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Intuición: ¿Por qué seguir las corazonadas?


El ser humano tiene tres maneras básicas de usar el cerebro para sobrevivir. La primera es por medio del instinto, algo específico de nuestra especie. La segunda, mediante la inteligencia, es decir, la capacidad de pensar conscientemente. Y la tercera es a través de la intuición, una capacidad de aprender y procesar la información subconsciente. La intuición femenina es más conocida por el permiso cultural que tienen las mujeres para contactarse con las emociones, mientras que el hombre debe dar privilegio a la racionalidad. Al margen del género, la preferencia por desarrollar la naturaleza intuitiva radica en querer darle espacio a esta inteligencia. La cuestión no tiene que ver con preguntar quién es más intuitivo, sino quién da permiso para usar la intuición a su favor. También puede llevarse la intuición a otros ámbitos como los negocios o la creatividad.

Hay muchos que se resisten
Algunas personas reconocen esta “voz interior”, pero se niegan a seguir sus consejos. Esto se debe a una búsqueda constante por intelectualizar, tienen miedo de romper hábitos o mandatos, y prefieren actuar de forma segura en vez de tomar un riesgo. Además, sienten culpa por sentir lo que sienten y prefieren callar para evitar problemas.
En la mayoría de los casos, ponen muchas excusas y, al final, se arrepienten de no haberse escuchado. Los miedos y los deseos son los principales distractores de la intuición. Cuando se tiene miedo, se nubla la visión y cuando se desea algo fervientemente, no permiten que nada rompa su fantasía. La intuición no tiene cabida en el interior de estos esquemas.

Pero tiene muchos beneficios

Las personas que dan cabida a su intuición y que hacen un buen uso de ella junto con su pensamiento racional, crean una fórmula maravillosa para el éxito y una mejor calidad de vida. Como se ha dicho, la intuición ayuda a conectarse con una sabiduría interna, a visualizar un futuro y a escuchar la vocación. Un buen ejemplo son los emprendedores: ellos vieron un negocio donde otros no y siguieron su visión. ¿Usaron su intuición? Sí, ¿usaron su razón? Sí, para poder ordenar los pasos para concretar su emprendimiento.

El éxito es para toda persona que se atreva a darse permiso para vivir de acuerdo a lo que siente en su interior, ya que seguir la intuición es una invitación a ser leal consigo mismo. Asimismo, la intuición fomenta la creatividad, estimula a tomar riesgos y a aventurarse en aquello en lo que cada uno quiere ser, y también a evitar situaciones que nos haga infelices.

También para la salud
El uso de la intuición ayuda a la salud. No es el único ingrediente pero contribuye a una liberación emocional, física, espiritual y mental.
Personas que ejercitan su intuición sienten alivio frente a dolores de cabeza, rodillas o espalda. Es más, les cambia la mirada volviéndose ésta más dócil e, inclusive, hasta se les modifica el tono de piel viéndose ésta más iluminada. Esto se debe a que la intuición brinda una infinidad de opciones que uno no puede ver cuando no la incorpora. Según la especialista, Ana Andrade, la intuición es sanación.
Asimismo, debe aceptarse que la conexión cuerpo- alma es evidente. Fácilmente, se pueden reconocer estos dolores constantes; lo que no se sabe, es que estos son la última fase de una emoción reprimida.
La intuición permite que el cuerpo hable, dándole voz a la zona que molesta o duele dejando que ésta “hable” (o “grite” en algunos casos). Para ello, la importancia de la respiración es vital, ya que es lo primero que se hace cuando se nace y lo último, al fallecer.
Es necesario tener conciencia de que al respirar, se exhala y se inhala vida. El cuerpo debe llenarse de aire, sólo así se relajará y se facilitará la intuición.

USTED TAMBIEN PUEDE HACERLO
Escoja un momento para usted y disfrute de este ejercicio.
Tiene que haber mucha tranquilidad. Por eso, apague el celular, la computadora y no deje que nada lo interrumpa.
La idea es que grabe las indicaciones que aparecen a continuación para conservar toda la atención y concentración durante el ejercicio y, luego, se escuche. Si no puede grabarse, relea las preguntas en voz alta más de una vez. A continuación, siga las consignas de los enunciados:

1) El área de mi cuerpo que me suele doler o molestar es…

2) Cierre sus ojos y tome tres inhalaciones profundas. Sienta cómo el aire entra y sale de su cuerpo. Relájese.

3) Ahora deje que las imágenes aparezcan en su imaginación. Obsérvelas sin interpretarlas. Si no surgen imágenes, conéctese con aquellas sensaciones que surjan.

4) Cuando sienta que está centrado, use su imaginación para conectarse con el área de su cuerpo elegida para trabajar. A medida que se va conectando…

5) Si tuviera que representar su dolor ¿con qué imagen lo haría?

6) Si tuviera que representar el alivio para ese dolor ¿con qué imagen lo haría? (Tómese más tiempo para esta parte).

7) Cuando se sienta listo para regresar al aquí y ahora, despídase de esa imagen y agradezca a su cuerpo por este ejercicio, abra sus ojos lentamente y estírese.

8 ) Por último, escriba e integre todo, ¿qué le dice sobre el dolor y el alivio que experimentó? No hay respuesta buena ni mala, sólo su respuesta.

F: revistabuenasalud.cl

Nuevas amistades: Por qué es importante encontrar nuevos amigos


La amistad es un vínculo singular que enriquece y alimenta el espíritu. Por eso, para muchos generar nuevas amistades es algo involuntario. En consecuencia, surge el interrogante: la amistad ¿es un vinculo que siempre se da en forma espontánea, o debemos proponernos generar nuevos amigos?

Los Psicoanalistas pensamos a la amistad como una forma de lazo social, de amor. En este vínculo confluyen los sentimientos más nobles y lo esperable es que prevalezca la contención, el respeto y la alegría del encuentro. Pero también existen los sentimientos hostiles, como la envidia, el resentimiento, los celos y la rivalidad. Desde nuestras primeras experiencias de vida, necesitamos de otros que nos cuiden y brinden amor para constituirnos como sujetos. Al principio, serán los padres quienes se ocupen de esto. Posteriormente, en el contacto con otros niños, se irán desarrollando las primeras amistades.

Amistades por todos lados

En cualquier etapa de la vida, la amistad esta ahí, esperando ser descubierta: podrá ser quien conocimos casualmente, un compañero de trabajo, de estudio o un vecino con quien nos cruzamos en el ascensor.

Personas de vínculos difíciles

A algunos les resulta más difícil acercarse a ese desconocido, crear un diálogo para empezar a conocerlo y comprobar si existe esa afinidad especial que hace que lo puedan nombrar como amigo. ¿Cómo superar esto? Se trata de vencer las barreras internas, proponiéndose confiar y pensando que en cada uno de nosotros hay una riqueza por descubrir. Esto es posible tolerando las diferencias que necesariamente tenemos con los otros: hay que permitirse elegir y ser elegidos como amigos.

Un millón de amigos

Otras personas están más predispuestas a conocer gente nueva. Con muchos de ellos pueden generar un lazo de amistad pero también les puede resultar difícil compatibilizar los diferentes grupos y poder darle a cada amigo el tiempo y espacio que necesita.

Cada persona un mundo

En definitiva, que este lazo se dé espontáneamente o no dependerá de la historia y personalidad de cada uno. Pero lo fundamental es tener la cantidad de amigos que a cada uno le permita profundizar y avanzar en esta relación. Darse el tiempo para compartir con aquellos que en cada momento nos ayudan a ser mejores personas en la vida.

Nuevas tecnologías: lugares para conocer y conservar amigos

En estos días, muchos jóvenes pertenecen a redes sociales virtuales que permiten conocer gente y tener un cúmulo ilimitado de amigos. Para algunos, no tan jóvenes y con poco tiempo libre, el contacto virtual es tal vez la única manera posible de sostener la amistad. Esa podrá ser una de la formas aunque otros prefieran los encuentros reales que generan un mayor acercamiento a sus semejantes.

Lic. Natalia Laura Alonso. Psicoanalista. Red asistencial” Nuevos Caminos”

El Fracaso en la Pareja


Cuando una relación de pareja fracasa, genera culpa y baja autoestima, sin importar quién sea el que tiene la mayor responsabilidad de los problemas.

Un rompimiento no es un motivo que justifique sentirse desvalorizados, porque ambos siguen siendo quienes son y podrán seguir adelante solos, con la experiencia que brinda el dolor y la frustración.

El fracaso en la pareja se relaciona con la forma de elegir pareja, estableciendo vínculos amorosos con personas que habitualmente las atraen por su manera de ser pero que más adelante rechazarán porque esa misma característica será la que no podrán tolerar.

