caso la mayor facilidad y fluidez de interacción con uno u otro lado del espacio, son suficientes para generar asociaciones estables entre dimensiones concretas como el espacio y conceptos de un alto grado de abstracción, como la bondad, inteligencia u honestidad".

Estos datos aportan una de las primeras demostraciones claras de que la experiencia sensorio-motora puede ejercer una poderosa influencia sobre la conceptualización de incluso nuestras ideas más abstractas.

UN MUNDO EQUIVOCADO

Como explica el profesor Santiago, "toda persona zurda tiene a menudo la sensación de haber nacido en un mundo equivocado. Desde el diseño de las tijeras hasta el de los teclados de ordenador, todo está pensado para los diestros. El que los zurdos sean capaces de adaptarse bastante bien a estos usos manuales contrarios a su naturaleza indica un primer dato interesante que a menudo se pasa por alto: la diferencia en habilidad motórica entre la mano dominante y la no dominante existe, sin duda, pero está lejos de ser grande".

De hecho, apunta el investigador, "las diferencias de velocidad y precisión entre mano derecha e izquierda que se suelen encontrar no van más allá de un 10%. Además, la mano izquierda puede entrenarse hasta altos niveles de ejecución, como sucede en el caso de los músicos o mecanógrafos. Esto contrasta con el uso intensivo de la mano derecha en más del 90% de las tareas que caracteriza a una persona diestra promedio".

Julio Santiago recuerda en su artículo que la vinculación de la derecha y la izquierda con los sistemas simbólicos de las culturas del mundo "es profunda, y alcanza a casi todos los aspectos de la vida. Así, derecha e izquierda se asocian respectivamente con lo aristocrático y el pueblo llano, lo masculino y lo femenino, lo sagrado y lo profano, lo bueno y lo malo. Estas asociaciones, finalmente, controlan aspectos de la vida tan variados como las posiciones en que se entierran a los muertos, la distribución del espacio en casas e iglesias, las posiciones en que se sientan hombres y mujeres en la mesa o en el templo, la mano elegida para saludar, para jurar, para comer o para asearse.

Además, apunta Santiago, "incluso el vocabulario de los lenguajes está también repleto de manifestaciones similares como, por ejemplo, la palabra "siniestro" que deriva de "sinister", "izquierda" en latín.

Nunca es Tarde


Nunca es Tarde

Los científicos afirman que el mejor aprendizaje es el que se adquiere en la infancia, pero no niegan que sea imposible aprender algo nuevo a cualquier otra edad. De hecho estamos siempre aprendiendo algo, ya que no podríamos vivir en una sociedad si no lo hiciéramos.

Claro que el aprendizaje adquirido en la infancia se logra con mayor facilidad y no es igual al aprendizaje que logran los adultos mayores, pero éstos tienen una ventaja que los favorece, la mayor motivación para aprender.
Juanita, que vive en El Salvador, tiene 81 años y gracias al plan de alfabetización de la Organización no gubernamental intervenida del municipio salvadoreño de San Pedro de Nonualco; decidió matricularse para aprender a leer y escribir, después de haber vencido todos sus prejuicios y temores.

De niña casi no tuvo la oportunidad de ir a la escuela; solamente dos de sus ocho hermanos pudieron acceder siendo niños a recibir una educación formal, porque su padre era alcohólico y todos debían ayudar para mantener la casa.

Juana estaba convencida que no podría aprender debido a su edad avanzada y además temía que se burlaran de ella; pero lo hizo y ahora, cuando va al banco, está orgullosa de poder firmar como lo hacen los demás y de no tener la necesidad de pedir ayuda para hacer otros trámites.

Recuerda su breve experiencia en la escuela primaria, lo mucho que le costaba memorizar y ahora le parece imposible poder hacerlo.

Lo que le entusiasma a Juana es aprender cosas nuevas, porque eso es lo que la ayuda a tener una ilusión para seguir viviendo.

Actualmente está cursando el tercer nivel de educación para adultos, donde aprende a contar, a hacer cuentas, a elaborar pan y pasteles y a bordar.

Hace tres años que Juanita es feliz con este proyecto y se siente orgullosa de los conocimientos que adquirió durante todo ese tiempo.

Esta persona es un ejemplo viviente de que la edad no es un obstáculo cuando existe una motivación firme.

Pero eso no es todo, porque ni bien comenzó a estudiar, pudo contagiar su entusiasmo a sus dos hijas Ana y Angélica, que tienen 57 y 45 años respectivamente, quienes aceptaron el desafío, ya que debido a la precaria situación económica de la familia, mientras fueron chicos, de los doce hermanos solamente los varones pudieron ir a la escuela.