Es difícil que una pareja se establezca con bases racionales, porque en general la gente primero se emociona y luego piensa, no quiere darse cuenta si son compatibles, confiables, si tienen objetivos comunes; no desea saber si realmente son personas sin compromisos, ni tampoco le interesa demasiado conocer un poco su historia.

La mayoría se maneja con impulsos y decide formar pareja movida por sus emociones y no con la razón, porque es muy agradable enamorarse e idealizar al otro. Pero luego, cuando la realidad se impone y se despeja el cúmulo de sensaciones, comienza a ver claro, las cosas cambian, el otro no resulta ser como creía, es diferente, se da cuenta que es egoísta, que puede ser indiferente y hasta cruel y ya no está tan segura de que sea la persona con quien quiere estar para siempre.

Esa mayoría siente entonces una gran frustración y proyecta en el otro las culpas, sin darse cuenta que los demás son exactamente como eran al principio y como le permitió que sea.

Cuando una persona se enamora no puede decir que no a nada y está dispuesta a hacer concesiones de todo tipo con tal de no provocar una discusión o una pelea.

Si está demasiado involucrada, el miedo a perder al otro será más fuerte que su propia autoestima y se dejará manejar sin siquiera darse cuenta.

Pero con el tiempo, lo que antes no le molestaba, la comienza a perturbar, la incomoda, la hace desconfiar hasta el punto de pensar que sería mejor quedarse sola.

La experiencia de rompimiento es un aprendizaje doloroso que sirve para que la próxima vez sean más cautelosos; porque un corazón roto es un acontecimiento que hay que capitalizar para evitar que se siga rompiendo hasta destruirlo del todo y luego no ser capaces de atreverse a amar a otro.

No existe nadie más importante que uno mismo, porque para amar primero hay que aprender a quererse uno; y si además se conocen mejor, podrán valorar las virtudes de los demás y comprender mejor los defectos, ya que no existe nadie libre de ellos.

Saber por qué desean estar en pareja es la clave, porque hay muchos motivos para buscar una relación y alguno de ellos están lejos de ser razonables; como por ejemplo para no estar solos, para que les hagan compañía para salir o para tener con quien hablar; motivos insuficientes y egoístas para comprometer a otro en una relación.

Cuando se aferran a alguien a pesar de todo es mayor el sufrimiento que el bienestar que les proporciona, porque tolerar el maltrato, sentirse usados, no queridos y no respetados es peor que estar solos. Porque cambiar al otro es una utopía, ya que poca gente cambia del todo, algunos apenas mejoran cuando pueden reconocer que ni siquiera se agradan a ellos mismos, porque nadie cambia para agradar a los demás.

El tiempo cura todo y siempre se puede empezar de nuevo con mejores perspectivas si se ha aprendido algo en el camino.

Estar bien en pareja es posible y no es lo mismo que necesitarlo demasiado, porque lo mejor será siempre que necesiten a alguien porque lo aman y no que lo amen porque lo necesitan.

Psicología Transpersonal y Educación


La educación actual, desde el punto de vista de la Psicología Transpersonal, es limitada, dado el avance en la aplicación de técnicas transpersonales en el campo de la vida cotidiana.

Hasta ahora, la educación se basa en la utilización de la capacidad racional del hemisferio cerebral izquierdo, que permite prestar atención, razonar y hacer cálculos, con un predominio de las frecuencias beta, en el orden de frecuencias ondulatorias cerebrales de 15 o más por segundo, que tiene la conciencia ordinaria.

Sin embargo, pueden existir capacidades superiores en base a otras frecuencias ondulatorias cerebrales menores, por ejemplo: alfa (de 8 a 14 por segundo); theta (de 5 a 7 por segundo) y delta (de 0 a 4 por segundo); y formas de aprendizajes más eficaces en estos estados de conciencia no ordinarios y es probable que tanto el control del sistema nervioso autónomo como el arte, se puedan desarrollar mejor. (Green y Green, 1973).

En cuanto el control del soñar, el poder de la curación psíquica (LeShan, 1975) y la posibilidad de experimentar fenómenos paranormales (Ullman, Krippner y Vaughan, 1974), parecen ser posibles en estados de conciencia relajados y orientados desde el interior de los sujetos (Honorton, 1976; Morris, 1976).

La bioreetroalimentación, que plantea el cuestionamiento sobre la relación mente cuerpo (Green y Green, 1977), posibilita el aprendizaje del control de los procesos corporales.

El sistema nervioso autónomo controla actividades como el ritmo cardíaco, la presión arterial, la digestión y las glándulas, hasta ahora no voluntario, pero con la posibilidad de revertir esta condición y tornarse conscientemente controlado; o sea que cada vez más los seres humanos serán capaces de ser dueños de si mismos.

Las técnicas de meditación y de concentración permiten mejorar las relaciones interpersonales y estar mejor con uno mismo (Driscoll, 1972; Rubottom, 1972).

Las experiencias místicas son un campo de infinitas posibilidades que contrariamente a lo que se supone no nos alejan del mundo sino que nos brindan una mejor comprensión de la existencia, incrementan la responsabilidad social, enriquece las experiencias ordinarias y las hacen más placenteras.

Las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte regresan a la vida con mayor calma, pueden renunciar con más facilidad al ego, tienen menos miedo a la muerte, se conocen más a si mismos y pueden desenvolverse mejor que antes en su vida cotidiana (Noyes, 1972; Kubler-Ross, 1975) y Moody (1975).

Las experiencias místicas producidas por medio de sustancias psicodélicas, administradas por terapeutas debidamente entrenados, han mejorado casos de alcoholismo (Abramson, 1967); de cáncer (Richards y otros, 1972); de adicciones (Savage y otros, 1972); de autismo (Mogar y Aldrich, 1969) y han ayudado a solucionar problemas en forma creativa (Harman y otros, 1972).

Estas experiencias pueden beneficiar el estado ordinario de una persona y son terapéuticas en los casos en que se pueden integrar a la vida y a la estructura psíquica personal; además representan un deseo humano natural y básicamente sano de trascendencia (Maslow), similar al impulso sexual (Weil, 1972); y es responsabilidad de psicólogos y terapeutas favorecer su desarrollo.

Lesh (1970) descubrió que la meditación zen aumenta la empatía de los instructores entrenados, que logran a la vez su autorrealización y la posibilidad de vivir experiencias telepáticas.

Roberts (1976) cree que se pueden reorganizar los planes educacionales basándose en una cosmovisión transpersonal del mundo; y Masters y Houston en “Mind games” (1973) proponen ejercicios que pueden ser útiles para el entrenamiento docente.

La ilusión del futuro


Muchos se aferran a la ilusión del futuro sin saber que sólo lo que hacen hoy construirá ese futuro y no lo que planeen hacer en él.
Son los que dejan para más adelante todo lo que les gusta y mientras tanto siguen sujetos a sus obligaciones sin darse un tiempo para si mismos.

Es cierto que un buen trabajo es el que permite vivir el presente y a veces puede asegurar económicamente el futuro, pero ¿cuántas cosas postergan y dejan definitivamente atrás en el camino?

Son todos esos pequeños o grandes placeres que puede brindar la vida o que desean, que requieren reservar un tiempo para ellos mismos y permitirse la libertad de elegir vivir con entusiasmo.

Si no se toman esos momentos hoy, tampoco lo harán mañana, ni el año que viene ni nunca. Porque estar alienado en un trabajo y transformarlo en una ocupación de tiempo completo es no saber ponerse límites.

Cuando se vive solamente para ganar dinero, se pierde el entusiasmo por otras cosas y algunos sólo se dan cuenta cuando lo tienen todo y aún se siguen sintiendo insatisfechos.

Ciertas necesidades no se pueden postergar demasiado, porque lo que nos urge hacer ahora, más adelante tal vez no podamos o no nos interese hacerlo, como tener un hijo, por ejemplo, o hacer un deporte, o cambiar de empleo o de casa, o hacer una carrera universitaria o terminar el secundario.

Todos los días somos diferentes, porque vamos cambiando no sólo de fisonomía sino también de forma de pensar y de gustos y podemos querer otras cosas; y todo lo que no nos atrevimos a hacer en su momento ya no va a ser posible hacerlo más adelante ni tampoco será necesario.

Creo que siempre será mejor atreverse a hacer algo que queremos ahora, aunque parezca audaz, que vivir lamentándose por no haberlo hecho.

La gente que es valiente lo intenta todo y no le importa tanto si fracasa, porque mientras tanto se divierte haciendo lo que le gusta, que no tiene por qué gustarles a todos ni tampoco convertirse en un éxito.

Lo único que hace sentir bien a la gente es vivir con entusiasmo, porque someterse demasiado a la rutina sin tomarse un tiempo para si misma hace que la vida pierda significado.

A veces, la realidad parece acomodarse y les brinda a algunas personas la oportunidad que necesitan para realizarse.

La película “Ama de Casa, 49 años”, una historia verdadera, es un buen ejemplo. El caso de una mujer ama de casa de 49 años, que se salvó de sí misma gracias a la segunda guerra mundial.

Casada con un hombre de esa época, indiferente y egoísta, su propio carácter la llevó a vivir sometida a él durante muchos años, sufriendo sucesivos procesos de depresión por no poder atreverse a ser independiente; hasta que felizmente para ella Inglaterra ingresó en la contienda.

Las crisis obligan a las personas a cambiar, porque no pueden evitarlo ya que el cambio se impone imperiosamente desde afuera y es difícil seguir siendo igual.

Una guerra hace que todos quieran ayudar y que aparezcan necesidades que antes no existían que ponen a prueba la capacidad para responder; y la protagonista de esta película responde, a pesar de la perplejidad de su marido que la considera poco más que una cosa de su hogar.

Ella misma se sorprende de su capacidad, lo que hace que se afirme más y se atreva a realizar otros cambios necesarios para revertir la chatura de su vida.

Somos seres enteros que no necesitamos que nos empujen para actuar, ni que tampoco que nos den permiso para Ser. No necesitamos sentirnos comprendidos y menos por alguien cercano que se ha acomodado a una actitud de servicio a la que no está dispuesto a renunciar.

Sin embargo igual se puede avanzar sin dejar a nadie en el camino, cuando el deseo de ser uno mismo es genuino y no tiene otros objetivos escondidos.

Porque el que necesita apoyo para cumplir sus propias metas, puede que no esté seguro de sus convicciones y corre el riesgo de abandonarlas cuando ese apoyo le falte.

No sé lo que quiero


Algunos pacientes inician una terapia porque se sienten angustiados, deprimidos, y sin ganas de vivir; a pesar de sus nutridas agendas y ocupaciones. Tienen la sensación de que sus vidas no tienen ningún sentido y necesitan ayuda para seguir viviendo.

La vida en si misma tiene un propósito, que es evolucionar y crecer; y el ser humano que también forma parte de la naturaleza, tiene el mismo propósito; o sea evolucionar y crecer como personas únicas y distintas.

Aquellos que lo han conseguido todo en esta vida lo último que piensan es que ya han terminado, por el contrario ponen todo su empeño en organizar algo nuevo, crear otra empresa, desarrollar un invento; y jamás se quedarán sentados esperando cobrar los dividendos.

La vida siempre es nueva y fresca y tiene mucho que ofrecer a los que saben lo que quieren y conocen lo que buscan.

El hacer no es el Ser, pero somos nuestros proyectos, lo que hacemos de nosotros mismos, lo que intentamos, nuestra forma de ser y el hecho de atrevernos a obedecer nuestro impulso de ser quienes somos.

Si se quedan bloqueados por el pasado, recriminándose por todo lo que no hicieron, arrepentidos de no haber aprovechado las oportunidades y amargados por la mala suerte, sus vidas retroceden y esa pesada carga les impide avanzar.

Los pacientes que tienen este problema no están conformes con ellos mismos, se desprecian y en lugar de intentar conocerse más en profundidad para descubrir las personas valiosas que son, desean ser como los demás y viven frustrados.

Cada persona es única y también lo es su propósito en la vida; y si desea que su vida tenga sentido tendrá que descubrirlo.

Siempre estamos a tiempo para empezar a vivir de una manera diferente porque la vida es hoy, sin importar lo que ha sido.

Ahora es el momento de empezar de nuevo, de sacar la energía acumulada adentro, que es lo que enferma y ponerla afuera, conectada a nuevos intereses y relaciones; dejando atrás el pasado para descubrirse.

Seguramente hay algo que siempre quisieron hacer y que nunca intentaron, por miedo o por falta de entusiasmo. No pueden esperar que vengan los demás a llenar los huecos vacíos, ni necesitar bastones ocasionales cada vez que se sientan decaídos, porque si transitan su propia senda se sentirán muy bien con ustedes mismos, libres de las cargas del pasado porque están focalizados en lo que realmente quieren.

Los que se encuentra encerrados en un círculo vicioso y no se atreven a salir de él, porque no saben decir que no, porque tienen miedo que los dejen de querer, que cambie su imagen, que los dejen solos; pierden las ganas de vivir. Es que han llegado a una bisagra de sus vidas que los obliga a hacer un giro y decir basta.

Esa angustia existencial es la que les da la fortaleza para enfrentar el cambio y evitar ser un muerto en vida.

Su estado depresivo les está advirtiendo que tienen que cambiar sus vidas, que tienen que ser capaces de cerrar capítulos y de dejarlos atrás; y empezar de nuevo, sabiendo bien qué es lo que quieren.

Pero la mayoría no tiene la menor idea de lo que quiere y anda por la vida a los tumbos sin ninguna motivación o meta; y la única manera de cambiar esa actitud es cambiar de perspectiva, ordenar la mente, fijar prioridades, atreverse a ser diferente renunciando a la imagen y poder conectarse consigo mismo, proceso necesario para expandir el horizonte, encontrarse a si mismo y terminar con la depresión y la angustia.

Psicología de la Sabiduría


Se puede ser sabio y vivir en este mundo, porque el que quiere cambiar tiene que aspirar a lo mejor.

Los sabios piensan diferente y aunque pueden prescindir de casi todo se sienten felices y plenos.

Un sabio sabe que no sabe, aprende de su pasado y puede dejarlo atrás y se entrega a lo nuevo con asombro. Respeta a los demás como son y al mundo como es, se basta a si mismo y ayuda a los otros a hacer lo mismo.

No se deja seducir por las ilusiones porque se da cuenta cómo funciona la realidad y sienten que no se está perdiendo nada.

Tiene conciencia que todo lo que haga tendrá su consecuencia y prefiere no reaccionar porque sabe que mejor que la reacción es la reflexión y que todas las experiencias son para aprender.

El sabio confía en si mismo, sabe lo que quiere y dirige su energía en esa dirección alineado al mundo y disfrutando del proceso sin comprometerse con los resultados.

Un sabio ve al universo como una totalidad indivisible y no le ve sentido a lo que pretende estar separado.

Considera al otro como parte de si mismo y desea que sea feliz como él; y es pacífico porque sabe que la violencia engendra más violencia y no resuelve ningún problema.

Un sabio es creativo porque sabe que lo nuevo, si es genuino será superior a lo anterior, simplemente por una cuestión de evolución.

No adopta ninguna religión en particular pero cree en todas en general, porque sabe que Dios es lo único real.

Un sabio no se vende, no acepta sobornos ni especula, sin embargo obtiene lo que quiere.

Como se siente seguro de si mismo no conoce los celos, el odio ni la envidia y trata a todos por igual sin discriminar.

Un sabio es amado y respetado por su sabiduría y todos quieren aprender de él; es poderoso porque es dueño de si mismo y aunque su humildad no tiene límites no existe nada ni nadie que lo domine.

Un sabio se concentra en lo que hace con tanta atención, que puede penetrar en la eternidad, porque pierde la noción del tiempo y del espacio cuando está plenamente identificado con su tarea y consustanciado con lo que crea.

No comete errores ni teme al fracaso porque el mundo y él son uno y lo que piensan los demás no le preocupa. Tampoco tiene dudas porque sabe escuchar la voz de su conciencia y confía en ella.

Cada persona tiene un sabio en su interior que permanece sofocado por una cadena de pensamientos intrascendentes a la espera de que hagan silencio para permitirle manifestarse, rescatar el momento presente y descubrir lo verdadero.

Los ancianos han aprendido a vivir, están libres de anhelos y pueden ser felices sólo con el esencial; saborean cada minuto como si fuera el último y se alegran hasta de respirar.

El conocimiento no es sabiduría, porque la ciencia sin conciencia es limitada y divide al mundo en fragmentos.

A lo largo de la historia muchos científicos fueron hombres pero sin duda las verdaderas sabias siempre han sido las mujeres.

Las endorfinas y el estado de ánimo-


Las endorfinas pertenecen a un grupo de proteínas que se producen en el cerebro a nivel de la glándula hipófisis, que tienen características similares a las drogas opiáceas, con propiedades analgésicas y placenteras.