De esta forma también Ana y Angélica aprendieron a leer y a escribir. Al principio sólo acompañaban a su madre a los grupos de lectura pero luego quisieron tener la misma oportunidad y esperaban con impaciencia la hora de ir a clase.

Estas tres mujeres trabajan como vendedoras y ahora se sienten más seguras cuando realizan sus transacciones, es más difícil que las engañen, pueden calcular sus costos y enterarse de los valores de mercado sin tener que depender de nadie.

Juana tiene algunos problemas en la vista, sin embargo para ella esto no es un motivo para perder el entusiasmo y está planeando comprarse unos lentes nuevos.

Es evidente que las mujeres, si tienen una oportunidad, son capaces de trascender cualquier condición: pobreza extrema, la responsabilidad de tener hijos pequeños con padres ausentes, limitaciones físicas, falta de educación etc.

Cuando muchos piensan que a su edad todo se termina resulta que todavía existen cosas que pueden empezar, no solamente para desenvolverse mejor en la vida, sino para crecer, evolucionar y sentir entusiasmo por la vida, que tiene siempre algo que ofrecer, sin excepción a todos. Sólo se requiere saber mirar y atreverse a enfrentar el desafío sin miedo.

La actitud de Juanita, no solamente la benefició a ella, también influyó en su ambiente cuando dos de sus hijas respondieron al estímulo que significó su ejemplo.

Las personas extraordinarias no son solamente poco comunes por hacer lo que otros no hacen, sino por convertirse en inspiraciones para aquellos que necesitan que alguien los motive para despertar y tomar conciencia de sus posibilidades.

Fuente: http://psicologia.laguia2000.com

El secreto de las parejas exitosas


¿Satisfaces las necesidades emocionales de tu pareja?

Se suele decir que los matrimonios se hacen en el cielo, pero eventualmente, cada uno, en tiempo y forma, deberá bajar a tierra. La atmósfera de la luna de miel gradualmente disminuye, en intensidad y pasión, debido a otras prioridades que comienzan a demandar nuestra atención.

Esas miradas apasionadas, gradualmente son reemplazadas por ceños fruncidos. Las estrellas en sus ojos dejan de brillar con tanta fuerza, y los intentos de conversaciones íntimas son interrumpidos por los llantos del pequeño intruso.

Tú descubres, como casi toda pareja de casados ha descubierto en algún momento, que ese sentimiento conocido como “amor romántico” debe ser alimentado por un continuo proceso que consiste en encontrar las necesidades emocionales de cada integrante.

¿Qué es una necesidad emocional?

Una necesidad emocional es un deseo que cuando es satisfecho proporciona sentimientos de felicidad y plenitud extremos. Si este deseo no es satisfecho, puede generar infelicidad y frustración.

Se puede decir, en consecuencia, que cuando una pareja encuentra las necesidades más importantes de cada integrante, entonces éstos estarán tan felices y contenidos el uno por el otro, que lograrán experimentar el amor apasionado. La duración del amor o del enamoramiento, asimismo, está directamente relacionada a la satisfacción de estas necesidades emocionales.

Pero, lamentablemente, todos tenemos distintos tipos de necesidades emocionales, y aunque ambos integrantes tuvieran las mismas necesidades emocionales, las prioridades de cada uno pueden ser distintas.

Por ejemplo, el amor y el romance para la mayoría de los hombres son sexo y recreación; para la mayoría de las mujeres, en cambio, son afecto y conversaciones íntimas. Ahora, si un marido y su mujer se disponen a pasar juntos una noche de recreación, entonces la demostración intensa de afecto, acompañada de profunda conversación, conducirá naturalmente a la satisfacción sexual.

¿El resultado? Amor apasionado, dado que las necesidades emocionales más importantes de ambos están completamente saciadas.

Prolongar el enamoramiento

Cuando dos personas se enamoran, de verdad, ocurre que ambas encuentran en la otra una forma de satisfacer sus necesidades emocionales, y la única forma de permanecer enamorados, mucho después de la luna de miel, es seguir mimando esas necesidades emocionales.

El primer paso para toda pareja es identificar cuáles son las necesidades emocionales más importantes de ambos; aquellas que pueden hacer de ustedes las personas más felices y contenidas del mundo.

La mejor forma de hacerlo es sentarse, tomar una hoja de papel, y anotar lo que te gustaría que tu pareja haga y no haga, y aquello que crees te llevaría a la felicidad extrema. Una lista, de al menos cinco de tus necesidades emocionales más importante, ordenadas según orden de prioridad, será adecuado para comenzar. Cuando ambos hayan terminado, intercambien las hojas de papel.

Ahora que ambos saben lo que pueden hacer por el otro, en vistas de ser la pareja casada más feliz y contenida, sólo queda aprender a reconocer de modo eficiente las necesidades del otro.

El grado de pericia que ambos adquieran para encontrar las necesidades más importantes del otro podrá ser medida por la intensidad de la llama del amor y la pasión en tu matrimonio.

Cómo ubicarnos en el amor


Al plantearnos una nueva relación, cada persona lo hace en función de sus experiencias, de la trayectoria vital recorrida a lo largo del tiempo. Para algunas será la primera vez, quizás otras tengan un historial de relaciones que no han madurado, o tal vez, tras una larga relación, echamos de menos volver a tener complicidad, cariño y caricias de alguien cercano. Cualquiera que sea el caso, antes de implicarnos de nuevo en una relación íntima, e involucrar también a otra persona, es importante saber bien de dónde se viene, dónde se está y adónde se quiere llegar...

Analizaremos de dónde se viene, revisando todo aquello que aprendimos de cada experiencia amorosa. De todo en la vida se aprende, tanto de las buenas como de las malas vivencias. Probablemente se haya sacado en claro lo que no se quiere volver a experimentar de ninguna manera, y también los buenos momentos por los que merece la pena estar en pareja.

La mejor forma de cerrar una historia pasada es asumir, en la medida de lo posible, la responsabilidad de lo ocurrido: si fue por algo provocado por nosotros, para no repetirlo y cambiar los comportamientos necesarios; y si fue algo que tuvimos que aguantar, para asumir la responsabilidad de no haber cortado a tiempo, de no haber dicho lo que queríamos, de habernos olvidado de nosotros mismos, o de no habernos cuidado suficientemente, permitiendo así que ocurrieran ciertas cosas más veces de las justificables. De esta manera podremos recuperar el control de lo que sucede en nuestra vida afectiva sin quedar a disposición de la voluntad de otros. Cuando en una relación no podemos ser nosotros mismos, es mejor pasar página cuanto antes. Hay mucha gente maravillosa a la que merece la pena conocer, y es también responsabilidad propia convertirse en esa persona con la que los demás quieran estar.

Conocer dónde estamos suele resultar más sencillo, probablemente nos identifiquemos con alguna de las siguientes situaciones:

Buscando a la persona amada
Disfrutando de la persona amada
Sufriendo a alguien
Dejando a alguien
Recuperándonos de una relación
En compañía de uno mismo
Al estar ubicados sabremos hacia adonde queremos llegar en una nueva relación.

El síndrome de Münchhausen


El síndrome de Münchhausen consiste en una simulación repetida de enfermedades físicas, usualmente agudas, aparatosas y convincentes, por una persona que vaga de un hospital a otro en busca de tratamiento.

CARACTERÍSTICAS

Estos pacientes son capaces de simular muchas enfermedades físicas tales como infarto de miocardio o fiebre de origen desconocido. A veces acaban convirtiéndose en una inacabable responsabilidad para los servicios médicos o quirúrgicos, pero, no obstante, el problema fundamental es el psiquiátrico, mucho más complejo que una simple simulación engañosa de síntomas, y vinculada a graves trastornos emocionales. Los pacientes pueden tener rasgos de personalidad histriónicos, a la vez que son inteligentes y con recursos. Saben como simular una enfermedad con sofisticada habilidad. S e diferencian de los simuladores en que sus mentiras y simulaciones son conscientes, pero las motivaciones para fingir la enfermedad son en gran medida inconscientes. Son evidentes los sentimientos de culpa.

CAUSAS

Habitualmente, existe una historia precoz de abuso emocional y físico. Los pacientes parecen tener problemas de identidad, sentimientos intensos, control inadecuado de los impulsos, sentido de la realidad deficiente, episodios psicóticos breves y relaciones interpersonales inestables. La necesidad de que se les preste atención es pareja a la incapacidad de confiar en figuras de autoridad, a las que manipulan.

TRATAMIENTO

En los pacientes de síndrome de Munchausen el tratamiento rara vez es fructífero. Acceder a las manipulaciones del paciente alivia su tensión, pero provoca una escalada, sobrepasando en última estancia lo que los médicos pueden o están dispuestos a hacer. Enfrentarse al paciente o negarse a sus demandas de tratamiento da lugar a reacciones de enfado que le llevan a cambiar de hospital. El paciente acostumbra a rechazar el tratamiento psiquiátrico. Sin embargo el tratamiento suele reducirse al reconocimiento de la enfermedad y a evitar los procedimientos que impliquen riesgo como la medicación excesiva.