Son liberadas y distribuidas a través de todo el sistema nervioso central para mantener el equilibrio, en respuesta al dolor o al esfuerzo sostenido, y también participan en el control del apetito, en la liberación de hormonas sexuales desde la hipófisis y en el colapso circulatorio que se produce cuando el sistema circulatorio no puede llevar sangre a los distintos órganos para su normal funcionamiento, debido a hemorragias, quemaduras, traumatismos, deshidratación, infecciones, etc.

Las endorfinas, que están conectadas con los centros del placer del cerebro, parecen poder activarse con acupuntura y tienen importancia terapéutica en el tratamiento de las adicciones y los dolores crónicos.

Podemos crear situaciones para favorecer la producción de endorfinas y mejorar nuestra salud, nuestro estado de ánimo y nuestra sensación de bienestar, porque es un poderoso estimulante natural que produce el cuerpo que no tiene contraindicaciones.

Cuando estamos realizando alguna tarea grata, la producción de endorfina aumenta en la misma medida en que se incrementa nuestro nivel de satisfacción.

El ejercicio físico, las demostraciones de afecto, los masajes, las caricias, la risa, el contacto con la naturaleza, la relajación, la visualización, la música, el baile, nos pueden hacer vivir momentos de felicidad plena y esa sensación es la que favorece la producción máxima de endorfinas.

Las endorfinas también intervienen en el fortalecimiento del sistema inmunitario; es por eso que las personas felices difícilmente se enferman.

La acción de las endorfinas dura poco tiempo, porque las eliminan del organismo determinadas enzimas, como parte de la función que mantiene el equilibrio del cuerpo.

Cada vez más la neurociencia descubre nuevos elementos que participan en nuestras reacciones y hasta en nuestras características de personalidad, que más de lo que creemos puede estar condicionada por estos químicos.

Los positivo es que podemos generar la producción de endorfinas a voluntad, practicando deportes, relacionándonos afectivamente, trabajando en lo que nos gusta, teniendo sentido del humor y la risa fácil, haciendo yoga, tai chi y cualquier disciplina que nos libere del estrés y que nos resulte placentera; no necesariamente mucho tiempo, porque moverse, reírse, o bailar apenas unos pocos minutos puede ser suficiente para modificar nuestro estado de ánimo.

Está demostrado que reírse diez minutos calma los dolores crónicos. Norman Cousins, que escribió el libro “Anatomía de una enfermedad”, sufría de una dolencia que le provocaba severos dolores. Con la terapia de la risa consiguió disminuir esos terribles dolores y hasta eliminarlos totalmente para poder conciliar el sueño.

La risa reduce la producción de varias hormonas relacionadas con el estrés, por eso es importante incorporarla en la vida cotidiana, principalmente en los trabajos que sean generadores de tensión; y tratando de evitar situaciones y personas negativas.

Todas las cosas tienen un lado cómico, porque hasta en los velatorios se cuentan chistes y continuamente somos testigos de cosas absurdas y contradictorias que se prestan para verlas con humor.

El estrés es el peor enemigo de la salud, porque disminuye las defensas, malogra el estado de ánimo, afecta las relaciones y altera la función de todos los órganos.

Atención y Conciencia es Salud


Hipócrates decía que dentro de nosotros hay un poder curativo natural que es la mayor fuerza que existe para curarse.

Todo lo que atrae nuestra atención crece, de manera que si prestamos atención a situaciones o emociones negativas, éstas ocuparán más lugar en nuestra conciencia.

Estos fragmentos de negatividad que se van acumulando en la conciencia son los que nos enferman y los que producen estados de ansiedad y depresión que parecen no tener ningún motivo.

Esta inquietud interior nos hace sentir desamparados y no nos permite utilizar las energías en forma más adecuada.

Sólo cuando la atención logra enfocarse en algo que tenga significado para nosotros, es cuando favorecemos la creación de salud.

Son los objetivos personales los que motivan a las personas a vivir, tener una familia, ejercer con vocación una profesión o tener proyectos. Esa es la manera de vivir que el cuerpo necesita para responder con vitalidad; y si cambiamos los contenidos negativos de nuestra conciencia volvemos a recuperar la energía perdida.

Es común que la gente que tiene proyectos, cualquiera que sean, se levante a la mañana con ánimo, dispuesta a llevarlos a cabo; en cambio, personas que se empeñan en sentir que han fracasado, o que han perdido a un ser querido, o que están a punto de jubilarse y que han estado siempre aferrados a su trabajo, se enfermen o caigan en una depresión.

Una meta a largo plazo, como una misma ocupación toda la vida, puede poner a una persona en una situación muy vulnerable, porque su conciencia es estrecha y parece no tener lugar para otra cosa. Sin embargo, la vida es como un río caudaloso y muy ancho y el estado óptimo de atención es mucho más grande que cualquier objetivo único.

Estos estados de atención plena, abiertos a todas las posibilidades, no son afectados por ninguna circunstancia ni los agitan las crisis, porque crean serenidad y tranquilidad interna.

Cuando prestamos atención tanto al descanso reparador como a la actividad, la conciencia se equilibra y permanece íntegra y vital.

Las personas que gozan de este equilibrio tienen un aspecto diferente, son comprensivas y profundamente tranquilas y poniendo su atención sobre alguien logran relajarlo, porque irradian una calma cercana a la sabiduría.

Esto es lo que se necesita para crear salud y se denomina conciencia de si mismo.

El que haya logrado en alguna oportunidad ese estado, aunque sea por breve tiempo, o que haya experimentado la cercanía de alguien que lo haya experimentado, sabe que es algo que no se puede comparar con nada ni tiene precio.

Todos los valores mundanos, como el dinero o el físico, dejan de tener importancia, porque el autoconocimiento sólo da lugar a cosas positivas sin ningún esfuerzo, sin luchar, sólo dejando que la vida las haga posibles.

Otra forma de prestar atención a nuestros pensamientos negativos es tratando de resistirnos en oponernos a ellos, porque es inútil pelear con ellos.

Krishnamurti nos dice que el hecho de ser conscientes de nuestra torpeza nos libera de ella, porque nos obliga a prestar atención, a estar alerta y dejar de ser torpes; en cambio si uno se resiste, cada día será peor.

Ser inteligente no es ser erudito, ni astuto ni muy listo, sólo se es inteligente cuando se ven las cosas como son sin crear conflictos al percibirlos (me gusta no me gusta, lo acepto no lo acepto).

La atención más poderosa es la pura e inocente, esta atención permite que la vida fluya y crea salud.

Estamos a acostumbrados a funcionar mecánicamente, atados a planes fijos y nuestra verdadera inteligencia no puede operar.

Esta forma de vivir nos hace estar desatentos y nuestra verdadera naturaleza no nos puede ayudar.

Una atención tranquila no puede coexistir con emociones negativas, como la ira, el miedo, la preocupación, la ambición, la culpa, la ansiedad, la intolerancia o la depresión.

Es inútil enfrentar y pelear contra la negatividad, sólo hay que dejar de prestarle atención y desaparecerá como por encanto.

Fuente:”Cómo crear salud”, Deepak Chopra.

Coincidencias o milagros


Si prestamos atención al momento presente, si nos liberamos de las preocupaciones, de la ansiedad y de los miedos; si nos dejamos llevar, y no nos aferramos a planes rígidos, porque finalmente nos convencemos que somos parte de la naturaleza y la dejamos actuar, nos comienzan a suceder cosas extraordinarias que habitualmente llamamos coincidencias.

Una coincidencia es la ocurrencia de hechos significativos altamente improbables, que solemos atribuir al azar. Por ejemplo, tenemos la intención de tomar un ómnibus y lo vemos llegar; salimos a la calle y para de llover; nos llaman por teléfono y es la persona en que estábamos pensando; nos encontramos en la calle a quien estábamos buscando; leemos en el periódico la información que necesitábamos; conseguimos el trabajo que queríamos; recibimos ingresos inesperados para cumplir un proyecto; nuestro auto deja de funcionar frente a un taller mecánico; ante una situación de peligro logramos hacer lo correcto.

En forma inexplicable, lo imposible parece surgir espontáneamente para nuestro bien y nuestra comodidad, haciendo que hasta nuestra más mínima intención se cumpla.

Antiguamente estos fenómenos milagrosos se atribuían a profetas y a santos, pero ahora es un poder que también podríamos lograr cada uno de nosotros.

Todos estos acontecimientos desafían las leyes inquebrantables de la física tradicional de Newton, pero también a nivel del microcosmos, las leyes de la física no funcionan.

Si no hay un observador con la intención de medir la velocidad de las partículas, éstas sólo existen como posibilidad virtual; o sea que pueden ser partículas cuando son observadas.

La ciencia tradicional tiene una visión del mundo realista, al considerar que el mundo es como lo vemos y se puede conocer cómo es en si mismo, independientemente del observador.