Se recomienda confrontar a estos pacientes sin culpabilizaciones ni reproches. El médico debe mantener la condición de enfermedad real, indicando simultáneamente al paciente que si coopera, pueden resolver el problema subyacente. A menudo habrá que implicar a algún miembro de la familia, con quien abordar el problema como una enfermedad, no como un engaño; es decir, no se explica a la familia cuál es el mecanismo preciso de

Síndrome postvacacional


Tal vez, si elegiste el mes de julio para disfrutar de tus vacaciones, lo más probable es que ese descanso estival sólo te venga a la cabeza cuando revisas el álbum de fotos, y lo único que te interesa saber es cuándo llegará el próximo puente. Sin embargo, si hace relativamente poco tiempo que te has incorporado o estás a punto de incorporarte a la dura rutina diaria es posible que aún sientas los efectos del llamado síndrome postvacacional. Tanto si lo has sufrido, como si piensas que lo estás padeciendo, te ofrecemos unas cuantas recomendaciones para que no te vuelva a suceder…

Y es que el regreso al trabajo puede convertirse en el momento más duro del año: el despertador vuelve a sonar, la siesta se convierte tan sólo en un débil recuerdo de un tiempo pasado, el computador nos espera y el escritorio está fuera de control. No es extraño que a muchos les entren ganas de quedarse en la cama y no salir de ella. Lo que sucede es que se experimenta una situación anímica conocida por los especialistas como síndrome postvacacional. No se trata de un problema preocupante, ni de una forma de depresión grave. Más bien al contrario, puede considerarse como un comportamiento lógico, pues volver a la vida cotidiana después de haber perdido el hábito genera un conflicto interno. Durante las vacaciones el ritmo vital sufre un cambio muy evidente, y la vuelta al frenético ritmo del día a día puede suponer un cambio demasiado brusco.

¿Cuáles son los síntomas y qué podemos hacer?

Los afectados se sienten con menos energía y pueden acabar padeciendo una debilidad generalizada, pérdida de concentración, astenia, fatiga, tensión muscular, irritabilidad, insomnio, sensación de tristeza y de desidia, tener náuseas o problemas estomacales o, incluso, perder el apetito.

La mayor parte de los psicólogos coinciden en ofrecer una serie de recomendaciones para que el regreso no sea tan traumático como, por ejemplo, coger las vacaciones partidas, pues más difícil será la adaptación cuanto más largo el periodo de descanso y, además, tiene un efecto positivo, pues al volver, aún tenemos la alegría de que nos quedan días para descansar. Además, recomiendan que no se comience a trabajar al día siguiente de regresar de vacaciones, pues el reencuentro con la actividad y la rutina habitual debe ser progresivo.

Sugieren también que se beba mucha agua y que se eviten las bebidas excitantes. No está de más apuntarse a actividades paralelas, que ocupen nuestro tiempo, y una buena opción son las técnicas de relajación como el yoga. Es conveniente también organizar la agenda, reanudar los compromisos sociales, evitar el aislamiento y comenzar las actividades cotidianas de forma gradual (pasarse los tres primeros días tras la vuelta llenando la nevera, poniendo lavadoras, limpiando la casa... y no salir a la calle puede hacer que todo se complique aún más). Sólo si el cuadro depresivo aumenta, acudir al médico se convierte en algo fundamental.

Los especialistas coinciden en que si el regreso al trabajo conlleva un trastorno mayor en algunos casos, no se debe a la vuelta en sí misma, sino más bien a que cuando se regresa, reaparecen problemas que ya estaban ahí antes de las vacaciones. En este caso, el problema tiene mucha relación con otro famoso síndrome del trabajador, el del quemado. Pero lo normal es que, tras un periodo de 15 días, las aguas vuelvan a su cauce, el escritorio vuelve a encontrar su orden lógico y los compromisos de la agenda empiecen a tacharse. De una u otra manera, llénate de optimismo.

No hay más remedio, y, no es por animarte, pero las vacaciones de Navidad... ¡están a la vuelta de la esquina!

Pesadillas: cómo dejarlas atrás


Las pesadillas pueden aparecer a cualquier edad. Según una reciente investigación irlandesa, los sueños malos y terrores nocturnos están afectando en los últimos años a más mujeres que hombres. Aunque no existe una explicación científica, las mujeres interrogadas alegan que descansan mal debido a la cantidad de tareas que desarrollan durante el día, la poca ayuda que tienen por parte de la pareja o familia, las presiones sociales por tener que rendir y estar siempre al ciento por ciento y las discusiones que surgen en su entorno.

Para evitar la pesadillas hay que saber qué puede provocarlas

- situaciones de estrés laboral o familiar

- alguna situación límite como muerte de un ser querido o un accidente

- problemas de salud como la depresión

- estrés postraumático originado tras una catástrofe o situación de desgracia

- cansancio y fatiga

Las pesadillas no suelen ser eternas. “Son recurrentes durante cierta etapa compleja que se esté atravesando. Es importante no desesperarse e intentar llevar una vida normal sin pensar demasiado en ellas ya que el inconsciente muchas veces juega una mala pasada”, comenta la psicóloga argentina Milena Zárate.

Consejos que ayudan a no tener pesadillas

- Mantener un orden en el sueño es importante.

- Acostarse a la misma hora.

- Revisar que el lugar donde se duerme sea un sitio tranquilo sin ruidos incómodos

- Evitar discusiones antes de irse a dormir

- Se aconseja que la cena sea ligera

- Utilizar la cama para dormir, no para comer, leer o ver televisión

- Evitar las películas de acción o terror antes de irse a acostar.

La manera más efectiva de terminar con las pesadillas es resolver los problemas que surgen en el día a día. “Las pesadillas son el reflejo de lo que nos pasa.

Si un problema lleva sin control durante mucho tiempo, esta situación se manifestará en nuestros sueños. Por tal motivo es indispensable que la persona repase qué inconvenientes está teniendo para poder intentar resolverlos.

La ayuda psicológica es importante para desvelar ciertas cosas que uno mismo no puede lograr y no hay que avergonzarse si se necesita recurrir a ayuda terapéutica”, sostiene la especialista.


Prioridades:

- Analizar los inconvenientes que surgen de manera cotidiana o que se vienen arrastrando durante varios años para poder darles una resolución.

- Intentar llevar un orden del sueño. Acostarse siempre a la misma hora y no variar las costumbres que se tengan.

- El autoconocimiento es imprescindible si es problema que se tiene es de origen emocional.

Claves para el éxito en una entrevista de trabajo


Terminadas las vacaciones, muchas personas deciden cambiar de trabajo o buscar empleo. En ambos casos se requiere sortear una valla ineludible; superar las pruebas de selección de personal y convencer en la evaluación. Una psicóloga laboral entrega útiles consejos y orientación, para abordar de la mejor forma una entrevista laboral y el test psicológico.




Llegó marzo, mes que para muchos implica el verdadero comienzo de año y todos los desafíos que implica una nueva etapa.

Es en este período cuando se presenta una mayor movilidad laboral, tanto de personas que cambian de empleo como de aquellas inactivas que buscan un puesto de trabajo en el competitivo mercado profesional.

Frente a este desafío toda empresa y compañías desarrollan el proceso de selección de nuevo personal, tendiente a conseguir las personas con mayores capacidades laborales y humanas para incrementar su capital humano.

Dentro de este proceso selectivo sin duda que el test psicológico y la entrevista personal son las pruebas que más complican a los postulantes, cuyos resultados además son relevantes para elegir a la persona más idónea para el puesto vacante.

La psicóloga laboral Carolina Dibarrart aclara las dudas al respecto y entrega las claves para conseguir el ansiado éxito en las postulaciones de trabajo.

Qué tipo de personas y qué cualidades son las que buscan las empresas para el nuevo personal, la psicóloga Dibarrart responde. “Existen aspectos que tienen que ver más con la personalidad y elementos intrínsecos de las personas, los cuales son menos desarrollables y entrenables que los conocimientos técnicos y las habilidades interpersonales. Y estos aspectos pueden marcar la diferencia entre dos candidatos con similares habilidades técnicas y competencias sociales, por lo que hoy en día son buscados entre los postulantes y pueden variar de empresa en empresa. Estos requisitos tienen que ver, entre otros, con la capacidad de comprometerse con la empresa y los desafíos planteados por ésta; la iniciativa y el espíritu emprendedor para enfrentar los proyectos y responsabilidades; la pasión y entusiasmo con el que se realiza el trabajo, interés de superación permanente y los valores e integridad de las personas��?, sostiene la especialista.

Sabiendo hacia dónde está orientada la búsqueda de personal para trabajo, las personas deben desarrollar sus propias habilidades y sintonizar con lo que las empresas están buscando.

Test sicológico: ser honesta y no prepararse

El primero es una prueba que a muchos complica, por lo insólito e inesperado de algunas preguntas.

“Considerado positivo que los test psicológicos parezcan insólitos en algunas situaciones, significa que la persona no esperaba que le preguntaran algo o que lo pusieran en una situación inesperada, lo que permite, evaluar aspectos tales como: capacidad de organizarse cognitivamente frente a una situación nueva o inesperada; capacidad de expresar claramente las ideas; criterio o sentido común; capacidad de enfrentar cambios o incertidumbres; tolerancia a la frustración o tensión, entre otros. En los test psicológicos existen estos elementos de incertidumbre que permiten evaluar las competencias mencionadas anteriormente��?, explica la profesional.