Sin embargo, en un viaje interplanetario a una velocidad cercana a la de la luz, el tiempo transcurre más despacio, pero para el observador que va en la nave su tiempo será el que lleva el reloj que usaba en la Tierra.

El astronauta envejecerá a su debido tiempo cronológico según su reloj, pero cuando vuelva a la Tierra habrán pasado miles de años para el resto de los habitantes del planeta.

La mecánica cuántica revela que la realidad depende del observador.

Toda teoría científica es válida dentro de su propio contexto y puede ser útil para prevenir acontecimientos, pero no puede explicar cómo es ni si existe una realidad en si misma independiente de nosotros.

Desde la antigüedad existieron profetas que podían hacer milagros y aún hoy en día existen fenómenos que la ciencia no puede explicar, como el poder de la bilocación (estar en dos lados al mismo tiempo), fenómeno que ha sido confirmado por testigos confiables; y como el poder de la telepatía, la clarividencia, etc.

Existen en la naturaleza poderes que aún no conocemos pero que podemos aprovechar para nuestro propio beneficio, que no dependen de la fe, sino de nuestro pensamiento.

No se trata de voluntarismo, sino de atención e intención, porque esos son los elementos necesarios para crear realidades y materializar posibilidades.

Dejemos entonces de preocuparnos o tener miedo, porque de nosotros depende crear el mundo que queremos.

Los que pongan su atención y su intención en el Apocalipsis, los enfrentamientos y las guerras tendrán todo eso; y los que confían y ponen su atención e intención en todo lo que desean también lo tendrán, porque cada persona es un universo y crea y vive en su propio mundo.

Las personas preocupadas, temerosas y ansiosas entorpecen de algún modo la materialización de sus deseos y crean las realidades que más temen.

La Resistencia al Psicoanálisis


Cuando empecé la carrera de Psicología, sin tener la más mínima idea sobre su contenido, en Argentina estaba de moda la teoría de Sigmund Freud; y todas las demás teorías eran como simples satélites del Psicoanálisis.

Todo se refería a ese encuadre teórico ya sea a favor o en contra.

Particularmente el psicoanálisis a simple vista no me parecía práctico como terapia ya que exige un largo tratamiento, que la mayoría de las veces se hace interminable. Además, esa característica hace que sea un recurso terapéutico destinado a una “elite” y de hecho su inusitada fama en algunos círculos al principio se debió a que destacadas personalidades del ambiente artístico e intelectual se sometían a ese tratamiento.

Sin embargo, con el paso del tiempo y luego de mi experiencia como psicoterapeuta, aprendí que para conseguir resultados duraderos, no se puede eludir el pasado de los pacientes que han quedado con alguna fijación a etapas tempranas del desarrollo y que la sexualidad todavía en el siglo XXI sigue siendo el principal motivo de conflicto en los seres humanos.

Así como todo cambio significativo es rechazado en toda sociedad debido al esfuerzo que requiere adaptarse, salvo excepciones, así el psicoanálisis tuvo que sufrir resistencias, pero es indudable que se trata de uno de los más importantes aportes para la Psicología.

La ciencia se renueva constantemente porque cada respuesta científica crea nuevos interrogantes, de modo que los científicos están obligados a buscar nuevos descubrimientos.

La teoría psicoanalítica no fue un invento de Freud, sino que él tuvo la suficiente lucidez y memoria como para crear una teoría coherente relacionando un vasto conocimiento teórico.

Basado en la doctrina del conocido neuropatólogo Charcot sobre la histeria, y en las experiencias a partir del empleo de la hipnosis, Freud trascendió su objetivo original, que era conocer el origen de los síntomas neuróticos.

Después de una década de indiferencia absoluta, de pronto el psicoanálisis se convirtió en centro de interés para algunos y también de la más encarnizada reprobación para otros; aunque se puede decir que aunque en menor medida su teoría aún tiene enemigos.

Sin embargo, el movimiento psicoanalítico aún perdura a pesar de sus detractores que se empeñan en desprestigiarlo y ha tenido a lo largo de la historia de la psicología destacados seguidores.

Freud pensaba que con el tiempo se llegaría a descubrir una base orgánica en el origen de las neurosis, pero en aquella época, a principios del siglo pasado, los conocimientos sobre el comportamiento patológico humano sólo se podían basar en supuestos y fundamentarse mediante la cita de historias clínicas.

El estudio de la histeria mostró la relación entre los síntomas somáticos y los procesos psíquicos del pasado, ya que en estado de hipnosis se podían provocar en forma experimental en el paciente los mismos síntomas somáticos de la histeria.

La teoría del inconsciente de Freud, no fue bien recibida por la generación de médicos de esa época que tenían una formación organicista, de manera que lo enfrentaron con decisión, con el recurso de que un estado psicológico difícilmente puede llegar a ser comprobado científicamente.

La propuesta de Sigmund Freud fue considerada pura fantasía que pertenecía más al campo de la mística que a la ciencia, la práctica de la hipnosis como supercherías sin fundamento y los síntomas histéricos pura simulación.

Freud consideraba que las fuertes resistencias contra el psicoanálisis no eran de índole intelectual sino que eran de origen afectivo; y esto era lo que explicaba el apasionamiento y la falta de lógica de las críticas.

Freud pensaba que la sociedad se conducía frente al psicoanálisis igual que el individuo neurótico que se somete a un tratamiento; porque esta teoría comete la afrenta de herir fuertes sentimientos de la humanidad al darle el principal papel al inconsciente y al minimizar el valor del yo consciente.

Por otro lado, no es fácil evaluar una teoría tan compleja si no se conoce con la debida profundidad, ya que es preciso aprenderla para poder formular un juicio.

Freud consideró que su condición de judío pudo también haber contribuido al rechazo de su teoría.

Fuente: Obras Completas de Sigmund Freud, Libro III, “Las Resistencias contra el Psiconálisis”, página 2801.

El Cambio de Percepción


Los seres humanos tenemos que atravesar por muchos momentos difíciles y podemos llegar a creer a veces que hemos agotado todos los recursos para enfrentarlos.

Sin embargo, nuestro potencial para tolerar situaciones que parecen superar nuestra capacidad, es ilimitado. Si no fuera así, las guerras hubieran extinguido a la humanidad si el hombre no hubiera sido capaz de sobrellevar la pérdida de sus seres queridos.

Es el espíritu el que nos mantiene erguidos frente a la adversidad, porque cuando nos alcanza la tragedia, nos da la posibilidad de percibir la vida desde otro enfoque y comenzar de nuevo.

Los acontecimientos que nos suceden, son situaciones que también, más tarde o más temprano, pueden ocurrirle a otros, porque la ley de la vida es que en este mundo nada es eterno y todo alguna vez termina.

Frente a los hechos que nos conmueven hasta lo más hondo tenemos dos alternativas: abandonarnos al sufrimiento y a la desesperación o cambiar de perspectiva, utilizando la razón para aceptar lo que no se puede cambiar, aprender de la experiencia y comenzar a ver las cosas de otro modo.

Son las experiencias las que nos enseñan que hay una causa para todo, que muchas veces no llegamos a comprender pero que otras veces nos empeñamos en no darnos cuenta que también todas nuestras acciones tienen una consecuencia.

Si miramos la realidad con otros ojos, la vida empieza a cobrar significado y a mostrarnos el otro lado de las cosas.

Afrontar la realidad es importante, pero también lo es recuperar la inocencia para poder ver lo simple que es la vida cuando aceptamos las cosas como son.

Todos tenemos una gran fortaleza oculta y la posibilidad de ver lo que es esencial en la vida, y el sabio que duerme en nuestro interior desea despertar para ayudarnos a hacer lo que es mejor para cada uno de nosotros.

Si no existieran esos momentos cruciales en nuestras vidas, nunca cambiaríamos y seguiríamos cometiendo los mismos errores, tropezando con la misma piedra y enfrentándonos con las consecuencias de nuestros propios actos.

Un cambio de perspectiva nos abre nuevos horizontes, nos obliga a tomar decisiones y a liberarnos del hábito de postergar objetivos y proyectos.

La postergación de las iniciativas genera gran tensión psíquica, porque no somos capaces de dar el primer paso para cumplir con esos propósitos.

Solamente la acción nos libera, porque rompe la inercia y nos permite salir de nuestra habitual actitud derrotista.

Cada golpe en la vida puede ser el empujón que necesitamos para despegar sin miedo a los riesgos ni al fracaso; porque cuando ya no tenemos más nada que perder y hemos llegado al fondo, no tenemos más excusas y sólo nos queda volver a elevarnos.