Según la psicóloga laboral es aconsejable ser honesto ante cada pregunta del test y no ir preparado a éste. “Lo importante al contestar los test es no prepararse sino que ser sumamente honesto. No es bien evaluado que se preparen, ya que uno se da cuenta de ello. Hay ciertas respuestas esperables que es muy raro que se den. En el test no existen respuestas buenas o malas, sólo esperadas y no esperadas. Es frecuente que se presente gente que sí se prepara, dan respuestas estudiadas que los delata y eso es muy mal evaluado��?, advierte la psicóloga Carolina Dibarrart.

Entrevista: ser uno misma y no sobreactuar

Respecto a la entrevista, la especialista entrega las claves que son esenciales para provocar una buena impresión en el entrevistador y, por cierto, mostrar una buena imagen personal.

• Investigar acerca de la empresa a la que se postula: esto da una buena impresión ya que da cuenta de iniciativa, interés, y pro actividad del postulante. Pero cuidado, no significa aprenderse de memoria la visión, misión y valores de la empresa (ya que parece muy sobreactuado), sino que mostrar interés por ésta.

• Preguntar acerca de la empresa o cargo al que se postula: Aclarar las dudas que se tenga. Esto da la impresión de interés. Incluso no está mal preguntar cuál es el sueldo, lo negativo es cuando el postulante transmite un interés exclusivamente económico en el puesto.

• Ser uno mismo: Quienes mienten o tratan de agradar forzadamente, van por mal camino. No sobreactuar es la clave, ya que las empresas buscan contratar personas con talentos, capacidades y no actores.

• Ser prudente y discreto: No importa todo lo comprensivo que pueda parecer el entrevistador: no hay que contar todos los problemas personales, fracasos anteriores, o los problemas en otros empleos. Pero también se debe responder si le preguntan directamente sobre si tuvo dificultades en el trabajo anterior.

• Como regla de oro: nunca hablar mal del empleador anterior, aunque no le guste su actual trabajo.

• Ser realista frente al sueldo solicitado: Nunca preguntar cuál es el sueldo o los beneficios adicionales apenas comienza la entrevista; sí al final de ésta si es que la persona que lo entrevistó no le dijo cuanto le van a pagar. Si le preguntan las expectativas de renta debe valorizarse dentro de las cifras del mercado.

El ABC de los celos


Uno de los impulsos o emociones más intensos en el ser humano, y en las mujeres puede llevar desde inseguridad y obsesión hasta patologías de insospechadas consecuencias. Advertir su magnitud, saber reconocerlos y superarlos es más que oportuno. Celos normales o patológicos, en cualquier caso la gran mayoría de las mujeres ha sentido de manera esporádica o frecuente la inseguridad de sentir la pérdida de su pareja por distintas circunstancias. En el marco de una relación sentimental, el celo es la sospecha o inquietud de que alguien amado pueda mudar su cariño hacia otra persona. Desde la perspectiva clínica, los celos son un estado de suspicacia desde el cual una persona percibe, siente y cree, en el marco de una relación sentimental, que será desplazada por un rival, demandando exclusividad en una relación...

¿Por qué algunas mujeres son más celosas que otras? “Para comprender los celos en una persona debemos remitirnos a la propia historia del individuo y las vinculaciones del sujeto con las personas. Entendiendo sus circunstancias personales y su contexto, podríamos comprender las diferencias que hay entre personas normalmente celosas y aquellas patológicamente celosas”, afirma el psicólogo Rodrigo Torres.

Normales y patológicos

Torres discrimina cómo diferenciar los celos normales de aquellos llamados “enfermizos”, o patológicos por lo anormal del comportamiento. “Los celos son normales cuando existe un sano temor a perder la pareja, pero que sirve como impulsor de una relación más cuidada, protegida y placentera, resguardando y respetando la individualidad y autonomía de cada miembro. El temor exacerbado, la sensación recurrente de vulnerabilidad y la pérdida de límites entre el yo y el no-yo, configura un cuadro desde el cual la preocupación por el otro se va transformando en control”, señala el especialista, quien subraya sobre la relevancia del control como síntoma distintivo de una celopatía. “Cuando emerge el control, podemos pensar que nos encontramos en una situación anormal”, afirma el profesional.

Si en tu afán de controlar a tu pareja realizas algunos de las siguientes acciones pon atención, podrías estar presa de celos patológicos. En ocasiones el control puede ser sutil, como llamadas telefónicas sin aparente motivación; otras veces más explícito, como llamadas a intervalos regulares, preguntando dónde ha ido, recoger a la pareja en el trabajo; hasta llegar a una situación de evidente restricción, con control de movimientos, amistades, horarios, hasta una casi completa pérdida de autonomía por parte de la persona objeto de los celos.

Extremos

Seguridad total o inseguridad absoluta, el primer caso puede reflejarse en ausencia de celos y el otro en un avanzado nivel de ellos. “La celopatía más compleja o riesgosa es generalmente aquella que tiene un origen delirante. Ello, porque el delirio celotípico emerge como una realidad incontrastable para la persona que lo padece. Los delirios celotípicos se pueden observar en cuadros psicóticos, personalidades paranoides o narcisistas y requieren un abordaje especializado desde la salud mental. Sin pretender una taxonomía de los no celosos, hay por una parte quienes simplemente son indiferentes o no tienen un fuerte nivel de compromiso con la pareja, como para llegar a sentir disgusto frente a la posibilidad de la pérdida. Otras personas pueden comprometerse real y fielmente con los demás, valorando por sobre todo la autonomía y el libre albedrío”, concluye el experto.

El psicólogo también aborda otro aspecto de los celos, su distinto origen en el hombre y la mujer. “Los celos femeninos se manifiestan mayoritariamente cuando existe una percepción de que la pareja se vincula emocionalmente con un tercero; mientras, los celos masculinos se expresan en mayor medida ante la posibilidad de ver perdido el privilegio y exclusividad de tipo sexual”, advierte.

Pero cómo afectan los celos la vida cotidiana de la mujer y su pareja, “De muchas maneras. Basta pensar que los celos, en cualquier medida, reflejan cierto grado de restricción personal y del otro. La persona celosa se va enclaustrando cada vez más presa de sus ideas y sentimientos de vulnerabilidad; va perdiendo su autonomía y, dependiendo de la gravedad, sus acciones desplegadas con el fin de evitar el abandono real o imaginado de la pareja, van demandando cada vez más su propio tiempo y recursos. Evidentemente la persona cegada por los celos no necesariamente se da cuenta de ello, hasta que sus preocupaciones por el otro se convierten en obsesión, a la vez que hostilidad frente al mundo que sólo termina alejando cada vez más al ser amado”, sostiene Torres.

Pero los celos pueden ser superados con apoyo psicológico. “Cuando no existe una raíz psicótica de base, es posible que la educación en tolerancia, respeto y reconocimiento del otro funcionen bien. Para ello es especialmente recomendable una psicoterapia de enfoque sistémica, con algún complemento farmacológico que contenga la ansiedad. En trastornos psicóticos o de personalidad complejos, lo usual es la administración exclusiva de fármacos orientados a mitigar las elaboraciones delirantes que sostienen la celopatía”

Las mujeres tienen menos tiempo libre que los hombres


El tiempo libre es un factor que nos puede ayudar a analizar las diferencias en los roles sociales. Destacamos que el deporte es un marco de la vida cultural en la cual las diferencias de género son fomentadas.

El ocio en general y el deporte en particular están disponibles para los que quieran dedicar su tiempo a ello. Pero el hombre tiene un número mayor de posibilidades.

En los últimos tiempos tanto la mujer como el hombre disponen de más horas de ocio que a lo largo de toda la historia, justificada por los cambios sociales -gracias a la revolución industrial entre otros motivos-. Es visto como tiempo de descanso, de rélax, de hacer algo diferente de lo que normalmente se ocupa en el tiempo de trabajo.

Pero la mujer ha estado subordinada económicamente al hombre, lo que afecta su actitud y acceso al ocio.

En las sociedades capitalistas, el dinero determina el valor, por tanto, el trabajo realizado en casa se valora menos. La mayoría de las mujeres que trabajan fuera de su casa, vuelven a ella para continuar con las tareas domésticas y su tiempo de ocio está en el lugar último de sus posibilidades.

Además la mujer argumenta -para no practicar deporte- la falta de tiempo, lo que es una limitación obvia. Y la mujer casada ve aumentadas sus obligaciones por lo que no es de sorprender que la práctica de deportes sea minoritaria entre ellas.

Otra cuestión es que el ocio necesita de un presupuesto mínimo. Si hablamos de la clase trabajadora, hay dificultades económicas. Lo que primero se resiente es el dinero para el ocio. Además, si consideramos que los ingresos pertenecen a la persona que trabaja y mantiene el hogar, es entendible que disponga del "poder" para decidir darle al dinero un uso personal. La mayoría de las limitaciones para el ocio femenino, por consiguiente, afectan más a las mujeres de clase trabajadora que a la clase alta.