Sólo desde lo alto se ve mejor el horizonte y se puede tomar conciencia de que uno, si quiere, es capaz de hacer las cosas bien, que se puede confiar en uno mismo y en los demás, que se puede acceder a lo que uno desea si tenemos verdadera convicción, encontrar la estabilidad en una relación más profunda y duradera, salir con calma y fortalecido de los conflictos, aprender a pedir ayuda y a aprovechar cada momento como si fuera el último.

Cuando una puerta se cierra otra se abre, porque el devenir no es sólo lo incierto, es un mar de posibilidades si tenemos en cuenta la importancia de ser tolerantes y flexibles y si recuperamos nuestros valores.

El Buen Trato


El buen trato nos ayuda a sentirnos bien, porque cuando tratamos bien a los demás somos tratados de la misma forma.

Cuando recibimos un buen trato, espontáneamente surge en nosotros la necesidad de hacer algo por esa persona como retribución, sentimos deseos de ayudarla y de demostrar que estamos agradecidos.

Ese bienestar que parece pasajero nos puede cambiar el día, mejorar nuestro ánimo y nuestras decisiones y impulsarnos a extender a otros ese mismo estado.

El buen trato es un hábito que se puede aprender y se puede empezar ya mismo, en este mismo momento y cualquiera sea la edad, dejando de ser la persona que tampoco se agrada a sí misma y comenzando a ser alguien nuevo, querible y espontáneo, para sentirse mejor.

Muchos padres no les enseñan a sus hijos el buen trato hacia los demás y hasta permiten que los traten de mala manera, sin tener ninguna consideración, como si fueran sus amigos, de igual a igual.

Pero también hay muchos padres que no respetan a sus hijos, los insultan, se burlan de ellos, se complacen en resaltar sus faltas o defectos y los tratan frecuentemente con desprecio.

El buen trato significa ser amable con los demás, tal como nos gustaría que los demás lo fueran con nosotros; aceptarlos como son, sin juzgarlos y comprendiéndolos tratando de ponerse en su lugar.

Hacer juicios impide mantener buenas relaciones y además es inútil, porque los demás siempre serán diferentes; y juzgarlos o encasillarlos por ser como son, sólo produce división.

La intolerancia es creer que uno es mejor que el otro cuando en realidad el otro es el reflejo de mi mismo.

Nadie es mejor que otro, porque no se pueden comparar personas que son diferentes.

Cada uno tiene cualidades y los defectos siempre serán más visibles en el otro que en uno mismo; y esos defectos que vemos en otros son las características que no nos agradan de nosotros mismos.

Cuanto más se parece otra persona a uno, más antipático nos resulta.

Hagamos la prueba: pensemos un momento en aquellas personas que no nos gustan y nos daremos cuenta, si somos honestos, que tiene muchos rasgos que negamos de nosotros mismos.

El mal trato refleja baja autoestima y odio a sí mismo.

Este hábito de maltratar al otro está muy difundido, porque lo que caracteriza a los tiempos modernos es la intolerancia, la impaciencia, el apuro, el perfeccionismo y las exigencias.

El vocabulario vulgar, con insultos gratuitos en todas las frases, expresa precisamente lo mal que se trata la juventud incluso con sus mejores amigos.

Ese maltrato verbal significa para algunos grupos, viveza y sagacidad y representa estar de vuelta de todas las cosas; virtudes que no tienen pero que fingen tener adoptando malas palabras como comodines a falta de vocabulario digno.

La gente en general cree que no tiene tiempo para ser amable, dejar pasar primero al otro, ceder su asiento a alguien de más edad o que lleva mucho peso, sonreír para dirigirse a los demás, decir gracias y pedir por favor.

No estamos solos y los demás también están apurados, pueden tener problemas más graves, estar enfermos, tristes o deprimidos.

El otro forma parte de uno mismo; no tendríamos conciencia de nosotros mismos si no existiera y lo necesitamos tanto como a nuestro propio cuerpo.

Hay mucha gente que trabaja para nuestro bienestar a toda hora; si no fuera así no tendríamos luz, ni gas, ni agua, ni alimentos cuando lo necesitamos.

Seamos agradecidos y aprendamos a tener buen trato, aunque sea por egoísmo, para beneficiarios sólo a nosotros mismos.

F:guiapsicologica

Déjà Vu


Se denomina “Déjà vu” a la sensación que experimentan algunas personas, de haber ya vivido con anterioridad; acontecimientos, situaciones o circunstancias; como por ejemplo, participar en conversaciones en las que pueden anticipar con rigor lo que todos van a decir aunque no conozcan a nadie; estar en lugares por primera vez y reconocerlo con exacta precisión o encontrarse con alguien y tener la plena convicción de haberlo conocido siempre, incluso íntimamente, sentimiento que a veces resulta mutuo.

La mayoría de las personas que tienen estas experiencias generalmente no desea contarlas, pero en la literatura existen testimonios múltiples, muchas veces debidamente documentados.

Ya en el siglo I después de Cristo, Apolonio de Triana aportó ejemplos de haber conocido antes a personas que veía por primera vez.

Mucho tiempo después autores prestigiosos como De Quincey, Coleridge, Sir Walter Scott, Edgar Allan Poe, Nathaniel Hawthorne o Bulwer Lytton, se refirieron en sus trabajos literarios a este fenómeno.

John Buchan comenzó a creer en la reencarnación cuando se encontró en un escenario en el que sentía había estado antes y que le resultaba absolutamente familiar. Esa experiencia figura en su libro “Memory Hold the Door” .

Cabe destacar que en tales vivencias no sólo interviene un solo sentido sino que son evocadas con todos los sentidos, mediante sensaciones que resultan idénticas a las supuestamente experimentadas en algún momento del pasado.

La literatura abunda en relatos relacionados con las experiencias “déjà vu”, que por ser tan singulares, vívidas y convincentes pueden sugerir la posibilidad de haberlas experimentado en otras vidas.

David Christie-Murray, en su libro “Reencarnación – Creencias Ancestrales y Testimonios Modernos”, cita una selección de casos.

Entre ellos está el de una joven mujer que pudo reconocer una casa en Worcester y dentro de ella recordar una puerta que había existido en otros tiempos que había sido anulada, sin mostrar el muro ninguna señal que la delatara.

Otra historia, documentada en registros municipales del lugar donde ocurrió, refiere el caso de una enfermera francesa que mostró conocer las torres del Castillo de Saint Germine, en Laye, sin haberlo visitado antes, ni haber oído nada sobre él; acordándose incluso de la existencia de una habitación sellada al final de una oculta escalera.

Ruth Montgomery, en su libro “Here and Hereafter”, atestigua haber conocido el camino que conducía a la Cámara Real de la gran pirámide de Egipto, antes de haberla visto y sin saber nada al respecto.

En 1906, un sacerdote llamado Forbes, cuando visitó Roma por primera vez le resultó tan familiar la antigua ciudad, como si hubiera vivido allí siempre; y en Leatherhead pudo determinar el lugar exacto de una Via romana que había existido cerca de esa ciudad.

Una mujer británica soñaba reiteradamente con una casa, que posteriormente reconoció al pasar por un vecindario, que en ese momento se ofrecía en alquiler. La propietaria también la reconoció a ella; era igual al fantasma que se paseaba habitualmente por su dormitorio.

Najib Abu Faray se mudó de distrito y se instaló en Djebel Druse; lugar que le pareció muy familiar. También reconoció una casa en particular; y dentro de ella un escondite que nadie había visto antes donde sabía que encontraría una bolsa de dinero. Esta evidencia fue identificada como vivida por Mansour Atrash, muerto en 1897, quien había ocultado en esa casa el valioso botín.

Existen numerosos casos de “déjà vu”, que resultan impresionantes y que han podido ser documentados, aunque no son suficientes como para servir como prueba.

Otras explicaciones para estos fenómenos consideran que pueden ser hechos ocurridos que han sido totalmente olvidados; ya que el cerebro registra muchas experiencias periféricas de las que no somos conscientes pero que luego, frente a determinados estímulos, pueden recordarse.

Otros sucesos pueden explicarse como vivencias parecidas del pasado que se actualizan al identificarse emocionalmente con una nueva experiencia.

Otra explicación posible es que el cerebro tenga dos visiones casi simultáneas de una situación, separadas sólo por un parpadeo, que luego son reconocidas como dos experiencias vividas con un intervalo mucho más largo de tiempo.

Celosos de los Ex…


La mayoría de la gente tiene un pasado que no se puede borrar y que condiciona su presente y su futuro; porque las experiencias del pasado les sirven para no cometer los mismos errores dos veces.

El hecho de que una mujer haya sido feliz con otro hombre en el pasado o que su pareja guarde buenos recuerdos de otra mujer, no impide a ambos formar una relación sin que la sombra de lo vivido amenace ese nuevo amor.