Una de las causas ideológicas de la subordinación femenina es la creencia implícita en que las diferencias entre hombre y mujeres están determinadas biológicamente y son, por lo tanto, inmutables. Muchas mujeres creen estar mejor dotadas que el hombre para la crianza de los hijos, pero esto sólo refuerza su propia subordinación.


Si existiera una división del trabajo doméstico más compartida, se pondrían al descubierto relaciones no explotadas que permitirían que hombre y mujer puedan disfrutar en igual medida del tiempo de ocio .

Debido a la atribución de roles por parte de la sociedad, las niñas también disponen de menor tiempo de ocio que los niños, ya que a ellas se las responsabiliza de las tareas domésticas.


Esta distinción de roles se aplica desde la niñez, ya que a ellos se les regalan balones, coches, etcétera. Y a ellas muñecas, de forma que el juego la identifique con su futuro papel de madre.

El tiempo libre en la sociedad actual va cobrando una mayor importancia, la jornada laboral se va reduciendo, aparecen enfermedades relacionadas con el estrés provocado por el ajetreo que se vive en las grandes ciudades, y el hombre se vuelve más sedentario.

Los motivos que llevan a una persona a la práctica deportiva también son diferentes en hombres y mujeres. La gran mayoría de las mujeres que comienzan la práctica deportiva lo hacen persiguiendo el bienestar físico y psicológico.

Los modelos de un deporte masculino agresivo y violento no está bien visto que sean realizados por las mujeres, y esto determina los deportes "aceptables" para las mujeres.

La feminidad se mide por el grado de delicadeza que se tenga, por lo que lo más adecuado para ellas es la gimnasia de mantenimiento (para ser más atractiva y ser admirada por el varón), como bailes, aeróbic, etc.

Pero se puede ir cambiando este modelo en la medida que la práctica de ejercicio sea vista como un estilo de vida para el bienestar psico-físico.

Analizando un poco, se puede llegar a la conclusión de que no hay modelo de opresión masculino en el deporte; sino que algunos hombres y mujeres apoyan los modelos tradicionales y otros se oponen a ellos.

En lugar de separar la practica femenina y masculina ¿por qué no practicar el deporte de forma mixta y familiar?

Los Insoportables


Nadie es perfecto, todos tenemos defectos que salen a relucir, principalmente cuando compartimos la diaria convivencia, sin embargo hay personas fáciles de llevar y otras que nos resultan verdaderamente incómodas, “insoportables”. Nos molestan, irritan o exasperan, son capaces de despertar nuestros peores instintos son relaciones tóxicas. Algunas veces no resulta sencillo identificarlos, porque nadie es insoportable todo el tiempo. A veces son camaleónicos y cambian su actuación en función del ambiente o de las personas con las que se encuentran. Alguien que es insoportable para cualquiera de nosotros, puede no serlo para otras personas. La mayoría de la gente que catalogamos como personas “insoportables” suelen tener serios complejos, y buscan a través de actitudes erradas llamar la atención de los demás, logrando sin querer el efecto contrario. Los insoportables intentan compensar tratando de destacarse del resto en forma patológica. Son fáciles de detectar, pues generan malestar a su alrededor. Ellos piensan que está muy bien ser como son y se justifican constantemente ante las críticas de terceros. Su frase predilecta es “yo soy así”, dando a entender que están conformes y no piensan cambiar. Su autocrítica se encuentra por el suelo, por lo cual rechazan toda tentativa de ayuda, no entienden por qué los demás no los comprenden. A veces disfrutan el malestar que ocasionan en su entorno, no poseen capacidad de empatía y por lo general su inteligencia emocional es baja.
Los hay de varios tipos: Autoritarios, Aduladores, Narcisistas, Pedantes, Controladores, Payasos, Criticones, Chismosos, los que pasan por Víctimas los “sabelotodo”, los “malhumorados”, los “envidiosos”, los “pesimistas”, los “mitómanos”, los “exagerados”, los “gritones”, los “seductores”, los “compulsivos”, los “bebedores”, los “fumadores”, los “comedores”, los “compradores”, en fin de todos los gustos y sabores.
Para cada una de estas personas existe un antídoto. Tenemos que crear una barrera psicológica que nos proteja de su contaminación emocional, descargar nuestra tensión y respirar profundo antes de responderles mal. Es importante revisar cuando alguien nos resulta “insoportable” y pasado este examen, debemos ponernos en su lugar, comprender lo que hay detrás de su conducta, desenmascararlos sanamente, mostrarles con afecto lo “insoportables” que pueden llegar a ser y las consecuencias que les puede traer.
Si no escuchan ni cambian, entonces la mejor táctica es distanciarse o reducir la relación a lo mínimo posible.