Cuando hay un pasado significativo, son posibles las comparaciones, y aunque ninguna persona puede ser comparada con otra, la sola sospecha puede resultar urticante para muchos.

Solamente los que son muy inseguros son celosos, no sólo de otras personas vinculadas con su pareja en el pasado sino también de familiares directos y de los hijos que han tenido.

El que está enamorado quiere ocupar el primer lugar en el mundo de la persona que ama, tener la exclusividad y no tener que compartirla con nadie.

Los celos son comunes en las personas que aman y mientras no sean excesivos y lleguen al extremo de convertirse en patológicos, se pueden comprender.

Si ambos se respetan no deberían existir estos temores, ya que ninguno de los dos debería hacer nada que los fomente.

Ante el primer indicio de los celos de la pareja es necesario aplicar el discernimiento y evaluar si se justifican. Si así fuera, no hay que dejar de hacer lo previsto por un capricho del otro sin fundamento, que pueda comprometer la libertad individual.

Pero es obvio que cuando se vive en pareja y ambos se aman, seguramente los dos querrán hacerse felices y priorizarse mutuamente, porque se supone que por sobre todas las cosas querrán estar la mayor parte de su tiempo, juntos.

Decir juntos no significa pegados, porque cada uno tendrá sus propios amigos y sus intereses individuales, que no deberían abandonar.

Estar en pareja no quiere decir que uno se tiene que convertir en un esclavo, ni tampoco supone la obligación de terminar con todo lo anterior, que sea compatible con la nueva relación y no signifique un obstáculo.

Los celosos enfermizos se aferran a la idea de que pueden ser traicionados cuando tienen baja la autoestima y no confían en ellos mismos.

Son sentimientos negativos que atentan contra toda relación, porque cuando la tendencia es crear vínculos dependientes, lo que se teme es el riesgo de la pérdida de quien consideran, una prolongación de sí mismos.

El celoso cree que está en inferioridad de condiciones con respecto al otro, se obsesiona, quiere saber, revisa las pertenencias de su pareja y percibe en cualquier inofensivo indicio a una falsedad o un engaño.

Sin embargo, hoy, esa pareja está con él porque lo ha elegido y eso tiene que ser suficiente para confiar y comenzar una vida nueva sin la sombra del pasado.

Toda relación se basa en la confianza, pero no hay que perder el sentido de los límites y tratar de evitar que sea un vínculo en el que cada uno hace su vida sin ninguna consideración hacia el otro.

Cuando esa es la situación hay que hablar, decir cómo se sienten, buscar la forma de compatibilizar intereses, de estar y de hacer cosas, juntos.

A veces, las relaciones anteriores terminan en buenos términos y en bien de los hijos que han tenido necesitan continuar viéndose en ocasiones.

En ese caso, lo mejor es aceptarlo, tomarlo con naturalidad, sin fantasear imaginando cosas que no son y sin ánimo de controlar, sino para aprender a razonar y a tener actitudes maduras, ya que los sentimientos no tienen por qué cambiar sólo por ver a sus antiguas

Adicción al amor


El proceso normal del enamoramiento es cuando una persona comienza sintiendo simpatía por otra persona para después pasar a una atracción inocente, se comienza a idealizar hasta llegar a convertir al otro en un ser divino. Entonces el individuo se cierra al amor cegándose. Podríamos decir que el amor es ciego cuando incapacita para hacer un análisis realista de la situación, cuando se proyectan en la otra persona todas las ilusiones, cuando creemos que es la única persona que nos puede dar la felicidad. Si este proceso es muy rápido, se le denomina flechazo amoroso, lo cual es síntoma de inmadurez afectiva porque la evolución madura es lenta y progresiva. Sea como fuere, este debe ser un proceso pasajero para culminar en un amor maduro entre dos personas independientes que se respetan y mantienen la fidelidad. Sin embargo, existen personas que no superan la etapa de la ceguera, como por ejemplo las personas dependientes.

Obsesionarse por una persona o una relación es síntoma de adicción. Puede darse porque el individuo se siente tan necesitado, tan inseguro que se aferra a esa persona como si fuera su salvación. No es el deseo normal de unión sino de un hambre poderosa, insaciable, que distorsiona su sentido de la realidad. Esto le lleva a una relación obsesiva de superposesión, donde cualquier pequeña discusión es un profundo rechazo. La adicción al amor es sufrimiento. Normalmente son personas que han desarrollado en su vida un profundo miedo al abandono, y por eso a la hora de enamorarse son posesivas y celosas, con excesiva sensibilidad a la crítica y al rechazo. Esto explica algunos casos de maltrato, donde la mujer es capaz de soportar cualquier vejación antes que ser abandonada. Las personas con baja autoestima son más proclives a la dependencia, y a la necesidad de "pegarse" a alguien para sentirse seguros.

FORMAS DE ADICCIÓN AL AMOR

A una persona: Puede ser un amante, un hijo, ... Este tipo de adicción conlleva el no poder vivir independientemente de la otra persona, sentir que es posesión. Este tipo de adicción es santificada por nuestra cultura (¡cómo le quiere!), cuando en realidad no es más que egoísmo camuflado. Si realmente buscas el bien de otra persona, le dejas ser independiente que es lo necesario psicológica y biológicamente. El padre sufre este tipo de adicción hacia su hijo se molesta por su independencia y piensa que es un desagradecido.
Si esta dependencia es recíproca, es muy difícil evolucionar en la vida, como el hijo que vive con su madre toda la vida.
A una relación: Hay personas adictas a la idea de tener una relación. Están más enamorados de la idea de tener pareja que de la persona. Existen dos tipos, los que rompen y reinician relaciones, y los que se aferran a los efectos reforzantes de su relación ("Te odio pero no puedo dejarte"). Muchas parejas se mantienen unidas por muchas otras razones que por amor.
Al romance: Estos individuos viven tentados por el romance, la aventura, la pasión. Se preocupan por los rituales románticos: citas, cenas, sexo en lugares poco comunes, ... toda la parafernalia tentadora del romance pasajero. Está adicción suele ser el resultado de la fantasía, el infantilismo, el subdesarrollo afectivo. Buscan la seducción, la conquista, pero luego se cansan. Son inmaduros que suelen ser considerados ídolos sociales. Un claro ejemplo de adicto al romance era Don Juan, y normalmente a quien así se le denomina coincide con este perfil.

Diferencias entre mujeres y hombres


Una de esas creencias es que los hombres solamente piensan en sexo y otra es que las mujeres no paran de hablar. Pues bien, la psiquiatra inglesa Luan Brizendine, ha publicado un estudio en el cual asevera haber comprobado que las féminas por lo menos hablan tres veces más que los hombres. Las mujeres pronuncian más de ¡20 mil! palabras por día, mientras que los varones no llegan a 7 mil. Según la doctora Brizendine, esta circunstancia tiene que ver con la conformación cerebral y con las hormonas.

Como lo indica la ciencia los cerebros de la mujer y del hombre difieren. No es al azar que las mujeres sean más emocionales que los hombres. Las áreas del cerebro que se desarrollaron en ambos sexos tuvieron que ver con las tareas de supervivencia de la especie y con los mandatos genéticos que difieren entre los géneros. La mujer tenía que transmitir ternura y tranquilidad a los "cachorros" humanos, además de alimentarlos de su propio cuerpo.

Igualmente, debía enseñarle los rudi- mentos del lenguaje humano. Tenía que hablarles. El hombre en tanto, procuraba el sustento. Cazaba, pescaba o atrapaba alimentos lo cual le obligaba a estar en silencio.

También le tocaba defender a su familia del acecho de otros seres. Esto hizo que el hombre amoldara su cerebro hacia cómo orientarse, a manejar la rabia para enfrentar a los animales y a reprimir las emociones que pudieran debilitar su carácter de cazador y de guerrero.

La mujer requería que el padre de sus criaturas permaneciera a su lado y de sus hijos, por defensa y para que aprovisionara el hogar. Así desarrolló más las emociones, las cuales se expresan a través de los sentidos y las palabras. Sus hormonas sexuales le hicieron funcionar diferente de los animales. Tuvo sexo no sólo para procrear sino para mantener la atención de su pareja. Por su parte, el hombre prefirió estar con "su" mujer que andar combatiendo con otros varones para poseer a la hembra en celo. Juntos se amoldaron y surgió la monogamia.

Según la psiquiatra Brizendine, la testosterona y la genética sexual que le ordena al hombre tener el mayor número de hijos posible, le redujo la porción del cerebro que se ocupa de "escuchar", pero a la vez le incrementó la zona de pensamiento sexual que sería dos veces mayor que en las mujeres.

De allí que "solo piensan en aquello".

Aprendamos a comunicarnos


¿Alguna vez ha tenido un jefe que lo regaña por todo y no le reconoce su trabajo? ¿Ha tenido un empleado que llega tarde o no atiende su oficio? Y, se pregunta en cada caso: ¿Cómo hablar con su jefe para que le trate bien o qué decirle a su empleado para que cambie de actitud? ¿Cómo debemos comunicarnos?

Bueno, esta situación sucede exactamente igual con nuestros hijos: No sabemos como hablar con ellos y como establecer las normas del hogar. Ellos, por su parte, sienten que no son tomados en cuenta y que les quieren imponer reglas sin explicación alguna.

Cómo comunicarnos con los hijos

Nuestros hijos sienten tensiones, problemas con los amigos, estrés, tristezas y alegrías y necesitan la opinión de sus seres mas admirados. Para lograr que se establezca esta comunicación es inevitable observar su comportamiento, aprender a conocerlos. A intuir y saber si están sensibles, irritables, tristes o enamorados. Con mucha frecuencia hasta ellos mismos se sienten confundidos, se muestran callados y necesitan que les aclaren sus emociones. La mejor forma de hacerlo, es oírlos y sentirlos, sin críticas ni juicios. Debemos ponernos en lugar de ellos recordando que también tuvimos su edad y entonces nos sentimos incomprendidos cuando también hicimos nuestras travesuras.

Si de normas en el hogar se trata, es preciso que se establezcan reglas claras y consecuencias para su incumplimiento. Lo mejor es dejar que participen y lograrlas de común acuerdo. Se asombraran de lo que piensan sus hijos cuando se les pide su opinión y se establezcan los compromisos con ellos.

Como comunicarnos con los padres.

Cuando pensamos en nuestros padres los situamos muy distantes, como si ellos no supieran de qué se tratan nuestras vidas ni de lo que esta sucediendo. Es común escuchar la pregunta ¿Cómo les cuento esto a mis padres? Pues muy sencillo: ¡Hablando! Preguntándoles su opinión ante determinado tema, no necesariamente de algo que nos este pasando, sino de situaciones generales, también consultándoles de nuestro pasado y el de nuestra familia. Allí descubriremos de donde venimos y cuales son nuestras raíces e iremos abriendo canales de comunicación y averiguando que ellos de repente no opinan tan distinto de nosotros. Así muy rápidamente estaremos hablando de adulto a adulto y estableciendo un respeto en la relación. No esperemos a sentirnos como extraños con nuestros seres más queridos, nuestros padres y nuestros hijos. Abramos ese mundo mágico que se llama la comunicación.

Ser padres, ¿una misión imposible?


Pudimos hacernos con un ejemplar del libro Ser padres, ¿una misión imposible?, del médico psiquiatra Cayetano García-Castrillón Armengou, que como su título lo dice es un libro que puede transformarse en una buena guía para los padres de hoy, que cada día se encuentran con niños y jóvenes más difíciles de manejar.

«No podemos más con nuestro hijo, esto parece imposible, no hay manera.» Esta frase, y otras muchas similares, dichas por unos padres al borde del colapso, dieron pie al Dr. Castrillón a iniciar la elaboración de 10 libretos con el objeto de proporcionar a los padres conocimientos e ideas para que les resultase más fácil, en lo posible, entender y comprender las numerosas vicisitudes y conflictos por los cuales los hijos pasan y les hacen pasar.

El libro está basado en la experiencia profesional del autor como psiquiatra infantil y psicoanalista, tanto en Canadá (Montreal St Mary’s Hospital , Children’s Hospital) como en España (en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla), con las más de 15.000 familias atendidas durante sus 32 años de ejercicio profesional en el hospital, así como en una investigación estadística realizada sobre más de 1.800 familias, en la cual se analizaba el desarrollo del niño y su relación con el entorno familiar.

Está publicado por la editorial Glosa, tiene un costo de 25 euros (gastos de envío incluidos) y tiene 384 páginas divididas en 10 capítulos uno más interesante que el otro:

Capítulo 1. El desarrollo del niño de cero a seis años Se repasan los hechos más destacables respecto a los ritmos y procesos de maduración en el desarrollo del niño de cero a seis años.

Capítulo 2. Sugerencias en la educación de los hijos Se ofrecen una serie de sugerencias respecto a temas tan importantes como la disciplina, la sexualidad, el dormir, la alimentación, el control de esfínteres, etc. que los padres pueden incorporar en el cuidado de sus hijos.

Capítulo 3. Los conflictos infantiles Se comentan distintas situaciones familiares que generan dificultades emocionales en el niño que, si no son identificadas y atendidas, pueden aumentar (tal cual bola de nieve) el riesgo de aparición de conflictos en el presente de la vida del niño o en su futuro y quedar estos incorporados a su estructura de personalidad.

Capítulo 4. Las drogas Para prevenir que los hijos adolescentes busquen en las drogas la solución a sus conflictos emocionales señalando los factores de riesgo más importantes, las señales de aviso, su abordaje sanitario, cuándo considerar que el hijo toma drogas, los distintos tipos de desenlace, etc.

Capítulo 5. La hospitalización Las estancias hospitalarias producen inevitablemente en el niño un fuerte impacto emocional. Se comentan las
reacciones de los padres a la hospitalización; la reacción del propio niño y la preparación a la hospitalización, con el objeto de ayudar a los niños y a los padres antes, durante y después de la hospitalización.

Capítulo 6. El sufrimiento de los hijos Ayuda a los padres a entender que algunos síntomas de los niños son peticiones «camufladas» de ayuda, ya que representan el particular lenguaje que nuestro hijo utiliza para expresar su sufrimiento y que, por su todavía inmadurez, no puede expresar de otro modo.

Capítulo 7. El fracaso escolar El fracaso escolar en niños de entre 3 y 13 años puede estar motivado por conflictos de muy diversa índole. Se comentan los más frecuentes con el fin de ofrecer vías de mejora.

Capítulo 8. El adolescente en la familia El conocimiento anticipado por parte de los padres de las dificultades y conflictos que pueden surgir en sus hijos adolescentes facilita la disposición a afrontarlos, por ello se ofrecen ejemplos y sugerencias.

Capítulo 9. Los hijos de padres separados Pediatras, psicólogos y psiquiatras infantiles se ven desbordados por los problemas físicos y emocionales de muchos niños en cuyas historias aparece la separación de los padres como denominador común.

Capítulo 10. La función de los padres Las actitudes de los padres a la hora de abordar la educación de sus hijo es fundamental. Estimular su proceso evolutivo, facilitar su adaptación, reconocer su propia identidad y potenciar su creatividad son algunas de las funciones que conviene que los padres tengan en cuenta a la hora de educar a sus hijos.

La gente puede ser clasificada según sus hábitos de correo electrónico


La búsqueda de rasgos psicológicos ha llegado al análisis del correo electrónico. Si ya los hábitos de navegación suelen dar un perfil psicológico de las personas ahora esto ha llegado a las pautas con las cuales se envía correo electrónico. En Kentuky FC aparece reflejado que las personas pueden ser catalogadas desde un punto de vista psicológico dependiendo de cuales son sus hábitos a la hora de escribir mails.


Han sido los investigadores de Yahoo! los que han determinado como esto es posible. El estudio se llevó a cabo en Nueva York con una muestra de 125.000 personas que usan su correo electrónico en los campus universitarios de Estados Unidos. Como puede verse Yahoo! se toma muy en serio el paradigma de I + D + i.

Uno de los perfiles psicológicos que han conseguido aislar es el de la persona que utiliza el correo electrónico por cuestiones laborales y que normalmente envía mails entre los 9 de la mañana y las 6 de la tarde. Otro de los perfiles, denominado e-mail aholic suelen mandar de una manera rutinaria los mail de 9 de la mañana a 1 de la madrugada. Los dos grupos anteriores se sustentan en una gran estabilidad ya que suelen permanecer sin variaciones durante aproximadamente dos años. Esta clasificación de Yahoo! puede ser de mucha utilidad a la hora de llevar a cabo estudios demográficos.

Estos grupos son bastante estables: aproximadamente un 75% de los usuarios en el mismo grupo durante un período de 2 años. Eso da una muy buena manera de clasificar a las personas que podrían ser utilizados por los demógrafos. Curiosamente, la técnica también se puede utilizar spambots que da lugar a que no encajan en ninguno de los grupos. “. Estos datos servirán a Yahoo! para establecer interesantes modificaciones dentro de su servicio de correo electrónico y en su portal.

Vía: Slashdot- Science